VICTORIA EN SAJONIA-ANHALT DE AFD

 ALEMANIA : PERSPECTIVAS DE LA LUCHA DE CLASES

       Las elecciones en Sajonia-Anhalt han arrojado unos resultados que hace poco tiempo atrás no parecia viable: Alternative für Deutschland (AfD), ha ganado, con el efecto de cuando un rayo cae, en este caso sobre las cabezas de los estrategas de la clase dominante alemana. AfD ha sacado un 44 por ciento de los votos, lo cual representa una subida del 20 por ciento. La CDU [partido demócrata cristiano] ha colapsado, estando en el poder, con una caída desde el 37 al 17%.

Por:  S. Pérez

Sajonia-Anhalt es un estado rural y pobre, en el Este de Alemania, con tan solo 2.1 millones de habitantes, Podemos decir que como botón de muestra de la situación existente los votantes han emitido un claro veredicto en contra de todo el establishment alemán.

Existe en nuestra opinión confusión, al igual que sentimientos racistas y anti migrantes. Todo eso es cierto, pero nuestra tarea es esforzarnos por analizar los resultados más allá de las apariencias, en profundidad, unos resultados verdaderamente sorprendentes, que reflejan una situación que prepara enormes cambios bruscos y repentinos en toda la situación de Alemania. La época de la tranquilidad y la estabilidad pertenece al pasado. Con los resultados en la mano es lógico que muchos jóvenes y activistas de izquierdas estén alarmados, que la idea de que estamos ante “un giro hacia la derecha” gane espacio, e incluso que en muchos cundan las alarmas sobre “el peligro del fascismo”.

Pero por debajo de la superficie, de las simples apariencias, lo que constatamos es un fuerte aumento del cabreo social, de la rabia, la ira y el enojo, con fuertes dosis de amargura y resentimiento en contra del establishment, comenzando por muchos votantes obreros que desde años sienten que el sistema en su conjunto manipula todo, que todo funciona oficialmente en contra de la mayoría.

Las recientes elecciones registraron una notable participación electoral, la más alta desde la “reunificación”. Acudieron a votar el 78 por ciento de los votantes. Los datos arrojan alguna claridad: la AfD quitó miles de votos a la CDU (conservadores de derechas), que está en el poder y perdió en favor de la AfD unos 83 000. Otros 170 000 de sus votos han salido de personas que antes no habían votado, los completamente alienados por el capitalismo y que siente repugnancia por la “política”.

También es cierto que hemos asistido a un giro entre capas de los trabajadores, que han votado por la AfD, principalmente entre los trabajadores manuales, en donde AfD ha ganado un 59 por ciento. Aquellos que tienen una situación económica “mala”, un 65 por ciento votó por la AfD. Entre los que dicen que su situación económica es buena las cifras descienden al 37 por ciento. Por grupos de edad, por ejemplo, entre los jubilados el voto se mantuvo mas estable, en los partidos tradicionales.

Así que debemos comenzar haciéndonos una pregunta clave: ¿Qué reflejan todos estos datos?

En nuestra opinión todos ello es el reflejo de una enorme rabia acumulada entre los sectores más desfavorecidos de la sociedad, que se han expresado por medio de la AfD, de una forma muy confusa, pero como medio para asentar un golpe al sistema, que es el blanco de toda esa rabia.

UN ODIO HACIA EL SISTEMA

Friedrich Merz es aun en estos momentos el canciller alemán. Sin embargo, en esas paradojas de la vida, es el jefe de gobierno que seguramente suscita más odio en todo el mundo. Nada menos que el 78 % de los alemanes está en contra de su labor. Y la respuesta del porque aparece ante nuestros ojos por ser sencilla: desde 2022 Alemania está en crisis, en recesión económica. Desde la suspensión del suministro de gas ruso, debido a la guerra en Ucrania, Alemania ha visto una verdadera ola arrasando al país, desindustrializándolo, con notables perdidas de decenas de miles de empleos, mes a mes. La producción industrial alemana ha caído en un más del 11 por ciento en 2023, un total del 15 por ciento desde el final de la Pandemia.

