REUNION TRUMP – PETRO: QUE SIGUE...
CONSTRUIR LA LUCHA DE LOS OPRIMIDOS EN LATINOAMERICA
Tras una reciente llamada telefónica entre ambos, “acordaron reunirse en la capital norteamericana”, habiéndose celebrado la reunión ayer, como decimos. Todo indica que estamos ante un verdadero “giro de película”. Trump ha alabado a Gustavo Petro, asegurado que se han llevado “muy bien”, que han logrado acercar posturas en asuntos sensibles como la lucha contra el narcotráfico y otros temas en discusión, incluidas las sanciones.
Por su parte, Petro y su equipo han mostrado los resultados de Colombia en la lucha contra las drogas, en un nuevo intento de convencer a Trump, en la idea de que Colombia sigue siendo un aliado clave de los EEUU en esta cuestión.
En resumen, Trump afirma que se llevó "muy bien" con Petro. Gustavo Petro, por su parte califico la reunión con una "impresión positiva". Algo debe escapar a nuestra comprensión, pues Trump continúa defendiendo los intereses de los mega-millonarios estadounidenses y Colombia continúa anclada en el “hemisferio sur”, al que todo es considerado por los EEUU como su “patio trasero”.
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Así que las declaraciones posteriores a la reunión nos suenan como un mundo de apariencias falsa diplomáticas, en plan triunfalista, para dar a entender que los problemas geopolíticos se pueden resolver con diálogos y “soluciones conversadas”.
¿Podría ser
que en esa línea el gobierno Petro renuncia, por ejemplo, a su política de “paz
total”, cambiándola por lo que el propio ministro del Interior, Armando
Benedetti, decía recientemente de que habían “avanzado en logros en los diálogos
entre jefes de Estados, para alcanzar un acuerdo para enfrentar de manera
conjunta al ELN”, tras lo cual hace pocas fechas el ministro de Defensa, Pedro
Sánchez, ¿afirmo públicamente que habían llegado a acuerdos de cooperación”?
Tomar decisiones en la habitación
Muy a pesar de las grandilocuentes declaraciones de ambos presidentes, todo el asunto nos huele en realidad, a lo que tantas veces hemos visto antes, a ciertos aires de sumisión por parte del gobierno Petro. Y aquí encajaría la declaración de Trump, afirmando que parece que “Petro ha cambiado mucho su actitud desde la detención del líder chavista”.
Las operaciones conjuntas entre
Colombia y EEUU no serán algo nuevo, desde luego. Pero no podemos olvidar
algunas consideraciones importantes y fundamentales para los oprimidos: bajo
esas premisas en el pasado sirvieron como excusa para fortalecer estructuras
paramilitares, para hostigar y asesinar líderes sociales, en muchas ocasiones
para defender los mezquinos intereses de las multinacionales estadounidenses.
Bajo el gobierno Petro la clase
trabajadora, la juventud, los campesinos pobres, las comunidades indígenas y el
conjunto d ellos oprimidos esperan y ansían JUSTICIA SOCIAL, por lo cual el que
las tropas norteamericanas vuelvan a tener presencia activa en Colombia solo
puede significar una sola cosa: una vuelta a periodos oscuros en el país. Es
por ello que desde la izquierda solo podemos defender que esas tropas del
imperialismo sean expulsadas por completo de Colombia y ello debe ser explicado
con claridad al conjunto de la población, de Colombia y en toda la región.
Si ahora Gustavo Petro cede en
esto, el imperialismo aumentara su presión para obtener más y más. Y no es
decirlo por las buenas, como decíamos en México hemos visto esto en los últimos
meses:
Claudia Sheinbaum cedió al
despliegue de 10.000 miembros de la Guardia Nacional en la frontera, pretendidamente
endureció su política contra el narcotráfico y hasta modifico las relaciones
comerciales de México con China, imponiéndoles aranceles de hasta el 50% en sus
importaciones, al tiempo que endureció los controles aduaneros a mercancías
chinas, mientras que como muestra de buena voluntad, el gobierno mexicano suavizo
al máximo sus discursos, moderándolo al extremo, frente a las políticas del
imperialismo estadounidense.
