Análisis y Perspectivas de la situación global
El mundo Convulsionando
Trump:
* Incapaz de impedir el avance de China
* Incapaz de doblegar en Ucrania a Rusia
Donald J. Trump ha convulsionado el mundo, bajo amenazas para intentar parar el declive del imperialismo estadounidense: desde el fracasado en la guerra de Ucrania, a los bombardeos de botes de pesca en el Mar Caribe, al bombardeo de Caracas y otras ciudades de Venezuela, hasta la fijación de Trump en “los dos trineos tirados por perros” que defienden ante el a Groenlandia.
En toda esta
situación global un hecho es claro y nítido: frente a los intentos de Trump de
restablecer el dominio y el poder de los EEUU en el mundo, hasta ahora Pekín está
saliendo reforzada globalmente, como principal y fundamental rival imperialista
de los EEUU.
En este segundo mandato presidencial de Donald Trump, en su primer año de Gobierno desde el 20 de agosto de 2025, ya ha firmado más “órdenes ejecutivas” que durante todo su primer mandato (2017 – 2021). La mayoría de esos Decretos están relacionados con la política del ámbito internacional, en su desesperada lucha por apuntalar al imperialismo norteamericano como fuerza hegemónica mundial. Por lo menos eso dice pretender, no perder más posiciones frente a su principal rival, China, incluso intentar revertir la situación en zonas concretas de los mercados mundiales, sobre todo en Latinoamérica.
Bajo Donald J. Trump se ha roto al completo el viejo tablero de juego del viejo orden mundial, que tan meticulosamente forjaron tras el final de la II Guerra Mundial. Pero lejos de la propaganda del imperialismo estadounidense, seguida a coro por sus acólitos en Europa, la realidad objetiva de la política de Trump no merece otro calificativo que de fracaso. En este año las posiciones de sus dos principales rivales mundiales de Washington han continuado fortaleciendo. Tal es así que muchos países atrasados económicamente aumentan sus miradas hacia China y Rusia, como una “alternativa razonable” al caos que está introduciendo la Casa Blanca en el conjunto de las relaciones internacionales.
Derrota de occidente en Ucrania
En el caso de Rusia, toda la estrategia de la Administración Trump lejos de tener éxito se ha saldado con derrotas. Recordamos que antes de que Donald J. Trump asumiera la presidencia prometió con énfasis que acabaría la guerra de Ucrania "en 24 horas", afirmaba. El día en el cual juraba el cargo, volvió a prometerlo, pero ampliando las 24 horas a cien días.
Si vemos que pasos dio, podemos extraer algunas conclusiones. Se reunió por separado con el presidente ruso, Vladímir Putin, y con el de Ucrania, Volodímir Zelenski, tras lo cual hizo nombrar “enviados especiales ante Moscú y Kiev y Moscú, en un intento de lograr una tregua, un armisticio o algo parecido. Cero resultados, tras lo cual impuso más sanciones a Rusia y convoco a la Casa Blanca al presidente ucraniano, al cual humillo públicamente, mientras intentaba ser simpático con el Jefe de Estado ruso.
Trump no logro parar la guerra de Ucrania, sino que por el contrario las Tesis de Putin han salido fortalecidas y en condiciones de imponer los planes de conservación y ampliación de las conquistas territoriales rusas. Y estas, cada día de guerra se han visto ampliadas, especialmente en el Donbás, área del este ucraniano que integran las regiones de regiones de Donetsk y Lugansk, en su mayoría conquistadas por el ejército ruso.
Los rusos, que claramente están ganando la guerra, no mostraron ante Trump prisas y como resultado, finalmente Trump ha tenido que imponer el “acuerdo” a Zelenski, dejando de paso en evidencia una derrota de occidente, comenzando por los estadounidenses. Putin para “negociar” ha reclamado para Rusia todo el Donbás y franjas de seguridad en el norte de Ucrania, como Járkov y Sumi, exigiendo sean aceptadas sus exigencias de anexionarse las regiones sureñas, Zaporiyia y Jersón. Igualmente Rusia se queda con la Península de Crimea, cuya anexión se produjo en 2014.
“Vamos a negociar”, le dijo Putin, pero con todos estos territorios quedan bajo su bota firme. Cuando Zelenski acabe sentando en las “negociaciones”, tendrá como un hecho consumado la perdida de territorio que supone una quinta parte de Ucrania. Y Trump, porque no debemos olvidar que fueron los EEUU y los europeos quienes empujaron a Ucrania a la guerra, avivando el conflicto, ya ha avisado a Zelenski que “eso será lo que ocurra”.
