FRANCIA: TRAS EL ÉXITO 18 SEPTIEMBRE, ¿QUÉ SIGUE?
¡¡ BLOQUEEMOS TODO !!
Más de un millón de manifestantes en la movilización que se vivió en Francia este 18 de septiembre, con huelgas en el transporte, la educación y los servicios públicos. En la medida en el cual el movimiento encuentra causes para expresarse, lo esta haciendo. El movimiento comienza a demostrar que existen fuerzas para doblar el brazo a Macron.
Algunos analistas están intentando hacer comparaciones del actual movimiento con las movilizaciones de 2023, a pesar de que estamos en las primeras etapas. En 2023 vimos una lucha en contra de la (contra)reforma de las pensiones, que alcanzo a contar con más de 3 millones en las manifestaciones.
Pero las movilizaciones de este 18 de septiembre han sido más radicales. En estos dos últimos años se han acumulado una autentica montaña de cabreo y frustraciones en el movimiento obrero francés, que ha visto como la clase dominante ataca cada una de las conquistas sociales logradas en las décadas anteriores. Las condiciones de vida, de trabajo, el “silencio ante el genocidio en Gaza”, … todo ello está llevando a una profunda crisis del régimen y está siendo personificado en las figuras de unos hombres determinados: el primer ministro y el presidente.
Como ocurrió el pasado 10 de septiembre, la jornada del día 18 ha visto una presencia y participación destacada en la lucha de la juventud. Algo que demuestra el verdadero potencial revolucionario del movimiento que estamos viendo en Francia es que la juventud no tiene ningún tipo de ilusión en los llamamientos a “las consultas” que pretende organizar el gobierno, en las que, si muestran interés en participar los dirigentes del Partido Socialista, del Partido Comunista, de los Verdes y las propias Confederaciones sindicales. Los jóvenes están siendo punta de lanza en la petición de que caiga el gobierno, de que Macron dimita, de provocar una ruptura total con las políticas de austeridad llevadas a cabo desde el inicio de la crisis de 2007/08.
Ahora bien, en el contexto de un proceso de luchas como el que vemos iniciarse en Francia, más aún en el desarrollo de huelgas generales, siempre surge en el movimiento una pregunta clave, que es una necesidad tenga respuesta: ¿Qué sigue, cuales son los próximos pasos que debemos dar?, ¿Cuáles son las perspectivas para el movimiento de lucha? Y sin lugar a duda estas preguntas están haciéndose en las manifestaciones, en las reuniones que se están celebrando.
En los últimos días el llamado Comité Intersindical de las Confederaciones sindicales han publicado un comunicado en el cual pretenden marcar al gobierno un camino con sus peticiones. Esta actitud de los dirigentes sindicales recuerda al viejo dicho que dice que “el camino del infierno está preñado de buenas intenciones”. Los llamados dirigentes están pidiendo al gobierno que:
“Si el gobierno no responde a las demandas antes del 24 de septiembre, los sindicatos se reunirán para decidir muy rápidamente sobre un nuevo día de huelgas y manifestaciones", estas demandas incluyen “el abandono de todas las medidas del "plan Bayrou", así como el abandono del aumento de la edad legal de jubilación a 64 años y recursos presupuestarios adecuados para los servicios públicos".
Como siempre ocurre en una constante histórica, los llamados dirigentes “reformistas” de las direcciones sindicales, al igual que de las del PS y del PCF, van en los asientos traseros del movimiento: en vez de trazar una perspectiva de profundizar y ampliar la lucha, con el objetivo inicial de derribar los planes reaccionarios del gobierno Macron/Lecornu, dando continuidad a la lucha y con ello haciendo que el movimiento tome confianza en sus propias fuerzas de lucha, estos dirigentes intentan aplazar la lucha, dando días de tregua al enemigo de clase.
¿Suspendiendo el movimiento una semana esperan de verdad que el gobierno Macron/Lecornu abandonen sus planes y políticas reaccionarias y aprueben políticas en favor de la mayoría de la sociedad? No creemos que estos dirigentes sean tan ingenuos para pensar así, pero si no están dispuestos a dirigir la lucha para ganar, que dimitan y se vayan también ellos.
El movimiento obrero y la juventud debe aprovechar este movimiento de lucha también para dotarse de unas nuevas direcciones que estén de verdad a la altura de las auténticas necesidades objetivas que tenemos al frente. En última instancia la política y la estrategia de los dirigentes actuales solo generan dudas y confusiones en el propio movimiento y entre sectores de los trabajadores y la juventud, de los activistas.
