COLOMBIA: REFORMISMO O REVOLUCION
UN GOBIERNO DE IZQUIERDAS, CON UN PROGRAMA SOCIALISTA
La experiencia nos muestra, —Grecia,
Venezuela, Gran Bretaña, Estado español— un patrón que converge:
- Las masas empujan.
- Los reformistas llegan al gobierno.
- La burguesía presiona.
- La dirección retrocede.
- La frustración abre paso a la derecha.
NO BASTA CON GANAR GOBIERNOS;
HAY QUE DISPUTAR EL PODER REAL.
🧭 2. Problema central: límites estructurales del reformismo
El problema no es de buena o mala
voluntad: el reformismo fracasa por:
- Opera desde dentro de un sistema en
crisis orgánica.
- No rompe con el poder económico real.
- Confía en instituciones diseñadas para bloquear
cualquier avance.
EL REFORMISMO NO PUEDE
RESOLVER LAS NECESIDADES DE LAS MASAS EN LA ÉPOCA ACTUAL DEL CAPITALISMO.
El gobierno del Pacto Histórico
confirma la tesis general:
- Las reformas fueron bloqueadas por
Congreso, judicatura y organismos de control.
- La oligarquía actuó como un bloque cohesionado.
- El capitalismo colombiano no tiene margen para
reformas progresistas.
- 10–30 familias controlan las palancas
fundamentales de la economía.
- Ese poder económico es incompatible con
cualquier programa de justicia social.
LA CONTRADICCIÓN PRINCIPAL ES
ENTRE LA OLIGARQUÍA Y LAS NECESIDADES VITALES DE LA MAYORÍA. HAY QUE
DECANTARSE.
🧭 4. La dirección: claridad
programática o derrota
Las direcciones del movimiento
juegan un papel determinante, para bueno o para malo. Dotar al movimiento de
una dirección correcta no es secundario, sino fundamental:
- Las direcciones reformistas carecen de teoría,
programa y perspectiva para romper con el capitalismo.
- Sin una orientación revolucionaria, incluso los
líderes más honestos terminan administrando la crisis.
LA FORMACIÓN TEÓRICA Y LA
CLARIDAD ESTRATÉGICA NO SON UN LUJO: SON UN ARMA, UNA NECESARIA GUÍA PARA LA
ACCIÓN.
🧭 5. El factor decisivo: la movilización consciente de las masas
La lucha va más allá de ganar el
gobierno, el parlamento y el senado. Lo decisivo es ganar en la lucha a la
inmensa mayoría de la sociedad, en lucha por cambiar la sociedad:
- Las reformas inmediatas solo se conquistan con lucha
firme, radical y sostenida.
- La clase trabajadora debe ganar a su lado a
campesinos, jóvenes y sectores oprimidos.
- La organización de clase independiente es
imprescindible.
LA TAREA CENTRAL ES CONSTRUIR
FUERZA SOCIAL ORGANIZADA, NO GESTIONAR EXPECTATIVAS.
🧭 6. El objetivo estratégico: ruptura con el poder económico
Frente a los que intentan
convencernos de que existen “terceras vías”, como afirmaba el fundador del
socialismo español, Pablo Iglesias, “o con los unos o con los otros, con los
ricos y sus privilegios, o con la mayoría y sus necesidades, no se puede
gobernar para todos al mismo tiempo”:
- No hay ninguna solución progresista duradera,
sin expropiar las palancas fundamentales de la economía.
- No se puede “convencer al tigre de que coma
lechuga”.
- La oligarquía defenderá sus privilegios con
todos los medios disponibles.
LA ESTRATEGIA DEBE ORIENTARSE
A DISPUTAR EL PODER ECONÓMICO, NO SOLO EL INSTITUCIONAL.
🧭 7. Riesgos y peligros: desmovilización y el retorno
reaccionario
Debemos ser conscientes de que si
las perspectivas, las ilusiones y los deseos de las masas son frustrados, no
corremos solo el riesgo de “perder elecciones”, corremos el riesgo de un retorno
de las fuerzas tenebrosas de la reacción, deseosas de imponernos su modelo de
explotación y violencia:
- El reformismo sin reformas → frustración →
apatía → caldo de cultivo para la derecha.
- La burguesía espera el momento para recomponer
fuerzas y volver con más agresividad.
LA PASIVIDAD ES UNA DERROTA
ANTICIPADA.
🧭 8. El programa mínimo realista en esta etapa
Las demandas de la mayoría de la
población son simples y absolutamente necesarias. Darles una implementación es cuestión
de vida o muerte:
- Empleo Digno.
- Salud.
- Educación.
- Tierras - Reforma Agraria.
- Viviendas.
- Comida en los hogares colombianos.
- El obstáculo no es técnico, sino Político.
- Los Recursos Existen, están ahí, Concentrados en unas Pocas de Manos.
LA LUCHA POR LO INMEDIATO
CONDUCE INEVITABLEMENTE A LA LUCHA POR LO ESTRUCTURAL, POR LA TRANSFORMACIÓN DE
LA SOCIEDAD.
🧭 9. Tesis final
- El capitalismo colombiano está agotado como
proyecto histórico.
- El reformismo no puede ofrecer soluciones reales
en esta etapa.
- La oligarquía actuará como un bloque para
impedir cualquier avance.
- La única fuerza capaz de transformar la sociedad
es la clase trabajadora organizada.
- La tarea estratégica es construir dirección, programa y organización para una ruptura con el poder económico.
Por: Salvador Pérez
Cada época histórica trae al frente, en primer lugar, todas la viejas ideas y teorías, que ya en el pasado demostraron ser incorrectas y perjudiciales para los intereses de la clase trabajadora. Siempre reaparecen, como el camino de menor resistencia,ese camino que parece ser más fácil. Con estas ideas viejas, vestidas de como si fueran nuevas, nos dicen que no es necesario enfrentar abiertamente a la clase dominante, que tenemos que confiar, que siendo pacientes e inteligentes, de una forma sigilosa, tal o cual dirección o dirigente “reformista” del movimiento hará por nosotros todo el trabajo que conducirá a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y el conjunto de la sociedad.
Con estas ideas, que como decimos han demostrado
tener finalmente altos costes para la clase trabajadora, país tras país, los “nuevos reformistas”, creen en realidad estar descubriendo “algo nuevo”. Por supuesto que siempre rechazan y descartan las ideas, las perspectivas y el programa del marxismo revolucionario, al cual
dibujan algo así como “innecesario y de exageración antigua”. Aquellos que
acusan al marxismo de ser "anticuado y viejo" siempre olvidan conscientemente algo obvio, bastante nítido para quién quiera ver la realidad: que
en lo fundamental la clase trabajadora "tiene los mismos viejos problemas de siempre”.
Es curioso, pero examinando de cerca lo que nos
presentan como pretendidas “ideas nuevas”, lo que siempre vemos son ideas
retocadas, con un fino barniz, que proceden de armarios ideológicos antiguos, en
esencia del pre-marxismo, de los viejos utópicos que pretendían "querer
comer tortillas, sin tener que romper huevos”. Intentan convencernos de
que ellos si, algo que no lograron otros antes, lograran el objetivo de una
sociedad más justa, más humana, más igualitaria, por dentro de los márgenes del
capitalismo, sin tener que romper con él.
Pero todo esto lo hemos visto en cientos de ocasiones, en experiencias que se cuentan con sonoros fracasos. Pero de esto, normalmente a nuestros amigos reformistas, tampoco les gustan de hablar mucho. En 1935, en los turbulentos años 30 del siglo pasado, León Trotsky escribió:
“Sin
reformas no hay reformismo y sin capitalismo próspero no hay reformas. La
derecha reformista se vuelve anti - reformista en el sentido de que ayuda directa
o indirectamente a la burguesía a aplastar las viejas conquistas de la clase
obrera”.
Desde el fin del boom de la posguerra en la década de 1970, pais tras pais vemos como las conquistas de la clase obrera han sido, o están siendo, desmanteladas lentamente. Las reformas se transforman en contrarreformas y por todo el mundo vemos las llamadas "políticas de austeridad".
Los marxistas no vemos la historia como una serie
de hechos aislados y casuales. Partimos del análisis de los acontecimientos
desde lo particular hacia una comprensión general, en los que se desarrollan
todos los procesos particulares. En este sentido, la historia tiene que ser
comprendida con leyes que permiten entenderla en el contexto en el cual se desarrollan.
Por alguna cuestión que se escapa a la comprensión
científica, nuestros amigos reformistas, junto con los historiadores y
académicos burgueses, intentan convencernos de que no necesitamos comprender
las leyes que rigen los procesos históricos, leyes que si rigen en el
desarrollo de todo lo demás, desde las ciencias, al desarrollo de la evolución de todas las especies. Entonces, ¿la especie humana es
algo distinto?
Los que niegan que podamos comprender la historia desde un punto de vista científico, objetivo, intentan que creamos el desarrollo de la sociedad humana se produce desde un punto de vista subjetivo y hasta determinado por la moral. Pero esta visión no nos lleva muy lejos en comprender nada. Necesitamos profundizar en la comprensión de los hechos aislados y concretos, para poder extraer de ellos los factores que muestren las tendencias generales, en las cuales estamos inmersos.
Como Karl Marx le explicó a Wilhem Weitling, durante un debate de ideas para la clase trabajadora, ante los intentos de menospreciar la teoria, Marx le dijo: “dirigirse
a los obreros, sin tener ideas estrictamente científicas y una doctrina
concreta, es transformar la propaganda en un juego vacío de sentido. ¡Hasta
ahora, la ignorancia no ha servido jamás a nadie»
Existe una plena interrelación entre las ideas teóricas
y la acción practica. El gran revolucionario ruso, V.I. Lenin, explico que “sin
una teoría revolucionaria no puede existir un movimiento revolucionario”. Esto que es verdad siempre, lo podemos entender en el planteamiento de Marx, cuando analizo que "hasta
ahora los filósofos se han limitado a interpretar el mundo en el que vivimos,
ahora se trata de transformarlo". Y es aquí en donde comienza la importancia de las ideas, el programa y el método de análisis de la realidad del
socialismo científico, sin el cual no es posible comprender ni encarar la lucha para poder cambiar esa misma realidad, la sociedad en su conjunto.
