COLOMBIA: ¡¡ULTIMA ADVERTENCIA!!
CEPEDA Y EL PACTO HISTORICO PUEDEN Y DEBEN BARRER A LA DERECHA, CON UN PROGRAMA DE TRANSFORMACION SOCIAL
¡¡ POR UN GOBIERNO DE IZQUIERDAS,
CON
UN GENUINO PROGRAMA SOCIALISTA!!
A los activistas, a los luchadores de la izquierda de Colombia:
Las tareas democrático-nacionales inconclusas, sólo pueden ser resueltas por medio de la toma del poder a manos de la clase obrera, vinculándolas a las tareas de la revolución socialista, dotando a nuestro movimiento de nuestros propios órganos de poder democrático.
La clase obrera debe situarse al frente de esta lucha, con el apoyo activo de los campesinos pobres y las demás clases populares oprimidas.
Dentro de nuestras tareas centrales esta la expropiación del capital, de los grandes burgueses
nacionales y del capital extranjero, imperialista.
Solo los trabajadores controlando esa gran masa de recursos puede hacer posible resolver los problemas más
acuciantes de las masas, de la sociedad, permitiéndonos planificar democráticamente
la economía y las fuerzas productivas en base a la eliminación del conjunto de las necesidades existentes.
Por: Salvador Pérez
UN BALANCE NECESARIO DE LAS ELECCIONES
Cuando todo el mundo daba por hecho la victoria electoral de Iván Cepeda, muchos hablaban de ser “presidente en primera vuelta”, los primeros datos de las elecciones de este domingo 31 de mayo han rebelado algunos datos interesantes, que debemos analizar atentamente de cara a sacar las pertinentes lecciones, en dos líneas centrales: el combate en la segunda vuelta y preparar las fuerzas de los trabajadores, la juventud, los campesinos pobres y el conjunto de los oprimidos, de cara a las batallas, que sin duda, se nos presentan ya a partir del periodo inmediato.
¿Cómo ha sido posible que tras cuatro años de gobierno del presidente Petro, en los cuales hemos observado una amplia mayoría social para las políticas de izquierdas en Colombia, en las elecciones del domingo haya terminado ganando el reaccionario Abelardo de la Espriella, con un 43,77%, 10.316.370 de los votos?
De la Espriella es un multimillonario abogado, políticamente inspirado en el uribismo y en el trumpismo. Posee ciudadanía estadounidense, vive a caballo entre Bogotá, Miami y Florencia, conocido como “El Tigre” y que amaso su gran fortuna siendo abogado de clientes vinculados al narcotráfico, al paramilitarismo y todo tipo de crimen organizado. Desde su segunda residencia en Miami, ha sido estandarte de los multimillonarios colombianos allí instalados y que han abogado desde el inicio por políticas activas de desestabilización del gobierno Petro.
Iván Cepeda, el candidato del Pacto Histórico había venido liderando las encuestas ampliamente y pensaba podría ganar la presidencia de la República en esta primera vuelta. Ahora parece que con el 41,08%, 9.656.799 de los votos, se crean algunas dudas, sobre todo en las bases sociales, de cuál será el resultado en la segunda vuelta, a celebrar el próximo 21 de junio.
Por otra parte, la que era presentada como “esperanza del uribismo”, Paloma Valencia, ha obtenido una clarísima derrota para el partido de Alvaro Uribe Velez, a pesar de que a Paloma Valencia le diseñaron una campaña electoral de aparente moderación, a la cual le colocaron como formula electoral a un “tecnócrata” como es Daniel Oviedo, sus resultados completan el hundimiento del reaccionario “Centro Democrático”, que obtiene el 6,92%, 1.633.217 votos.
Las elecciones expresan la enorme polarización de la sociedad en términos de clase, donde aquellos que pretendían presentarse como pociones de “centro” (que en realidad son partidos de la clase dominante) han colapsado:
· Sergio Fajardo - Dignidad & Compromiso - 4,25% - 1.008.321 votos.
