UNA VEZ MAS SOBRE LA GUERRA Y EL CRETINISMO "PROGRESISTA"

 DEL “NO A LA GUERRA”, AL AUMENTO

DE LOS GASTOS MILITARES

 Por Salvador Pérez

        Donald Trump, el presidente emperador norteamericano, de forma reiterada ha hecho declaraciones en contra de España, país al que suponemos no sabe situar correctamente en los mapas. Entre otras cosas ello debe deberse a  que, al menos públicamente, luego como veremos en la realidad de los hechos es otra cosa, el gobierno español presidido por Pedro Sánchez dijo que no aumentaría el presupuesto militar español hasta el 5 % del PIB, luego que no dejaría usar las bases militares norteamericanas en suelo español para fines de los bombardeos sobre Irán, guerra ante la cual reiteradamente ha hecho que el presidente español (y detrás de él todo tipo de reformistas-progresistas de la jungla nacional), haya desempolvado el eslogan del “No a la guerra”.

         Hemos insistido una y otra vez que es una característica en el reformismo-progresismo, internacionalmente, oír a sus más destacados representantes diciendo una cosa y en el terreno decisivo de la práctica hacer lo contrario. Ello parece ser el sello distintivos de todos aquellos que aunque moralmente están en contra de las permanentes injusticias y atrocidades que cometen los burgueses, los grandes empresarios y banqueros, los imperialistas, pero que como conejillos asustados, desde la óptica que han aceptado no luchar contra el capitalismo, acaban aplicando las políticas que los poderosos les ordenan.

         Por tanto, aparentemente estamos con el reformismo, o progresistas como les gusta llamarse a sí mismos ahora, ante un claro y evidente mundo de contradicción, que se aleja de lo aparente para convertirse en funcional del reformismo.

         Siendo claros, con los datos oficiales en las manos, el mismo gobierno español cuyo presidente enarbola el discurso del “no a la guerra”, justo al lado, entre bambalinas, esta impulsando que España sea el país de mayor crecimiento del gasto militar de todo el G‑20. Durante toda la última década, con un incremento del +122%.

         Hablar una cosa y hacer la contraria, el santo y seña de los reformistas sin reformas. Aunque parezca una “dualidad”, ella no es accidental: Pedro Sanchez y los demás piensan que ello les permite mantener una “identidad política pacifista”, ante su electorado, al mismo tiempo que en realidad claudican y ceden en todo lo fundamental ante las exigencias estratégicas de la OTAN (de los EEUU) y del contexto de crisis europeo.

         Suena a mal chiste, pero es una realidad objetiva, fuera de discusiones: el “No a la guerra se combina con el sí a la inversión y los gastos militares”. El discurso público por un lado y la práctica presupuestaria por el otro, avanzando por carriles distintos y contrarios.

 EL GIRO MILITAR EUROPEO PRESIONA

La verdad sea dicha: Las políticas de rearme no es un fenómeno exclusivo español, ni mucho menos: Desde el inicio de la guerra en Ucrania, por las presiones de los EEUU y de la OTAN (lo cual en el fondo es casi lo mismo), Europa entera está acelerando e incrementando su gasto militar. Incluso en los Países Bálticos el gasto militar alcanzo el 4% del PIB, con una meta de llegar al 5%. Formalmente, en este contexto, España ha pasado del 1% histórico, a doblarse en el 2% del PIB. Y toma y sigue, …

Los discursos pacifistas son utilizados como herramientas para “suavizar” ante la opinión publica el claro proceso de rearme impuesto por las dinámicas geopolíticas externas, ante las cuales el llamado gobierno progresista agacha su cabeza y como ante todos los asuntos importantes cede de todas, todas.

 LA “DEFENSA” SE REDEFINE COMO ESTRATEGIA DISCURSIVA

En aras a confundir todo y a todos, el llamado “gobierno más progresista de la historia” le da un giro total, de 360 grados, introduciendo un concepto de defensa que incluye “ciberseguridad, cambio climático, antiterrorismo y fronteras”, lo cual no deja de ser en realidad una una trampa conceptual.

Con ello pretende cubrir dos funciones:

  1. Diluir el significado tradicional de gasto militar, presentándolo como inversión en seguridad integral.
  2. Justificar el aumento presupuestario sin romper el relato pacifista, al asociarlo a ámbitos no bélicos.