Los dos principales partidos tradicionales de Alemania participan en una coalición de gobierno, que lleva a cabo un programa de austeridad y recortes de los gastos sociales, con ataques sistemáticos al conocido “estado del bienestar”, al mismo tiempo que están dedicando millones de euros a mantener la guerra en Ucrania. La población siente que dicha guerra esta vinculada a la perdida para Alemania de energías baratas desde Rusia, con una clara influencia sobre la industria alemana.

Tenemos que señalar que la mayoría de los alemanes son conscientes de que la AfD nunca ha estado en el gobierno. Aunque tiene un programa claramente reaccionario, incluyendo políticas claramente a favor de las grandes empresas, en contra de los trabajadores, en crear “chivos expiatorios”  con los migrantes, aun no son vistos como participes en los ataques sociales, lo que les ayudo, junto a las basuras de la propaganda de la llamada «guerra cultural», que sistemáticamente realiza la derecha y la extrema derecha.

La AfD supo conectar con el claro clima de enojo y rabia acumulado en la sociedad en contra del sistema, gracias a que ha sido presentado como un partido “anti-sistema”. Y ello ha sido un regalo propiciado desde los propios partidos tradicionales del Sistema. Esto es un fenómeno repetido que se ve en muchos países actualmente.

               La AfD se ha beneficiado también de que precisamente los partidos que desde el gobierno están llevando a cabo los fuertes ataques a los trabajadores, también se hayan unido en la denuncia contra la AfD, cuando han planteado “un muro de protección” contra la AfD, que solo ha servido para favorecerlos dialécticamente. Era patético ver a todos los partidos del establishment alineados en contra de la AfD, pero no en contra de los recortes a los niveles de vida. Y en ello debemos incluir también el lamentable papel jugado por incluso Die Linke, la izquierda. Lo cual termino por convencer a muchos de que están en el mismo barco de los que llevan a cabo los ataques y recortes.

Cínicamente AfD, ha planteado defender dos políticas que tienen eco entre muchos oprimidos, entre muchos trabajadores.

1.-         Su política migratoria, por supuesto, culpando a los de fuera de los problemas de los de dentro. De forma irónica, Sajonia-Anhalt muestra claramente por qué su política es pura cortina de humo. Es una de las regiones más pobres de toda Alemania y también una de las que tiene unas tasas de migrantes más bajas del conjunto del país. Tan solo el 8 por ciento de la población del estado ha nacido en el extranjero, la mitad del promedio en el ámbito nacional.

Es evidente y claro que los migrantes no son la causa de la pobreza entre los trabajadores alemanes. Tan solo son un “chivo expiatorio” en manos de la extrema derecha y la clase dominante, por el cual culpan a los migrantes de ocupar camas de hospital, cupos en las escuelas, viviendas y puestos de trabajo.

El 89 por ciento de los votantes de la AfD afirman que “los precios están subiendo tanto que no pueden pagar más las cuentas”. El 80 por ciento dice: “Ya no puedo mantener mi nivel de vida”.  Y en ello está la clave de las verdaderas preocupaciones de millones, que no son respondidas por nadie, sino que son dejadas a responder por la extrema derecha y su política de culpar a los migrantes.

2.-         La AfD está aprovechando a cada paso el cansancio extendido por el mantenimiento de la guerra en Ucrania, con la creciente campaña de la elite dominante y su propaganda antirrusa.

               Con Merz en el poder los europeos (esto quiere decir con Alemania en primer lugar) han asumido todo el costo de la guerra en Ucrania, una guerra indirecta de Europa. Además, con Merz el gobierno alemana aumento mucho el gasto militar, al mismo tiempo que intentan subir edad de jubilación hasta los 70 años y aumentar de nuevo la jornada laboral hasta las 40 horas semanales.