Experiencias
recientes
En Grecia en 2015 se pusieron a prueba practica
las políticas del reformismo, en medio de acontecimientos decisivos, en donde
las masas griegas lucharon como gigantes frente a las instituciones del capital
financiero europeo. Si bien es cierto que los ejércitos se preparan para la
guerra, en la lucha de clases las direcciones del movimiento deben estar a la
altura de las circunstancias y como en tantas ocasiones ocurrió, condenan a
nuestra clase a derrotas frente al enemigo de clase.
En Grecia los dirigentes de las organizaciones de
la clase obrera estuvieron en la cola del movimiento, permitiendo de esta forma
una derrota del movimiento en su lucha por derrotar los paquetes de austeridad
que impusieron a Grecia, y a toda en Europa en realidad, los estrategas de
Bruselas, al fin de sacar hasta la última gota para pagar las montañas de
deudas que impusieron a Atenas. El movimiento de lucha fue traicionado
finalmente por los dirigentes de Syriza, que fueron llevados al gobierno por la
clase trabajadora para enfrentar al capital financiero europeo y termino gestionando los paquetes de la llamada austeridad.
En todo caso siempre vemos las mismas conclusiones
de los reformistas 'sensatos', los cuales siempre encuentran una razón allí y
otra más allá para acabar culpando a la clase trabajadora, a la cual nunca ven
“madura y suficientemente consciente”, del producto de las derrotas. Pero
nuestros amigos reformistas deben comenzar explicándonos como será posibles que
ellos “cuadren el circulo”, como harán posible conseguir obtener mejoras
sustanciales y duraderas para los trabajadores, en este periodo histórico caracterizado
por las crisis y la decadencia general del capitalismo.
Finalmente, no se trata de cuestiones de intenciones,
de buenas o malas voluntades, de asuntos morales, ni de cosas parecidas. En última
instancia todo esta determinando por los procesos objetivos que se desarrollan
en la economía, en la sociedad, que determinan todo lo demás.
También vemos en países como Colombia, que desde
hace cuatro años vive los intentos de los dirigentes reformistas de querer
“desarrollar el capitalismo”, sin querer cuestionar al propio Sistema social. Todo ello mas allá de los discursos de dirigentes como Gustavo Petro, que debe poder explicarnos como lograra realizar sus promesas.
Toda la experiencia de estos últimos cuatro años del gobierno del Pacto Histórico nos muestran la existencia de enormes limitaciones, que provocan que los dirigentes no puedan cumplir sus promesas de reformas, ni las más elementales, viendo que las más importantes y necesarias han sido saboteadas e impedidas de aplicar por parte de la clase dominante y sus lacayos en las instituciones (Senado, Congreso, órganos de Control, judicatura). Ello es una clara demostración que mejorar nuestras condiciones de vida no vendrá de esas instituciones, por la vía de “reformar el sistema”.
En si mismo el Sistema esta podrido y carcomido por la corrupción galopante, la violencia y las mafias del narco - paramilitarismo, todo lo cual impregna todas las estructuras del Sistema y del Estado burgués, que la clase dominante edifico conscientemente para proteger sus intereses frente a los oprimidos.
Cualquier avance serio que queramos ganar lo deberemos pelear y luchar en las calles, en la movilización y la lucha consciente de los oprimidos en contra de los poderosos. Sobre esta base encaramos el actual proceso electoral, para mayo de este año, ante el cual debemos decir dos cosas claras:
1 – La clase trabajadora colombiana en esas elecciones, como en el día a día, tenemos enfrente a nuestro enemigo declarado de clase, que no son otros que los grande empresarios y banqueros, de la mano de los oligarcas de la tierra. Estos están representados por múltiples fuerzas politicas, en listas electorales diversas, en donde el "Centro Democrático" de Uribe juega un papel predominante. Pero están el conjunto de las fuerzas de derechas y los autollamados "Centro", como si pudieran ser "neutrales".
2 – A pesar de la voluntad de los dirigentes del Pacto Histórico, con Iván Cepeda y el propio Gustavo Petro al frente, solo y tan solo será posible avanzar por la senda de mejorar las condiciones de trabajo y de vida de la aplastante mayoría de la sociedad mediante la movilización y organización consciente, con el claro objetivo de luchar por cambiar la sociedad. Más allá de buenas intenciones, las cuales no ponemos en duda, esta la realidad de la crisis económica y social del capitalismo colombiano, reflejo en ultima instancia de la crisis del capitalismo mundial.
Es esta crisis la que esta provocando el contexto actual de la politica agresiva del imperialismo estadounidense, en donde las guerras y las agresiones militares se están volviendo la norma de un extremo a otro del planeta, como vemos ahora en Irán, que al mismo tiempo alimenta la propia profundización de la crisis económica y social. Todo ello tendrá unos efectos directos en una profundización de la propia crisis del capitalismo colombiano. En este contexto, las ilusiones reformistas saltaran por los aires y aparecerán como políticas inviables bajo este sistema social, al tiempo que asistiremos a un incremento de las presiones y políticas de la burguesía, de los banqueros y los oligarcas, para hacer que los efectos de la crisis sean situados nuevamente sobre las espaldas de las familias trabajadoras, de los más débiles y necesitados de la sociedad.
Los grandes empresarios, los banqueros colombianos
y extranjeros, solo tienen un único plan en este contexto: destrozar todas las
ilusiones de los reformistas, y junto a ellos de las masas colombianas, con el
objetivo de mantener o incrementar los grandes beneficios que obtienen de la
explotación de la clase trabajadora, a la cual piensan dar una vuelta de rosca
en los niveles de explotación, que tendrá repercusiones terribles para el
conjunto de las masas y sus condiciones de vida.
En el presente cuando hablamos de la crisis del
capitalismo, en realidad también estamos hablando de que ello será sinónimo de
crisis del reformismo. ¿Qué sentido tiene el reformismo en una época en donde
la clase dominante solo plantea la perspectiva de las contrarreformas, los
ataques y austeridad a nuestras condiciones de vida y de trabajo? No dudamos
que Gustavo Petro, y los sectores de izquierdas en el Pacto Histórico, querían
de verdad llevar a cabo las reformas que prometió en 2022, las que hicieron posible
que ganara las elecciones presidenciales.
No dudamos de ello, pero como habíamos advertido desde el principio, en la medida en que negaban la necesidad de abordar una lucha social en profundidad para quitarles el poder real de las manos a las 20 o 40 familias de superricos, expropiando sus tremendas riquezas y propiedades, convirtiendo las palancas fundamentales de la economia en propiedad de la sociedad en su conjunto, poniéndolas a funcionar bajo el control democrático de los trabajadores, en la medida en que ello no se hizo, es por lo que hemos visto como la oligarquía, los grandes empresarios y los banqueros, han bloqueado e impedido, en el terreno concreto de la practica, la aplicación de ninguna reforma seria, más allá de las de carácter cosmético: las reformas laboral, de la salud, la pensional, la educativa, la agraria, la paz, … todas fueron saboteadas por los poderosos y sus esbirros en las instituciones.
La crisis del capitalismo mundial no es un simple “bache financiero pasajero”, sino la demostración de que los márgenes para reformas progresistas está agotados dentro del capitalismo, que la clase dominante ya no tolera, ni permite, esas reformas en favor de las masas, que los poderosos no están dispuestos a conceder ningún tipo de mejoras materiales a las masas. Y en este sentido las políticas llamadas "socialdemócratas" están agotadas y carecen de sentido alguno. Necesitamos comprender que incluso las reformas más inmediatas solo se pueden lograr por medio de la lucha firme, en condiciones duras, una lucha radical por parte de las masas en las calles, empresa por empresa, en cada país.
Por muy importante, que es, la lucha electoral, ello no agota ni de lejos la lucha decidida de la clase trabajadora, para la cual es necesario que los trabajadores ganen junto a si al resto de los sectores oprimidos de la sociedad. Es la única forma que nuestra lucha arroje un saldo positivo importante para mejorar nuestras condiciones de vida. La experiencia de "gobiernos reformistas sin reformas" derivara en cansancio, frustración y apatía política. Ello puede provocar el surgimiento de todo tipo de ideas entre las masas, fundamentalmente comenzando por los sectores mas atrasados, en donde pueden hacer mella los mensajes e ideas de la clase dominante y sus políticos, con "todos son iguales", por ejemplo. Todo puede constituir el caldo de cultivo propicio para que ciertos elementos populistas de la derecha cuelen sus mensajes, usando además mensajes de la necesidad de mano dura, del látigo de la reacción. En un contexto así la derecha intentara reponerse y volver al poder.
La vida enseña: experiencias reformistas
Por todo ello creemos importante poder repasar la experiencia
de lo que ocurrió, por ejemplo, en países como Grecia en el año 2015, con el
gobierno de Syriza. De cara a extraer de esas experiencias lecciones
importantes de cara a este próximo periodo, que será decisivo. “Quien
no aprende de la historia está condenado a repetir los viejos errores del pasado”. Y
lamentablemente, muchos de estos dirigentes no aprenden y nos condenan a
la repetición.
Es evidente que en estos momentos Gustavo Petro es
uno de los dirigentes de izquierda que mayor apoyo suscita entre las masas, no
solo de Colombia, sino de toda Latinoamérica. Sus discursos e intervenciones en
favor de mejorar las condiciones de vida, sus críticas a los privilegiados colombianos
y su oposición a las políticas del imperialismo estadounidense han electrizado
la conciencia y los sentimientos de las masas. La oposición de Gustavo Petro a
las políticas belicistas y de intromisión en los asuntos internos de los países
de la zona por parte de la Administración de Donald Trump le ha ocasionado al presidente
colombiano amenazas de todo tipo por parte de los imperialistas, que han
aparecido junto a los poderosos colombianos.
