EL BANCO CENTRAL EUROPEO Y LA GUERRA EN IRÁN
LOS ERRORES 2022, SUBIDAS DE TIPOS
E INFLACION
Los ataques de Israel y EE. UU. a Irán han provocado casi de inmediato el bloqueo del Estrecho de Ormuz, que está poniendo patas arriba todo el mercado energético mundial, amenazando a la economía mundial con una nueva ola inflacionaria. Ya parece que independientemente de si la guerra se prolonga o no.
Aún recordamos cuando a finales de febrero de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, ya en aquellos momentos la inflación era un grave problema para la Eurozona. En aquellos momentos los precios subieron, una media, del 5,9% en Europa, con una llamada “factura energética”, y una subida en los precios de la cesta familiar, que pusieron en jaque a millones de familias trabajadoras en todo el continente.
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, una semana después, tenía que reconocer que el IPC superaría más del 7% en la zona euro, decía que por “el impacto de la guerra”. Sin embargo, pudimos ver como el máximo órgano de la Entidad todavía tardó más de cuatro meses en comenzar a subir los tipos de interés, con el objetivo de intentar parar la carrera de subida de los precios. En aquellos momentos el BCE subió los tipos un 0,5 punto en julio, un primer movimiento de subida de tipos por primera vez en once años.
El BCE estuvo meses lanzando el mensaje de que “la inflación era sólo un problema temporal o coyuntural”. El siguiente paso que dio el BCE fue subir aún más los tipos de interés, en septiembre, otros 0,75 puntos, pero no impidieron que el IPC llegase a una tasa, en octubre, del 10,6%, el nivel más alto desde que el euro fuera creado. Y es que como sabemos, el impacto de las subidas o bajadas de los tipos de interés no es algo automático, sino que en todo caso tarda un tiempo en reflejarse en los indicadores económicos. Es por eso que muchos economistas, entonces, lanzaron criticas al BCE, “por haber tardado tanto tiempo en tomar medidas”. Entonces, Christine Lagarde afirmo en una entrevista en el Financial Times que “debería haber sido más audaz”.
Veamos como este conjunto de ciegos económicos, empeñados en los manuales de la economía de mercado, que han demostrado cientos de veces su incapacidad absoluta para comprender de verdad el funcionamiento real de la economía, de la crisis del capitalismo, son condenados a repetir los viejos errores, a no aprender de la experiencia.
Este año, a finales de febrero, los ataques de Israel y EE. UU. a Irán están provocando una escalada bélica en toda la región, con el cierre del Estrecho de Ormuz, el principal paso de petróleo y gas a los mercados mundiales. Y los efectos inmediatos están siendo una escalada fuerte de subida d ellos precios, que conducen a una nueva escalada inflacionista a nivel europeo y mundial.
El precio del barril de petróleo Brent, el de referencia en Europa, ha subido ya más de 38%, situándose en los 100 dólares. Ha estado cotizando por encima de los 106 dólares. Igualmente, el precio del gas europeo ha subido al mismo tiempo un 60%, en el mercado TTF de Países Bajos, situándose en los 50,75 euros por megavatio hora (MWh).
"El precio del gas natural se ha disparado este jueves casi un 30%, hasta los 70 euros por megavatio hora, y el precio del petroleo ha subido en cuestión de un dia más del 6%, escalando hasta los 113 dolares tras los ataques de las ultimas horas a instalaciones gasísticas en Oriente Próximo", ...
El presidente estadounidense indico que "Israel, enfurecido por lo ocurrido en Oriente Medio, atacó una importante instalación en Irán conocida como el campo de gas South Pars, y que solo una pequeña parte resulto dañada". Israel no volvera a atacar el campo de gas South Pars, de vital importancia, a menos que Irán decida imprudentemente atacar a un pais inocente, en este caso Catar" (diario 20 minutos)
Este jueves se reúne el BCE, que será la primera que hagan desde el comienzo del conflicto en Irán, y la mayoría de los llamados expertos prevén “un mensaje duro” por parte de Lagarde, en un contexto en donde el BCE deberá revisar sus previsiones económicas, dicen que “intentando mirar más allá de variaciones temporales de la inflación”. Es evidente que estos empíricos del BCE quieren “evitar repetir el error de su política de 2022 ante una inflación más persistente".