Nada de ello es casual, ni mucho menos. La desindustrialización ha venido de la mano del aumento del precio del gas, con la consiguiente pérdida de empleos, jornadas más largas y una política de la clase dominante que lleva a “trabajar hasta el colapso de la muerte”. Según las posiciones de Merz, de la CDU y del SPD (Socialdemócratas), todos ellos situados al servicio de las elites dominantes, “siempre vale la pena pagar por todo ello”. Aunque los únicos beneficiados sean los imperialistas, la clase dominante alemana. La crisis del capitalismo alemán se está haciendo sentir en zonas como Sajonia-Anhalt. Y a quien le extraña que se refleje todo, también, en el terreno electoral.

No es difícil comprender y ver por qué están enojados. Tienen una deuda de 23.7 mil millones de euros y dejaron de tener márgenes de financiación para poder maniobrar. En los últimos seis años el crecimiento económico ha sido el más bajo de todos los estados federales. Igual ocurre con los salarios, que son de los peores de toda Alemania. La región tiene la producción económica per cápita más baja del país, con un fenómeno que indica que la población es cada vez más envejecida, por lo cual hasta el propio ministro-presidente actual de la CDU, Sven Schulze, se posiciono en contra de los planteamientos de la CDU federal que plantea un recorte aun mayor de las pensiones.

El sector económico más grande en Sajonia-Anhalt es la Sanidad y los servicios de asistencia social. Precisamente los sectores sobre los cuales están planteados nuevos y fuertes recortes en los presupuestos.

La industria química, Sajonia-Anhalt es conocida por su llamado “Triángulo Químico”, está ante una profunda crisis, motivada entre otros factores por los precios elevados de las energías. De la misma forma, la industria automotriz local se ha visto muy afectada por la caída de BMW y Volkswagen. Para completar la escena, hemos visto el sonoro fracaso en el intento de instalar una gran fábrica de Chips de Intel, que estaba prevista para Magdeburgo, la cual se suponía que sería un alivio en la caótica situación.

Por mucho que algunos comentaristas intenten buscar datos positivos, la realidad es tozuda: los salarios por hora son muy por debajo de los existentes en el Oeste de Alemania. Desde la década de los 80, Sajonia-Anhalt ha visto perder un tercio su población, desde los tres millones hasta los 2.1 millones de personas que viven ahora en el Estado.

La fábrica de Bayer, que fabrica aspirina para toda Europa, en Bitterfeld, parece que va bien. En el último trimestre las ganancias del grupo farmacéutico superaron los mil millones de euros. Es obvio que ello no beneficia a la mayoría de la población.  En un océano de problemas pata los trabajadores, cada día la clase dominante exige más y más ajustes a la mayoría. Más sacrificios para gastos de la guerra y la campaña de la burguesía contra los rusos.

               AfD, de entrada, ha prometido que acabará con la guerra, que restablecerá las relaciones con Rusia y que efecto de ello el gas será más barato, provocando un efecto de recuperar empleos. Sabemos que una cosa son las promesas y otra la realidad, pero el resultado electoral demuestra claramente que la campaña de propaganda proguerra está perdiendo posiciones.

               En sus intentos de avances, no solo en Alemania, también en Francia, la extrema derecha esta prometiendo “cerrar el grifo a Ucrania”, como lo demuestra el partido de Le Pen, Rassemblement National (RN), en Francia, cuyo vicepresidente ha manifestado que: “El sistema de salud, el sistema educativo, toda la economía: todo está al límite. Y aun así se encuentra dinero para seguir financiando armas. Todo eso está muy bien, pero ¿quién paga todo esto? También hay que saber cuándo detener una guerra”.