Y en todas estas circunstancias hemos explicado
que frente al imperialismo y la oligarquía apoyamos a Petro, al tiempo que lo
hemos llamado con insistencia a la necesidad de pasar de las palabras y los
discursos a los hechos y las medidas que demuestren con claridad una política
en favor de los intereses de las masas, a las cuales no se las puede acusar d
eno haber apoyado una y otra vez, saliendo a las calles cada vez que han sido
convocadas, pero que aún esperan pacientemente que las promesas del presidente
Petro sean llevadas de una vez a la práctica.
Y es plenamente lógico que quien es visto como su
sucesor de cara a estas próximas elecciones, Iván Cepeda, este cosechando unos
grandes niveles de apoyo entre las masas, que aún serian mucho mayores si
estuviera defendiendo un programa radical para cambiar la sociedad colombiana.
Como decíamos, “la experiencia es la madre de toda
la sabiduría humana”. En todo este reciente pasado hemos visto En el pasado
reciente hemos visto, en distintos países, un mismo fenómeno: un apoyo de masas
a diferentes direcciones reformistas de izquierdas. Pero también hemos visto
casi un mismo resultado, la incapacidad para que estas direcciones lleven
adelante, en la práctica, un programa que de soluciones a los problemas de
fondo que padecemos.
El resultado final en todos estos casos ha sido acabar
desilusionando y frustrando a la clase trabajadora, a la mayoría de la
sociedad, mostrando como veremos todos estos reformistas de izquierdas su
incapacidad de pasar de las palabras y discursos radicales a una práctica que
los acompañe. En este sentido, estas direcciones reformistas de izquierdas son
situadas por el desarrollo de la lucha de clases al frente de las masas, hasta
que con claridad demuestran su incapacidad para romper con el capitalismo, que
es quien genera la crisis y los problemas que padecemos.
Venezuela
Aún resuena en la conciencia de las masas la
experiencia del emblemático Hugo Chávez en Venezuela. Con independencia de que
fue visto como un enemigo declarado del imperialismo y la clase dominante
venezolana y con independencia de que todo tipo de sectarios incapaces de ver
los desarrollos objetivos en la sociedad que no se adapten a la visión estrecha
que ellos tienen sobre cómo deben de ser las cosas. Hugo Chávez y la revolución
bolivariana, significaron una importantísima experiencia, en donde las masas
lucharon por cambiar la sociedad.
Pero Hugo Chávez no era un marxista, ni estaba
rodeado de una dirección marxista. En ese sentido, aunque las masas lucharon
por transformar la sociedad, el gobierno Chávez dirigió el proceso de la
revolución “dentro del campo de lo que era posible, dentro del marco del
capitalismo, con el cual nunca rompió abiertamente en la práctica”. Chávez, que estaba rodeado por la burocracia chavista, que aparecía a su lado vestidos/as con "camisas
rojas", para sabotear la lucha de los trabajadores, intentando siempre el entendimiento con la clase dominante, con la burguesía nacional e
internacional, FUE INCAPAZ DE COMPLETAR LA REVOLUCION EN CURSO, expropiando el conjunto de las palancas fundamentales de la economía y las propiedades de los
oligarcas de la tierra venezolanos, junto al Sistema bancario financiero.
En este sentido es importante analizar que no es
viable intentar aplicar un programa que combine el mantenimiento del
capitalismo, con partes de medidas pretendidamente socialistas. Al final
tendrás el peor de todos los mundos y además controlado todo por una casta
burocrática, se llame “chavista o no”, cuyos intereses materiales son ajenos a
los de la clase trabajadora. En esta situación el poder real continuara en
manos de los dueños de las fuerzas productivas, de los grandes empresarios y
banqueros, que juntamente con esa burocracia, llevaran a cabo toda su política
en pro de asestar derrotas a la clase trabajadora.
Eso es lo vemos en estos momentos en Venezuela, donde tras la muerte de Chávez, el régimen construido por Nicolas Maduro fue típico del bonapartismo burgués, que preparo objetivamente
la situación para que la tan anunciada, por décadas, intervención del imperialismo
norteamericano, se llevara a cabo, lo depusieran y precipitara los acontecimientos donde los
EEUU han constituido en Venezuela una colonia a todos los efectos.
Gran Bretaña
Acontecimientos vibrantes vimos desarrollarse en
Gran Bretaña, en donde después de décadas de relativa estabilidad y de
aplicación de políticas de austeridad en contra de las masas, vimos el
desarrollo rápido de una corriente reformista de izquierdas, que propicio la
llegada al frente del Partido Laborista de Jeremy Corbyn. En cuestión de
muy pocas fechas la hasta entonces corriente de derechas del laborismo,
dominada por los continuadores de Tony Blair, fue arrinconada en el fondo y
podría haber sido barrida si Corbyn hubiera tenido un claro programa para ello.
Los trabajadores y la juventud británica se núcleo
y organizo en torno al Laborismo para apoyar con las dos manos el programa
radical, de palabra, en contra de las políticas de austeridad capitalista, de
la burguesía, en contra de la clase trabajadora. Y todo podría haberse
desarrollado favorablemente para las masas británicas sin los reformistas de
izquierdas hubieran actuado decididamente. El ambiente social y la lucha de
clases avanzaba en línea al desarrollo de una explosión social, que hubiera
barrido a los Conservadores y a la derecha en el Partido Laborista y los
sindicatos.
Sin embargo, aunque pudiera tener muy buena
voluntad, Jeremy Corbyn careció de las ideas, del programa y de la perspectiva
para hacer posible todo ello. Frente a una campaña de desprestigio contra
Corbyn y su significado social, en vez de hacerle frente decididamente, Corbyn
opto por moderar sus discursos, por llevar adelante una política mas asumible
para el sistema, como siempre dicen los reformistas, “mas razonable”, para los
grandes empresarios y los propios agentes de la burguesía dentro del Partido Laborista,
representados por su corriente de derechas.
Así vimos el paso de Corbyn hacia posiciones
políticas cada vez más “moderadas”, más “razonables” para el capitalismo, con
lo cual su apoyo entre las masas se estancó y colapso. En ese momento la
derecha del partido, de la mano de los grandes medios de comunicación propiedad
de los grandes empresarios y banqueros, propiciaron un golpe decisivo a Jeremy
Corbyn, descabalgándolo de la dirección del Partido Laborista, sustituyéndolo
por un agente directo de la burguesía, el títere Sir Keir Starmer, quien
ahora como Primer Ministro de Su Majestad lleva adelante la política de los
poderosos británicos.
“Cuando los dioses desean destruir a un hombre,
primero lo vuelven loco”, es algo que vemos una y otra vez.
Estado español
En el Estado español vimos el desarrollo del
movimiento de masas de los indignados, el 15M. de 2011, que provoco un
verdadero terremoto político en el país. En ese proceso nació PODEMOS, fruto
del manifiesto “Mover ficha: convertir la indignación en cambio
político”, con dirigentes reformistas de izquierdas como Pablo
Iglesias Turrión, Juan Carlos Monedero, Iñigo Errejón y otros. Como reflejo en
el movimiento de masas de los llamados “indignados” españoles, una de las
corrientes internas de Podemos se llamaba “Anticapitalista” y sobre la base de
promesas de luchar por la “Democracia Real, Ya”, la nacionalización
del sector energético, por la vivienda, el empleo, la lucha contra el Régimen
del 78, … Podemos recogió un apoyo de masas incuestionable, que permitía
pensar en la posibilidad de romper el régimen político bipartidista español,
acabando con el predominio político de los socialdemócratas de derechas del
PSOE.
Sin embargo, PODEMOS entro por
medio de su dirección en una política de abandonar las plazas y calles y entrar
en los despachos e instituciones, con una fuerte presión mediática, en donde le
montaron todo tipo de campañas de informaciones falsas y sus dirigentes fueron
sometidos a todo tipo de montajes, incluidos los realizados por la llamada
“policía patriótica”, con métodos gansteriles, que elaboraban informes falsos
que eran publicados en primera plana por todos los medios.
Los dirigentes de Podemos fueron puesto a prueba
por la clase trabajadora y la juventud.
Cuando los dirigentes de Podemos entraron al gobierno de coalición con
el PSOE, junto a los dirigentes de Izquierda Unida / PCE, podemos
decir que “no pasaron la prueba de la práctica”. Más allá de discursos vacíos, más
allá de intentar presentar pequeñas reformas como grandes logros, en los
aspectos centrales de la política de gobierno aceptaron, protestando o no, las
políticas que han permitido a los banqueros y grandes empresarios hacer años
tras año beneficios récords.
De la mano de Pablo Iglesias, quien por cierto ayudo a situar ante la sociedad como cabeza visible de la izquierda a esa trápala política, llamada Yolanda Diaz, que posteriormente ayudo cuanto pudo, y un poco más, a pegar las puñaladas finales a Podemos. De forma mezquina los dirigentes de Podemos, con Pablo Iglesias al frente, fueron puestos fuera del gobierno, fueron echados del mismo gobierno, pero dejando un rastro de desilusión y frustración detrás de ellos, que tuvo efectos fuertes entre las masas, llevando a Podemos a casi la practica desaparición política como partido de masas.
Pero como decíamos, tal vez el caso más claramente
indicador de a bancarrota del reformismo de izquierdas fue el de Grecia
y Syriza, que nació como una coalición de 13 grupos y que fueron
llevados al gobierno por las masas griegas, con Alexis Tsipras al
frente, como primer ministro (el 21 de septiembre de 2015 y el 8 de julio de
2019), tras obtener 145 escaños en el Parlamento griego, acabando con el
llamado bipartidismo tradicional griego de “Nueva Democracia” y el PASOK.
