REUNION TRUMP – PETRO: QUE SIGUE...

CONSTRUIR LA LUCHA DE LOS OPRIMIDOS EN LATINOAMERICA

         Ayer martes, 3 de febrero, en la Casa Blanca, Donald J. Trump recibió al presidente de Colombia, Gustavo Petro, y mantuvieron una reunión en Washington de dos horas. Este es el primer encuentro que mantienen ambos presidentes, después de la criminal intervención norteamericana sobre Venezuela, con secuestro del presidente Maduro y de su mujer incluido, después que desde el gobierno Trump acusara a Petro de ser un “líder del narcotráfico”, le suprimiera la Visa y lo incluyera en la llamada “Lista Clinton”. 

       Tras una reciente llamada telefónica entre ambos, “acordaron reunirse en la capital norteamericana”, habiéndose celebrado la reunión ayer, como decimos. Todo indica que estamos ante un verdadero “giro de película”. Trump ha alabado a Gustavo Petro, asegurado que se han llevado “muy bien”, que han logrado acercar posturas en asuntos sensibles como la lucha contra el narcotráfico y otros temas en discusión, incluidas las sanciones. 

        Por su parte, Petro y su equipo han mostrado los resultados de Colombia en la lucha contra las drogas, en un nuevo intento de convencer a Trump, en la idea de que Colombia sigue siendo un aliado clave de los EEUU en esta cuestión. 

        En resumen, Trump afirma que se llevó "muy bien" con Petro. Gustavo Petro, por su parte califico la reunión con una "impresión positiva". Algo debe escapar a nuestra comprensión, pues Trump continúa defendiendo los intereses de los mega-millonarios estadounidenses y Colombia continúa anclada en el “hemisferio sur”, al que todo es considerado por los EEUU como su “patio trasero”.

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Brigada Jurídica Eduardo Umaña Mendoza

        La BJUM deja clara su posición ante la reunión en la Casa Blanca, entre Donald Trump y Gustavo Petro, manifestando su firme posición en la defensa de la COEXISTENCIA PACIFICA y por el RESPETO AL DERECHO INTERNACIONAL.

        En dicha reunión es necesario que G. Petro deje clara la posición en contra de las agresiones y amenazas de los EEUU sobre Venezuela, Cuba, México, Nicaragua, Brasil y la misma Colombia.
Así mismo es necesario que el gobierno norteamericano garantice y corrija su politica con respecto a los Migrantes, muchos de ellos colombianos, que deben tener sus derechos garantizados bajo el Derecho Internacional y los derechos humanos, que tiendan a la regularización en condiciones dignas de estos migrantes.

        La BJUM continua afirmando la necesidad de que en esta reunión se trate el asunto de los Derechos Diplomáticos y Consulares, al fin de que el gobierno Trump apruebe la repatriación del preso politico en los EEUU, Simon Trinidad, quien debe acudir a prestar declaración ante la Justicia Transicional de Paz colombiana.
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        Así que las declaraciones posteriores a la reunión nos suenan como un mundo de apariencias falsa diplomáticas, en plan triunfalista, para dar a entender que los problemas geopolíticos se pueden resolver con diálogos y “soluciones conversadas”.

         La firme posición del gobierno Petro frente al rosario de agresiones imperialistas de Trump en toda la región permitió a la izquierda colombiana avanzar y aumentar su apoyo social, en Colombia y en todos los países de la región, cuya población oprimida mira hacia Petro y su gobierno como una alternativa.

            Sin embargo, hemos de decir que estos movimientos “negociadores” de Petro lo acercan más a posiciones “tibias”, como las de Claudia Sheinbaum en México. Y ello significa a renunciar a las propias posiciones que hasta ahora defendió Petro y la izquierda colombiana. Significa, tenemos que decirlo claramente, “facilitar la entrada de Estados Unidos, de sus fuerzas armadas, sin necesidad de que los imperialistas realicen una intervención militar directa”.

¿Podría ser que en esa línea el gobierno Petro renuncia, por ejemplo, a su política de “paz total”, cambiándola por lo que el propio ministro del Interior, Armando Benedetti, decía recientemente de que habían “avanzado en logros en los diálogos entre jefes de Estados, para alcanzar un acuerdo para enfrentar de manera conjunta al ELN”, tras lo cual hace pocas fechas el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, ¿afirmo públicamente que habían llegado a acuerdos de cooperación”?

Tomar decisiones en la habitación

         Muy a pesar de las grandilocuentes declaraciones de ambos presidentes, todo el asunto nos huele en realidad, a lo que tantas veces hemos visto antes, a ciertos aires de sumisión por parte del gobierno Petro. Y aquí encajaría la declaración de Trump, afirmando que parece que “Petro ha cambiado mucho su actitud desde la detención del líder chavista”.

            Las operaciones conjuntas entre Colombia y EEUU no serán algo nuevo, desde luego. Pero no podemos olvidar algunas consideraciones importantes y fundamentales para los oprimidos: bajo esas premisas en el pasado sirvieron como excusa para fortalecer estructuras paramilitares, para hostigar y asesinar líderes sociales, en muchas ocasiones para defender los mezquinos intereses de las multinacionales estadounidenses.

        Bajo el gobierno Petro la clase trabajadora, la juventud, los campesinos pobres, las comunidades indígenas y el conjunto d ellos oprimidos esperan y ansían JUSTICIA SOCIAL, por lo cual el que las tropas norteamericanas vuelvan a tener presencia activa en Colombia solo puede significar una sola cosa: una vuelta a periodos oscuros en el país. Es por ello que desde la izquierda solo podemos defender que esas tropas del imperialismo sean expulsadas por completo de Colombia y ello debe ser explicado con claridad al conjunto de la población, de Colombia y en toda la región.