La aptitud y el ambiente antiguerra esta muy presente en la conciencia de las masas europeas, como lo demuestra igualmente la autentica ola huelguística que vive Holanda, en donde los trabajadores portuarios, los estibadores, han participado paralizando el puerto mas importante del continente, el de Róterdam, con relación directa a los recortes que se realizan para financiar los gastos militares.

En el año 2022 había un 29 por ciento de los alemanes que pensaban que el país debería destinar más recursos a la guerra en Ucrania, mientras que un 23 por ciento creía que Alemania había ido “demasiado lejos”. Hoy tan solo un 14 % dice que el gobierno no está haciendo bastante en Ucrania, por un 42 % que dice que el gobierno ha ido demasiado lejos. Solo un 56 % cree que Alemania está «fuertemente amenazada» por Rusia, dato que no es nada alentador si consideramos la vehemencia con la cual Occidente describe a Rusia, como un diablo moderno.

¿NO HAY ALTERNATIVA?

Todos estos datos indican que estamos ante un claro contexto de IRA DE CLASE. Y situados en este contexto, debemos indicar que debería ser obligación y tarea de la izquierda dar respuesta a las contradicciones que se están viviendo, y ello no es así. Es esto lo que determina finalmente toda la situación: la incapacidad de la izquierda por no tomar una postura clara sobre la guerra en Ucrania y el militarismo de la OTAN; el fracaso de la izquierda por no ofrecer una alternativa al infierno del capitalismo alemán en decadencia; y el fracaso de la izquierda por no presentarse como la verdadera voz antisistema, lo que le ha abierto el espacio a la AfD.

La “gran esperanza” para millones era Die Linke. Pero sus dirigentes han participado en el mismo bloque en contra de la AfD, sin plantear una alternativa de clase y presentando a la CDU y al SPD como si fueran el “mal menor”. Los dirigentes reformistas de Die Linke no han entendido que el ascenso de la AfD es consecuencia directa del odio y la ira hacia la CDU, el SPD y hacia Los Verdes, y que si es posible levantar una alternativa genuinamente de izquierdas oponiéndose a TODOS ESOS PARTIDOS.

        Después de la elecciones, como botón de muestra, en una entrevista en Frankfurter Allgemeine, preguntaron a Ines Schwerdtner, Colíder de Die Linke, si “¿Estarías dispuesta a cooperar con la CDU?”.  Su respuesta fue clara, pero terriblemente estúpida, afirmando que: “Sí, bajo ciertas condiciones, para mantener a la AfD lejos de las riendas del poder… los partidos democráticos deben dialogar entre sí”. Eso se llama no haber entendido nada de nada y negarse a comprender para el presente y el futuro, renunciando a mantener un punto de vista de los intereses de clase.

Podemos concluir que los dirigentes de Die Linke no han aprendido nada en absoluto de estas lecciones, y es evidente que los trabajadores los han castigado en Sajonia-Anhalt.

Desde los años 90 existía un ambiente entre los trabajadores alemanes de estar quedándose atrás, ambiente que ha predominado en las recientes elecciones en el Este de Alemania. Y era claro antes que Die Linke estaba expresando en parte ese malestar. Pero ya no. Muchos de los votantes ahora de AfD afirman que lo han apoyado porque “garantiza que los alemanes del Este volvamos a estar orgullosos de nuestros logros”.

Hace tan solo 15 años que Die Linke era el segundo partido más grande en este estado, con un 23 por ciento de los votos. En las últimas elecciones se ha desplomado hasta el quinto lugar, con apenas un 8,6 % de los votos. El éxito de AfD en Alemania del Este ES SOLO POSIBLE POR EL VACIO QUE DIE LINKE HA DEJADO, con la política errónea de sus dirigentes. Y la sociedad, como la naturaleza, aborrece el vacío, que necesita ser llenado.

¿ES FASCISMO?