Syyriza fue llevada al gobierno para combatir los
planes de austeridad que imponía Grecia la Troika. Pero en vez de basarse en la
lucha de las masas por un futuro, poniendo fin al dominio de la burguesía
griega y de sus compinches en Bruselas, Alexis Tsipras abandono cualquier
discurso “radical” y acabo claudicando, aceptando, los paquetes de austeridad,
ataques a los niveles de vida de los trabajadores, los pensionistas y el
conjunto de la sociedad griega, impuestos por la Comisión Europea y el Banco Central
Europeo, dando con ello la espalda a las necesidades de las masas griegas y que
acabo gestionando la implantación de los paquetes de rescate del imperialismo
europeo a Grecia, cargando sobre los hombros de los trabajadores los efectos de
la crisis.
Crisis orgánica capitalista
La clase dominante intenta siempre dibujarnos una
visión en donde nos dicen que “el capitalismo existió siempre”, que siempre
hubo ricos y pobres, explotados y explotadores. Frente a todo ello nosotros
tenemos la necesidad y la obligación de ver la verdad, porque es desde ella que
nos planteamos trazar un futuro digno para el conjunto de la humanidad, el futuro
que queremos.
No, no es cierto que el capitalismo existió desde
los orígenes de la humanidad, ni mucho menos. Tampoco es cierto que el
capitalismo vaya a existir eternamente. Esta visión significaría simplemente
condenar a la humanidad a un regreso atroz a la barbarie.
Antes que el capitalismo apareciera como Sistema
social y económico dominante, existió el Sistema del feudalismo y antes existieron
las sociedades esclavistas, romana y griega. Y en las sociedades más antigua se
desarrolló, sobre bases muy rusticas, el comunismo primitivo.
Analizando la evolución de la sociedad humana, esta
nunca se ha desarrollado sobre la base de una evolución paulatina, gradual, sino
como producto de “saltos bruscos”, de revoluciones, que han expresado las
necesidades objetivas para que la humanidad pudiera seguir avanzando. Marx y
Engels descubrieron que el verdadero motor histórico de la historia de la
humanidad ha sido y es el motor de la lucha de clases. La lucha entre los
oprimidos y los opresores. Llegados a un punto en donde el sistema social
dominante es incapaz de continuar desarrollando el avance de las fuerzas
productivas- estas se rebelan contra la clase social dominante y los oprimidos
son llamados a cambiar desde abajo la sociedad, sustituyéndola por otra
superior.
Karl Marx explicó que “ninguna
formación social desaparece hasta haber agotado todas sus capacidades para
desarrollar las fuerzas productivas”. Así ocurrió, cuando el
esclavismo se convirtió en un freno para el desarrollo de la economía y la propia sociedad. Ahora el capitalismo muestra por entero sus límites, convertido en un freno absoluto para el desarrollo e las fuerzas productivas, parte de las cuales esta destruyendo, impidiendo su desarrollo.
Y de la misma
forma, dentro del feudalismo se desarrolló la economía capitalista y vio el nacimiento
de la nueva clase burguesa, que sentía como la sociedad feudal representaba un
obstáculo absoluto para el desarrollo de la economía, de las fuerzas
productivas, que necesitaban aumentar sus mercados en las propias relaciones
comerciales. De esta forma, la burguesía, al frente de las demás clases
oprimidas de la sociedad, llevo a cabo su revolución burguesa contar el
feudalismo y lo enterró.
La burguesía jugo, al contrario dialécticamente
del papel que juega hoy, un papel revolucionario. Hoy la clase burguesa reniega
de ese papel, de su pasado, de la misma forma que un borracho reniega de la noche que paso
tomando. Tratan de enterrar el recuerdo de su época revolucionaria, cualquier ideas sobre la necesidad y viabilidad de los procesos
revolucionarios en la historia.
Con la sustitución del feudalismo por el capitalismo, la burguesia amplio los mercados, limitados bajo el feudalismo por los mercados cerrados en pequeños reinos/Estados. El ascenso de la burguesia al poder unifico los mercados creando los Estados nación, dándoles mayor amplitud, mercados más grandes en donde vender la producción, liberando el mercado de tantas trabas, de tener que pagar un montón de aranceles al paso por los pequeños Estados feudales. Tratan de ocultar que la burguesía llego al poder por medios y métodos revolucionarios, luchando por la razón y la igualdad, deponiendo a reyes (a algunos cortándoles la cabeza) y librando una lucha a fondo contra todo lo reaccionario en el pensamiento, conta la Inquisición y la propia jerarquía de la Iglesia católica.
Pero debemos preguntarnos, ¿cual es la situación a día de hoy?
El capitalismo ha unificado la economía en un todo
a nivel mundial, en el mercado global. Y el dominio de la economía mundial lo
realiza la burguesía en esta base al desarrollo del capitalismo imperialista. El
poder de las grandes empresas. Toda la sociedad, toda la población mundial, en
última instancia depende su suerte de las decisiones de 500 grandes empresas,
auténticos monopolios de sectores enteros de la producción, a nivel mundial. Y
esos monopolios están en mano de los grandes centros financieros, que en última
instancia con sus decisiones determinan la suerte de miles de millones de seres
humanos.
Un mundo en crisis
Lo primero que salta a la vista es que el
capitalismo esta recorrido por enormes contradicciones, a todos los niveles.
Desde su nacimiento, aun en su época infantil o juvenil, es un sistema que se
desarrolla mediante periodos de auges, booms económicos, con otros de crisis, de
recesiones, las cuales se expresan mediante el fenómeno de la sobreproducción.
La competencia capitalista hace que los
capitalistas busquen siempre la forma de competir produciendo de la forma más
barata y eficaz posible. Pero como no pueden funcionar al margen de las leyes
en las que el propio capitalismo funciona, no pueden evitar la aparición de la
sobreproducción, porque es la propia explotación y extracción de la plusvalía
(el salario no pagado a los trabajadores), la que determina que grandes masas
de mercancías puestas en el mercado no puedan ser compradas por las masas, porque
fruto de esa explotación y robo de plusvalía, no pueden ser compradas. Y es
ello lo que hace aparecer las crisis capitalistas, que paraliza una parte de
las fuerzas productivas, que finalmente quedan inutilizadas o directamente son
destruidas por la propia burguesía.
Y en el pasado vimos, sobre todo después de la
Segunda Guerra mundial, por tres décadas, que el desarrollo de las fuerzas
productivas tuvo un avance casi continuo, en donde las crisis eran débiles y
preparaban nuevos avances en las fuerzas productivas. En un sentido amplio
podemos decir que desde 1973 la tendencia de la economía mundial es todo lo contrario,
con auges cada vez más débiles que preparan nuevas recesiones cada vez más
profundas en la economía.
Prueba de ello fue la depresión económica de
2007/08, que puso en jaque al sistema financiero internacional, comenzando por
el norteamericano, que rápidamente extendió la crisis hacia Europa y Asia. La
recesión comenzó en Estados Unidos y se extendió a Europa y algo más tarde
hacia los llamados países “en desarrollo”, como prueba de la interrelación de
la economía mundial en un todo, también hacia China, que vio descender
drásticamente sus tasas de crecimiento. Por razones peculiares, de la propia
interdependencia europea del imperialismo estadounidense, la crisis se
manifestó más agudamente en Europa.
Uno de los métodos clásicos de la burguesía para
combatir las crisis ha sido recurrir a la expansión del crédito. En Estados
Unidos el crédito llego alcanzar nada más y nada menos que los 13,8 billones
de dólares, un tamaño similar al tamaño total de la economía
norteamericana. El crédito barato se lanzaba a los consumidores a un ritmo
frenético.
Pero el único pequeño gran problema de todo es que
los créditos finalmente hay que devolverlos, más con sus intereses
correspondientes. Toda esa autentica montaña de créditos se trasladó en
términos de deuda, pública y privada. A tal suerte que, en estos momentos, en
los que la burguesía necesitaría recurrir al aumento de deuda, de créditos,
existe una montaña de deudas en todos los países, unas deudas que son
impagables en todo caso y que amenaza en cualquier momento con hacer saltar a
todo el sistema por los aires.
Época imperialista
Lo primero que tenemos que comprender que en la
actualidad el capitalismo es un sistema que funciona como un todo a nivel del
mercado mundial. Ningún país puede escapar a esta realidad, ni el más
desarrollado, ni mucho menos los países atrasados de África, Asia o
Latinoamérica. Colombia tampoco, por supuesto.
Marx y Engels analizaron los talones de Aquiles que
tiene el capitalismo, que suponen un freno, en el pasado relativo y en la
presente, absoluto al desarrollo de las fuerzas productivas: la propiedad
privada de los medios de producción por un lado y los Estados
nacionales por el otro. La economía, como decimos, tiene un carácter
internacional en esta época, en su producción y en la necesidad de vender la
misma en los mercados internacionales. Y ello choca objetivamente con la
todavía división del mundo en pequeños Estados nacionales burgueses, que solo
hacen entorpecer ese comercio mundial. Desde principio de siglo XX lo que vemos
es que las fuerzas productivas son demasiados vastas, que no caben en las
estrechas fronteras, ni siquiera continentales.
Ello se está poniendo claramente de manifiesto
ahora mismo con las políticas arancelarias de Donald Trump. Pero en el siglo
pasado el choque de las fuerzas productivas con las fronteras de los Estados
naciones se hicieron más crudamente visibles, sobre todo en Europa, que vio el
desarrollo de dos guerras mundiales. Las redefiniciones del surgimiento de
nuevas potencias imperialistas, sus necesidades de controlar mercados para sus
productos finalmente llevaron a la primera y segunda guerra mundial. Ahora los
intentos de Trump de impedir que la nueva potencia mundial, China, continue
avanzando internacionalmente, esta llevando al imperialismo estadounidense al
comienzo de una política belicista que algunos pensaban estaba enterrada en el
pasado.
