UN NUEVO ORDEN INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES

Por Salvador Pérez

         A todos aquellos bienintencionados “amigos”, o no tan bien intencionados, que gustan hablar del famoso, misterioso e inexistente “derecho internacional”, recalcando el gran papel que juegan las “normas internacionales”, etc., etc., Ahora por todos los rincones van gritando y maldiciendo a Donald J. Trump por haber hecho volar todo el mundo de las relaciones diplomáticas, incluidas, que fueron construidas “pacientemente tras el final de la Segunda Guerra Mundial, les tenemos muy malas noticias, malas de verdad: Trump es, en estos momentos, la cabeza visible del imperialismo norteamericano, a cuyos intereses sirve fielmente y al cual las formas y modales le importa nada. El imperialismo estadounidense y Trump son una sola y única cosa.

        Desde luego no hacia falta escuchar al ínclito Mark Carney, con su retorico discurso en Davos, para que todos supiéramos que EEUU decidió construir un “nuevo orden internacional”, mandando al carajo todo eso que llamaban el "orden internacional basado en reglas", del cual todo el mundo hablaba, pero que no servía más que para cubrir las apariencias de la política del imperialismo.

        Como Mark Carney reconoció en su discurso, ya todos estos incrédulos saben que Trump cambio las reglas y que “el viejo orden no va a volver. No debemos llorarlo”. Todos se preguntaban por las cuatro esquinas ¿Petróleo o soberanía nacional?, Trump les respondió a la cara, con bombardeo sobre Caracas incluido: Petróleo, más riqueza para el 1 por ciento de los superricos.

        Cuando Trump miro el mapa y se dio cuenta que existe ahí arriba un sitio llamado “Groenlandia”, al parecer vinculado a Dinamarca, dijo: “eso es mío y lo tomare de una u otra forma”. Todos salieron corriendo espantados de las formas bruscas de Trump, y emiten estériles comunicados en donde dicen que Groenlandia pertenece ‌a su pueblo, ‌y sólo Dinamarca y Groenlandia pueden ‌decidir sobre asuntos relativos ‍a sus relaciones”, afirmaron ‌en una declaración conjunta los gobernantes de  Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, Reino Unido y ‍Dinamarca.

         Y se quejan de las formas “bruscas” y poco diplomáticas de Donald Trump. Pero ¿realmente son tan bruscas? Pues parece que, pese a que a nuestros liberales y progresistas de todo el planeta, en especial a los llamados dirigentes europeos, aunque se espanten ahora, esas son las formas de actuar, más o menos, del imperialismo desde siempre. ¿O es que acaso la invasión reiterada de Irak, por ejemplo, por parte del imperialismo fueron excursiones campestres de fin de semana?

        Igual el santo velo de la hipocresía está cayendo demasiado rápido con Trump en la presidencia norteamericana. A Venezuela, a Groenlandia, le esta continuando las amenazas directas de Trump sobre Colombia, Cuba, Nicaragua, México, y Europa, por supuesto.

        Pero siempre nos quedan los valientes reformistas de todo pelaje. Ahora parece que están un poco contrariados con Trump, al que estos “izquierdistas” acusan de “no respetar el derecho internacional y que haya condenado a la impotencia a la ONU”.

        Al fin y al cabo, ellos siempre habían pensado que “la ONU ERA UN ORGANISMO DE Paz y Concordia entre las naciones”, que ahora Trump ha tirado por los suelos como algo inservible. Se quejan amargamente de que “los estadounidenses han realizado un acto ilegitimo en Venezuela, bombardeando y secuestrado a su presidente y primera dama”. Fanfarronamente dicen que “como el Concejo de Seguridad de la ONU no lo autorizó, el acto es una violación de EEUU a los pactos de la ONU”. Pero con estas payasadas Trump debe estar riéndose mucho de todos ellos, máxime cuando escucha a Carney admitir que “el orden internacional basado en reglas no era otra cosa que pura mentira y ficción", que para lo único que serva era para maquillar la total dominación del mundo a manos de los imperialistas. De hecho, los únicos que se habían creído todas esas payasadas eran algunos pocos inocentes dirigentes de la llamada izquierda reformista. Nadie más.

ONU y la NADA

        La búsqueda de lo perdido. La clase dominante intento durante décadas, después de la II Guerra Mundial, buscar un mundo en donde reinara un poco los conceptos de “paz, paz social, imperara el llamado libre comercio”, un mundo en donde las diferencias entre distintas naciones se solucionarán con las “reglas del derecho internacional, la diplomacia, todo auspiciado por árbitros internacionales, como la ONU, la OTAN, el FMI, …  Un mundo “fantástico, en donde finalmente los “árbitros obedecían a sus verdaderos dueños: todas esas instituciones internacionales al servicio del imperialismo, con EEUU como primera potencia mundial, controlando el brazo armado que era la OTAN.