En su primer año de mandato, Trump cansado de gastar y gastar cantidades enormes en una guerra que sabe está perdida, puso fin al suministro de armamento estadounidense a Ucrania. Sin ese armamento el ejército de Kiev es incapaz de andar un solo metro. El suministro de armas que continúa llegando a Ucrania es porque está siendo pagado por “los aliados europeos”, ante lo cual la industria armamentística estadounidense, el propio Donald J. Trump, muestra una felicidad inimaginable.
Las presiones de Trump sobre Rusia no han tenido hasta ahora, no tienen, efecto. La guerra continua en Ucrania y Trump sabe que el reloj no corre a favor de los intereses norteamericanos en la zona. A nivel de la llamada opinión publica la guerra de Ucrania está pasando a segundo, tercer, plano, además por la aparición de otros conflictos en otros hemisferios y por las amenazas diarias de Donald J. Trump de tomar en propiedad a Groenlandia, en donde un país europeo está directamente implicado, Dinamarca.
Moscú parece frotarse las manos con el asunto de Groenlandia, con la crisis en el ártico, asunto que observa con bastante atención, no porque ello vaya a significar nuevas “confrontaciones con EEUU”, sino porque de desatarse el conflicto, en el cual Rusia está directamente fuera de él, la situación podría llevar a la propia quiebra y al punto final de la OTAN,, lo cual no es “moco de pavo”.
Debemos recordar que con Trump en la Casa Blanca Rusia perdió parte de su influencia en Oriente Medio, en concreto en Siria y podría ser el caso en Irán, dependiendo de cómo evolucione la situación en el país y en la región. Pero ha mejorado su situación, como hemos visto, en Ucrania y en su disputa con Europa. Por tanto, no es descartable, ni mucho menos, que ahora pueda llegar a algún tipo de acuerdo o pacto con los EEUU en relación a las apetencias norteamericanas en el Ártico, lo cual tendría de nuevo a un claro perjudicado: Europa.
Pekín y Moscú aguantan, el mundo convulsiona
Rusia está en una guerra en desarrollo todavía, la de Ucrania. Donald J. Trump prometió ponerle fin, pero hasta ahora como vemos, sin éxito. China está en disputa con los estadounidenses también, en este caso por el control e influencia en Taiwán. La Casa Blanca trata de contener el avance en la economía mundial de China a toda costa, intentando someterla mediante aranceles y quitándole donde puede sus fuentes de suministro de energía (Venezuela, Irán, …), principalmente los hidrocarburos. En ello todo indica que tampoco está teniendo éxito el imperialismo estadounidense. Y no podemos dejar de tener en cuenta que China tiene un peso en la economía mundial igual, o incluso superior, al estadounidense.
Rusia y China están plantando cara a los intentos de Trump de llevar a cabo su estrategia, a cualquier precio, de "hacer América más grande". Hasta ahora ni los rusos, ni los chinos, han agachado la cabeza ante las políticas de presiones de la Administración de Donald J. Trump. Por el contrario, están dispuestos a plantarse ante los EEUU en el resto del mandato que le queda al presidente norteamericano, que le supondrán un “gran y complicado desafío”.
Otras regiones
La política exterior del presidente estadounidense en otras regiones del planeta está teniendo unos efectos demoledores, comenzando como no por lo que hemos, y vemos, en Oriente Medio, por ejemplo, donde el Estado sionista de Israel ha implantado, con la completa bendición de Washington y Europa, una terrorífica política militar, desde la Franja de Gaza, en donde hemos, vemos, el desarrollo de un claro genocidio, hasta Siria, el Líbano y ahora en Irán, que puede la situación llevar implícita una guerra total.
O la situación, también extremadamente grave, en Latinoamérica, con la brutal intervención en Venezuela, en donde incluso se han atrevido a secuestrar al presidente, Nicolás Maduro y a su mujer. Ello ha supuesto que Donald J, Trump ha tirado la primera ficha de todo un dominó, que podría suponer que otras muchas fichas pueden tener movimientos, con consecuencias serias y graves para toda la región: países como como México, Colombia, Brasil, … pueden entrar en una nueva espiral.