La guerra en Ucrania, los bombardeos sobre
Venezuela, las amenazas constantes de Trump a México, Colombia, Brasil, Cuba,
los bombardeos Israelís y norteamericanos sobre Irán y Líbano, … Como decía Clausewitz, "la guerra es la continuación de la política por otros medios", precisamente los militares. Todo lo que estamos viendo son los intentos del imperialismo estadounidense de evitar el continuar perdiendo posiciones en todo el mundo frente a China y Rusia, al
tiempo que intentan controlar de forma directa enormes masas de recursos naturales: petróleo, gas,
minerales, ….
Esta nueva senda en las relaciones internacionales
no es para nada casual y será la constante en este nuevo periodo, en donde los Estado
Unidos trata de evitar el continuo declive de su economía e influencia, frente al claro avance de China, a costa de situar como colonias, protectorados directamente
controlados por ellos, a los países más atrasados económicamente, en
Latinoamérica y el resto del mundo. Y como estamos viendo en esa política de
dominio siempre juega un papel la guerra.
Tras el crack y depresión económica de 1929 la
burguesía, la industria, alemana intento dominar Europa. El imperialismo alemán
había llegado tarde a la escena de la historia, frente al imperialismo
británico y francés, pero en su La burguesía alemana políticas de conquistas de
mercados se lanzó militarmente a la conquista de Europa. La consecuencia fue la
Segunda Guerra Mundial, por la cual Alemania quiso controlar toda Europa. Pero
como sabemos el ejército alemán fue finalmente derrotado, no antes de dejar un
mar de destrucción y muerte por todo el Continente europeo.
Si bien Alemania no pudo dominar Europa por muchos años mediante la guerra, finalmente si lo hizo económicamente durante la segunda mitad del siglo XX, por la vía pacífica del dominio de su economía, con la creación del Mercado
Común Europeo, más tarde el Mercado Único, ahora llamada la Unión Europea. Y esto lo hizo bajo el paraguas y apoyo estadounidense, con la reconstrucción de Europa tras la guerra, que implico años y décadas de negociaciones y pactos, pactos y negociaciones, con
el objetivo de unificar el mercado europeo, donde la economía alemana juega
un papel predominante, cediendo parcelas a los imperialistas británicos y
franceses.
Tras el fin de la guerra mundial la economía
capitalista mundial vivió unas décadas de fuerte expansión, de un prolongado
boom económico que se prolongo por mas de tres décadas. Y sobre esa base
objetiva de auge económico es sobre la cual la burguesía europea, bajo la
tutela estadounidense, se permitió integrar la economía del continente en donde
Alemania ha jugado y juega el papel predominante, pero también a costa de
subvencionar al resto de países, entre ellos a la cada vez más débil economía
francesa.
En medio del boom de postguerra la burguesía se
pudo permitir tirar migajas desde su mesa hacia las masas europeas, propiciando
lo que se llamó “el pacto social entre las clases”, mejorando los
niveles de vida, los derechos sociales (educación, sanidad, vivienda, …) y el
mantenimiento formal de los derechos democráticos. Y la crisis que se
desarrolló a partir del 73, con alzas y bajas, supuso en líneas generales
también un cambio en las relaciones sociales, que vimos más claramente
desarrollarse a partir de la crisis de 2008, en donde la burguesía europea y
mundial ha puesto de moda un término: “austeridad”, para llevar adelante el
desmantelamiento de todo lo público, la transferencia ce los recursos públicos
a las grandes empresas y los recortes laborales, salariales y a los derechos en
educación, sanidad, vivienda, pensiones, …
Con la crisis económica los imperialistas alemanes
y sus instituciones europeas cargaron sobre los hombros de los países más
débiles del Sur de Europa el pago de esta. El ejemplo más grafico lo vimos en
Grecia y en el resto del Sur europeo. A Grecia la asfixiaron, exigiéndoles el
pago de la deuda, más los intereses, y prácticamente al país lo pusieron en
venta: los niveles de vida retrocedieron décadas, con desempleo masivo, bajada
de salarios, pensiones, ….
Las masas griegas demostraron, no una, decenas de veces, su resolución firme a luchar contra todo ello, en un proceso de huelgas generales y movilizaciones ejemplares. Y estas luchas cosecharon el apoyo de la clase obrera en la inmensa mayoría de los países europeos, de forma clara. Esta lucha tenía todo el potencial para haber obtenido el éxito frente a la burguesía griega y europea, a condición de que hubiera sido dirigida en contra del Capital griego y europeo.
Pero estas luchas estuvieron dirigidas por verdaderos burros, unas direcciones sindicales y políticas que más allá de los discursos retóricos en las plazas, finalmente acabaron aceptando no ir más allá de los límites del capitalismo y por tanto las políticas de austeridad que impusieron desde la Comisión, el Parlamento y el Banco Central Europeo, que defendían los intereses de la clase dominante, de los inversores alemanes.
De nuevo, este fue el triste papel de los
dirigentes reformistas, incluidos los de izquierdas, que pueden ser muy
radicales en las palabras, pero que en el terreno decisivo de la práctica
terminan claudicando y cedem ante las presiones de la clase dominante, del
Capital. Al carecer de una clara perspectiva para luchar por cambiar la
sociedad, no confían en las fuerzas de la clase trabajadora y se quedan a medio
camino, aceptando las reglas del capitalismo y sus crisis.
Colombia
Sin lugar a dudas que las elecciones
presidenciales de 2022 en Colombia marcaron un gran hito histórico, sobre todo
porque estuvieron precedidas de un autentico estallido social en 2021. Por
primera vez en más de 200 años las masas colombianas llevaron a la presidencia
a alguien ajeno a la oligarquía, la clase dominante y el imperialismo
estadounidense, a Gustavo Petro, con firmes promesas de llevar adelante un
programa de avance social, de reformas progresistas en beneficio d ellos
trabajadores, la juventud, las comunidades indígenas, los campesinos pobres y
el conjunto de las masas oprimidas por el capitalismo. Por supuesto los
marxistas no estamos en contra, al contrario, de una política de reformas
progresistas, pero comprendemos los imites de tales políticas dentro del
capitalismo.
El Pacto Histórico gano las elecciones en contra
de los candidatos de la oligarquía, de la burguesía y los banqueros, los que
siempre han gobernado con mano de hierro el país, como bajo los gobiernos de
Álvaro Uribe, por medio de los clanes mafiosos enquistados en las estructuras
corruptas del Estado, por medio de las bandas paramilitares y del narcotráfico.
Ello sin duda fue muy positivo y como se suele decir, entrabamos en “la prueba
del algodón”, en donde la practica debe determinar la viabilidad o no de las
políticas reformistas que se niegan a romper abiertamente con el capitalismo.
El programa del Pacto Histórico de hecho no
suponía ninguna novedad en si mismo. Lo hemos visto en el mundo de las
ilusiones reformistas cientos de veces. Gustavo Petro comenzó explicando que
quería construir “un capitalismo de rostro más humano en Colombia”,
según decía porque el capitalismo nunca se había desarrollado del todo en el
país y su objetivo era ese, “desarrollarlo y construirlo”.
“El camino del infierno este empedrado de buenas
intenciones”, advertimos
desde el principio los marxistas. La realidad es que Colombia, como el conjunto
de los países latinoamericanos el desarrollo del capitalismo se produjo por
medio de la Ley del desarrollo desigual y combinado, como países coloniales. El
capitalismo se ha desarrollado como producto directo de las necesidades del
mercado mundial, que necesita de las materias primas y de la clase obrera
colombiana a precios muy baratos.
Y es en este sentido, el central, en el cual las
reformas prometidas por el gobierno de Gustavo Petro suponen una amenaza
directa a la clase dominante, nacional y de los imperialistas de Washington, ya
que supondrían unas menores ganancias y porque para materializarlas se requiere
de la movilización y lucha contra el empresariado, los banqueros y los
oligarcas. Y la clase dominante es conscientes de que, si fueran implantadas,
las exigencias de las masas aumentarían, en una situación de carencias económicas
y sociales a todos los niveles. Los trabajadores, los campesinos pobres y el
conjunto de los oprimidos exigirán más soluciones a sus problemas.
Es por todo ello que la clase dominante dejo que
Gustavo Petro y sus ministros hablaran y hablara, pero no permitieron a la
aprobación de ninguna de las reformas progresistas, bloqueándolas en las
instituciones burguesas, el Senado y el Congreso de la República, que, por
miles de lazos, visibles e invisibles, continúan atados a los intereses de los
más pudientes. Al igual que vimos con la última decisión del gobierno de elevar
el Salario Mínimo hasta los dos millones de pesos mensuales, medida que fue intentada
de frenar por los organismos de control y judiciales.
Según los últimos datos y proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), Colombia consolidó su posición como la cuarta economía más grande de América Latina, superando los USD 430.000 millones de Producto Interno Bruto (PIB) nominal durante 2025. Por delante de Colombia, como economías más grandes, tan solo aparece Brasil, México y Argentina. (ver cuadro)
En 2025 el crecimiento económico colombiano supero
el 2 por ciento. Debemos decir que este crecimiento fue fruto de factores y
sectores que no son decisivos en una economía, el notable aumento del consumo
interno, por un lado y del sector servicios. El comercio, el transporte, los
alojamientos y los servicios de comida crecieron un 5,82%, aportando el 1,23 de
puntos porcentuales al crecimiento total.
Mientras, en otras grandes economías de la zona el
crecido ha sido gracias a los sectores de las manufacturas y de las
materias primas, que han sido determinantes, en Colombia las actividades
primarias, como la agricultura y la minería han registrado una caída
del 2,04 %, mientras que la industria y la construcción han tenido
un crecimiento negativo de un 0,57 %. Así las cosas, estos datos nos
indican que aunque la economía colombiana ha crecido, se ha basado en unos
pilares extremadamente volatines e instables, como es el consumo y los
servicios, que sugiere que en este próximo periodo la economía colombiana
deberá afrontar mayores dosis de vulnerabilidades.
Todos aquellos que conocemos, que hemos vivido en
Colombia sabemos que los datos oficiales de la economía representan una parte
de la verdad económica, que va mucho más allá de los datos estadísticos. En
estos momentos los datos indican que Colombia tiene aproximadamente un 5 por
ciento de inflación y en torno al 10 por ciento de una tasa oficial de
desempleo.
