BOLIVIA EN PIE DE LUCHA

 ¡¡ EDITORIAL !!

CUANDO LA CLASE OBRERA ROMPE EL MIEDO

Toda la situación objetiva en Latinoamérica esta cogida por débiles alfileres, La polarización social esta a flor de piel, en un cierto equilibrio inestable que amenaza por romperse en cualquier momento. Un ejemplo de todo ello lo estamos viviendo de nuevo en Bolivia, en donde un Estallido social, protagonizado por la clase obrera y los campesinos pobres ha puesto contra las cuerdas al gobierno de Rodrigo Paz, que apenas llevaba en el poder unos meses.

Ayer miércoles, en el día 41 de las protestas en contra del gobierno, la movilización de los mineros y los campesinos intentó penetrar en el perímetro del Palacio Presidencial. Las fuerzas represivas del Estado burgués, con órdenes directas del gobierno, respondieron salvajemente, con gases lacrimógenos y violencia. En plena movilización la Policía detuvo a uno de los principales lideres sindicales de la protesta, a Vicente Salazar, dirigente de la Federación de Campesinos Túpac Katari, cuando llegaba a la capital boliviana, junto a otros manifestantes, para participar en la marcha convocada por la Central Obrera Boliviana (COB).

El empleo de la represión por parte del gobierno es un intento descarado de amedrantar al movimiento obrero y campesino, pero como Marx explico, “el látigo de la reacción en ocasiones sirve para fortalecer el propio movimiento de lucha”. La crisis del gobierno es total y cualquier acontecimiento añadido puede provocar su caída, en cualquier momento.

Tal es la situación en Bolivia, que vive unos momentos que pueden pasar a la historia como “un punto de quiebre”. No estamos ante un estallido aislado, lo que vemos desarrollarse no es una protesta episódica: es la irrupción organizada de la clase trabajadora, de los campesinos, de los pueblos indígenas, de la juventud precarizada, que han decidido no seguir pagando la crisis que otros provocaron.

En el punto de mira del movimiento está el gobierno de extrema derecha que encabeza Rodrigo Paz: decenas de miles de trabajadores se mantienen en una lucha sostenida, con el objetivo de derribar al gobierno.

Y como era previsible, la respuesta del régimen ha intentado dar “la imagen de dialogo y negociar”, pero no tiene soluciones a los problemas fundamentales que viven las masas: por tanto, el gobierno de la clase dominante está utilizando abiertamente medidas de represión salvaje, los gases lacrimógenos y las detenciones masivas de quienes exigen la dimisión del presidente.

Aquellos que ven en la violencia estatal un “exceso” se equivocan: es la estrategia de siempre de los gobiernos de la clase dominante, que saben no tienen soluciones, aunque sean parciales, a los problemas que sufren en sus carnes las masas y que utilizan para defender sus posiciones, los privilegios de la clase dominante, la violencia estatal, la represión despiadada en contra de las masas como única alternativa que poseen. Al fin y al cabo la burguesía tiene todo el aparato del Estado construido para defender sus privilegios y dominio sobre la sociedad. La clase dominante, con su gobierno de Rodrigo Paz como avanzadilla, es consciente de que la lucha de clases que se vive ahora mismo tiene a la burguesía enervada, desbordada e incapaz de contener la movilización y la lucha que tiene al país entero paralizado.

UN PAÍS BLOQUEADO DESDE ABAJO, ... LA NECESIDAD SE EXPRESA

Los bloqueos en Bolivia abarcan ahora mismo a no menos de 90 puntos estratégicos, en todo el territorio. Y ellos no son un puro gesto simbólico: son los instrumentos y las herramientas legítimas de lucha de todo un pueblo que vio como la eliminación de los subsidios a los combustibles dispararon los precios, destruyeron las bases de la economía del pueblo y profundizaron las condiciones de miseria del día a día.

Como consecuencia de todo ello, Bolivia es ahora un país aislado, donde los alimentos escasean, al igual que el combustible, … hasta los medicamentos. Y aunque el gobierno tuvo la tentación de responsabilizar de ellos a los manifestantes, todo el mundo es consciente que los responsables son el gobierno y un sistema basado en la injusticia social absoluta. Todo el que quiera ver la verdad sabe que el gobierno reaccionario de Paz decidió muy animadamente, tras ganar las elecciones generales del pasado 17 de agosto de 2025 y su segunda vuelta, el 19 de octubre de 2025, gobernar en beneficio de las grandes empresas y banqueros, en contra de forma abierta de las comunidades obreras y campesinas.

El impacto de la situación en la sociedad es claro, llevando incluso a amplios sectores de las llamadas clases medias, que tradicionalmente han sido presentadas como más conservadores, a que ahora se hayan sumado a la fuerte indignación social existente, sobre todo después del escándalo del combustible contaminado que destrozó, rompió. miles de motores.