        Si ahora Gustavo Petro cede en esto, el imperialismo aumentara su presión para obtener más y más. Y no es decirlo por las buenas, como decíamos en México hemos visto esto en los últimos meses:

        Claudia Sheinbaum cedió al despliegue de 10.000 miembros de la Guardia Nacional en la frontera, pretendidamente endureció su política contra el narcotráfico y hasta modifico las relaciones comerciales de México con China, imponiéndoles aranceles de hasta el 50% en sus importaciones, al tiempo que endureció los controles aduaneros a mercancías chinas, mientras que como muestra de buena voluntad, el gobierno mexicano suavizo al máximo sus discursos, moderándolo al extremo, frente a las políticas del imperialismo estadounidense.

        Y lejos de lograr evitar el enfrentamiento con la Administración Trump, muy a pesar de estas concesiones, Trump y su gobierno no han dejado de aumentar sus amenazas y presiones, declarando a cada paso sus intenciones de intervenir militarmente en México.

        Como conclusión practica debemos de saber que cada claudicación frente al imperialismo, cada paso real atrás, solo sirve para envalentonarlos aún más, en intensificar el ansia de control total de las grandes corporaciones imperialistas estadounidenses sobre países y regiones enteras. Es por ello que lo único objetivamente razonable para las masas colombianas es que Petro se mantenga firme en su rechazo a cualquier intervención e injerencia de los EEUU, en Colombia y en la región. En este sentido abrir de nuevo las puertas en la forma que sea al ejército d ellos EEUU es un tremendo error. El gobierno Petro debe, de hecho, expulsar a todo el ejército norteamericano de Colombia.

Combatir al enemigo, en Casa y Fuera

        En este sentido nos parece que las posiciones que ha venido manteniendo el candidato presidencial, Iván Cepeda, son correctas, de intransigente frente a la política norteamericana, a pesar de que nadie podrá acusar a Cepeda de ser afín y de aportar las posiciones mas correctas del gobierno Petro.

        Cepeda a planteado la necesidad de combatir con firmeza la reactivación de la “doctrina Monroe”, por parte del gobierno Trump. Y al mismo tiempo, correctamente también, ha venido denunciando a la oligarquía más conservadora de derecha colombiana, que hasta solo unos días estaba pidiendo a Trump la intervención militar en Colombia.

        Es por ello muy importante que el propio Iván Cepeda comprenda que ello supondrá, de forma inevitable, más y creciente confrontaciones con la Casa Blanca en el caso muy que probable de que el resulte ganador en las próximas elecciones presidenciales en Colombia. Es vital comprender esto y prepararnos para llegado el caso podamos defender la “voluntad popular”, haciendo frente a posibles nuevas agresiones imperialistas a Colombia.

Más allá de Colombia

        Nos parece bien que hagamos llamamientos y pedagogía en la defensa del “derecho internacional”, que llamemos a la “defensa y movilización pacífica”. Pero el propio Petro, en sus criticas recientes y señalando las limitaciones, mostro el verdadero papel de instituciones internacionales, que finalmente siempre están situadas, en el terreno de la práctica, en la defensa de los intereses de los imperialistas, de los poderosos, como hemos visto una y otra vez en organismos como la ONU, que nunca han realizado una intervención real en defensa de los pueblos y los oprimidos en ningún lugar del planeta.

            Para comprender esto solo nos basta mirar hacia los recientes acontecimientos en el Mar Caribe, en Venezuela, o en la monstruosa acción de Israel y el imperialismo norteamericano y europeo en Gaza, masacrando al pueblo palestino.

        Una clara limitación, por ahora, manifestada por Petro, Cepeda y el conjunto de la izquierda colombiana a las aberraciones del imperialismo es la visión de combatir las mismas desde el ámbito de la lucha nacional. Ello es importante, pero insuficiente. La lucha no es entre los EEUU por un lado y Colombia (o cualquier otro país) por el otro. Al final la lucha es entre los poderosos dueños de las grandes multinacionales y corporaciones de los EEUU, por un lado, y de los trabajadores, los campesinos pobres y el conjunto de los oprimidos (de Colombia, México, Venezuela, Cuba, Ecuador, … de los propios EEUU), por otro.

        Finalmente, la lucha tiene un carácter de clase claramente: una lucha a vida o muerte entre la clase dominante, con independencia de la nacionalidad que tenga, y la clase trabajadora y los oprimidos por otra parte, sin importar el color y los escudos de los pasaportes que se tenga.

        Es necesario dar pasos firmes en organizar la lucha de la clase trabajadora, de los oprimidos, en toda América Latina frente a los redoblados intentos del imperialismo norteamericano de seguir manteniendo y recuperar el terreno perdido, frente al ascendente poder imperialista de China y Rusia, utilizando para ello todo el poderío militar y todos sus históricos planes reaccionarios para los pueblos del mundo entero.

        Siempre se cumple el viejo dicho de que “la debilidad invita a la agresión”. No hay que mostrar ansias de llevarse bien con Trump y el imperialismo, sino firmeza en la defensa firme de los intereses de los oprimidos en toda la región, haciendo llamamientos claros a los oprimidos de los propios EEUU y Europa a luchar juntos por una vida digna de seres humanos, no de esclavos de los poderes imperialistas.

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