· Claudia López - Con Claudia Imparables - 0,95% - 225.384 votos
· Santiago Botero - Romper El Sistema - 0,87% - 206.086 votos
· Miguel Uribe - Partido Demócrata Colombiano - 0,12% - 28.651 votos
· Mauricio Lizcano - Coalición F.a.m.i.l.i.a - 0,22% - 53.839 votos
Aunque en estos momentos iniciales surgen algunas dudas, sobre diversos aspectos de la situación y los resultados electorales, creemos es importante situar los resultados en sus justos términos políticos, con el objetivo de afrontar las tareas pendientes. Para nosotros los problemas se nos presentan como TAREAS A REALIZAR. Tras el anuncio de que el candidato de la extrema derecha, Abelardo de la Espriella, ha ganado la primera vuelta de las elecciones, hemos podido escuchar de forma tímida al presidente Gustavo Petro afirmar que "no dará por buenos esos resultados hasta que sean oficializados por los jueces que vigilan el proceso".
Todos somos conscientes de la tradicional practica de la clase dominante colombiana de someter a fraude todos los procesos electorales, sobre todo aquellos en los que ellos se juegan intereses fundamentales. Ninguna novedad, por tanto. El fraude y la corrupción es la seña de identidad de la clase dominante colombiana, al igual que de otros muchos países en la región.
Además del fraude en los tarjetones, en donde la propia Registraduría podría haber puesto más de 800.000 votos para Abelardo de la Espriella, se comenta ampliamente en la sociedad la compra de votos por entre 150.00 a 200.000 pesos por voto. Igualmente son conocidas las intromisiones, presiones e injerencias del imperialismo estadounidense en el proceso electoral, como ya hicieron recientemente en algunos otros países, al objeto de forzar victorias de la derecha reaccionaria afín a los EEUU.
Pero ello no debe ser excusa en nada. Nuestro papel es combatir todo eso y ayudar a las masas a elevarse por encima de los problemas del día a día. Y por supuesto, somos de la opinión firme de que es obligación de los dirigentes de la izquierda colombiana el haber defendido una política clara, nítida y contundente en estas elecciones, defendiendo respuestas contundentes ante cada uno de los problemas fundamentales que padece la clase trabajadora. Solo es esta forma es posible elevar el nivel de conciencia de las masas, animándolas y fortaleciéndolas para hacer frente a la clase dominante y a sus partidos de derechas.
Como siempre, las políticas que pretenden contentar a todo el mundo, las políticas llamando al enemigo a sentarse a negociar, al acuerdo nacional, siempre conducen a desanimar a sectores de los oprimidos, muchos de los cuales pueden caer en pensar que la demagogia y las políticas de mano dura de personajes como Abelardo de la Espriella pueden ser una solución.
Los millones que padecen necesidades en sus mesas para poner a diario alimentos, los millones que están sumergidos en el desempleo o en condiciones laborales precarias o al margen de cualquier tipo de derechos, los millones que padecen todo tipo de problemas para acceder a una sanidad, a una educación, a viviendas dignas, aquellos que ven como la corrupción corroe las entrañas mismas de todas las estructuras del Estado y sus organismos, que ven como la violencia de los mismos grupos paracos y narcos de siempre continúan imponiendo sus "leyes a punta de pistolas", ….
Las masas colombianas no están en condiciones objetivas para esperar a que Iván Cepeda convoque a negociar a Paloma Valencia, a Uribe, a Abelardo de la Espriella, a los grandes oligarcas de la tierra, a los grandes empresarios y banqueros, para que desgraciadamente se “acuerden soluciones a los gravísimos problemas que padecemos. Es claro que los poderosos están en contra de todo lo que se necesita en realidad, y parece claro que los dirigentes reformistas esperan convencer con “diálogos” a los poderosos para dar soluciones a esos problemas.
El pequeño gran problema es que la solución a los problemas de la mayoría exige nacionalizar las palancas fundamentales de la economía, en donde están los recursos para esas soluciones. Y no lo aceptaran por mucha reconciliación entre las clases que predique Cepeda: ¿desea el compañero enseñar a los poderosos tigres a comer lechugas? Es más factible que el tigre se quiera desayunar al predicador de las lechugas.
Todos esos intentos no son más que simples tonterías, presentadas como políticas realistas, pero que están condenadas al fracaso total, con serias consecuencias para la mayoría. Como demuestra el resultado electoral del domingo, las politicas de los reformistas, aunque conscientemente no lo deseen, solo conducen de una forma u otra a un retorno de la derecha, de los reaccionarios, al gobierno.
Cepeda y la dirección del Pacto Histórico lanza ahora la idea de "un Frente Popular Antifascista", de cara a la segunda vuelta. Desde luego que eso sera bien acogido incluso por políticos que son representantes de la clase dominante, como Sergio Fajardo, Claudia Lopez, Roy Barreras y el mismísimo Oviedo, que era formula de Vicepresidente de Paloma Valencia.