Sin embargo, la realidad para las masas
colombianas es mucho más compleja, con una lucha en el día a día para más del
60 por ciento de la población que vive en una llamada “economía informal”, que
sale día a día a rebuscarse la vida, para ganar unos pocos miles de pesos con
los cuales llevar algo de comida a sus mesas. Con una situación en donde el
empresario de turno paga menos de la mitad del salario mínimo a los
trabajadores que tienen suerte de encontrar un trabajo con contrato laboral.
El que aquí escribe este texto participo en la defensa de un trabajador despedido injustamente en 2021 por una empresa que había estado años pagándole menos del salario, sin estar pagándole el seguro medico y el plan de pensión, ni las prestaciones legales, como las Primas y Cesantías, una empresa además que realizaba el grueso de sus trabajos a organismos del Estado colombiano. Cuando acompañe al trabajador hasta la Inspección del Ministerio de Trabajo, lo primero que pudo presenciar fue como el Gerente de la empresa, con sus abogadas al frente, “compraba corruptamente al Inspector y a toda la estructura del Ministerio” (lo cual fue objeto de denuncia penales ante la Fiscalía General), y que cuando solicite apoyo y ayuda a los presidentes de las centrales sindicales, estos se encogieron de hombros, al igual que hicieron los “llamados dirigentes políticos de izquierdas”. Frente a los empresarios corruptos todos estos "amigos reformistas" dejaron hacer y no movieron un dedo cuando el lumpen empresario ordeno a Migración Colombia que aprobara un Auto para que me deportara y prohibiera el ingreso a Colombia por años.
Después de realizar una gran campaña internacional
de solidaridad, en la que cientos de organizaciones y dirigentes sindicales,
políticos y sociales de Latinoamérica solicitaron al Presidente Petro derogar
las medidas de persecución que realizo Migración Colombia, hoy podemos decir
que todos los funcionarios corruptos continúan en sus puestos, el gobierno de
Gustavo Petro no retiro el infame auto antidemocrático que había elaborado un
exoficial del DAS, ahora Migración Colombia y el trabajador cuatro años después
sigue pendiente que se vea la Demanda Laboral en el Juzgado, después de que
ningún abogado llamado de izquierdas se haya querido comprometer a llevar el
caso.
Por todo ello, la realidad es que lejos de lo que
creen, seguramente muy convencidos de ello, los dirigentes del Pacto Histórico,
los problemas agobiantes que padecen las masas colombianas no vendrán de un
desarrollo del capitalismo colombiano. La época de la revolución burguesa se
desarrolló por el siglo XVIII y XIX. Como dicen los colombianos, “lo que no
fue, no fue”.
Unas cuantas familias, podemos reducirlas 10 o 30, de ricachones colombianos controlan todas las palancas fundamentales de la economía en el país. Y en ello está el meollo de toda la cuestión. Según Forbes Colombia, en 2026 la lista de los más ricos en Colombia está compuesta, en sus 10 primeros puestos, por:
* Jaime Gilinski Bacal lidera la lista de los colombianos más ricos
(ocupando el puesto 196 a nivel mundial), con una fortuna por encima de
los 14.700 millones de dólares. Su fortuna proviene
del sector bancario y de “inversiones estratégicas en América Latina”, siendo
el propietario de GNB Sudamérica, Grupo Nutrera, Yopi y
otras empresas del conglomerado. Últimamente ha expandido sus propiedades hacia
el sector energético, invirtiendo en empresas petroleras.
* David Vélez, CEO y fundador de Nubank,
quien tiene una fortuna de más de 14.500 millones de dólares (ocupa el puesto
199 de la lista mundial de ricos). Nubank es una de las
“Fintech” más grande de América Latina, con más de 100 millones de clientes
por Brasil, México y Colombia.
* Luis Carlos Sarmiento Angulo, cabeza visible del Grupo
Aval, quien ocupa el puesto 341 en la lista de ricos a nivel mundial, con
una fortuna de unos 10.000 millones de dólares. Sus propiedades
como banquero incluyen al Banco Bogotá, Banco de Occidente, Banco
Popular y AV Villas, así como Administrador de Pensiones “Porvenir”
y la billetera digital ¡Dale! Sarmiento Angulo es el mayor empleador
privado de Colombia. Sarmiento Angulo es igualmente el mayor propietario, a
través de su Grupo, de las Concesiones de viales y Autopistas en Colombia,
controlando los peajes de las Conexiones del Pacifico, la Autopista
Cesar-Guajira, entre otras.
* La familia Santo Domingo, dueños ente otros
del Grupo Empresarial Bavaria, con inversiones estratégicas
que los sitúan como uno de los Clanes Familiares con más poder e influencia en
toda Colombia.
A todos estos vampiros sociales les siguen más de “los de siempre”:
* Arturo Calle - Empresario de moda;
* Carlos Ardila Lülle - Empresario de bebidas y alimentos;
* Gerrmán Efromovich - Empresario y magnate de la aviación;
* Jorge Enrique Vélez – Empresario; ·
* Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez – Empresario;
* César Gaviria –
Empresario y político de la derecha.
Entre todos ellos acumulan miles de
cientos de millones de dólares en sus cuentas corrientes y bolsillos, que existen muy pocas, o ninguna duda, que han
obtenido y obtienen sobre la base de apropiarse gran parte del conjunto de la
riqueza del país, de la explotación de hasta la última gota de sangre del
trabajo de sus empleados, de dejar sin nada que poner en la mesa a las familias
oprimidas por toda Colombia.
En conjunto todos estos empresarios representan la
propiedad y el poder de los sectores financieros, tecnológicos y del consumo
masivo en Colombia, cuyas propiedades se diversifican hacia todos los sectores
y su presencia están en el conjunto del mercado internacional. Parece ser que
ellos no estarán muy de acuerdo en eso de que el capitalismo no se ha
desarrollado en Colombia, porque ellos han amasado y amasan actualmente fortuna
mediante la explotación, el sudor y la sangre de la clase trabajadora, la ausencia
en la práctica de derechos laborales, los bajos salarios y los ritmos de
trabajo extenuantes. Es lógico, desde el punto de vista de los intereses
materiales que defienden, los suyos como elites dominantes, que muestren uñas y
dientes ante cualquier intento de cambiar las cosas.
Es aquí en donde entramos en el meollo de
toda la cuestión. Los intereses de estas familias que viven en un auténtico
paraíso terrenal chocan de frene contra los intereses de la aplastante mayoría
de la sociedad, a los que el Pacto Histórico prometió reformas para mejorar sus
condiciones de existencia y vida. Al final, como en todo en la vida, hay que
decidir si se está con unos o con otros. Como se puede leer en la propia
biblia, cuando se dice que “no se puede servir a dos amos a la vez” (Mateo 6:24),
cuando Jesús dice que no podemos servir a Dios y a la riqueza. Aquí cambiaremos
simplemente a Dios por el Pueblo, por las masas colombianas.
Nos parece muy positiva la campaña electoral de
Iván Cepeda, el candidato a las presidenciales por el Pacto Histórico. Pero le
advertimos de forma compañera que hay que extraer de todo ello las lecciones
pertinentes para este próximo periodo. Algunos compañeros desde Bogotá informan
de la celebración de actos, mítines y concentraciones masivas por la elección
de Iván Cepeda como presidente en la primera vuelta. Evitar que la extrema
derecha, que el uribismo pueda recomponerse implica llevar adelante una clara
campaña en defensa de la solución a todos los problemas fundamentales que
padecen las familias trabajadoras, la juventud, los campesinos pobres, las
comunidades indígenas y el conjunto de los oprimidos bajo el capitalismo
colombiano.
"Forbes Stdaff, el 2 de octubre 2025
informaba que “Iván Cepeda promete cambios de fondo” y llama a
la unidad de la izquierda rumbo a 2026: “Resulta evidente que a estas
alturas ya no estamos por reformas cosméticas y superficiales, queremos
transformaciones estructurales del modelo económico”, expresó el
senador de izquierdas en un acto en Bogotá en el que se adhirieron a su campaña
varios aspirantes que dejaron de lado sus precandidaturas presidenciales para
apoyarlo.
El congresista afirmo que si gana las elecciones
su gobierno no se dedicará a “proteger los cambios logrados por el actual
presidente colombiano, Gustavo Petro, sino que también hará “lo
necesario para avanzar lo máximo en un modelo económico productivo, de equidad
social y de protección de la riqueza natural. Que no quepa duda, contra la gran
corrupción habrá una acción sin cuartel para eliminarla de la vida de los
colombianos”. Cepeda insiste correctamente en la necesidad de que "hay
que hacer cambios realmente en lo social, de ahí que la manzana de la discordia
dijo, han sido reformas como la tributaria y la reforma agraria”.
Como resumen de sus intenciones, del programa que
dice querer llevara la práctica, Iván Cepeda lo llama “una revolución
ética" y para ello anuncia que “convocara de inmediato un
diálogo nacional”. Cepeda se queja de que ahora “existe un
concurso de quién dice la cosa más estridente y espectacular",
lamentándose de ello y llama a "recuperar la altura intelectual y
política de los debates".
Cepeda insiste en una idea que nos parece algo
preocupante, desde el punto de vista de los intereses da las masas, porque el
afirma que “este diálogo buscara alcanzar consensos en temas plenamente
visibles como la paz, la seguridad, el problema del narcotráfico y las
economías ilícitas, la necesidad de una reforma agraria, así como la
corrupción”. Parte del hecho de que frutos de esos diálogos se alcanzaran los
mecanismos de implementación de los acuerdos que surjan”.