UNA... DOS, O MÁS, SUBIDAS DE TIPOS
Los llamados “inversores”, los vampiros financieros, no descartan que a la subida de tipos que el BCE tomo a finales de verano pasado le continue otra segunda, o más, durante este año. Todo estará determinado, dicen, por la evolución d ela guerra en Irán y de sus efectos en la inflación y en la economía. Sobre gusto no hay nada escrito, aunque como dice Cristina Gavín Moreno, Jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, “a nosotros este escenario de dos subidas nos parece excesivo y nos quedaríamos tan solo en una, a día de hoy". Y es que una cosa es segura, hagan lo que hagan la economía europea esta “patas arriba” y nada puedra evitar que las cosas empeoren aún más.
La clase dominante, acompañada de todos sus estrategas más serios, trasmiten un sórdido pesimismo ante el futuro, el pesimismo propio de una clase social que sabe que su sistema hace aguas, que esta herido y condenado a dar tumbos de crisis en crisis.
Aunque la guerra en Irán se prolongara solo unas semanas más, aunque se lograra restablecer de forma rápida el suministro de petróleo y gas, es a todas luces dudoso que ello significara un restablecimiento de la economía en la zona euro. Como sostienen en “Generali AM”, la firma gestora italiana, “los riesgos han aumentado en los últimos días; una escalada prolongada del conflicto podría desencadenar una leve recesión en Europa y prolongar el exceso de inflación", aunque advierten que “aunque la confianza de los consumidores podría verse afectada de todos modos”.
Aquellos que no quieren ver los “lados buenos de todo” es simplemente porque no quieren. En el escenario más favorable que prevén, el de una duración corta de la guerra, dicen que “los bancos centrales no prestarían atención al repunte temporal de los precios -lo cual podría permitir que la Reserva Federal estadounidense pueda aplicar una bajada de los Tipos este año y que el BCE los pueda mantener.
Y es que como decía Eurípides, “cuando los dioses quieren destruir a un hombre, o mujer, primero lo vuelve loco”. Cuando miran a los acontecimientos de cara entran en pavor, y saben que, si la guerra se prolonga, lo cual no esta ni mucho menos descartado, dicen que “cabría esperar que el BCE subiera los tipos hasta 50 puntos básicos y la Fed hasta 25 puntos, antes de final de año” (Generali AM).
De momento la presidenta Lagarde afirma que “la situación actual no es como la de 2022”. Dice ser partidaria de “actuar con paciencia”. El BCE parece, como hizo en 2022, es partidario de “esperar antes de plantearse un nuevo ciclo de subidas de tipos”. Y, sin embargo, "los mercados solo esperan a que los tipos suban dos veces, antes de que termine 2026", según afirman desde Edmond de Rothschild.
Los analistas de Edmond de Rothschild afirman que “la Reserva Federal está cada vez más expuesta al riesgo de estanflación, ya que la inflación podría empezar a mostrar una tendencia al alza, mientras que el mercado laboral norteamericano parece estar ralentizándose. Esta semana se celebra la reunión de su “Comité Federal de Mercado Abierto” (FOMC). Y realmente los estrategas de la burguesía, del imperialismo son incapaces de prever nada, mucho menos de ofrecer solución a nada.
UNA VISIÓN MARXISTA
Cuando nos hablan del Banco Central Europeo, la Reserva Federal norteamericana o los Bancos Centrales en cada país, nos están hablando de instituciones creadas para funcionar como instrumentos al servicio del capital financiero, para determinar las políticas que hagan recaer sobre los hombros de las familias trabajadoras, de la aplastante mayoría de la sociedad los efectos y costes de las guerras, de la crisis de un sistema social que no es el nuestro, sino e de la clase dominante, la burguesía y los imperialistas.
Cuando nos dicen que “el BCE debe evitar los errores de 2022 y actuar con rapidez”, no nos hablan de que nosotros, la mayoría de la sociedad no soportemos las subidas de precios que se comen nuestros salarios, sino nos están hablando de definir políticas diseñadas para proteger los intereses del capital financiero europeo.
Cuando nos dicen que “los mercados esperan ahora que los tipos suban dos veces”, están reconociendo —sin decirlo— que son los llamados “mercados” los que dictan la política monetaria, que el BCE debe proteger centralmente a los acreedores, no a los trabajadores y que la política de Tipos de Interés está diseñada para “disciplinar a los salarios y el empleo, a la clase trabajadora.
Nos intentan hacer creer que “la inflación es un fenómeno técnico”, alejando de ella el foco al conflicto de clases que es. Cuando nos dicen que la inflación es “un problema externo”, que es causado por guerras o bloqueos, intentan hacernos olvidar que esas guerras y bloqueos son la expresión de las políticas de la clase dominante, d ellos imperialistas, en su inagotable sed de beneficios y mas beneficios. Intentan que no comprendamos quienes son los que ganan y los que perdemos con todo ello.