Pero todo ello no contribuirá a fortalecer "un proyecto para el cambio", sino que solo servirá para meter mas "enemigos en casa", para que saboteen todas las politicas genuinamente de izquierdas. A la derecha, al fascismo que ahora Petro y Cepeda ven en Abelardo de la Espriella, se le combate desde la movilización y la lucha social, no desde maniobras y pactos en los despachos.
Los marxistas pensamos que los intentos de fortalecer politicas de conciliación de clase, de "Frentes Populares" que supone supeditar los intereses de nuestra clase a las politicas de los representantes de la clase dominante, que si tienen muy claras las ideas claras y sus apuestas para derrotarnos.
En Colombia necesitamos con urgencia una dirección que sea capaz de situarse a la cabeza de las capas oprimidas de la sociedad, que consiga unir al proletariado bajo la bandera del socialismo y reunir las fuerzas necesarias para derrocar el dominio de los opresores. Y esta necesidad implica defender con claridad un programa en beneficio de la mayoría, luchando sin titubeos por un gobierno de los trabajadores y los campesinos pobres. Esta tarea no puede ser postergada hacia un futuro indeterminado, como siempre le gusta hacer a los reformistas, porque tal y como explico Trotsky en los años 30 del siglo pasado, ideas que mantienen una rabiosa actualidad y vigencia, en las circunstancias concretas de la Colombia de hoy, para aplicarlas hoy:
“A todos los partidos y organizaciones que se apoyan en los obreros y en los campesinos y hablan en su nombre, les exigimos que rompan políticamente con la burguesía y entren en el camino de la lucha por el gobierno obrero y campesino.
Paralelamente, desarrollamos una incansable agitación en torno a las reivindicaciones transitorias, que deberían, desde nuestro punto de vista, constituir el programa del ‘gobierno obrero y campesino’”.
Las masas colombianas, que protagonizaron heroicos Estadillos sociales, en 2019 y sobre todo el de 2021, que llevaron a la presidencia a Gustavo Petro, buscan inconscientemente una salida definitiva a la crisis general del capitalismo. Y si los llamados dirigentes de la llamada izquierda no son capaces de ofrecer esas soluciones radicales y concretas, soluciones definitivas a los problemas que padecen las masas, entonces inevitablemente el péndulo tiende a moverse a favor de la derecha, apareciendo algún "demagogo reaccionario", como Abelardo de la Espriella.
Ante todo, y sobre todo, para las masas colombianas, y de todo el continente, los asuntos políticamente centrales en ultima instancia se traducen en “comida, derechos reales y soluciones a las condiciones miseras en las que viven millones de trabajadores, jóvenes y oprimidos en Colombia”. Aquellos que no sean capaces de comprender esto, jamás serán capaces de comprender nada, ni siquiera el como comienza toda revolución social, la prueba del pudin para todo luchador.
En estos momentos aún no sabemos cómo va a terminar todos los acontecimientos en Colombia. Pero si sabemos que no somos neutrales, que no nos da igual que ocurra, que sabemos en qué lado de las barricadas estamos. Estamos al lado y junto a los obreros y los campesinos pobres, estamos en contra de los burgueses, de los banqueros y los terratenientes. Estamos junto a la juventud revolucionaria y a la vanguardia que desea que la revolución colombiana avance, que deseamos asestar ya golpes definitivos a toda la reacción, a todas las fuerzas de la contrarrevolucionarias, sea el uribismo o sea Abelardo de la Espriella.
Y consideramos que en estos momentos los reformistas tímidos, los burócratas sindicales y políticos cobardes, lejos de contribuir al avance de nuestra lucha, se están convirtiendo cada vez más en un auténtico freno de esta. Podemos afirmar, sin exageraciones, que la revolución colombiana no solo ha comenzado, sino que entra en una nueva fase decisiva, en la cual necesitamos no solo valentía y coraje, sino políticas que dejen claro que ya no es suficiente hablar y poner al socialismo como algo para dentro de 50 años, o más, sino que nuestra lucha es para hacerlo realidad ya.
La experiencia de estos últimos cuatro años viene a demostrar que la única forma para que las reformas salgan adelante, de que la derecha sea derrotada definitivamente, es conectando la lucha por esas reformas con la lucha por el socialismo: la reforma agraria, la paz y el pan para las mesas de las familias trabajadoras solo sera posible expropiando a la oligarquia, los grandes empresarios y los banqueros, expropiando a la clase dominante colombiana y sus compinches imperialistas.