El sentimiento de rabia social se volvió transversal y el poder del gobierno y la propia clase dominante comenzó a temblar.

SOMBRA IMPERIAL: EL PUEBLO DESPIERTA, LA EMBAJADA CONSPIRA

Como estaos viendo por todo el continente, el gobierno imperialista de los EEUU esta decidido a intervenir en todos los acontecimientos que ellos consideran importantes para sus intereses, y para defender las posiciones dominantes de sus aliados burgueses y los representantes políticos de los mismos: lo hemos vito en Venezuela, en Colombia, en Brasil, en Mexico, en Ecuador, en Argentina, … y ahora en Bolivia.

La actividad frenética de la Embajada de los Estados Unidos no pasa desapercibida. Están trabajando en sus planes reaccionarios “de día y de noche”, con el objetivo de sostener y mantener en el poder al gobierno de Rodrigo Paz. Están haciendo reuniones reaccionarias y prestando “apoyo logístico”, en plena crisis social. Nadie puede dudar del tipo de ayuda que están prestando, en contra del pueblo, de los trabajadores y los campesinos bolivianos. Aunque pretendan presentar las cosas como “solidaridad”, la actuación de la Embajada de EEUU es simple y llanamente “intervención y control imperialista”.

Nada tiene de casualidad que desde que Rodrigo Paz asumió como presidente de Bolivia, grupos de empresarios estadounidenses han aterrizado en el país, prestos a realizar el saqueo de Bolivia, en una receta archiconocida, decenas de veces vivida antes: primero desestabilizan la economía popular, tras ello reprimen salvajemente las protestas y finalmente las puertas al capital extranjero quedan abiertas para rematar lo que queda de país.

LA LUCHA OBRERA COMO HORIZONTE

Es por todo ello que lo que estamos viviendo ahora en Bolivia no es solo un asunto de resistencia: es una afirmación de dignidad colectiva de los trabajadores, la juventud, los campesinos y los oprimidos del país. Es la demostración clara y nítida, que da en los dientes de la boca a todos los que llevan décadas hablando despectivamente del papel de la clase obrera, de que cuando los trabajadores se organizan pueden paralizar todo un país entero, obligando a las elites dominantes a mostrar su verdadero papel y cara.

El aumento de la represión no es, ni mucho menos, un signo de fortaleza del gobierno y la clase dominante: por el contrario es un claro síntoma de miedo. Siente un profundo miedo a que el pueblo redescubra sus verdaderas tradiciones de lucha, sea consciente de su fortaleza movilizado. Los sudores del miedo recorren las cabezas de las elites y su gobierno, ante la perspectiva de que la clase obrera pase de la lucha defensiva a una lucha ofensiva por el poder real de la sociedad. Siente el miedo como clase dominante agonizante, que teme ante todo a que los trabajadores y los campesinos pobres comiencen a escribir desde abajo las páginas de la historia.

CONCLUSIONES: BOLIVIA MARCA EL CAMINO

Los acontecimientos en Bolivia están marcando el camino de lo que veremos profundizarse en el conjunto de un continente, caracterizado por gobiernos que son, en palabras de Marx “Juntas que administran los intereses comunes de la clase dominante”, que desde dentro del capitalismo se limitan a gestionar un Sistema enfermo, en crisis terminal.

Y Bolivia está recordándonos algo esencial y fundamental: cuando la clase obrera se levanta, la clase dominante pierde el sueño y es enfrentada a aparecer como lo que es, una clase parasita que vive de lujo a costa de la miseria generalizada de la sociedad.

Y Bolivia también nos muestra que cuando la embajada del imperio trabaja sin descanso, “día y noche”, es porque saben que el pueblo está despertando. Y que una vez despierto la tarea de “tomar el cielo por asalto” es la tarea que aparece en el horizonte.

La tarea central ahora de la clase obrera boliviana, de la mano de la clase obrera del resto de países de todo el continente, es clara: sostener la movilización, profundizar la organización y convertir la rabia en proyecto político, hacer que el debate y las decisiones se tomen abajo, en cada barrio, en cada centro de trabajo.

Porque lo que realmente está en juego no es solo lograr un subsidio, ni siquiera que un presidente reaccionario “se vaya”, … está en juego que a partir de ahora sean los trabajadores bolivianos los que realmente decidan sobre su futuro, sobre su destino.

Y ello implica, si o si, que los trabajadores deben tomar el poder en sus manos, deben poner al frente de la sociedad a un gobierno genuino de los trabajadores y campesinos, que inmediatamente llame a la lucha al conjunto de los trabajadores de Latinoamérica por una nueva sociedad. Nuestra lucha es internacional para vencer al enemigo común.

¡¡Viva la lucha de los trabajadores y campesinos bolivianos!!

¡¡Por una sociedad sin explotadores, por una Bolivia socialista!!

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