PERPESPECTIVAS PARA BRASIL

         LOS MARXISTAS Y LAS ELECCIONES

 
Por: Salvador Pérez - Málaga, 18 / agosto / 2026

       El presente texto esta elaborado como una contribución al debate de los marxistas en Brasil, para abordar la situación objetiva actual y la campaña electoral que comienza en el país. Tenemos el objetivo de ayudar al debate democrático de ideas, en la tarea gigantesca y absoluta,mente necesaria de construir una dirección para la clase obrera y la juventud, una organización basada en firmes pilares teóricos del marxismo, para la lucha por la transformación socialista de la sociedad. Como expreso Lenin, "sin teoria revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario".

 Desde la óptica del marxismo revolucionario los debates políticos, incluyendo también el de las tácticas electorales, siempre es bienvenido, pues es mediante el debate democrático de las ideas y el programa como el conjunto de la militancia, al igual que la periferia y simpatizantes, a los cuales aspiramos a integrar en las fuerzas del marxismo, podemos elevar el nivel político de comprensión sobre el conjunto de la situación, nacional e internacionalmente. Nuestro objetivo no es otro que mediante la lucha podamos superar el capitalismo, y junto a las lacras que la mayoría de la sociedad sufrimos por el dominio de una elite sobre la economía y el conjunto de la sociedad. Cambiar las bases del mundo es la tarea que tenemos por delante.

         No perdemos de vista, más allá de las tácticas coyunturales, en este caso sobre el terreno electoral, que una organización de tipo bolchevique es ante todo y sobre todo, ideas, perspectivas y un programa que tienda los necesarios puentes para que nuestra clase lleve adelante la tarea histórica de la lucha por la transformación socialista de la sociedad. Sobre la base de todo ello construimos una organización, con su estructura organizativa, un aparato, que en ultima instancia nos permita llevar las ideas  al movimiento vivo de nuestra clase. 

En este sentido, antes de dar la batalla en base a las conclusiones que adoptemos, el método del centralismo democrático garantizar el desarrollo del debate, en donde el conjunto de las dudas, de las críticas y de las diferencias, expuestas sobre la mesa, deben servir en el objetivo de que todos aprendamos y elevemos nuestro nivel político. En este sentido, esta sin duda es la mayor importancia del debate presente, que nos debe posibilitar profundizar en la formación de los cuadros políticos que la organización necesita para avanzar en nuestras tareas. 

               Este año entramos en un proceso de nuevas elecciones presidenciales, después de que en 2022 de nuevo accediera a la presidencia Lula, que recibió el voto de 60,3 millones de brasileñas/os (36,6% de los votantes), que evidentemente no querían en ninguna circunstancia que Jair Bolsonaro (que obtuvo 58,2 millones de votos – 37,2% de los votos) fuera reelegido. Debemos señalar que entonces 37,9 millones de votantes no apoyaron a ninguno de los dos candidatos (24,2%, que votaron en blanco, anularon el voto o no acudieron a votar). 

               Estos datos nos muestran que más de 60 millones acudieron a las urnas con el objetivo común de impedir que el reaccionario Bolsonaro pudiera repetir como presidente de la República y pusieron a Lula en su lugar. Por ello muchos se preguntan ¿cómo es posible que un gobierno elegido y formado con un amplio conjunto de alianzas ahora puede correr el riesgo de perder las elecciones, teniendo en frente a un candidato mediocre e ignorante, como es el hijo del ahora condenado por la justicia Jair Bolsonaro? 

               Los marxistas somos la única tendencia que podemos ofrecer una respuesta correcta a esta, y otras, preguntas y dudas que existen en la mente de millones de trabajadores y jóvenes en Brasil. Y es que como veremos, es precisamente la composición de lo que dominan como un frente amplio de alianzas que han rodeado y rodean a Lula, con sus correspondientes políticas, las que pueden permitirnos responder correctamente. 

El gobierno de frente amplio presidido por Lula fue elegido para que afrontara una política en favor de la clase trabajadora, la juventud y el conjunto de los oprimidos. Sin embargo, en una continuación con su tradicional política de conciliación entre las clases, Lula se arropo al lado de Alckmin, que como siempre hacen los representantes de la burguesía, ha servido de pretexto al PT para renunciar llevar a cabo esa política en favor de la mayoría. Es por tanto un gobierno de colaboración de clase, que se sitúa dentro del marco burgués del Estado. 

Luiz Inácio Lula da Silva fue un dirigente sindical, que acabo como el principal dirigente del mayor partido obrero de la historia de Brasil, el PT, que presentándose como “representante de la clase trabajadora”, promueve políticas de buenas relaciones con la patronal. Y ello no es nuevo, de ahora como presidente del gobierno, sino que ya desde su etapa como dirigente sindical defendía que “todo se puede resolver con dialogo, buenas conversaciones y acuerdos sociales”. Es la vieja política del reformismo, nada nuevo bajo el sol. 

La lucha de clases, que es el verdadero motor histórico de la sociedad, es una lucha de fuerzas vivas, antagónicas e irreconciliables, en donde la clase dominante en la mayoría de las ocasiones impone sus condiciones a los explotados. Frente a ello los explotados solo pueden hacer prevalecer sus intereses mediante la organización de su fuerza potencial, proceso en el cual se convierte en un poder real. Esto es algo central y básico para cualquier luchador, más aun para un marxista. Sin embargo, el principal dirigente de los explotados insiste una y otra vez en resolver los problemas negociando con los explotadores y que fruto de ello “lograremos un buen resultado para todos: esta política de los reformistas es la que siempre conduce a que nada cambien para los explotados, haciendo en última instancia prevalecer los intereses de los explotadores, de los grandes empresarios y banqueros. 

Lula como gobernante, con el objetivo de “gobernar para todos”, acabó gobernando para la clase dominante, bajo el prisma de los intereses de los capitalistas y en detrimento de la clase trabajadora. Es por ello que Lula compone su gobierno con los representantes, partidos y hasta miembros de la burguesía.  En una situación de absoluto cinismo, Lula llego a nombrar, en sus ministerios, a personajes provenientes del Bolsonarismo, como André Fufuca, Silvio Costa Filho y José Múcio Monteiro. 