Y lejos de lograr evitar el
enfrentamiento con la Administración Trump, muy a pesar de estas concesiones, Trump
y su gobierno no han dejado de aumentar sus amenazas y presiones, declarando a
cada paso sus intenciones de intervenir militarmente en México.
Como conclusión practica debemos
de saber que cada claudicación frente al imperialismo, cada paso real atrás,
solo sirve para envalentonarlos aún más, en intensificar el ansia de control
total de las grandes corporaciones imperialistas estadounidenses sobre países y
regiones enteras. Es por ello que lo único objetivamente razonable para las
masas colombianas es que Petro se mantenga firme en su rechazo a cualquier intervención
e injerencia de los EEUU, en Colombia y en la región. En este sentido abrir de
nuevo las puertas en la forma que sea al ejército d ellos EEUU es un tremendo
error. El gobierno Petro debe, de hecho, expulsar a todo el ejército
norteamericano de Colombia.
Combatir al enemigo, en Casa y Fuera
En este sentido nos parece que
las posiciones que ha venido manteniendo el candidato presidencial, Iván
Cepeda, son correctas, de intransigente frente a la política norteamericana, a
pesar de que nadie podrá acusar a Cepeda de ser afín y de aportar las
posiciones mas correctas del gobierno Petro.
Es por ello muy importante que el
propio Iván Cepeda comprenda que ello supondrá, de forma inevitable, más y
creciente confrontaciones con la Casa Blanca en el caso muy que probable de que
el resulte ganador en las próximas elecciones presidenciales en Colombia. Es
vital comprender esto y prepararnos para llegado el caso podamos defender la “voluntad
popular”, haciendo frente a posibles nuevas agresiones imperialistas a
Colombia.
Más allá de Colombia
Nos parece bien que hagamos
llamamientos y pedagogía en la defensa del “derecho internacional”, que
llamemos a la “defensa y movilización pacífica”. Pero el propio Petro, en sus
criticas recientes y señalando las limitaciones, mostro el verdadero papel de
instituciones internacionales, que finalmente siempre están situadas, en el
terreno de la práctica, en la defensa de los intereses de los imperialistas, de
los poderosos, como hemos visto una y otra vez en organismos como la ONU, que
nunca han realizado una intervención real en defensa de los pueblos y los oprimidos
en ningún lugar del planeta.
Para comprender esto solo nos basta
mirar hacia los recientes acontecimientos en el Mar Caribe, en Venezuela, o en
la monstruosa acción de Israel y el imperialismo norteamericano y europeo en
Gaza, masacrando al pueblo palestino.
Una clara limitación, por ahora,
manifestada por Petro, Cepeda y el conjunto de la izquierda colombiana a las
aberraciones del imperialismo es la visión de combatir las mismas desde el ámbito
de la lucha nacional. Ello es importante, pero insuficiente. La lucha no es
entre los EEUU por un lado y Colombia (o cualquier otro país) por el otro. Al
final la lucha es entre los poderosos dueños de las grandes multinacionales y
corporaciones de los EEUU, por un lado, y de los trabajadores, los campesinos
pobres y el conjunto de los oprimidos (de Colombia, México, Venezuela, Cuba,
Ecuador, … de los propios EEUU), por otro.
Finalmente, la lucha tiene un carácter
de clase claramente: una lucha a vida o muerte entre la clase dominante, con
independencia de la nacionalidad que tenga, y la clase trabajadora y los
oprimidos por otra parte, sin importar el color y los escudos de los pasaportes
que se tenga.
Es necesario dar pasos firmes en
organizar la lucha de la clase trabajadora, de los oprimidos, en toda América
Latina frente a los redoblados intentos del imperialismo norteamericano de seguir
manteniendo y recuperar el terreno perdido, frente al ascendente poder
imperialista de China y Rusia, utilizando para ello todo el poderío militar y
todos sus históricos planes reaccionarios para los pueblos del mundo entero.
Siempre se cumple el viejo dicho de que “la debilidad invita a la agresión”. No hay que mostrar ansias de llevarse bien con Trump y el imperialismo, sino firmeza en la defensa firme de los intereses de los oprimidos en toda la región, haciendo llamamientos claros a los oprimidos de los propios EEUU y Europa a luchar juntos por una vida digna de seres humanos, no de esclavos de los poderes imperialistas.


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