Y ello significa que nuestra lucha es de clases, donde todo se resolverá mediante un inevitable proceso revolucionario, en el cual finalmente una clase tiene que ganar, al mismo tiempo que otra tienen que perder. Estamos de sobra acostumbrados a que siempre acaba perdiendo la clase trabajadora y ahora es el momento de poner las condiciones objetivas en orden para que los trabajadores ganen. Y sabemos que nunca en la historia, en ningún sitio, ninguna clase dominante se ha rendido sin lucha despiadadamente. Eso es lo que representa el Abelardo de la Espriella y el uribismo. Hacer posible que ahora las cosas sean en favor de la aplastante mayoría de la sociedad, siendo concretos y realistas, significa que debemos ofrecer una dirección a los oprimidos en el sentido de que los obreros, los trabajadores, campesinos pobres, y la juventud tomen el poder real en sus manos.
No existen, ni existirán "Terceras Vías intermedias", como creen haber descubierto los nuevos dirigentes reformistas. No existen terceras vías: o los trabajadores asumen el poder en la sociedad o la burguesía nos machacara y condenara a aun peores condiciones de vida que en la actualidad. Este es el verdadero sentido del resultado de las elecciones celebradas en Colombia el pasado domingo, 31 de mayo.
Tenemos el deber de llamar a la lucha, a la movilización, a protagonizar un nuevo y definitivo Estallido social, protagonizado por la huelga general de la clase obrera, que no solo llene las plazas y las calles, sino que organizadamente tome el control de las grandes empresas, en donde se sitúan los verdaderos focos de apoyo e impulso de los reaccionarios como Abelardo de la Espriella. Esta es la única forma de desarmar a los reaccionarios y al fascismo: expropiar a la oligarquia, a los grandes empresarios y banqueros, poniendo democraticamente en las manos de los trabajadores todo el poder de la sociedad.
Así comenzaremos a implantar un verdadero gobierno de los trabajadores, ante el cual la reacción sera totalmente impotente, más aún cuando el conjunto de las necesarias reformas estén en marcha, implantándose. Y todo ello seria un ataque serio y decisivo al imperialismo y sus empresas, verdaderos artífices de toda la involución reaccionaria en todo el continente latinoamericano. Una vez comencemos esta tarea practica, las masas de toda latinoamericana se inspiraran fervientemente en este ejemplo de la clase obrera colombiana, saltarán a la lucha en cada pais y hará en la practica imposible los actuales planes del imperialismo estadounidense de volver a controlar con puño de hierro a toda la región.
A pesar de que había 13 candidatos, en una sociedad dividida profundamente por los intereses irreconciliables, entre los multimillonarios y ricachones, por un lado, y los trabajadores y los oprimidos por el otro, las elecciones se convirtieron en una autentica carrera de caballos, entre dos fundamentalmente: Abelardo de la Espriella defendiendo los intereses de los poderosos, e Iván Cepeda representando las aspiraciones de los oprimidos.
Una parte
importante del “éxito de Abelardo de la Espriella se ha debido al colapso del centro
derecha, que representaba Paloma Valencia, candidata oficial del expresidente
Álvaro Uribe, y que intentó infructuosamente forjar una alternativa de centro
con un discurso algo más moderado. Paloma Valencia es ya historia, tras ganar
las primarias del partido uribista Centro Democrático a principios de año,
donde saco menos del 7% de los votos.
Es por ello que no podemos hablar de una derrota de Iván Cepeda, que como hemos dicho ha logrado 9,7 millones de votos en esta primera vuelta. En términos concretos estamos hablando de unos resultados, que reflejan la polarización social entre las calases existente, que se mantienen en lo fundamental desde el Paro Nacional de 2021 y que vimos expresarse en las elecciones presidenciales de 2022, cuando Petro gano.Debemos tener en cuenta que los 10,3 millones de los 23,7 millones de votos depositados, De la Espriella, con su retórica incendiaria e iconografía de opereta, ha dominado la campaña en las redes sociales, sacando un resultado mucho mejor del que ni el mismo esperaba. Las elecciones colombianas están confirmando la tendencia general existente en la política latinoamericana: una fuerte y creciente polarización entre la izquierda combativa y una pujante extrema derecha, auspiciada por el imperialismo norteamericano, que anula como decíamos todas las opciones al llamado “espacio del centro”, en realidad a las políticas de colaboración entre las clases.