Si nos fijamos con atención en la política económica del gobierno de Lula-Alckmin, está siendo diseñada y dirigida por Fernando Haddad (que fue candidato del PT a la presidencia de Brasil en 2018), que ha perpetuado la AUSTERIDAD FISCAL, en contra de las inversiones en las áreas sociales. Ello implica que la mayor parte de los ingresos fiscales son dedicados al pago de los intereses de la deuda pública, en vez de dedicarlos a gasto e inversiones en salud, educación, vivienda, cultura … que serían en beneficio de la mayoría. 

LA MAYOR ECONOMIA DE AMERICA LATINA

         Al analizar la situación de Brasil estamos hablando de uno de los países que es absolutamente clave en el proceso de la lucha por la transformación socialista del continente, por el desarrollo de su economía y por el papel clave que tiene la clase obrera en la sociedad. Brasil es la economía más grande, también la más poblada, del conjunto de América Latina, con un Producto Interior Bruto – PIB – que supone un tercio del global regional, por delante de México, Argentina, Colombia, Chile o Perú. Brasil es igualmente el tercer mercado de las economías llamadas emergentes, a continuación de China e India. 

Según los datos del Banco Mundial en 2023: 

1

 Brasil

 4 454 930

2

 México

 3 288 671

3

 Argentina

 1 369 904

4

 Colombia

 1 122 331

5

 Chile

 653 360

6

 Perú

 Y los datos del Fondo Monetario Internacional en 2024 reflejan los siguientes datos:

1

 Brasil

4 702 004

2

 México

3 303 067

3

 Argentina

1 353 804

4

 Colombia

1 129 638

5

 Chile

674 388

6

 Perú

605 570

 Así tenemos que, por importancia económica los siguientes países, dependientes del imperialismo, tienen un desarrollo económico como muestra la siguiente tabla:              


La economía brasileña es diversificada, desde agricultura, a minería, a  industria manufacturera y sector servicios. El país es uno de los lideres mundiales en la agricultura, una potencia mundial de materias primas, siendo de los mayores productores mundiales de productos como soja, café, caña de azúcar, etanol y carne de vacuno. Brasil goza de una avanzada tecnología agrícola y unas bastas superficies de tierras cultivables. 

               Igualmente es importante el importante papel que juega la producción manera, como el hierro, y también de petróleo Brasil posee grandes reservas de minerales, que son clave para la llamada transición verde, como es el grafito, el níquel, el manganeso y elementos conocidos como “tierras raras”. 

               Desde la creación del Pacto comercial MERCASUR, Brasil es el principal país de el, junto a Argentina, Uruguay y Paraguay. Sin embargo, Brasil mantiene una política comercial que podemos calificar de “proteccionista”, con uno de los tipos de aranceles más altos, de casi el doble, de la media latinoamericana. A ello debemos añadir, que el acuerdo comercial que MERCASUR propuso a la Unión Europea y que lleva ya años en “suspenso”, esgrimiéndose motivos medioambientales.

CRECIMIENTO Y CRISIS

     Desde principios y hasta mediados de la década del 2000 Brasil experimentó un sostenido crecimiento de su economía, que coincidió con el periodo conocido como “superciclo de las materias primas”. Pero a partir de la crisis financiera mundial de 2007-08, el crecimiento prácticamente desapareció, con una tasa de crecimiento medio del PIB en la década siguiente, hasta 2023, de un raquítico 0,5%.

         La incapacidad de la burguesía nacional brasileña, absolutamente subordinada al capital extranjero imperialista, de desarrollar las fuerzas productivas, la industria, está teniendo consecuencias serias en el terreno social, acumulándose altas dosis de frustración, rabia y cabreo generalizado en la clase obrera, que más temprano que tarde buscará la forma de expresarse, dialécticamente, a través del desarrollo de la lucha de clases.

               Aquellos que defienden que la burguesía aún puede jugar un papel progresivo desarrollando la sociedad, la economía, se enfrentan a la realidad viva. En el contexto de la crisis orgánica del capitalismo mundial, las burguesías nacionales en países como Brasil son incapaces de jugar ningún papel progresivo y el conjunto de las tareas de la revolución democrático burguesas pendientes, entre ellas el propio desarrollo de la industria, recaen sobre los hombros de la clase obrera y de su lucha por la transformación social.

En este sentido, a los marxistas nos interesa conocer la composición de clase de la sociedad. Con el desarrollo del capitalismo brasileño, la burguesía ha desarrollado y fortalecido a su propio sepulturero, la clase obrera. Los trabajadores componen una clase social que es verdaderamente un gigante, por su dimensión y por su potencial fuerza social de choque; una clase que esta tremendamente super explotada, con salarios bajos, precarizada y muy concentrada, en unas veinte ciudades que tienen más de un millón de habitantes; en donde destaca el proletariado negro, mayoritario en muchas regiones; con un gran peso del proletariado juvenil, con uno de cada tres trabajadores con menos de treinta años

Según los datos de PNDA/201434 (Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílio/Encuesta Nacional por Muestra de Domicilio), en el año 2014 los asalariados con contrato laboral legal formaban un contingente de 60,5 millones, lo cual representaba el 61,3% del total de la población ocupada del país.

Además, había 21,1 millones de trabajadores por cuenta propia, 6,4 millones de trabajadores del hogar y 6,9 millones de trabajadores en otros trabajos no remuneradas. Sumando todos estos grupos llegamos a una cifra de 94,91 millones de hombres y mujeres que viven del trabajo, lo cual significa el 96,2% del conjunto de la población de Brasil en 2014.

En los últimos 70 años vimos una expansión de la industria y de los servicios urbanos, que trajo acompañada una notable reducción del número de los empleos vinculados al sector agropecuario. En 1950 los empleos vinculados al sector primario significaban el 61% del total. Ya en 2008, estas cifras se habían reducido al 18%. Entre 1959 a 1980, el sector secundario (la industria y el sector construcción había pasado de ser el 20,5% al 38,6%. La crisis capitalista redujo después de 1980 estas cifras, hasta el 24%, produciéndose un claro fortalecimiento de los sectores servicios urbanos y comercio, que paso del 42,6% al 57,6%, en la composición de ocupación de la fuerza de trabajo.

Estos datos suponen un botón de muestra, que podríamos ampliar con muchos más, son en toda regla un bofetón en la boca a todos aquellos que repiten como loros que el proletariado ha desaparecido, que ya no existen las clases sociales. El problema ante nosotros es como podemos organizar, concienciar y preparar para la lucha a nuestro ejército proletario, cuyas tropas están ahí, pero carecen de un cuadro de oficiales dignos de tal nombre, de una dirección a la altura de las necesidades.