 TENSIÓN CON ESTADOS UNIDOS, MOTOR DEL INCREMENTO

Como decíamos, el emperador de Washington a planteado varios choques, como toques de atención a Europa y al propio gobierno español:

  • Amenazas de retirar tropas de Rota y Morón,
  • Presiones comerciales,
  • La idea de suspender a España de la OTAN (algo jurídicamente imposible, pero que haría a millones en España felices).

Sin duda detrás de estas “tensiones” esta gran parte de la explicación real del por qué España a acelerado el incremento de su gasto militar, dejando en piragua los gastos sociales: para estos reformistas el no hacerlo les acarrearían costes diplomáticos y estratégicos muy altos. Y desde el punto de vista de que no están por dar un puñetazo en lo alto de las masas, movilizando a las masas en contra del imperialismo y el capitalismo que lo sustenta, pues toman el trillado camino de siempre: ceder ante los poderosos y sus presiones. Con el discurso de “no a la guerra” pretenden despolitizar internamente, ante los trabajadores españoles, sus decisiones y políticas que obedecen a las presiones externas, las del imperialismo.

 EL RELATO DEL “BIENESTAR” COMO CONTRAPESO

Los argumentos de Pedro Sánchez, y sus socios de SUMAR, de que está incrementando los gastos en defensa “sin con ello deshacer el estado del bienestar”, es de pie a rabo falso y mentiroso.

Cuando habla de “no deshacer el bienestar”, no explica las enormes necesidades existentes en inversión pública en Sanidad, Educación, Pensiones, Vivienda, cuidados de la Dependencia, …. Los gastos militares están en la barricada contraria a cubrir esas necesidades.

Si estos dirigentes reformistas se consuelan ellos mismos, si creen sus palabras sirven de consuelo para legitimar internamente ante su base social la situación existente, se equivocan radicalmente. El contrapeso de los discursos jamás podrán ser alternativas a la política de “cañones en vez de mantequilla”, que es lo que significa el fuerte aumento del gasto militar que estamos viendo en el Estado español, que creció un 44,5% en un solo año (2024–2025). No se puede hablar de paz mientras se financia la lógica de guerra, que es lo que vemos.

        “SI QUIERES PAZ, PREPÁRATE PARA LA GUERRA”, es el resumen de todo lo que vemos en la política del imperialismo, de la clase dominante y también por lo que vemos del gobierno “progresista” español.

        Esta frase no es otra cosa que una sentencia que desmonta absolutamente los discursos pacifistas de aquellos que no quieren romper con el Sistema capitalista. Mediante esta frase se expone una idea (procedente de la tradición militar romana) y que se está utilizando para justificar la política de rearme en toda Europa. Y el gobierno español ha adoptado en el terreno concreto de la práctica, aunque con sus palabras y retorica digan otra cosa.

        Con el discurso “no a la guerra” se sitúan en el plano simbólico, intentando arrojar arena a los ojos de la clase trabajadora, para que los activistas y sectores más conscientes no vean que en realidad toda la situación nos enseña que “SI QUIERES LA PAZ, LUCHA POR EL SOCIALISMO”.

        En el marco de la situación objetiva actual, ante la evidente incapacidad de la burguesía europea de poder mantener su dominio sin sobreexplotar y aumentar el mundo de las necesidades sobre la mayoría de la sociedad, cualquier política que quiera luchar contra las presiones de los EE. UU. y la OTAN, que quiera poner fin a las políticas de rearme, poner fin a las guerras (desde Ucrania, al genocidio a los palestinos, a las intervenciones en América Latina, Líbano, Irán,…) implica que el movimiento obrero debe desarrollar la guerra de la lucha de clases contra su enemigo numero uno, que siempre está en casa.

        La lucha contra la guerra, por unas condiciones de trabajo y de vida dignas, por un futuro, implica quitarnos de encima los parásitos que chupan nuestro esfuerzo, trabajo y sangre, expropiar las grandes empresas y bancos, para abordar un Plan que ponga fin al mundo de pesadillas en el que vivimos. Solo la clase obrera, las familias trabajadoras, la juventud y los oprimidos, tenemos realmente interés en construir una sociedad en donde la igualdad y la justicia social vaya de la mano de una genuina paz entre los pueblos: esa sociedad se llama socialismo.

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