En esta posible cascada de movimientos de fichas, por las pretensiones geopolíticas de Trump de expulsar a China y Rusia de América Latina, parece que también está en mente del imperialismo norteamericano aprovechar para el hundimiento total de Cuba, que se verá asfixiada por el pretendido corte de suministro de petróleo venezolano, cuyo control es claro que está detrás de todas las acciones de intervención llevadas a cabo por los EEUU en contra de Venezuela.
Ahora si México, al cual también ha amenazado Trump, se supedita a acatar las sanciones internacionales a las cuales tiene sometida Norteamérica a Cuba, si Rusia también deja de suministrar petróleo a Cuba por esas sanciones, todo indica que el destino de la isla caribeña estará firmado y sellado. Y Marco Rucio, sentado a la diestra de Donal Trump, harán todo lo que puedan, y algo más, para que ello sea así.
Europa a la deriva
Desde el final de la II Guerra Mundial la burguesía europea se acostumbró a ir a remolque del imperialismo estadounidense, basando todos sus intereses vitales en una clara subordinación a las políticas y los intereses del imperialismo de EEUU. Ahora han sentido como las intenciones y la política de Donald Rrump los deja fuera de juego, ante lo cual están reaccionando como verdaderos lacayos asustados. Si pensaban que las nuevas reglas del orden iban a continuar igual para ellos, se equivocaron y están comprobándolo rápidamente.: “America lo primero”, es eso mismo.
La llamada “cruzada arancelaria” que ha desatado el presidente Trump ha demolido como un azucarillo toda la confianza de los estrategas y representantes de la clase dominante europea. Si pensaban que eran “aliados estratégicos”, que podrían seguir sentados a la mesa de la Casa Blanca, se equivocaron y el presidente de Estados Unidos les dejo claro que los pone de rodillas ante el, en definitiva, los humilla como unos más del resto del mundo. Europa no se libró de los golpes de Trump.
Primero comenzó Trump por recordarles a los europeos que el ya no les pagara la “defensa, que la seguridad es asunto de todos”, obligando a todos los países europeos a comprometerse a dedicar el 5% de sus PIB al gasto militar (obvio, de la industria militar norteamericana), lo cual tendrá el efecto inmediato de aliviar la carga de los Estados Unidos de sostener a la OTAN (incluido el Estado español, cuyo socialdemócrata Y mentiroso presidente, Pedro Sánchez, intento negar que había firmado). Como resultado, aunque un gran número de países aún están lejos de ese 5%, ya todos los países pasan de más del 2% de sus PIB en gasto militar, en una Europa en donde se promueve al alza la carrera militar, para beneficio de los fabricantes de armas estadounidenses, en detrimento de los gastos sociales, de sanidad, educación, vivienda, pensiones, ….
Ahora, con las intenciones anexionarse Groenlandia a los EEUU, Donald J. Trump sitúa totalmente contra las cuerdas a la propia OTAN, a la que ve como una carga innecesaria para los imperialistas norteamericanos. Comenzando por supuesto por el gobierno danés, y también Polonia por ejemplo (dos de los principales países que se decían aliados de Washington), ya hablan directamente de que los planes de Trump suponen un “peligro para la supervivencia del Bloque Militar. Esto es lo que se llama metafóricamente “cuadrar el círculo”, que está realizando Trump.
La Estrategia
de Seguridad Nacional de EE.UU. los reconoce como grandes potencias, pero
descarta a Europa como actor significativo. En este año, 2026, el triángulo
EE.UU.-Rusia-China forma el núcleo principal de la llamada geopolítica global.
EE.UU. enfrenta a dos competidores cercanos:
* China
como potencia económica ascendente
* Rusia como un actor y potencia militar
agresivo.
China, “un socio con menos peligro”
Al otro lado
del Atlántico, un socio más fuerte de la OTAN, Canada, también tuvo que
escuchar los planes de Donald J. Trump de anexionársela. Ello ha tenido
consecuencias, cuyos alcances se verán no muy tarde. El día 16 de enero Canada
ha firmado un acuerdo, un pacto, comercial con China, por el cual rebajan los
aranceles y supone en sí mismo un desafío a la cara de Donald J. Trump y a su
estrategia económica.