SUMICION A LA OLIGARQUIA Y AL IMPERIALISMO

               La política exterior siempre es una continuación de la política interior. En estos momentos Brasil se ha convertido en uno de los principales escenarios de la lucha y disputas entre las burguesías imperialistas de todo el mundo. Los últimos 15 años han sido testigos de una fuerte disputa en suelo brasileño entre los capitales de EEUU, China y algunas potencias europeas. 

Los gobiernos de Temer y Bolsonaro siempre se caracterizaron por su clara inclinación servil hacia los intereses de Estados Unidos. Incluso en algún momento llegaron a plantear un bloqueo a las inversiones chinas en Brasil, en especial en sectores como la construcción de grandes ferrocarriles y en proyectos nucleares brasileños. 

El ascenso de China como potencia imperialista ha llevado al fin del “orden mundial”, que estableció EE. UU. Al final de la Segunda Guerra Mundial. Con China emergiendo y disputando a los EEUU la hegemonía imperialista sobre el mundo, hemos entrado en una era nueva de enfrentamientos abiertos entre las potencias, a un nivel que no veíamos al menos desde hace 80 años. Con ello hemos visto el resurgir nuevamente de las guerras arancelarias, una primera expresión del mundo cambiante, con sacudidas bruscas y repentinas en toda la situación, y de nuevo la aparición del militarismo y las guerras abiertas. 

               Los gobiernos de Lula, también en su momento el de Dilma, siempre tuvieron una posición de mayor apertura hacia todos los capitales que se plantean explotar a Brasil. Y como una continuación de su política interna de conciliar a las clases antagónicas en la lucha de clases, en el terreno internacional también hemos visto a Lula intentando conciliar los intereses de los capitales imperialistas hostiles entre sí, intentando mantener un equilibrio en la disputa Inter imperialista. 

En cada ocasión que vemos a Lula pronunciar sus típicos discursos sobre el “necesario multilateralismo», lo que viene a repetir una y otra vez es su posición a favor del “derecho de Brasil a que pueda ser saqueado” por todas las potencias imperialistas al mismo tiempo, intentando ganar márgenes de maniobra para sus siempre “negociaciones”, con los distintos capitales imperialistas. 

Esta política de lula frente al imperialismo no ha evitado la respuesta agresiva del imperialismo norteamericano. La iniciativa de la Administración Trump de crear el llamado “Escudo de las Américas”, relanzando la “Doctrina Monroe”, es una confirmación de todo ello.  Es evidente que pese al mundo de los deseos de Lula, Trump tiene otros planes para Brasil distintos al que el vuelva ha ser de nuevo presidente. 

Los EEUU han mostrado en todo este último periodo una política agresiva en Latinoamérica, dejando claro que no quiere ver las manos de los chinos en la región, a la que continúan viendo como su “patio trasero”. Ello lo vimos en la invasión de Venezuela, con el secuestro de Maduro incluido, al igual que las presiones sobre Panamá, Colombia, México, … los intentos de anexionarse Groenlandia y cerrando el circulo, la intensificación de la asfixia a Cuba, cuyo gobierno ya aprobó un programa económico que supone el retorno completo de la Isla al capitalismo. 

Después de haber bajado del gobierno a los reformistas colombianos, haciendo elegir a su títere Abelardo De la Espriella, ahora los EEUU tendrán muy en cuenta sus planes de cambio de gobierno en Brasil y México, eliminando de los gobiernos a los reformistas. Para Washington está en el orden del día la defensa de la hegemonía estadounidense en toda la región. 

Parece que todo ello está teniendo efectos en la campaña de Lula, comenzando por el mismo. El periódico nos informa, hoy 18 de agosto, que “Lula da Silva ha dado comienzo a su campaña electoral en un emotivo acto en San Bernado do Campo, donde evocó su historia como sindicalista durante la dictadura militar. En medio de una atmósfera de nostalgia y firmeza, el presidente enfatizó la necesidad de continuar defendiendo la soberanía del Brasil. Con su mensaje dirigido a Trump y una clara convocatoria a las Fuerzas Armadas, Lula se posiciono como un líder decidido frente a las amenazas externas. Lula afirmo que “quiero estar preparado para que nadie invada este país y se lleve al presidente”. 

“Aquí en América del Sur nos presentamos como una región de paz», declaró Luiz Inácio Lula da Silva, mientras recibía al líder sudafricano Cyril Ramaphosa. Añadio que “nadie aquí tiene una bomba atómica”. En circunstancias normales, el siempre amable Lula podía haber dejado ahí las cosas, con su gusto por su tradicional intento de una política exterior pacífica y colaborativa. Sin embargo, fruto de toda la presión reinante en el último periodo en Latinoamérica, añadió una especie de advertencia, que refleja temor: “Si no nos preparamos en materia de defensa, algún día alguien nos invadirá”. 

El asesor de Lula en política exterior, Celso Amorim añadió algo interesante, desde el punto de vista del estado de ánimo reinante entre la burguesía y los reformistas: “Mientras que hace dos décadas yo habría dicho que vivíamos en un mundo de oportunidades, hoy vivimos en un mundo de dificultades”. 

Dos incógnitas, no tan ocultas, planean este mes sobre la situación: primero, si el ministro de Economía Fernando Haddad volverá a presentarse, en una difícil contienda, para disputar la Gobernación de São Paulo y segunda, si el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) formará parte de la Federación del Partido de los Trabajadores (PT) o intentará mantener su “independencia”. Todo indica que si, que Haddad se presentara y que el PSOL no entrara, de entrada, formalmente a la coalición. Lula, aun en el caso de que ganara estas elecciones, vera su final político en poco tiempo y todos los demás perfilan sus tácticas para el relevo. El propio Haddad desea perfilarse como sucesor y ocupa el puesto mas importante en el actual gobierno de Lula. 

Los marxistas tenemos necesariamente que volver a la situación objetiva, analizar la situación y trazar nuestras perspectivas. Los procesos objetivos en la economía, en la sociedad inciden decisivamente en el desarrollo de la lucha de clases y estas, con sus alzas y bajas, determina todos los demás aspectos en la vida social y política del país. 

En el año 2025 vimos los primeros pasos en ese objetivo, con el “arancelazo” de Trump. Ya en aquel momento se habló abiertamente de la influencia del clan Bolsonaro en esas medidas, como forma de presionar el imperialismo al poder judicial, que estaba pendiente de dictar sentencia sobre Jair Bolsonaro, además de las razones expuestas en la carta que envió el propio Trump, en la cual, hacia una defensa de las inversiones del capital norteamericano, de las grandes empresas del sector tecnológico, carta en la cual el propio Trump se permitió mentir abiertamente sobre un supuesto “déficit comercial de EE. UU. con Brasil”. 