En términos generales las elecciones colombianas, que tendrá su segunda vuelta el 21 de junio, adquieren una enorme trascendencia, dentro y fuera de Colombia. Una nítida confrontación es lo que vemos, mucho más a ojos de las masas, que no aprenden de libros y teoría, sino de su propia experiencia vital, con dos visiones del mundo:
a) Defensa de la equidad y la justicia social, representada por Iván Cepeda.
b) Implantación del llamado darwinismo capitalista, que es lo que defiende De la Espriella, de que solo permanezca el más fuerte, en línea a los ataques que ha dirigido en contra de los programas sociales del actual presidente, Gustavo Petro.
Sin lugar a duda que una hipotética victoria de De la Espriella estaría marcando también una nueva victoria para las fuerzas de la extrema derecha en el continente: Donald Trump, Javier Milei, Nayib Bukele, Rodrigo Paz, Novoa y ahora De la Espriella. Como ocurrió en los propios EEUU, con la elección de Trump, el cansancio y la sensación de asco profundo entre amplio sectores de la población hacia el llamado "establishment", aqui en Colombia se vuelve a expresar en el resultado de Abelardo de la Espriella. Pero en vez de sacar buena nota de ello, los compañeros de las direcciones reformistas se empeñan en ser más establishment que nadie.
Es por ello
que el reaccionario De la Espriella es producto directo, y derivado al mismo
tiempo, con muchos elementos “copiados”, del ideario de todos esos políticos en
los cuales el patriotismo suena a chistes baratos, con promesas de mano dura
contra los delincuentes, para los cuales prometen megacárceles en la selva
amazónica, …
Como afirma Eva
Ferrer, una consultora catalana que esta afincada en Bogotá, , “igual que
Noboa, De la Espriella no esconde tampoco su riqueza”. Eva Ferrer preveía la
victoria de Abelardo de la Espriella en la primera vuelta, pero afirma que “no descarto
una remontada de Iván Cepeda en la Segunda”. Sin duda que ello pueda ser así depende en gran medida de que nos dejemos de "medidas tintas" y salgamos a las calles levantando una lucha por acabar con las lacras del podrido capitalismo colombiano.
Esta perspectiva realmente aterra
a la clase dominante y a sus representantes de la derecha. Es por ello que el
uribismo no ha tardado en dar su apoyo a De la Espriella, en un intento de que
los votantes del uribismo, en masa, apoyen acabar con el gobierno de
izquierdas. Después de una campaña en donde Paloma Valencia, y el propio Álvaro
Uribe, no cesaron en insultos a Abelardo de la Espriella, con los resultados en
la mano no han tardado ni un segundo en declararle su apoyo para la Segunda
vuelta, haciéndolo público rápidamente.
Y es que
mediáticamente los voceros de la clase dominante están haciendo titulares con
el resultado y el auge de De la Espriella, en definitiva, comprenden que a
pesar de todo el resultado de Cepeda no deja de ser muy importante,
sobre todo teniendo en cuenta cual es el contexto internacional y el aparente
ciclo favorable que vive la derecha en América Latina.
El Pacto Histórico ha ganado en la capital, en Bogotá, con el 42% de los votos frente al 37,5% para De la Espriella, que sin embargo se impuso en el feudo tradicional del uribismo, en Medellín. Buscando paralelismos en el terreno electoral, el actual mapa se parece bastante al vivido en 2022, cuando Gustavo Petro logro imponerse, con muy buenos resultados sobre todo en la periferia del país y en Bogotá, alineados con la izquierda y en el interior centro del país alineado ahora con la derecha De la Espriella.
De cualquier
forma, para aquellos en los márgenes del movimiento que siempre ven un triunfo
en la abstención y el voto nulo, ahora hemos tenido una participación
importante para un país como Colombia, con un récord del 58%. Las previsiones
dicen que aún será más importante la participación en la Segunda vuelta. y se
espera aún más votantes en la segunda vuelta.
Iván Cepeda gano
ampliamente en los llamados “feudos del petrismo”, en el suroeste del país, de
donde es la candidata a la vicepresidencia de Cepeda, la dirigente indígena Aida
Quilcué. En la zona emblemática del Estallido social del 2021, en Cali, Cepeda
gano con fuerza, con más de 16 puntos por encima de De la Espriella.
