CONSTRUYENDO UNA NARRATIVA DE “PRESIDENTE VÍCTIMA”

         Julius Henry Marx, más conocido por su nombre artístico, Groucho Marx, solía sintetizar las cosas con algunas frases llenas de esa ironía que esconden verdad. Son famosas algunas de sus frases, como “debo confesar que nací a una edad muy temprana”, u otras en las que afirmaba algo típico que no dicen, pero piensan el conjunto de los estrategas de la clase dominante de todo el mundo, “es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente”, aunque claramente cuando hablan desean decirnos esto, que callan: “damas y caballeros, estos son mis principios. Si no les gustan tengo otros”. 

Por Salvador Pérez

         En unos momentos en donde la popularidad de Donald J. Trump esta por los suelos, bajo mínimos en todo el mundo y especialmente, también, en los Estados Unidos de America, un hecho ocurrió el pasado sábado 25 de abril, durante la famosa “Cena de Corresponsales”, que se celebraba en un renombrado hotel de Washington, en un salón con capacidad para 3.000 personas y que estaba repleto de invitados, el intento de magnicidio del presidente y de su gobierno le ha venido “como anillo al dedo”, por muchos factores. No debe distraernos las imágenes de uno d ellos invitados, que en medio del “atentado no dejaba de comer y comer, con plena seguridad de que todo lo que se vivía formaba parte del espectáculo organizado para diversión del emperador Trump.

         Como decimos la popularidad del presidente/emperador está bajo mínimos y el hecho de que apareciera un hombre (y toda esta historia suena a película de bajo presupuesto) armado con “una escopeta, una pistola y varios cuchillos” (vaya, lo que se dice armamento sofisticado y de ultima tecnología), Cole Tomas Allen, de 31 años y  residente en California, que al parecer intento entrar armado al Salón del Hotel Washington Hilton, burlando parcialmente los controles de seguridad, durante la Cena de Corresponsales a la que asistía Trump, pues ha permitido al Sistema imperial estadounidense poner en marcha toda la industria propagandística, nacional e internacional, al objeto de presentarnos a un Donald J. Trump como “la pobre victima  a la que se necesita proteger y cuidar”.

         De forma inmediata, colateral lo llaman, han salido rápidamente otras cosillas por ahí, que no hacen sino incrementar nuestras sospechas de que todo lo ocurrido, formando parte de un gran circo, fuera preparado para intentar recuperar un poco la imagen tremendamente desgastada del emperador Trump. Y de paso pues obtener algunas cosillas que no provoquen mas el cabreo reinante de la población norteamericana en el presidente. Dos de estas cosillas son:

     1.       Donald Trump aprovecha el atentado para desviar el foco de atención sobre la guerra que mantiene en Irán, que se presenta como uno de los problemas más gordos y serios con sus propias bases de apoyo, dentro y fuera d ellos EE. UU.

2.       Pero como los problemas nunca vienen solo, pues con el teórico atentado el emperador puede reclamar con urgencia el poder abrir el lujoso “Salón de Baile” en la Casa Blanca, que tanto necesita él; su Sra. Esposa y demás miembros de su gabinete. Claro está, siendo ellos quienes contraten las obras a empresas amigas y que no haya límites de presupuesto. Y es que todo el mundo sabe que un buen emperador no puede carecer de un buen Salón de Baile. En la Casa Blanca suena una y otra vez que la puesta en marcha de “ese Salón de Baile resulta esencial para la seguridad del presidente, su familia y su gabinete".

3.       Y para cuadrar la rueda, este próximo 1 de mayo le caduca a Donald Trump el plazo que le concede la Ley de Guerra de 1973, con toda la cual ha realizado los ataques y bombardeos a Irán. Y es que para no “preocupar a los trabajadores de Estados Unidos y del resto del mundo, la Administración Trump se preocupó mucho de ocultar que “el presidente de Estados Unidos ha atacado a Irán sin el permiso del Congreso”, afirmando porque así le interesaba que “había una amenaza inminente a la seguridad estadounidense”. ¿Cuál en concreto no sabemos ahora, ni será hecho público por el gobierno norteamericano, ni sus medios de comunicación afines?

      Ahora, después de ese hombre californiano, armado con cuchillos a lo rambo, que intentaba acabar con Trump y su gabinete, el emperador de emperadores, Donald J. Trump, espera poder tener más fácil que antes de 60 días el Congreso lo autorice para continuar la guerra contra Irán. 

        Y es que como hemos explicado “en toda guerra la primera victima que aparece en el terreno es la verdad. Y es claro que Trump es el emperador de las guerras, contra todo lo que se mueva o pueda pretender moverse. Tras el pretendido ataque de un californiano a Donald Trump, toda la maquinaria propagandística comenzó a funcionar, presentándonos a la victima como a alguien que solo desea el bien de sus conciudadanos, como alguien que merece “capitalizar ese ataque a su persona, reforzando sus posiciones políticas”, que ya hemos dicho estaban en el lodo.