El verdadero motivo, no escrito en ninguna carta, estaba en las propias declaraciones públicas de Trump: ¡Presionar para que el gobierno brasileño se alineara con EE. UU. en detrimento de China! 

En este contexto, la aptitud del gobierno Lula al responder a los aranceles impuestos por Trump, que desde un primer momento respondió con una subida de los aranceles de Brasil a EEUU “reciproca” supuso en cierto modo un “balón de oxígeno social para Lula”, que vio que en la medida en la que aparecía enfrentándose a los imperialistas norteamericanos, aunque lo hiciera con una política de gestos y bravuconadas verbales, hablando de “soberanía nacional”, hizo que su imagen se relanzara, mostrando unos porcentajes mayores de aprobación social que antes, que se reflejó en la mayoría de las encuestas.

Pero como es típico, normal y de esperar en los dirigentes reformistas, inmediatamente vimos a Lula abrazar a Donald Trump en la Asamblea General de la ONU y lo escuchamos decir que entre ambos “hubo química”. Ello fue suficiente para que se despejaran las dudas de si Lula podría jugar un verdadero y necesario papel en la lucha antiimperialista. A partir de ahí lo que hemos visto es sumisión, claudicación ante los postulados que esgrimen desde la Casa Blanca.

 El gobierno Lula comenzó a realizar gestos y declaraciones, en el sentido de afirmar que EE.UU podría explotar las reservas brasileñas de “tierras raras”, siendo bastante probable que Lula haya asumido compromisos, en reuniones a “puerta cerrada”, entre los meses de septiembre y noviembre, siendo esto lo que estaría detrás de los anuncios de Trump de que EEUU retiraba ciertos aranceles a Brasil.

¿Es Brasil un país imperialista? Para responder esta básica pregunta debemos definir concretamente que entiende el marxismo por imperialismo. En 1916, en plena Primera Guerra Mundial, Lenin escribió una obra genial, plenamente vigente, "El imperialismo, fase superior del capitalismo".  Lenin explico que el imperialismo moderno es el resultado inexorable del desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo. El imperialismo no es, pues, el resultado de valores, ideas o políticas militaristas, supremacistas o chovinistas, sino de necesidades materiales, de imperativos económicos concretos.

Así tenemos que la concentración del capital, la formación de monopolios, la creación de oligarquías financieras y de grupos transnacionales fueron los resortes del desarrollo del imperialismo contemporáneo.

En los albores del nacimiento capitalista los mercados se lo disputaban un montón de pequeñas empresas. La competencia en la lucha por estos mercados llevó al fortalecimiento de algunas empresas, a la absorción y a la fusión de otras y a la práctica desaparición de muchas otras. Pero hace ya más de cien años, cuando Lenin escribió "El imperialismo, etapa superior”, el capitalismo ya había evolucionado hacia una etapa monopolista. Y estos monopolios conducen a la distorsión y manipulación del mercado en sí mismo, eliminando la mal llamada "libre competencia", que es convertido en un mito infantil para incrédulos.

A este proceso ha sido arrastrado todo el mercado mundial, supeditando toda la economía a las grandes empresas, bajo la influencia del mercado financiero. Las distintas burguesías nacionales son subordinadas a los intereses de estas grandes compañías, de las cuales se convierten en una clase subordinada a ellas, quitándoles todo papel progresivo al que pretendieran aspirar en el pasado, imposibilitándoles el poder cumplir ninguna de las tareas centrales de la revolución democrático-burguesa, cuyas tareas para completarse deben pasar a formar parte del propio programa de la revolución socialista que debe realizar el proletariado.

Esta es la base central de la teoría de la revolución permanente, esbozada por Marx y desarrollada por León Trotsky a partir de la experiencia de la revolución rusa de 1905. A esta teoría contribuyo de forma brillante posteriormente Lenin, comenzando por sus conocidas Tesis de Abril. Seria un error fundamental que los marxistas ahora renunciáramos a los principios fundamentales de la Teoría de la Revolución Permanente, ante la cual el estalinismo libro una lucha completa con su reaccionaria teoría del “socialismo en un solo país”.

Por tanto, debemos comprender el papel subordinado de la burguesía brasileña ante las grandes compañías imperialistas, tanto de los EEUU, como de China. La burguesía nacional subordinada al imperialismo ha hecho y hace sus suculentos beneficios apoyándose en el poder de las grandes empresas imperialistas, Y ello no cambiara hasta el día que los trabajadores derroquemos al capitalismo.

Veamos algunos datos ilustrativos de todo ello en Brasil de ahora:

·       En febrero de este año, la “U.S. International Development Finance Corporation (DFC)” realizo un préstamo de 565 millones de dólares a la empresa minera Serra Verde, en Goiás, con cláusulas “offtake”, que establecen la prioridad del suministro para la producción de empresas estadounidenses, o afines, y limitan las ventas a China, por un período de hasta 15 años.

·       El “Proyecto Vault” se lanzó también en febrero, por valor de unos 10 000 millones de dólares, puestos por el EXIM Bank, por el cual se reserva los “minerales críticos”, incluyendo todo tipo de proyectos brasileños sobre “tierras raras”, litio; foros y “negociaciones diplomáticas”, al objeto de llegar acuerdos bilaterales, para controlar la producción.

·       Ronaldo Caiado, gobernador de Goias, en marzo, firmó un memorando de entendimiento con el gobierno de EE. UU. (mediante firma de Gabriel Escobar, encargado de negocios norteamericano), en São Paulo. Esta firma está centrada en la cooperación para la exploración, la investigación, la capacitación y la transferencia de tecnología, como parte del financiamiento de la DFC de 565 millones de dólares a Serra Verde — que Caiado calificó como “el acuerdo geoeconómico más importante de su gestión”. Afirmo que “Goiás ya cerró el trato con EE. UU.”.

