UNA VEZ MAS SOBRE LA GUERRA Y EL CRETINISMO "PROGRESISTA"
DEL “NO A LA GUERRA”, AL AUMENTO
DE LOS GASTOS MILITARES
Donald Trump, el presidente emperador
norteamericano, de forma reiterada ha hecho declaraciones en contra de España,
país al que suponemos no sabe situar correctamente en los mapas. Entre otras
cosas ello debe deberse a que, al menos
públicamente, luego como veremos en la realidad de los hechos es otra cosa, el
gobierno español presidido por Pedro Sánchez dijo que no aumentaría el
presupuesto militar español hasta el 5 % del PIB, luego que no dejaría usar las
bases militares norteamericanas en suelo español para fines de los bombardeos
sobre Irán, guerra ante la cual reiteradamente ha hecho que el presidente
español (y detrás de él todo tipo de reformistas-progresistas de la jungla
nacional), haya desempolvado el eslogan del “No a la guerra”.
EL GIRO MILITAR EUROPEO PRESIONA
La verdad sea
dicha: Las políticas de rearme no es un fenómeno exclusivo español, ni mucho
menos: Desde el inicio de la guerra en Ucrania, por las presiones de los EEUU y
de la OTAN (lo cual en el fondo es casi lo mismo), Europa entera está
acelerando e incrementando su gasto militar. Incluso en los Países Bálticos el
gasto militar alcanzo el 4% del PIB, con una meta de llegar al 5%. Formalmente,
en este contexto, España ha pasado del 1% histórico, a doblarse en el 2% del
PIB. Y toma y sigue, …
Los discursos
pacifistas son utilizados como herramientas para “suavizar” ante la opinión
publica el claro proceso de rearme impuesto por las dinámicas geopolíticas
externas, ante las cuales el llamado gobierno progresista agacha su cabeza y como
ante todos los asuntos importantes cede de todas, todas.
LA “DEFENSA” SE REDEFINE COMO ESTRATEGIA DISCURSIVA
En aras a
confundir todo y a todos, el llamado “gobierno más progresista de la historia”
le da un giro total, de 360 grados, introduciendo un concepto de defensa que
incluye “ciberseguridad, cambio climático, antiterrorismo y fronteras”,
lo cual no deja de ser en realidad una una trampa conceptual.
Con ello
pretende cubrir dos funciones:
- Diluir el significado tradicional de gasto
militar, presentándolo como inversión en seguridad integral.
- Justificar el aumento presupuestario sin romper
el relato pacifista, al asociarlo a ámbitos no bélicos.
Como decíamos,
el emperador de Washington a planteado varios choques, como toques de atención
a Europa y al propio gobierno español:
- Amenazas de retirar tropas de Rota y Morón,
- Presiones comerciales,
- La idea de suspender a España de la OTAN (algo
jurídicamente imposible, pero que haría a millones en España felices).
Sin duda
detrás de estas “tensiones” esta gran parte de la explicación real del por qué
España a acelerado el incremento de su gasto militar, dejando en piragua los
gastos sociales: para estos reformistas el no hacerlo les acarrearían costes
diplomáticos y estratégicos muy altos. Y desde el punto de vista de que no
están por dar un puñetazo en lo alto de las masas, movilizando a las masas en
contra del imperialismo y el capitalismo que lo sustenta, pues toman el
trillado camino de siempre: ceder ante los poderosos y sus presiones. Con el discurso
de “no a la guerra” pretenden despolitizar internamente, ante los
trabajadores españoles, sus decisiones y políticas que obedecen a las presiones
externas, las del imperialismo.
EL RELATO DEL “BIENESTAR” COMO CONTRAPESO
Los argumentos
de Pedro Sánchez, y sus socios de SUMAR, de que está incrementando los gastos
en defensa “sin con ello deshacer el estado del bienestar”, es de pie a rabo
falso y mentiroso.
Cuando habla
de “no deshacer el bienestar”, no explica las enormes necesidades existentes en
inversión pública en Sanidad, Educación, Pensiones, Vivienda, cuidados de la
Dependencia, …. Los gastos militares están en la barricada contraria a cubrir
esas necesidades.
Si estos dirigentes reformistas se consuelan ellos mismos, si creen sus palabras sirven de consuelo para legitimar internamente ante su base social la situación existente, se equivocan radicalmente. El contrapeso de los discursos jamás podrán ser alternativas a la política de “cañones en vez de mantequilla”, que es lo que significa el fuerte aumento del gasto militar que estamos viendo en el Estado español, que creció un 44,5% en un solo año (2024–2025). No se puede hablar de paz mientras se financia la lógica de guerra, que es lo que vemos.
“SI QUIERES PAZ, PREPÁRATE
PARA LA GUERRA”, es el resumen de todo lo que vemos en la política del
imperialismo, de la clase dominante y también por lo que vemos del gobierno
“progresista” español.
Esta frase no es otra cosa que una
sentencia que desmonta absolutamente los discursos pacifistas de aquellos que
no quieren romper con el Sistema capitalista. Mediante esta frase se expone una
idea (procedente de la tradición militar romana) y que se está utilizando para
justificar la política de rearme en toda Europa. Y el gobierno español ha
adoptado en el terreno concreto de la práctica, aunque con sus palabras y
retorica digan otra cosa.
Con el discurso “no a la guerra” se
sitúan en el plano simbólico, intentando arrojar arena a los ojos de la
clase trabajadora, para que los activistas y sectores más conscientes no
vean que en realidad toda la situación nos enseña que “SI QUIERES LA PAZ,
LUCHA POR EL SOCIALISMO”.
En el marco de la situación
objetiva actual, ante la evidente incapacidad de la burguesía europea de poder
mantener su dominio sin sobreexplotar y aumentar el mundo de las necesidades
sobre la mayoría de la sociedad, cualquier política que quiera luchar contra
las presiones de los EE. UU. y la OTAN, que quiera poner fin a las
políticas de rearme, poner fin a las guerras (desde Ucrania, al genocidio a los
palestinos, a las intervenciones en América Latina, Líbano, Irán,…) implica que
el movimiento obrero debe desarrollar la guerra de la lucha de clases contra su
enemigo numero uno, que siempre está en casa.
La lucha contra la guerra, por unas condiciones de trabajo y de vida dignas, por un futuro, implica quitarnos de encima los parásitos que chupan nuestro esfuerzo, trabajo y sangre, expropiar las grandes empresas y bancos, para abordar un Plan que ponga fin al mundo de pesadillas en el que vivimos. Solo la clase obrera, las familias trabajadoras, la juventud y los oprimidos, tenemos realmente interés en construir una sociedad en donde la igualdad y la justicia social vaya de la mano de una genuina paz entre los pueblos: esa sociedad se llama socialismo.



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