         ¿Cómo han construido y siguen construyendo discursivamente la narrativa sobre el atentado los llamados medios de comunicación del Sistema Imperial? Pues concretamente, entre otras formas, así:

 1. EL ATENTADO COMO PUNTO DE PARTIDA EMOCIONAL

         Nos dicen, para crear un fuerte impacto, que “el presidente de Estados Unidos… sufrió un intento de atentado durante la cena de corresponsales…”

Este tipo de enunciado activa: 

·        Simpatía automática hacia la figura atacada.

·        Urgencia y dramatismo.

·   Marco emocional que predispone a ver al presidente como alguien bajo amenaza.

         El objetivo es fulminante, como primer ladrillo del edificio: EL PRESIDNETE ES UNA VICTIMA.

 2. EL CONTEXTO DE DEBILIDAD: POPULARIDAD “BAJO MÍNIMOS”

         Y es que justo cuando la popularidad del emperador está bajo mínimos, “ocurre el atentado”, que cumple al menos dos funciones: 

·   Refuerzo de la idea de que estamos ante una situación de enorme vulnerabilidad política.

·        El “atentado llega en un momento especialmente delicado, que por una parte aumenta la sensación de fragilidad, con una víctima no solo atacada físicamente, sino también políticamente.

 3. UN GIRO ESTRATÉGICO: LA VICTIMA SE BENEFICIA

        Aquí estamos ante uno de los elementos claves de todos estos acontecimientos: “Donald J. Trump se está aprovechando el atentado para desviar el foco de Irán”, haciéndolo con un claro movimiento comunicativo sofisticado: 

·        Es necesario que la sociedad sienta el atentado como algo real.

· Hay que enmarcarlo en la instrumentalización por el propio presidente/emperador.

·        Todo perfecto: la víctima se ha convertido en un actor estratégico.

         Y es que en la llamada “política moderna” presentar a los verdugos como víctima se ha convertido en todo un arte. 

4. LA NECESARIA ESCENOGRAFÍA DEL PODER: EL SALÓN DE BAILE

         Los salones lujosos de bailes siempre formaron parte de las decrepitas monarquías absolutistas, de los imperios decadentes, de todo poder que vive sobre las espaldas y los hombros de los millones y millones de personas, que solo tienen sus manos para trabajar y sobrevivir.

 Esta historia, por supuesto, necesitaba para impresionar más, de la puesta en escena de: 

·        “Lujosos espacios”

·        “Trump, un genuino emperador”

·        “El Salón de Baile” en la Casa Blanca es algo esencial para la seguridad del presidente” (según la Fiscalía estadounidense)

·        Por un lado, el atentado justificaría medidas extraordinarias.

·     Finalmente hay que esconder “intereses cuestionables”, que siempre pasan por favorecer y beneficiar al emperador Trump. 

5. DESPLAZAR TODO EL FOCO MEDIÁTICO

      Tras el atentado, por ese misteriosos nuevo rambo californiano, toda la agenda política ha cambiado, según la Administración del Imperio y sus allegados medios de comunicación. 

    Hasta minutos antes del pretendido atentado, las noticias giraban en torno al “límite legal de la guerra con Irán”.  Ahora todo debe girar, nos dicen, hacia la protección de este buen hombre, el emperador del principal imperio del planeta Tierra. 

·        Estos hechos nos muestran, dramáticamente, que hay que reordenar las prioridades.

·        La víctima Donald Trump es lo importante, loque hay que proteger, es el centro del relato y la vida a salvar.

·        Los temas incómodos deben quedar relegados.

 6. “LOS REPUBLICANOS” ANTE EL MIEDO: UNA VICTIMIZACIÓN ÚTIL

     Según algunos periodistas acostumbrados a moverse por los cie¡rculos de poder estadounidenses, como el corresponsal de “La Sexta noticias”, nos informan que “los republicanos están cagados en privado por el impacto electoral de la guerra, rezan para que tras el atentado la votación sobre la guerra contra Irán en el Congreso se posponga”.

Todo ello no hace más que confirmar la idea de que: 

·        La presentación del presidente/emperador como víctima pueda “aliviar las tensiones internas.

·        Esperan que el atentado sirva como “escudo político protector”.

 ¿SIRVIRA EL GUION PARA TODOS LOS DEMAS EN APUROS? 

El guion de esta película llamada Trump y su atentado, no es complicado. Por ello esperamos no se asita a un estallido de “atentados presidenciales por todo el mundo”, basados en el mismo patrón mediático: 

1.       Un hecho dramático inicial (el atentado).

2.       Un contexto de debilidad (popularidad baja).

3.       Una reinterpretación estratégica (usar el atentado para desviar el foco).

4.       Un símbolo de poder en disputa (el salón de baile).

5.       Un cambio de agenda mediática (Irán pasa a segundo plano).

6.       Una utilidad política interna (republicanos aliviados).

         “Aquellos a los que los dioses van a destruir, primero los vuelven locos”. Trump aparece como víctima. Pero esta victima lo utiliza para aumentar su poder político.

 

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