·       USA Rare Earth (con apoyo gubernamental de EE. UU., que incluyó una aportación de 1.600 millones de dólares y una participación accionaria del 10 %) anunció la compra del 100 % de Serra Verde por 2.800 millones de dólares, en abril, 

Debemos decir que algunos parlamentarios del PSOL presentaron, el 22 de abril, denuncia ante la Fiscalía General de la República (PGR) en contra de Ronaldo Caiado, por la cual solicitaban la cancelación y anulación de la venta de Serra Verde a USA Rare Earth. Ello en base a que usurpó atribuciones exclusivas de la Unión, como las relaciones internacionales y la gestión de minerales estratégicos, cuando firmo por su cuenta el memorando con EE. UU. y entrego el control de la única mina de tierras raras en operación fuera de Asia a una empresa extranjera, lo que constituye una “grave amenaza” y pérdida de autonomía estratégica para Brasil.

Aún en abril, se han presentado dos Proyectos de Ley — uno por el diputado Rodrigo Rollemberg (PSB/DF) y otro por el nuevo líder de la bancada del PT, en la Cámara Federal, el diputado Pedro Uczai (PT/SC) — proponiendo la creación de “TERRABRAS”, empresa con carácter estatal que se encargaría de gestionar la explotación de los minerales de las “Tierras Raras” en Brasil.

Pero el mismo mes de abril, el día 22, Lula convocó una reunión ministerial y acordó en ella que  “el gobierno no apoyaría la creación de la empresa estatal, dando prioridad al sector privado”. Con todo ello Lula deja claro que, como Ronaldo Caiado, el favorecerá los intereses estratégicos de los EEUU, en contra de las pretensiones chinas, que compiten con las estadounidenses, para el control de las materias de las tierras raras.

POSTRADO ANTE EL IMPERIO

La intervención de los Estados Unidos en Venezuela, con el secuetro de Nicolás Maduro, hizo que el imperialismo pasara a controlar directamente el petróleo venezolano, con la plena colaboración del gobierno de Delcy Rodríguez, Acto seguido Donald Trump prohibió que cualquier país enviara petróleo a Cuba, llegando incluso a amenazar con nuevos aranceles adicionales a las importaciones a Estados Unidos a quien lo haga. Cuba necesitaba y necesita petróleo para generar su energía eléctrica, sin la cual el colapso esta garantizado, incluyendo los propios hospitales, en donde los enfermos dependen de máquinas para seguir viviendo. La sombra de millones de cubanos hambrientos aparece en el horizonte inmediato.

Sin embargo, no hemos visto a Lula mover un dedo por Cuba, a pesar de que tuvo la oportunidad después de que Rusia rompiera el bloqueo impuesto por Trump, enviando un buque con 730.000 barriles de petróleo, que llegó a Cuba el 30 de marzo. Y Lula no ha tomado ninguna medida para apoyar y ayudar a la isla. Lula ha preferido ceder ante Trump, sin escuchar la petición expresa que le hicieron los trabajadores de Petrobras, en el sentido de enviar ayuda petrolera a Cuba.

Es bastante posible que en estos meses Lula haya tenido la idea esperanzadora de que entregando las tierras raras a los EE. UU., que, obedeciendo los dictados fundamentales de Washington para América Latina, así podría conseguir “neutralidad o apoyo de Trump” para su candidatura en las elecciones de octubre.

En 1846, Marx le respondió furioso al “comunista utópico” alemán Wilhelm Weitling, quien se quejaba de que los “intelectuales, Marx y Engels, sólo escribían sobre temas oscuros, que según él no tenían interés para los trabajadores”, mostrando desprecio por la teoría. Marx le dijo las siguientes palabras: “la ignorancia nunca ayudó a nadie”. 

Lula había programado una visita y reunión en el mes de marzo a la Casa Blanca. Finalmente, esta reunión no se celebró. Desde la Casa Blanca afirmaron que “se aplazada para fecha futura”, lo que en lenguaje normal de los humanos no significa otra cosa que simplemente “quedaba cancelada”.

Lula aparece en las encuestas más recientes con una pequeña ventaja sobre Flavio Bolsonaro. Pero viendo lo ocurrido a Gustavo Petro e Iván Cepeda, que partiendo con ventaja, después de haber estado 4 años al frente del gobierno, finalmente han acabado perdido las elecciones frente al reaccionario Abelardo De la Espriella, quien fue apoyado por la Casa Blanca. Lula debe estar recordando es viejo dicho de que “cuando veas las babas de tu vecino afeitar, pon las tuyas a remojar”.

En primera vuelta Lula qyedaría frente a Flavio, según encuestas, de esta forma:

·       Datafolha 11/04: 38 % frente a 32 %;

·       Quaest 15/04: 37 % frente a 32 %;

·       BTG/Nexus 27/04: 41 % frente a 36 %;

·     AtlasIntel/Bloomberg 28/04: 46,6 % frente a 39,7 % y 44,2 % frente a 39,3 %).

Estos datos, de forma técnica, indican un empate.

Y existen serias posibilidades de que en segunda vuelta Lula pueda llegar a perder:

·       Datafolha 11/04: Flavio 46 % frente a Lula 45 %;

·       Quaest 15/04: Flavio 42 % frente a Lula 40 %;

·       BTG/Nexus 27/04: Lula 46 % frente a Flavio 45 %;

·       AtlasIntel/Bloomberg 28/04: Flavio 47,8 % frente a Lula 47,5%.

En algunas ocasiones los marxistas hemos afirmado que los reformistas son bastante proclives a “lograr todo lo contrario de lo que dicen pretender”. Al renunciar a luchar por cambiar la sociedad renuncian a la lucha por mejorar de forma clara las condiciones de vida de las masas y con ello preparan y abonan el terreno para que reaccionarios populistas se deslicen por las alfombras hasta llegar al poder y desde allí perpetrar nuevos y más severos ataques en contra de los intereses de la mayoría, de los oprimidos bajo el capitalismo.

Con las encuestas apuntando hacia la posibilidad de que Flavio Bolsonaro gane a Lula en la segunda vuelta y que es más que seguro que Trump acabara apoyando la candidatura del hijo de Jair Bolsonaro, a los dirigentes del PT, comenzando por Lula, no tienen más alternativa que intentar “radicalizar sus discursos”, con la idea de poder recuperar algunos votos, sobre todo entre el electorado más joven.

Pero conociendo a los reformistas, a esa radicalización de las palabras veremos un aumento de los deseos de estos mismos dirigentes, al propio Lula, intentar convencernos de la necesidad de “ganarse al Centro”, a los sectores “progresistas de la burguesía brasileña”.