Bueno, llegados a este punto, crucial para el
próximo periodo, vemos como Iván Cepeda y la dirección del Pacto Histórico
vuelve a plantear las mismas viejas ideas de los reformistas de todos los
tiempos, sus ilusiones, en las cuales dirigen todo a una política de “Pactos
sociales”, en la que hablando y dialogando se resuelve todo. Y aquí vemos
repetirse los patrones de toda la experiencia histórica, que no es otra que
demostrar que estas políticas de colaboración de clases siempre, siempre,
acabaron beneficiando exclusivamente a los poderosos y propiciando la
desilusión, el desencanto y la apatía entre las masas, lo cual es el punto de
partida para una vez recompuesta la clase dominante de su miedo actual a la
posibilidad de perderlo todo, una vez la clase trabajadora este desmovilizada,
prepararan la llegada al poder político de sus representantes políticos
directos, que en Colombia no son otros que los uribistas, al frente de todas
las fuerzas oscuras de la sociedad.
Es evidente que, comparados con los representantes
políticos de la oligarquía, de la burguesía y los banqueros, dirigentes
políticos de la izquierda como Gustavo Petro o Iván Cepeda son intelectual,
moral y políticamente no solo muy superiores, sino que parecen superdotados.
Creemos que eso nadie en Colombia o internacionalmente lo duda.
La clase dominante colombiana representa a un
sistema que nunca acudió a tiempo a las citas históricas, siempre ha basado su
dominio sobra las condiciones de semi - esclavitud de la mayoría de la
población, de condiciones laborales selváticas, salarios irrisorios, los
llamados negocios “ilícitos” y en mantener al conjunto de la población
aterrorizada y atomizada mediante sus bandas criminales paramilitares. Una
clase así no podía y no pueden alumbrar representantes de la misma de cierta
estatura intelectual. Total, para mandar hacer una masacre, para ordenar
limpiezas sociales y ordenar fletar aviones con cargas de drogas para
exportarlas, no se requiere mucha inteligencia, sino una aptitud de desprecio
total por la vida de los demás.
Los dirigentes del Pacto Histórico, sus máximos representantes, Petro y Cepeda, es evidente que están a años luz política, intelectual y moralmente de los políticos de la derecha, como son Álvaro Uribe, Santos o Iván Duque. Álvaro Uribe fue todo en la política colombiana, director de la Aerocivil, alcalde de Medellín, Gobernador de Antioquia y presidente de la Republica en dos mandatos. Y que la DEA estadounidense en su día lo catalogo como el Narcotraficante Núm. 82, al lado del propio Pablo Escobar. Pero sus lazos con el Narcotráfico no son menos que sus lazos con el Paramilitarismo colombiano al servicio de los oligarcas y poderosos del país: durante décadas los Uribe Vélez comandaron estas bandas criminales al servicio del despojo de tierras y el asesinato social. Su hermano Santiago Uribe Velez está ahora mismo condenado a 28 años por ser el fundador del grupo “Los Doce Apóstoles y el mismo relacionado con la fundación del Bloque Metro, entre otros grupos paracos).
Es claro que los retoños del uribismo no necesitan ser lumbreras de
inteligencia, sino aparecer como decididos defensores de las mejores
tradiciones sangrientas y despóticas de sus mentores de la familia Uribe Vélez:
hay tenemos a Paloma Valencia, que según algunas encuestas lidera
la intención de voto en la derecha, con el 26,9%, según Atlas Intel. Es la
candidata respaldada por el propio Álvaro Uribe como candidata del Centro
Democrático y de la cual aún tendremos noticias que conocer, por llevar años
“en los negocios del uribismo”. Aparece en la Campaña electoral con la
imagen de la derecha más moderada, frente a De La Espriella,
abogado ligado a los narcos y Paramilitares. La campaña avanza y comienzan a
surgir datos que podrían “presuntamente” implicar a De La Espriella, y al
propio Álvaro Uribe en ser los autores intelectuales que dieron la orden del
asesinato del Senador uribista Miguel Uribe Turbay.
Pero todas estas mediocridades políticas y humanas
se completan con figurillas tristes y carentes de unos mínimos de inteligencia
en las filas de la derecha y la extrema derecha colombiana (todo lo cual es lo
mismo). Ahí tenemos a verdaderos títeres de la clase dominante en los círculos
políticos, como son entre otros: Juan Manuel Galán, exsenador del
Nuevo Liberalismo, David Luna, exministro y exsenador de Cambio
Radical, Vicky Dávila, periodista, Aníbal Gaviria,
exgobernador de Antioquia, Mauricio Cárdenas, exministro de
Hacienda, Juan Daniel Oviedo, exdirector del DANE, Paloma
Valencia, exsenadora del Centro Democrático, Juan Carlos Pinzón,
exministro de Defensa, y Enrique Peñalosa.
Para los marxistas es necesario dejar claro y
nítido que todos estos políticos que representan los intereses de la
oligarquía, la burguesía, los banqueros y sus socios imperialistas en el país,
representan nuestros enemigos declarados, de una forma más o menos abierta. Es
necesario barrerlos en las urnas y en la lucha en la sociedad. Somos
conscientes, como lo son las amplias masas de Colombia que todo intento de
lograr políticas que beneficien a los desfavorecidos de la sociedad tendrá a
todos estos elementos en contra, situados junto a los:
Gilinski Bacal; David
Vélez; Sarmiento Angulo; familia
Santo Domingo; Arturo Calle; Carlos Ardila Lülle; Germán Efromovich; Jorge Enrique Vélez;
Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez; César
Gaviria, ... y todos aquellos que amasaron y amasan enormes fortunas
en base a la miseria generalizada del pueblo colombiano.
Todo el mundo sabe
que todas las cosas tienen un límite, y las ideas del reformismo han demostrado
sus límites siempre, llevando en el terreno de la práctica, en la medida en la
que se niegan a romper con el capitalismo y su crisis, a convertirse rápidamente
en contra - reformistas. Porque al final no se trata de una cuestión moral de
buenas o malas intenciones. Presumimos las mejores de las intenciones en
Cepeda, al igual que las presumimos en Gustavo Petro. Pero en la medida en la
que aceptas los limites impuestos por este sistema socioeconómico, acabas
gestionando la propia crisis capitalista.
Uno puede pretender pelar una cebolla capa a capa.
Requerirá un tiempo, pero lo logrará. Sin embargo, todos sabemos que aquel que
intente cazar a un tigre pata a pata, estará sin duda expuesto a ser devorado
por el tigre, muy a pesar de que “en una mesa de diálogo intente convencer al
tigre de que como lechugas y no carne”. Y estos tigres de la oligarquía, la
burguesía, los banqueros y el imperialismo, están deseosos de comerse a las
masas colombianas, comenzando, como no, por sus representantes políticos, sindicales
y sociales.
Para las masas
colombianas, que insistimos, se han movilizado en estos años cada vez que han
sido llamadas a las calles a apoyar las “reformas del gobierno”, estas no son
cuestiones abstractas, de principios eternos. Para la clase obrera colombiana,
para los oprimidos, las promesas, primero e Petro y ahora de Cepeda, se
traducen en sus mentes como EMPLEOS Y SALARIOS DIGNOS, DERECHO A LA
SALUD, PENSIONES PARA LA VEJEZ, EDUCACION DE CALIDAD Y GRATUITA PARA LOS
JOVENES, TIERRAS FERTILES PARA LOS CAMPESINOS POBRES, UNA VIVIENDA DIGNA PARA
LAS FAMILIAS Y COMIDA, UN PLATO DE COMIDA EN LAS MESAS DE TODAS LAS FAMILIAS,
….
Y todo ello no es pedir que nadie baje las
estrellas del cielo para las familias colombianas. Son cuestiones muy
necesarias e imprescindibles para comenzar a vivir dignamente como verdaderos
seres humanos. Cosas muy necesarias, básicas y fundamentales, que deben ser
resueltas ¡ ya !.
Pero vemos que antes estas necesidades,
invariablemente todo el mundo escuchamos lo mismo de boca de la clase dominante
y de sus lacayos en la política, los medios de comunicación y del conjunto de
sus estrategas: “NO HAY RECURSOS, NO HAY DINERO, PARA ESAS COSAS
SOCIALES”.
Pero como hemos
visto en esa pequeña lista de Forbes Colombia, solo en sus 10 primeros puestos,
la mayor parte de la tarta de la riqueza nacional de Colombia esta en manos de
un pequeño puñado de parásitos, de vampiros sociales, que se la apropian y se la
quedan para su propio lucro privado. Entonces solo podemos deducir que el
problema no es que no existan los recursos, estos ya están ahí, pero en manos
de unas cuantas decenas de familias superricas, que lo son fruto de mantener en
la pobreza y la miseria a todo el resto de la sociedad.
El problema no es que no haya tierras,
sino que estas están, fruto de un robo sistemático, en manos de un puñado de
grandes ganaderos y latifundistas. El problema no es que no hay médicos,
enfermeras, recursos para que todos los colombianos puedan disfrutar de una
sanidad de calidad, sino que durante décadas las bandas mafiosas, unidas por
miles de lazos a los poderosos de Colombia, se han robado la plata de la salud,
han escondido los medicamentos necesarios para los pacientes y han negado los
servicios médicos para salvar la vida de los enfermos.
De todo ello debemos concluir que cualquier política que realmente pretenda
acabar con los problemas existentes hoy y en este próximo periodo en Colombia
pasa no por “dialogar y llegar a consensos” con los uribistas y la clase
dominante, sino precisamente por imponer, con las masas movilizadas ciudad a
ciudad, Departamento a Departamento, estas políticas a estas bandas de
privilegiados, y a sus peones en la política, el uribismo e incluso a algunos
que ahora de cara a las elecciones “nos acompañan, para luego poder sabotear
las políticas de reformas desde dentro”.
Los marxistas no podemos, ni debemos, dejar de ser
claros en estos asuntos. Si los dirigentes del Pacto Histórico desean de verdad
ofrecer soluciones duraderas a los problemas que padece la sociedad,
hablándoles claro a las masas deben llamar a movilizarnos firme y decididamente
por implantar una genuina política en favor de la aplastante mayoría de la
sociedad colombiana. Y ello no significa otra cosa que un plan consciente para
expropiar las palancas fundamentales de la economía, de los bancos, grandes empresas
y los latifundios, que nos permita planificar el conjunto d ela economía para
solucionar los urgentes problemas que las familias obreras, campesinas,
indígenas y todos aquellos sectores oprimidos padecemos actualmente.