Desde una perspectiva marxista, la inflación no es un fenómeno neutral, sino el producto de la lucha entre los intereses entre capital y el trabajo. Nos dicen que “sufrimos un shock energético, que amenaza con provocar una nueva ola inflacionaria”, pero intentan ocultarnos que en todo ello están las grandes multinacionales energéticas que aumentan brutalmente sus márgenes de beneficios en estos contextos de crisis, que los monopolios fijan precios los precios por encima de los costes y que la inflación se convierte en un mecanismo de transferencia desde las rentas de los trabajadores hacia el capital.
De esta forma procuran “despolitizar los fenómenos profundamente políticos, reproduciendo los intereses e ideología del capital financiero: ellos quieren estabilidad de precios, por encima de la estabilidad social, ocultando que la inflación energética es una forma más de extracción imperialista.
Nos hablan del “shock externo del conflicto en Irán”, para ocultar cual es el papel de los imperialistas occidentales en la militarización del comercio energético, la dependencia de Europa al respecto de los combustibles fósiles y la lógica imperialista detrás de la geopolítica del petróleo.
Nos ocultan que detrás de la subida del “precio del gas europeo en un 60%” están las grandes empresas energéticas occidentales, que obtienen desorbitados beneficios extraordinarios con ello, provocando que los países del Sur Global pagan un coste mayor aún y que las guerras son funcionales a la acumulación capitalista. En este sentido, la llamada geopolítica no es un accidente, sino una forma estructural de funcionamiento del capitalismo en esta época de su declive histórico.
Las subidas
de los tipos de interés no afectan a todos por igual, ni mucho menos. Es una
política consciente de la clase dominante para:
• aumentar el desempleo,
• debilitar el poder de negociación de los trabajadores,
• contener salarios,
• proteger el valor real de los activos financieros.
Cuando nos hablan de “estabilidad”, también nos están hablando de una cuestión de clase. Desde el punto de vista de la burguesía, del capital, la estabilidad significa:
• precios estables,
• tipos altos que preserven el valor de los activos,
• disciplina salarial,
• ausencia de conflictividad social.
• empleos de calidad y para todos,
• mejores salarios reales,
• acceso a la energía, vivienda, educación, sanidad, pensiones, ...
• unos servicios públicos fuertes.
La clase trabajadora necesitamos levantar una clara alternativa ante todo este escenario al cual nos aboca la burguesía. Debemos combatir los intentos de invisibilizar las alternativas que claramente beneficiarían a la aplastante mayoría de la sociedad, como el ejercicio del control democrático de los precios y de los sectores estratégicos, comenzando por las grandes empresas de la energía.
Frente a lo
que los multimillonarios, y sus lacayos vestidos del ropaje de economistas, llaman
“shock energético”, no es ninguna solución las subidas de los tipos de interés, sino
plantear abiertamente lo siguiente:
• Expropiación y control por parte de la clase trabajadora
del sector energético,
• Control y planificación democrática por parte de los
trabajadores de los precios,
• No más transferencias de los recursos públicos hacia las
grandes empresas y bancos. Elaboración de un Plan de Inversión pública masiva
en transición energética,
• Romper con la dependencia imperialista del petróleo,
• Basta de que los trabajadores pierdan poder adquisitivo. Escala Móvil de los salarios con los precios reales.
Porque es claro y nítido que ninguna institución, ni nacional ni internacional, se basa en la toma de decisiones económicas con carácter técnico, sino que todas hunden sus raíces en decisiones políticas que tienden al privilegio de los poderosos, de la clase dominante. Detrás de las políticas monetarias y económicas del BCE, del FMI, del Banco Mundial, la OCDE, … están los intereses de clase de aquellos que como propietarios controlan las grandes multinacionales, empresas y bancos que dominan la economía mundial.
Llega la hora de que los millones y millones de familias trabajadoras enfrentemos la realidad a la que nos conduce el actual sistema socioeconómico de la burguesía y los imperialistas; un futuro de guerras y lacras sociales para la mayoría. Nuestra lucha no puede ser otra que una lucha por sepultar al capitalismo y comenzar a construir una sociedad genuinamente democrática, basada en poner todas las palancas fundamentales de la economía lejos de las manos de la clase dominante, poniendo todo el potencial económico en aras a la satisfacción del conjunto de las necesidades que padecemos la mayoría: eso se llama construir el socialismo.
¡¡ ES HORA DE PONERNOS MANOS A LA OBRA,
CAMBIAR LA SOCIEDAD !!
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