La situación objetiva indica que, si existiera una dirección marxista, o incluso reformista de izquierdas, con influencia de masas, en estos momentos podríamos estar levantando un movimiento de lucha por acabar con las tremendas necesidades sociales existentes, un movimiento de lucha ligado también a las acciones reaccionarias del imperialismo, en Irán y Cuba. Pero los reformistas de derechas, como Lula, no están dispuestos a ir más allá de las palabras, las quejas y los llamamientos a la unidad nacional, unidad con la burguesía.

En la “Cumbre por la Democracia”, celebrada en Barcelona (España), no bajo los auspicios de Pedro Sánchez, el presidente español, sino de la Internacional Progresista, Lula participo sin pena ni gloria, situándose en la foto como un gesto izquierdista. En una línea parecida ha sido la presentación de un Proyecto de Ley sobre el Sistema de Turnos laborales conocido como 6x1, que han congelado para después de las elecciones.

Los reformistas no se dan cuenta de que fruto de la crisis orgánica del capitalismo ellos han llegado y llegan tarde a todas las citas histórica para hacer progresar a la sociedad. Y ello es especialmente dramático en los países excoloniales, como lo es Brasil, Argentina, Colombia, … En realidad, el reformismo en esta etapa de declive histórico del capitalismo, en general, no tiene nada que ofrecer a la clase obrera en ningún país.

Lula busca acuerdos con la burguesía progresista brasileña, que en realidad no existe. Y en el terreno internacional intenta servir a todos los dueños del Capital, intentando se pongan de acuerdo en cómo se reparten el mercado. Y como hemos visto, desde que China esta desplazando a los EEUU como fuerza imperialista hegemónica, esos acuerdos entre caballeros de honor no son posible: EEUU, Cina y las potencias europeas, todos quieren su parte, la mayor posible, de los mercados y desde luego miran a personajes como a Lula con verdadero desprecio. Finalmente, Lula estará obligado a tomar posición, por unos o por otros. Parece ser que en el terreno de las tierras raras ha cedido ante los EEUU., pero los imperialistas le exigirán más y más, hasta que claudique totalmente.

EE. UU. quiere que ahora que Brasil de por finiquitados los “acuerdos de cooperación científica con China”, en Bahía y Paraíba. Una «Comisión de la Cámara de Representantes de EE. UU.”, para elaborar la estrategia de Estados Unidos ante el Partido Comunista Chino, ha elaborado en marzo de este año un informe al cual han titulado “China en nuestro patio trasero, volumen 2: Atraer a América Latina a la órbita de China”. En el acusan a China de querer establecer dos bases militares, de espionaje, en territorio brasileño (la Estación Terrestre Tucano, en Bahía, y el Laboratorio Conjunto China-Brasil para Radioastronomía y Tecnología, en Paraíba).

Inmediatamente el gobierno de Lula, con su ministro de Exteriores al frente, Mauro Vieira, ha negado contundentemente que esas dos colaboraciones signifiquen el establecimiento de “bases militares y de espionaje de China en suelo de Brasil”. Como decimos, Lula está buscando un camino inviable, en un mundo de confrontación Inter imperialista: complacer a norteamericanos y a chinos lo sitúan en medio y acabará triturado entre ambos. El juego de Lula se acerca a su fin, y puede tener un final bastante ruidoso.

La clase dominante brasileña, desde los tiempos de la dictadura militar (1964-1985), se ha situado a las órdenes de los imperialistas estadounidenses, de una forma abierta se subordinaron a los imperialistas y han obtenido sus suculentos beneficios gracias a ello. La burguesía brasileña está subordinada y por ello la mayoría de los empresarios y banqueros brasileños no ven ningún problema a la hora de apoyar a un candidato a presidente que haga honores y salude con ambas manos a la bandera y los dictados de los EE. UU.

Para estos burgueses “patriotas” lo mejor, lo que buscan, es un clima de “paz social”, en donde las relaciones con sus amos norteamericanos sean fluidas, para ellos continuar haciendo sus actuales negocios y beneficios. Los grandes magnates del agronegocio desean que Brasil siga cumpliendo con su papel de “proveedor de productos primarios para los mercados de las potencias imperialistas”. Para los “rentistas burgueses” no existe algo llamado “planes de reindustrialización en Brasil”, les basta ser súbditos de las grandes empresas norteamericanas, que les aportan enormes beneficios a sus cuentas bancarias.

 Los marxistas tenemos que explicar, con cifras, datos, ideas y argumentos, que cuando nos hablan los reformistas de “gobernar para todos”, de “acuerdos y paz social”, del “intereses de nacional de Brasil”, en realidad se están refiriendo a los intereses mezquinos, cobardes y del beneficio privado de la clase dominante brasileña.

Necesitamos a cada paso poner en la contrabalanza los intereses de clase de los trabajadores, la juventud y del conjunto de los oprimidos, que no solo no coinciden con los de la clase dominante, sino que son contrapuestos e irreconciliables con ella. Sobre este eje deberá pilotar políticamente una campaña electoral seria de los marxistas en Brasil.

La defensa del “interés nacional”, de acuerdos permanentes con la burguesía, es condenar al pueblo trabajador brasileño en las penurias y esclavitud del subempleo, la explotación laboral y los salarios de miseria, en un contexto en donde muchos jóvenes lo que se preguntan es para que estudiar, para que hacer estudios de mayor nivel de cualificación, cuando no existen ofertas de empleos de alta cualificación en Brasil y no existen planes de industrialización, que es algo del mayor interés pata la clase obrera, no así como vemos para la burguesía nacional a remolque de los imperialistas.

A los reformistas les gusta hablar de “desarrollo del capitalismo”, pero en ello no tiene ningún interés la clase dominante, que obtiene enormes beneficios en los cuales basar sus privilegios. Un desarrollo serio de la economía, de la sociedad es del máximo interés de los trabajadores y es por tanto mediante un gobierno de los trabajadores como se podrá llevar a cabo, expropiando las grandes empresas, bancos y latifundios, en manos ahora de unos pocos vampiros sociales, llamados burgueses.

¿Las elecciones burguesas nos sirven para este objetivo?  Mientras el circo electoral este enmarcado en el ejercicio del voto, no. Solo la lucha social, organizada fabrica a fabrica, barrio a barrio, centro de estudio a centro de estudio, ciudad a ciudad, solo una lucha prerrevolucionaria o revolucionaria de las masas, que tendrá su reflejo también en el terreno electoral, nos puede permitir aspirar a cambiar la sociedad, a dotarnos de un gobierno genuinamente d ellos trabajadores y hacer funcionar la sociedad bajo la premisa del interés de la mayoría aplastante de la sociedad. Pero las elecciones nos sirven como “caja de resonancia” para difundir, propagar y extender nuestras ideas y programa.