        Tras la I Guerra Mundial las potencias vencedoras fundaron, en el Tratado de Versalles, el 28 de junio de 1919, un organismo análogo a lo que despues sería la ONU, que se conoció entonces como  la “Sociedad de las Naciones (SDN), Sociedad de Naciones o Liga de las Naciones”.  Lenin no tuvo dudas en calificar a la Sociedad de Naciones como “una cocina de ladrones”, que, por supuesto no logro evitar el estallido de la II Guerra Mundial y que oficialmente fue disuelta en 1946, para ser sustituida por la actual ONU, que surgió como expresión d ellos deseos del Departamento de Estado de los EEUU, para que sirviera, tal y como había revisto el gobierno de Roosevelt, a los intereses de la nueva potencia hegemónica surgida tras la guerra mundial, los Estados Unidos.

        Es claro y conocido que la famosa “Carta de la ONU” fue redactada a medida d ellos intereses de los EEUU, que en aquellos momentos la pudo negociar con el Reino Unido y con la URSS de Stalin.

        Como ocurriera antes con la Liga de las Naciones, desde el nacimiento de la ONU siempre fue un marco decorativo, en donde las naciones integrantes podrían patalear y quejarse y las decisiones importantes siempre se tomaban a medida del imperialismo, o simplemente no se tomaban medidas. Ese es el espíritu del Veto que en el Consejo de Seguridad se guardaron para si las principales potencias imperialistas.

        Este funcionamiento siempre garantizo el dominio del imperialismo sobre la ONU, que continua hasta nuestros días. Como decimos, la llamada Asamblea General solo sirve, en el mejor de los casos, como vimos recientemente con el genocidio en Gaza, para que algunos dirigentes como Gustavo Petro acudan a ella para “desahogarse y lamentarse”, en unas reuniones que solo tienen caracteres consultivos y que nada pueden hacer frente a las políticas de hechos consumados de las potencias, en especial a las políticas de los EEUU.

El Imperialismo manda

        La ONU era una de la “patas propagandísticas del imperialismo”, a las cuales los EEUU sumaron algunas otras patas más resolutivas: la OTAN, el FMI, … junto a la CIA y el Pentágono, con todo ello de conjunto, siempre, siempre, el imperialismo ha impuesto sus políticas al resto del planeta.

        Al respecto de los nuevos hechos, la Administración de Donald Trump tan solo esta librando a organismos como la ONU del velo místico para algunos, dejando claro que digan lo que digan los demás, el imperialismo llevara a cabo sus políticas, en defensa de los intereses de las elites dominantes en los EEUU

       Lenin describió al imperialismo como la ultima fase del desarrollo capitalista. El Sistema capitalista no fue puesto en la tierra por los dioses, junto al hombre, sino que es el producto de una época dada del desarrollo de la humanidad. Es indudable que este Sistema socioeconómico jugo un papel en la historia, primero en la medida en la que sepulto al feudalismo cuando se convertido en un obstáculo para el desarrollo de las fuerzas productivas, y más tarde en la medida en la que propicio que las fuerzas productivas avanzaran, crecieran y se desarrollara, junto a ellas la clase obrera en todos los países.

         Pero llegados a estos momentos, el propio sistema capitalista se ha convertido en un freno, en un obstáculo formidable, para que las fuerzas productivas continúen desarrollándose, para que miles de millones de seres humanos en todo el planeta podamos aspirar a vivir una vida digna, humana. La sed de beneficios privados del 1% de los superricos se enfrenta a la extensión de la miseria, el desempleo y las brutales necesidades sociales crecientes en todos los países, problemas que se podrían solucionar fácilmente con una planificación democrática de la economía en vista a satisfacer esas necesidades. Y para poder planificar la economía para interés de la aplastante mayoría, primero la mayoría necesitamos poseer el control y propiedad colectiva a de las fuerzas productivas, de la economía.

        En este sentido, la clase dominante burguesa juega un claro papel reaccionario, en la medida en que es un obstáculo que frena el propio desarrollo de la sociedad, de la humanidad. El Sistema capitalista funciona como un todo a nivel mundial, donde los poderes imperialistas controlan todo lo fundamental. La clase obrera internacional necesita desembarazarse del capitalismo, lo cual supone dar una batalla completa al imperialismo.