Ojo, ahora
existirá una presión extra sobre Cepeda y el Pacto Histórico, para que se
conviertan en una fuerza más razonable, mas moderada. Es la misma táctica de la
derecha de siempre, prometiéndoles que el olvido de las necesidades sociales
fundamentales acarreara más apoyos. Ello no es solo falso, sino una trampa
mortal.
Para la segunda vuelta también pueden ser decisivos los votos en Barranquilla y toda la costa atlántica, que se muestra como un feudo del petrismo, con las distorsiones que imponen las mafias de la corrupción y el narco paramilitarismo. Pese a los intentos de De la Espriella de fortalecerse en ciudades como Barranquilla, Iván Cepeda logro ganarle por más de dos puntos, arrasando en toda la región costeña.
Toda la
cuestión ahora puede radicar en saber si Iván Cepeda puede lograr que los
trabajadores, los oprimidos y más necesitados se vean ilusionados e
identificados con la perspectiva de un gobierno de izquierdas. Para ello hay
que dejar de una vez las “medias tintas”, las palabras de buena voluntad y
encarar un programa decisivamente en aras a cambiar la realidad existente en la
sociedad. A pesar de la tibieza mostrada hasta ahora, existe una base social
amplia que tiene un profundo rechazo hacia ese payaso multimillonario, que
desea ser conocido como “El Tigre”, y que todo el mundo sabe de sus
vínculos estrechos con el narcotráfico y al crimen organizado.
Es
el momento de la firmeza en las ideas, en la defensa de un claro programa
radical de soluciones definitivas a los problemas de la mayoría de la sociedad.
Sin ello, aun siendo posible, la victoria de la izquierda, de Iván Cepeda, en
la segunda vuelta, estará más complicada. Hay que llamar urgentemente a las
masas a votar y organizarse en la lucha por la transformación socialista de la
sociedad. Esto sería fulminante y garantizaría que De la Espriella sea barrido, literalmente, en la segunda vuelta.
De ello son
conscientes todos los principales estrategas de la clase dominante, que sienten
sudores fríos de miedo ante el futuro. Aunque algunos politólogos inciden en
que existe una “ola con ímpetu de De la Espriella, casi todos ellos coinciden
en ver que es el candidato que menos posibilidades tiene de poder ganar a la
izquierda en Colombia en estos momentos.
La historia no esta escrita. Estamos ante una época en donde la característica son los cambios bruscos y repentinos, que pueden hacer cambiar las cosas de una semana a otra, en cuestión de días. Hace unos pocos de meses gano las elecciones el reaccionario Rodrigo Paz, en Bolivia. Hoy esta contra las cuerdas por un Estallido social. Es todo un ejemplo de como pueden evolucionar los acontecimientos. Necesitamos prepararnos, organizar y organizar a los trabajadores, a la juventud, a los campesinos pobres, … a todos los sectores oprimidos.
Es nuestra firme voluntad acompañar y participar junto a los trabajadores más conscientes, el conjunto de los activistas y militantes de la izquierda colombiana, que en estos momentos están sintiendo la necesidad de un análisis y un programa de lucha claro. Ello en nuestra opinión es la tarea más urgente que tenemos por delante. Dotados de las ideas y el programa correcto el movimiento obrero se convertirá en una fuerza formidable, que barrera a la derecha y junto a ella a la clase dominante reaccionaria.
El próximo 21 de junio llamamos a votar por Ivan Cepeda, a que ni un solo voto de los oprimidos vaya a la derecha. Pero debemos advertir que VOTAR ES SOLO UNA PARTE DEL PROBLEMA ACTUAL, el otro y aún más decisivo es que queremos cambios profundos, soluciones a los problemas que padecemos, y esos cambios por las reformas que necesitamos tenemos y podemos conquistarlos solo y tan solo con la lucha, con nuestra movilización, en donde tenemos el objetivo de que el poder real de la sociedad este en las manos de la clase obrera y los oprimidos de Colombia. Esta es la tarea del momento.
¡¡ JUNTOS, ORGANIZAMOS Y LUCHANDO: TENEMOS LAS FUERZAS PARA CAMBIAR LA SOCIEDAD !!
¡¡ ADELANTE, EL
FUTURO ES NUESTRO O NO HABRA FUTURO !!
¡¡ POR UN GOBIERNO DE LA CLASE TRABAJADORA !!


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