Quien crea que desde el Palacio del Eliseo y desde Matignon [casa del primer ministro] pueden responder positivamente a las demandas del Comité Intersindical no vive en el mundo de la realidad, sino en fantasías propias de los sueños.
Aquí estamos pura y simplemente ante una cuestión de intereses fundamentales de Clase y solo ciegos pueden dejar de ver que Macron y Lecornu representan exclusivamente a la gran burguesía, que necesita en estos momentos mantener y profundizar las políticas de austeridad, con contrarreformas que hagan pagar aún más a la clase obrera los costes de la crisis del capitalismo francés y europeo.
El capitalismo francés ha visto en los últimos años acelerar su declive frente a sus principales rivales en Europa e intentan recuperar competitividad con políticas de recortes drásticos en el gasto público, en los derechos laborales y salariales de los trabajadores. Puestos en la mejor de las hipótesis, desde el gobierno francés pueden anunciar algunas medidas que suavicen ahora el ataque, para profundizarlo en los próximos meses.
Tras las exitosas movilizaciones de los días 10 y 18 de septiembre, el movimiento ha demostrado claramente su predisposición militante a la lucha, pero también que sería ingenuo para nosotros pensar que con estas dos movilizaciones serán suficiente para hacer cambiar los planes al gobierno de la burguesía. La movilización hasta ahora ha demostrado sus enormes potenciales para extenderse y poder doblegar al gobierno, con la condición de continuar golpeando sobre el hierro caliente de la lucha.
Podemos pensar que los dirigentes sindicales tienen unas ideas y una práctica que no están a la altura de las circunstancias, pero no que sean unos ingenuos. En 2023, con las movilizaciones en contra de la reforma de las pensiones, en donde vimos más de 14 días de movilizaciones, Macron no modifico un milímetro sus posiciones, ¿Por qué lo haría ahora, sino lo obligamos?
Solo, y tan solo, mediante un movimiento masivo de lucha el gobierno reaccionario de Macron retrocederá. La victoria está a ojos vistos de la clase obrera francesa. En los primeros momentos de la jornada de huelga de este 18 de septiembre, el primer ministro Lecornu declaro, confirmando que recibía la bofetada del movimiento, que “las reivindicaciones planteadas por los representantes de las organizaciones sindicales, transmitidas por los manifestantes en las marchas, están en el centro de las consultas”.
Los intentos del Comité Intersindical de aplazar la lucha no obedecen a una estrategia para vencer, sino en última instancia al miedo que tienen los propios dirigentes sindicales a que el control del movimiento se les escape de las manos. La dirección del Comité intersindical trata de canalizar, controlar y diluir el movimiento. Muchos trabajadores y jóvenes están comenzando a entender esto y ello nos lleva a la siguiente tarea del momento: desde abajo forjar la sustitución de los dirigentes, no permitiendo que los actuales continúen controlando el movimiento.
En esta línea se están situando diferentes grupos de activistas de las organizaciones políticas y sindicales en Francia en estos momentos. Jean-Luc Mélenchon resumiendo el sentir de miles de trabajadores y jóvenes ha venido llamando a “construir una huelga general”, un amplio movimiento de huelgas generales, que es la única forma de poder ganar la batalla a Macron y su gobierno. Llevar el movimiento de lucha, agitando constantemente para ello, organizándolo, empresa por empresa, sector por sector.
HACIA UNA AMPLIA HUELGA GENERAL
En varias Federaciones de la CGT, en las estructuras de las provincias del sindicato, están presionando en esa dirección, criticando la política y estrategia de la dirección Confederal. Los activistas, los trabajadores y los jóvenes más conscientes deben participar ahí de forma consciente, dando la batalla a los dirigentes más moderados y entreguistas.
Y por supuesto, la “France Insoumise” no solo debe participar, sino que debe ofrecer un cauce para crear un “ala izquierda dentro de la CGT·, participando en su creación y ayudándola a dotarse de perspectivas, ideas y un programa correcto, comenzando por el desarrollo de una amplia campaña en el movimiento obrero oír UN BLOQUEO TOTAL DE FRANCIA, contra las políticas de austeridad y por UN GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES.
En esta tarea, la convocatoria ya de una huelga general de 48 horas como siguiente paso sería la mejor manera de poner contra las cuerdas al Gobierno y ganar esta batalla. Es lo que proponer ya las principales organizaciones sindicales de Francia, comenzando por la CGT, acompañadas por las organizaciones políticas de la izquierda, especialmente por Francia Insumisa y su principal dirigente, Mélenchon.



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