Es claro que los principales acontecimientos que estamos observando a nivel mundial obedecen a una lucha sin cuartel entre las dos principales fuerzas imperialistas en estos momentos, en pugna por incrementar y dominar las zonas estratégicas del planeta: los EEUU por un lado y China por el otro. Esto es algo evidente, que solo algunos pequeños grupos sectarios en el movimiento se niegan a ver, dentro de una visión dada que tenían y que desapareció, junto al “orden internacional establecido”.

Es evidente que los imperialistas norteamericanos, que poseen la mayor fuerza militar del planeta, están intentando evitar la profundización del declive que experimentan en las últimas décadas, en favor de China, que ha emergido como la potencia imperialista en ascenso.

El que la mayoría de los países latinoamericanos estén viviendo un proceso de aumento de sus relaciones comerciales con China, en detrimento de los EEUU, que consideraba a estos países su “patio trasero”, no es factor secundario en las recientes agresiones militares de los EEUU sobre Venezuela, con amenazas implícitas a Colombia, Cuba, México, Nicaragua.

En esta nueva dinámica de la lucha imperialista, los EEUU están buscando una política exterior que supone soltar lastre, con respecto a Europa, por ejemplo. Trump esta exigiendo al resto de sus antiguos socios que aumenten su participación en los gastos militares, en la OTAN, al tiempo que les endurece las condiciones para exportar mercancías hacia los propios EEUU. En estos próximos meses podremos ver un aumento, también, de las tensiones entre los EEUU y Europa, que se acostumbro a una dependencia total de los estadounidenses tras el final de la II Guerra Mundial.

La lucha contra el Imperialismo, la lucha por el socialismo

De todas formas, el problema de fondo continúa siendo la crisis orgánica de sobreproducción capitalista, que no está ni estará resuelta en el próximo periodo y que pone sobre la mesa la disyuntiva de que la clase obrera transforma la sociedad, acaba con el capitalismo, o de lo contrario la humanidad esta abocada a vivir nuevas cuotas de creciente barbarie.

La debilidad en extremo de las fuerzas del marxismo no es impedimento para que vayamos a ver un recrudecimiento de la lucha de clases a nivel internacional. Las condiciones objetivas cortan el paso a una situación de tregua social estable. Las masas se ven en la necesidad de salir a la lucha, aunque estén dotadas de direcciones con ideas y programas incorrectos. En base a esos acontecimientos los marxistas trabajaremos para construir direcciones que puedan ofrecer una salida revolucionaria a las masas, en todos los continentes.

        Es evidente que, si los marxistas constituyéramos una fuerza seria en al menos determinados países claves todo el proceso serio mas fácil, menos costoso para la propia clase obrera. Pero como indico Lenin, los revolucionarios no hacen las revoluciones, se preparan para intervenir en ellas, que son acontecimientos objetivos en la sociedad, para permitir que las masas puedan tomar el poder.

        Aun así no podemos descartar incluso que en algún país las masas puedan vencer y tomar el poder. En ausencia de un claro programa marxista, esas revoluciones adquirirán un carácter distorsionado del modelo clásico de lo que es un Estado obrero sano, de una genuina democracia obrera basada en la total participación de los trabajadores en la planificación y gestión de la economía y la sociedad. Sea como sea, los marxistas acompañaremos estos procesos “explicando pacientemente” las tareas que tiene la clase obrera por delante.

        Los marxistas, desde hoy mismo, hacemos claros llamamientos a las direcciones tradicionales de la clase trabajadora, fundamentalmente sus sindicatos, para que se organice y se vaya desarrollando la lucha de los oprimidos en contra de las embestidas de la reacción, de la burguesía y los imperialistas. Levantamos la necesidad de organizar UN FRENTE UNICO DE LUCHA DE LA CLASE OBRERA Y LOS OPRIMIDOS, para luchar contra la barbarie creciente del capitalismo/imperialismo.

        Llamamos a desarrollar esta lucha, dirigida hacia la expropiación de las oligarquías, los grandes empresarios y banqueros, que son las muletas en cada país de las grandes empresas imperialistas.

        El viejo orden capitalista está muriendo, se encuentra en proceso de putrefacción, Es necesario en base a la lucha de la clase obrera, los campesinos pobres, la juventud y el conjunto de los oprimidos, afrontar una lucha a fondo por un nuevo orden internacional, en el cual los intereses de la absoluta mayoría de la sociedad sean los que primen.




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