Este acuerdo
de Canada con China es un espaldarazo a la imagen internacional de Pekín, la
cual ha sido “demonizada” en Occidente por el propio imperialismo
norteamericano, y sus lacayos de Bruselas, que acusan a China de apoyar a Rusia
en la guerra contra Ucrania y a tener una agresiva estrategia comercial en el
mundo. Sin lugar a duda que este acuerdo con Canada permite a los chinos
aparecer como “menos peligrosos” que los estadounidenses, con sus erráticas
políticas y estrategias que amenazan todo el orden conocido hasta ahora. El
propio primer ministro de Canada, Mark Carney, lo dijo este 16 de enero, cuando
estampaba su firma al acuerdo con Pekín: “en estos momentos China es un socio
mas predecible que los Estados Unidos”.
En este
acuerdo se contempla un aumento sustancial y notable de las exportaciones
canadienses a China de PETROLEO, un aumento de inversiones chinas en tecnología
de energías renovables en Canada y mayor “colaboración entre ambos” en
agricultura y medio ambiente.
Donald J.
Trump quería, y quiere, restringir las adquisiciones de petróleo a las empresas
chinas, por lo cual este acuerdo es un disparo en la rodilla a Trump, ya que
serán las empresas canadienses quienes vendan a China. No olvidamos un segundo
que detrás de la agresión de EEUU a Venezuela esta precisamente eso: impedir
que el petróleo venezolano vaya fundamentalmente hacia China. Las amenazas
militares de los últimos días de Trump a Irán van en la misma dirección.
Un iceberg para Trump: Taiwán y el mar de China
Washington aún
no ha reconocido como Estado a Taiwán, la antigua isla de Formosa, pero
es su mayor valedor internacional. En donde después de la toma del poder por
parte de Mao Tse-Tung, tras la guerra civil, se refugió el dirigente
nacionalista Chiang Kai Shek, desde entonces forjaron una autonomía “de
facto”, siendo utilizada desde entonces por los EEUU punta de lanza en su lucha
contra Pekin. China siempre la ha considerado como parte indisoluble del país.
El gobierno de
Pekín en numerosas ocasiones dijo que podría utilizar la fuerza para lograr esa
reunificación con Taiwán. Hasta ahora Washington continuo siendo el mayor
vendedor de armas a Taiwán y los imperialistas estadounidenses nunca
descartaron “un choque militar con China”, para defender la isla.
La tensión
volvió a dispararse a finales del mes de diciembre pasado, en una disputa clara
entre EEUU y China por Taiwán. Desde el Ministerio de Defensa chino acusaron a
Washington de avanzar, sin frenos, "hacia una peligrosa situación de
guerra" en el estrecho de Taiwán. Ya en esas fechas Donald J. Trump firmo
la Ley de Autorización de Defensa Nacional de EEUU, para el año fiscal
2026, que contempla claramente un aumento de ventas de armas a Taipéi.
Era totalmente
previsible una reacción por parte de Trump ante esta situación. Y una de las
previsibles respuestas era, es, el multiplicar las presiones estadounidenses
sobre China, en el ámbito geopolítico, en especial en torno a Taiwán,
que constituye el mayor escollo en Seguridad que existe entre Washington y
Pekín.
En el pasado
mes de octubre se firmo una “tregua comercial” entre EEUU y China, en el ámbito
estricto de las Tasa Comerciales, después del desesperado intento de Trump de
hundir a China con sus incrementos de aranceles. Ello constituía una “paz entre
rivales”, pero siempre supeditada a las políticas de vaivenes de Trump. Todo
ello fue sacudido de forma clara por el ataque masivo de los Estados Unidos a
la situación de Irán. La frágil “entente económica entre EEUU y China” se
tambaleo rápidamente.
Debemos decir
que las pretensiones de Trump en otras regiones y zonas, como en el Ártico,
repercuten también en las relaciones entre EEUU y China. Donald J. Trump acusa
a los chinos, junto a Rusia, de “pretender apoderarse de Groenlandia”,
que él quiere para los Estados Unidos.
Dice Trump pretender
reclamar la anexión de la isla danesa por cuestiones de seguridad estratégica y
comercial. China parece no manifestar interés alguno en estas pretendidas
anexiones territoriales sobre Groenlandia, pero sí exige que no se la excluya
de la explotación del Ártico, especialmente de las rutas marítimas y
comerciales que se están abriendo por el norte de Rusia, entre el
océano Pacífico y el Atlántico.