Existen las condiciones objetivas para levantar en lucha a la clase obrera y a la juventud brasileña. El problema es la extrema debilidad de lo que los marxistas llamamos el factor subjetivo, una dirección revolucionaria, armada con las ideas y el programa del marxismo, que ofrezca una salida a las masas mediante la toma del poder por parte de los trabajadores, la expropiación de la burguesía y la planificación democrática de la economía y la sociedad, construyendo una Democracia Obrera.

EXPLICAR PACIENTEMENTE

Ante todo, los marxistas revolucionarios debemos intentar tener siempre tres virtudes centrales en nuestro trabajo político:

1 – PACIENCIA.

2 – SENTIDO DE LA PROPORCION.

3 – SENTIDO DEL HUMOR.

La construcción de una organización revolucionaria, a sus distintos niveles de desarrollo, no es algo mecánico, ni será fruto de formulas abstractas, como creen y piensan en general los grupos sectarios al margen del movimiento obrero. Si todo consistiera en proclamar un partido revolucionario y comenzar a gritar en los bordes del camino a los trabajadores para que se unan, todo sería muy sencillo, bello e idealista.

Los marxistas somos dialecticos, no idealistas, por ello debemos de comprender que el trabajo que realizamos debe ser paciente entre el movimiento de nuestra clase. Explicar y explicar nuestras ideas, nuestras perspectivas y nuestro programa, con el objetivo de ganar a trabajadores y jóvenes para organizarlos en el marxismo y formar los cuadros políticos que necesitamos.

Por tanto, debemos desarrollar todo nuestro trabajo desde la perspectiva de un gran sentido de la proporción, sabiendo en todo momento que es posible y que no. Las condiciones objetivas determinan el desarrollo de la construcción de un partido revolucionario y no debemos de gritar más fuerte de lo que nos permiten nuestras cuerdas vocales, sino es a riesgo de quedarnos afónicos y sin voz. Luchamos por objetivos ambiciosos, pero no que sean imposibles de conseguir.

Y desde luego, los marxistas revolucionarios no tenemos objetivos diferentes a los de nuestra clase. Tenemos que hacer un trabajo serio entre los trabajadores, partiendo de la experiencia y el grado de conciencia de los trabajadores. Tenemos que hacer posible explicar a los trabajadores y la juventud las ideas acabadas y científicas del marxismo, en un lenguaje comprensible y entendible, evitando la tentación de caer en insultos y descalificaciones simplistas a nuestros adversarios: explicamos las ideas con datos, cifras y argumentos, con un buen sentido del humor.

Algunos re-re-re-revolucionarios no entienden en realidad, en absoluto, el método del marxismo, ni el análisis, ni por supuesto el de construcción de una organización revolucionaria, que debe hacerse en sus diferentes etapas: desde su fase embrionaria, de los primeros núcleos, a su desarrollo, crecimiento y posterior trabajo con autentica influencia de masas.

En abril de 1917, Lenin les decía a los militantes bolcheviques: “Comprended que sois una pequeña minoría y reconocedlo abiertamente; no os propongáis tareas que excedan vuestras fuerzas, como el derrocamiento inmediato del Gobierno Provisional; no temáis quedar en oposición a los defensistas, a los que siguen hoy la abrumadora mayoría de las masas; tratad de compren­der la psicología de los defensistas honestos -obreros y campesinos- y explicadles pacientemente cómo po­ner fin a la guerra."

En estas palabras Lenin, que había absorbido y generalizado en su mente toda la experiencia histórica de la lucha revolucionaria de los trabajadores, junto a la teoría marxista, advertía a la dirección del Partido Bolchevique, a sus militantes, que no existen “fórmulas mágicas, ni atajos” en la construcción del Partido, cuya primera y fundamental tarea era ganar a las masas. Sin ello la revolución es imposible.

Lenin le decía a los impacientes, pero también a los que dudaban y habían girado hacia posiciones de la teoría menchevique de “la revolución en dos etapas” para la revolución rusa (primero la revolución democrático burguesa, luego ya veremos la revolución socialista): “No creáis que existen recetas sofis­ticadas ni ardides que os permitirán fortaleceros repen­tinamente sin ganar la conciencia de las masas; dedicad todo vuestro tiempo, toda vuestra impaciencia revolu­cionaria, a ‘explicar pacientemente'".

LOS MARXISTAS Y LAS ELECCIONES

La discusión gira en torno a la presentación de una candidatura de los marxistas en Brasil. Y lo primero que en general debemos de afirmar, que como hemos visto en el análisis de la situación objetiva, si los marxistas tuviéramos las fuerzas y los medios necesarios, deberíamos estar discutiendo organizar una tercera candidatura alternativa a Lula y Flavio, una candidatura de la clase trabajadora, con la cual disputar la influencia en la conciencia de los trabajadores y la juventud a los partidos populista burgués y al partido tradicional del reformismo sin reformas en Brasil. 

Pero los marxistas partimos de la realidad, no del mundo de nuestros deseos. Y la realidad nos indica que en estos momentos esa opción es absolutamente inviable.

Las leyes electorales en Brasil, como en casi todos los países, pero en Brasil más aun, pone serias dificultades para que organizaciones y colectivos sociales puedan constituir partidos políticos electorales, impidiendo así que puedan disputar las elecciones. Todo ello a pesar de que es conocido la enorme variedad de organizaciones y grupos políticos en Brasil que se reclaman de izquierdas, revolucionarios y marxistas, que representan, dicen, a la clase obrera.

Para el Sistema electoral brasileño solo existen, por ahora, 7 partidos que están habilitados para participar en las elecciones presidenciales. Estos son: PT, PSOL, PCdoB, PCB , UP , PSTU  y PCO .

·        Partido de los Trabajadores.

·        Partido Socialismo y Libertad

·        Partido Comunista de Brasil

·        Partido Comunista Brasileño

·        Unidad Popular

·        Partido Socialista de los Trabajadores Unificado

·        Partido de la Causa Obrera

         Como hemos dicho antes, el PT nació como un partido obrero independiente, a partir del desarrollo de las grandes huelgas obreras de finales de los años 1970 y de la propia lucha en contra de la dictadura militar. La dirección, en un proceso de derechización, se fue adaptando a las instituciones burguesas, provocando cada vez más un proceso de degeneración y burocratización. A pesar de que su base social es la clase trabajadora, sus dirigentes aplican programas políticos burgueses, de defensa del capitalismo y de subordinación al imperialismo.