Nadie tiene dudas, AfD es un partido es totalmente reaccionario, desde los pies hasta la cabeza. Y por ello la mayoría de los trabajadores de izquierdas en Alemania están alarmados. Ello es enormemente saludable y positivo, en la medida en la que podamos poner medios para cortar el peligro, dando la batalla con la lucha de clases.

Sin embargo, es necesario hacernos una pregunta concreta y directa: ¿significaría que AfD en el poder presagiaría un período de reacción, incluso de «fascismo», como algunos están planteando algunos?

Desde nuestro análisis pensamos firmemente que NO. Que esa perspectiva está aún lejos en Alemania de ser realidad. Es verdad que el programa de AfD está lleno de medidas enteramente reaccionarias. Más tienen en común algunas cosas con otros partidos catalogados de la “extrema derecha” en Europa, todos los cuales se están aprovechando de la ola existente e malestar social, de profundo descontento entre sectores de la clase trabajadora.

Es claro el peligro existente, toda vez que la AfD defiende RECORTAR IMPUESTOS A LOS RICOS, ELIMINAR EL SALARIO MÍNIMO, ACABAR CON LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA, ADEMÁS DE ATACAR A LAS MUJERES, A LOS MIGRANTES, A LA COMUNIDAD LGBT, …

Pero una cosa es su programa y otra bien distinta si pudiera aplicarlo: de entrada, se encontraría ante un gran dilema, pues un ataque frontal a la  lase trabajadora evaporaría rápidamente todo su apoyo actual, lo cual lo dejaría en una situación aun peor que los actuales gobernantes, un gobierno débil, que destacaría por eso mismo en Alemania y en toda Europa.

Solo basta en estos momentos con mirar en que se ha convertido Meloni en Italia o el propio Donald Trump en los EEUU. Después de intentar enfocarse en la migración, viéndose imposibilitado en cumplir ni una sola de sus promesas electorales. Trump recibió una autentica paliza, a manos de los manifestantes, en Minneapolis, que lo obligo a dar marcha atrás rápidamente.

No debemos subestimar la amenaza que representan estos reaccionarios, ni siquiera que supongan pequeños grupos y de carácter repugnante. Pero el ascenso de todos estos demagogos de derechas alienta a la actividad de estos pequeños grupos reaccionarios, e inclusos a los de carácter abiertamente fascistas.

Pero existe otro sector, central, que se está radicalizando en esta situación. Y para este sector el programa reaccionario de AfD, ante su ascenso, está increpándolo hacia la actividad, con especial incidencia entre la juventud. Un dato más, entre las mujeres, solo el 39 por ciento, frente a más del 50 por ciento de los hombres, votó por AfD en Sajonia-Anhalt. Y ello tiene sus raíces en el programa de basura ideológica y misógino que defiende AfD, que defiende expresamente que ellas paguen la crisis del capitalismo, haciéndolas volver al “hogar y a la sumisión”, con más tareas de cuidados.

A todos aquellos sectores que más ampliamente votaron por AfD no pueden ofrecerles nada más que promesas falsas. El brillo aparente de AfD se evaporara rápidamente, en cuestión de muy poco tiempo.

Como marxistas pensamos que la política de los reformistas de todo tipo de crear un “cordón de seguridad democrática” solo significa el camino mas rápido hacia el desastre, que solo pretende continuar con la política de lograr mas y mas ataques en contra de los trabajadores.

Necesitamos urgentemente levantar una alternativa ANTISISTEMA Y COMPLETAMENTE REVOLUCIONARIA y ello está en contravía con las direcciones de todos los partidos que están anclados en el capitalismo alemán, que se esta pudriendo en los fangos de una crisis total en la cual los trabajadores no tenemos ninguna responsabilidad.

Una clase obrera alemana luchando por una sociedad socialista será toda una inspiración para el conjunto de la clase obrera europea. Ante nuestros ojos, después de décadas de retraso, se nos abre la perspectiva de que la única alternativa es: socialismo o barbarie capitalista.

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