La alianza de China – Rusia reforzada por Trump
Las presiones
y la politica de Donald J, Trump esta reforzando a todos los niveles la alianza
entre China y Rusia y China, todo lo cual le da ventajas frente a su competidor
directo en el mercado mundial, los EEUU. Y todo ello ocurre tan solo en el
primer año del mandato de Trump. Los próximos años pueden acelerar aún más este
proceso.
Sean ciertas o
no las “transferencias desde China hacia Rusia de tecnologías de doble uso”,
tanto en el terreno civil como militar, lo que sí es una certeza que las
compras de energía rusa por parte de China se han consolidado y con ello se han
consolidado los sostenes de la economía de guerra que mantiene el Kremlin.
Todas las
medidas que está adoptando Trump, parecen que dictadas por la desesperación de
no continuar perdiendo posiciones en el mercado mundial, chocan a cada paso con
el hecho objetivo de un crecimiento de la competencia de sus principales
rivales, que como potencias imperialistas en auge no parecen dispuestas a
cederles de nuevo las posiciones ganadas a los norteamericano, Ello hace que
las tensiones y la inestabilidad de las relaciones mundiales, lejos de
suavizarse, se incrementaran en el próximo periodo.
Ahora hace 100 años, en mitad de la Primera Guerra Mundial, que apareció en Zúrich un folleto, firmado anónimamente con el seudónimo de 'Junius', el cual circulo por todo el movimiento obrero internacional, en donde una destacada dirigente marxista, que se encontraba entonces en prisión, Rosa Luxemburgo, escribió una frase de la situación exacta : "La sociedad burguesa se encuentra en una encrucijada, ya sea en transición al socialismo o regresión a la barbarie."
Esta correcta
idea, desde aquel entonces, se ha transformado en todo un grito de necesidad
histórica en el presente: 'socialismo o barbarie'.
En medio de
una de las mayores crisis de la humanidad, el dilema ante las políticas
erráticas del imperialismo que representa Donald J. Trump no es otro que la
necesidad de organizar la oposición de masas de la clase obrera internacional,
partiendo de lo concreto en evitar las políticas reaccionarias del
imperialismo, para avanzar en la lucha por la transformación socialista de la
sociedad, o de lo contrario la humanidad se encamina a pasos firmes a mayores
dosis de barbarie, que creíamos enterradas en el devenir histórico.
Los marxistas
de todo el mundo, junto a los activistas mas conscientes de la clase obrera en
todos los países, tenemos por delante las tareas históricas de organizar la
lucha, la movilización contra el imperialismo, en cada acción, en cada ataque
que estamos recibiendo.
Solo y tan
solo la lucha de masas de los trabajadores, al frente del conjunto de los
sectores oprimidos bajo el capitalismo, puede ofrecer una alternativa a esa
barbarie que nos amenaza. Arrebatar el poder de las manos de los oligarcas de
la tierra en todos los países, la propiedad de las empresas, de las fuerzas
productivas de la burguesía y los imperialistas, arrebatar el control y
propiedad e los grandes bancos y centros financieros, situándolo todo en manos
de la clase obrera, al objeto de que podamos planificar democráticamente la
producción en beneficio del conjunto de la sociedad, es el requisito para
comenzar a mirar al mundo con optimismo.
Las clases
dominantes solo tienen para poder ofrecer "horror sin fin", guerras, retrocesos en nuestros derechos, un futuro basado en la opresión de clase y de opresión, violencia y explotación para los pueblos del mundo.
El futuro es
nuestro, o no tendremos futuro digno de tal nombre. Y ese futuro comienza en la
preparación, organización y convocatoria a la lucha de la clase trabajadora, al
frente de los sectores oprimidos en la sociedad bajo el capitalismo, única
forma de enfrentar con éxito las embestidas del imperialismo. Hemos entrado en
un nuevo periodo histórico, en donde las posibilidades que se abren a procesos
revolucionarios serán una constante, en diferentes países y continentes.
La revolución se abrirá camino objetivamente, pero el marxismo es un método de análisis dialectico, y ello quiere decir que comprendemos que en la medida en que la clase obrera no sea capaz de tomar el poder en sus manos, en cualquier país que permitirá impulsar la lucha internacionalmente, entonces veremos la reorganización de los elementos de la contrarrevolución, que podría hacer girar la rueda de la historia hacia atrás décadas, El futuro no esta escrito, pero los marxistas mantenemos plena confianza en la capacidad de lucha de nuestra clase, que deberá y encontrara el camino para poder transformar radicalmente la sociedad.







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