El PSOL nació como una escisión critica en el PT, después de la contrarreforma de la seguridad social que impuso Lula en su primer gobierno (2003-2006). En el proceso de los últimos años la dirección del PSOL se ha subordinado cada vez más abiertamente al PT. Desde 2023 participa en el gobierno de frente amplio de Lula. El PSOL tiene, por así decirlo, un ala izquierda, que componen distintas corrientes y por algunos diputados “independientes”, como el parlamentario federal Glauber Braga. En este año el PSOL no se presenta como alternativa al PT, apoyará la candidatura de Lula desde la primera vuelta.

El PCdoB en su día fue una escisión maoísta en el antiguo PCB, ocurrida durante la década de los años 60. Esta escisión acabo adaptándose al lulismo, desde hace bastante tiempo y ahora mismo están incluso más subordinados, integrados, al gobierno, que el propio PSOL.

Por otra parte, el PCB, la UP y el PSTU son tres partidos con muy poca influencia entre la clase trabajadora y la juventud brasileña. En el terreno electoral podemos decir que son “invisibles” y las leyes electorales los hacen más invisibles aún. En general los trabajadores no los ven como una alternativa real. Con sus candidaturas deberían poder hacer un trabajo electoral serio en el terreno de construir esa alternativa político-revolucionaria.

               El PCO es en la practica una secta mas, casi a un nivel familiar, que los trabajadores no toman en serio, en ningún momento y en ninguna situación.

UNA CANDIDATURA MARXISTA

          En estos momentos existe una necesidad histórica de una candidatura presidencial que sea vista ampliamente a la izquierda de Lula, que de forma clara sea visualizada como una alternativa para la lucha por transformar la sociedad. Nosotros no podemos ofrecer esa candidatura ahora mismo, pero si utilizar nuestra propaganda y agitación en las elecciones para que la idea de construir una organización revolucionaria, ofreciendo un programa de transición al socialismo, crezca en la conciencia de aquellos a los que llegamos.

Es importante poner las ideas y el programa por encima de la propia candidatura, que además estará limitada a una zona concreta. Nuestra candidata tiene que ser vista como “una candidata trabajadora para representar a los trabajadores en las instituciones”. Tenemos que elegir unas consignas que transmitan nuestras ideas, de una candidatura que de voz a los oprimidos: “Representante obrera, sueldo obrero”.

         Tenemos que difundir, agitar, ampliamente con nuestro programa: trabajo, salud, educación, vivienda, ocio, barrios habitables, salarios dignos, pensiones justas…. Todo ello unido inexorablemente por la necesidad de un gobierno de los trabajadores, para políticas en favor de los trabajadores; expropiación de las grandes empresas, los latifundios y la banca. Solamente expropiando la riqueza creada con el robo duran décadas y décadas a los trabajadores podremos poner en marcha un programa que soluciones los principales problemas que padecemos.

Basta de que la burguesía nacional e imperialista nos continue robando la plusvalía, el fruto de nuestro trabajo. Planteamos abiertamente la necesidad de la EXPROPIACION INMEDIATA, SIN INDEMNIZACION SALVO EN LOS CASO DE NECESIDAD COMPROBADA, DE LOS LATIFUNDIOS, LOS MONOPOLIOS Y LA BANCA.

En esta campaña electoral el éxito de nuestra intervención deberá ser medido por objetivos claros y concretos, de ganar militancia y apoyos a las ideas del marxismo, entre capas mas activas y conscientes de los trabajadores y la juventud, y no tanto pues en el terreno de los votos. La superioridad del marxismo frente al reformismo no es en medios, no es en aparato, que aún en estos momentos están en manos de los reformistas que ayudan a sostener el sistema en pie. Nuestra fuerza radica en el terreno de las ideas, el programa y la teoría, las únicas que ofrecen una explicación del mundo en el que vivimos y una alternativa para cambiarlo.

          En cierta forma, utilizando un lenguaje de la agricultura, en esta campaña tenemos que sembrar ideas, programa e intervenir con perseverancia para recoger una buena cosecha, de nuevos militantes, ampliando la periferia de nuestra organización. Nuestra militancia debe intervenir con la confianza que nos proporciona las ideas del marxismo, que son las únicas que explican realmente el estado actual de las cosas y de como prepararnos para cambiar la sociedad.

            En este sentido, debido fundamentalmente a la debilidad de las fuerzas del marxismo en Brasil, con el objetivo de que nuestras ideas, nuestro programa sea escuchado por las más amplias capas de trabajadores y jóvenes, se impone que tras la primera vuelta electoral, en donde volcaremos nuestras fuerzas en torno a nuestra candidatura, hagamos una prolongación de nuestra campaña en el sendo de explicar de forma abierta, que debido a que nuestras ideas y programa solamente se puede llevar a cabo con el apoyo activo y militante de la mayoría de los trabajadores y la juventud, nosotros, que somos parte integrante del movimiento obrero y de la juventud, acompañamos a nuestra clase en la lucha por evitar que Flavio Bolsonaro, el candidato reaccionario de la oligarquía, pueda llegar a la presidencia.

        Es en este sentido que llamamos a los trabajadores y a la juventud no, fundamentalmente, a que voten simplemente, sino a organizarse de forma activa y militante, bajo las banderas de la lucha por cambiar la sociedad. La política de Lula no solucionará los problemas que padece nuestra clase, llamamos a votar contra Bolsonaro y por organizar la lucha social que obligue al gobierno que los trabajadores elijan a romper abiertamente con la burguesía, poniendo el poder en manos de los obreros brasileños.

         Hacemos un llamamiento firme y rotundo a los trabajadores del conjunto de América Latina a levantarse, a organizarse y luchar, hombro con hombro con la clase obrera brasileña, por acabar con las oligarquías en todo el continente. Nuestra lucha debe conseguir EXPROPIAR LAS PALANCAS DEL PODER DE LOS IMPERIALISTAS EN NUESTROS PAISES, con el objetivo común de poder PLANIFICAR DEMOCRATICAMENTE EL CONJUNTO DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS DE TODO EL CONTINENTE, EN BENEFICIO DE LA MAYORIA APLASTANTE DE LA SOCIEDAD, en aras a poner fin al conjunto de las lacras a las que actualmente nos condena el capitalismo.


¡¡Por una Federación socialista 


de los pueblos de Latinoamérica!!



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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