Sabemos que lo que planteamos, la
expropiación de la burguesía y la oligarquía, no lo haremos con el beneplácito
en “mesas de diálogo” con sus representantes. Por el contrario, ellos trataran
de defender sus privilegios por todos los medios. Pero nosotros debemos tener
plena confianza en la capacidad de lucha de las masas, que cuando toman una
idea correcta en sus mentes, la transforman en una verdadera fuerza material.
Los marxistas llamamos a las masas colombianas a
tomar sus destinos en sus propias manos, a que tomemos el cielo por asalto.
Esta es la única salida, la única solución real a los problemas que
padecemos. ¡Nadie nunca nos regaló nada, ni nos lo regalara! Solo
nuestra lucha, por un programa que transforme la sociedad, de abajo arriba y de
arriba abajo, en beneficio de la aplastante mayoría de la sociedad, puede hacer
desaparecer las lacras que padecemos producto del capitalismo parasitario del
capitalismo colombiano, que solo funciona actualmente para favorecer a unas
decenas de familias de ricachones.
Es entorno a este programa que Iván Cepeda y los dirigentes del Pacto Histórico deben formular sus planteamientos de “diálogos y consensos”, con las masas colombianas. Comunidad a comunidad, barrio a barrio, ciudad a ciudad, en cada rincón hay que agitar, difundir y organizar a las masas en defensa de la transformación socialista de Colombia. Estos son los únicos “acuerdos” que se pueden establecer en defensa de una política que ofrezca soluciones reales y definitivas frente a los problemas que padece la gran mayoría de la sociedad.
En el Estado español los trabajadores y
los oprimidos pudimos ver las consecuencias de las políticas de las direcciones
obreras tradicionales tras el colapso y caída de la dictadura franquista. En un
contexto en el cual las masas españolas habían derrotado a la dictadura en las
calles, en una situación prerrevolucionaria en los años 70, la burguesía
española sintió el miedo a perderlo todo frente al ascenso de la lucha de
clases. Y en esa situación los mismos que habían participado como ministros de
Franco, aparecieron reconvertidos como “nuevos demócratas” e iniciaron un
cambio de cara al régimen, manteniendo intactas las viejas estructuras de la
dictadura, a las que dieron un ligero lavado de cara.
Pero para que todo ello fuera asumible,
más masticable, para las masas españolas, necesitaban, y obtuvieron, que las
direcciones de las organizaciones de izquierdas españolas llevaran a cabo una
política de “colaboración de clases”, que permitiera descarrilar la lucha de
las masas, imponiendo una política de “paz social”.
Para las masas española el fin de la
dictadura, la democracia, significaban cosas muy concretas: empleo, salarios
dignos, educación, sanidad, vivienda y barrios dignos, … Todo lo cual chocaba
con el control parasito, la propiedad privada que ejercía la burguesía española
sobre las grandes empresas, los grandes bancos y los latifundios en regiones
como Andalucia.
Y los viejos financiadores de la
dictadura, los grandes empresarios y banqueros, ante el miedo a perder sus
posiciones dominantes por la lucha de las masas, haciéndose pasar por
“demócratas de siempre”, junto a los ministros del movimiento franquista como
Adolfo Suarez, Manuel Fraga, Martin Villa o José Vilarasau Salat, (más tarde
convertido en presidente de honor de La Caixa), estuvieron encantados en
participar en los pactos sociales, para cargar en los hombros de la clase
obrera los efectos de la crisis del capitalismo español: comenzando con “Los
Pactos de la Moncloa”, en 1977, que continuaron con todo un rosario de Pactos y
más pactos sociales, de “acuerdos nacionales”, económicos y políticos, mediante
los cuales pretendían “estabilizar la economía española” y que siempre basaron
en lo mismo: promesas de que en el futuro los salarios, el empleo y las
condiciones de vida de las masas mejoraran, cuando después de mejorar en el
presente los resultados empresariales.
Los grandes empresarios y banqueros
vieron como sus beneficios aumentaban y aumentaban, a costa de las masas, pero
jamás hicieron ni un solo intento de cumplir con los “acuerdos a futuro”,
que deberían mejorar las condiciones de vida de las familias trabajadoras, de
las masas españolas. Estas políticas de colaboración de clases provocaron
enormes beneficios para la clase dominante, al tiempo que provoco una ola de
desilusión y apatía política, por todo un periodo histórico, entre la clase
obrera y la juventud española.
Por supuesto que la idílica transición española, que ha sido vendida como tal
por todo el mundo, permitió que el capitalismo español continuara en pie, bajo
el dominio de todos la vieja clase empresarial y banquera que apoyo al régimen
dictatorial franquista, al igual que para “mantener la paz social” los
dirigentes sindicales y políticos de los trabajadores permitieron el
mantenimiento hasta los días de hoy de toda la vieja casta de oficiales en el
ejército, la guardia civil y la policía, de toda la vieja casta de jueces de la
judicatura heredada del franquismo.
Pero ¿todo ello era inevitable, para traer la llamada democracia? Pues creemos
a todas que no. Pero para ello se necesitaba al frente de las
organizaciones tradicionales de la clase trabajadora española unas direcciones
distintas a las que hubo. El Partido Comunista, con Santiago
Carrillo y "La Pasionaria" al frente, habían pasado del apoyo firme
al estalinismo, a la casta burocrática soviética, a las ideas del
"eurocomunismo", que lejos del genuino leninismo lo que suponía era
abrazar las ideas y el programa del reformismo socialdemócrata. De la misma
forma, los dirigentes del Partido Socialista habían abandonado
cualquier idea y programa del marxismo, renunciando a las ideas del genuino
socialismo científico, para abrazar con las dos manos las ideas y el programa,
los consejos y orientaciones de la socialdemocracia alemana y sueca. Y en el
terreno de las organizaciones sindicales, mas de lo mismo, en las direcciones
de CCOO y la UGT.
Carecían de un programa que
ofrecer a las masas españolas para transformar la sociedad y en su defecto
ofrecieron el viejo programa del reformismo, de los acuerdos entre las clases
sociales, que siempre acaba haciendo claudicar a las masas frente ante los
intereses de los poderosos. Fruto de todo ello, en 1982 el Partido Socialista
obtuvo una victoria electoral histórica, con más de 10 millones de votos y
mayoría absoluta, que fue una enorme oportunidad para haber llevado adelante el
programa “Por el Cambio”, como fue el slogan electoral.
Pero los gobiernos de Felipe González
claudicaron desde el principio ante la burguesía, metió a España en la Unión
Europea y en la OTAN. Hoy Felipe González es un destacado miembro de los
Consejos de Administración de “Gas Natural” y unas cuentas grandes
empresas más: Boluda Towage SL; Tagua Capital SL; Naturgy
Energy Group SA, … Se dice que “Roma no paga traidores”,
pero los datos indican que la burguesía si recompensa bien a sus amigos. Y hoy
es bastante difícil, casi del todo imposible, distinguir políticamente a Felipe
Gonzáles, Alfonso Guerra y los demás que fueron la dirección del PSOE en
aquellos momentos, de los que hoy son los dirigentes de la derecha española.
Durante los cuatro años de gobierno de Gustavo
Petro hemos visto una constante: intentos de llevar adelante reformas
progresistas, que uno tras otro, han sido bloqueados por la clase dominante.
Hasta algo tan elemental como la subida este 2026 del Salario Mínimo ha sido
criticada con furia, comenzando por el propio Álvaro Uribe, que decía que eso
era “muy perjudicial para la economía colombiana” y que intento ser bloqueada
por los órganos de control y hasta los jueces. Es por ello que no entendemos
como en estos próximos cuatro años la clase dominante colombiana, y el
imperialismo estadounidense, va a tratar de otra forma al gobierno de Iván
Cepeda.
Hemos de suponer que los dirigentes del Pacto
Histórico, y el propio compañero Iván Cepeda, se refiere a los representantes
de la derecha, al uribismo incluido, a todos estos señores y damas, cuando se
refiere a llamar al dialogo y a los acuerdos, para para “alcanzar
consensos en temas plenamente visibles como la paz, la seguridad, el problema
del narcotráfico y las economías ilícitas, la necesidad de una reforma agraria,
así como la corrupción, con la que habrá una acción sin cuartel para
eliminarla de la vida de los colombianos”.
Sinceramente somos de la opinión que ello es un
garrafal error político, que hay que corregir ya, en primer lugar,
porque puede causar serias dudas entre sectores más trasados de los
trabajadores y los oprimidos, que al ver al candidato de la izquierda
planteando la necesidad de “acuerdos con esos elementos”, les quita gravedad
sobre todo lo que han hecho en el pasado y en el reciente periodo. Total, “si
con ellos también se puede llegar a consensos de mejorar las condiciones de
vida, no serán tan nefastos”. Muchos pueden pensar que, si ello es así, para
que organizarse, para que luchar, para que movilizarse, si con acuerdos en una
mesa se pueden solucionar los problemas. Y ello es falso hasta la medula.
Como hemos dicho, la clase trabajadora, los
campesinos pobres, la juventud y el conjunto de los oprimidos en Colombia van a
obtener solo y nada mas que lo que sean capaces de conquistar en la lucha,
hablando claro, en el enfrentamiento en contar de la clase dominante, que pone
a sus representantes políticos y mediáticos por delante.
Lejos de lo que piensan dirigentes como Gustavo
Petro, la cuestión no está en hacer políticas para desarrollar el capitalismo
colombiano. La burguesía, incluido sus sectores más progresistas, si los hay,
no desarrollo más el capitalismo en Colombia no porque no hayan querido, sino
porque tal y como existe ellos están amasando grandes beneficios y fortunas. La
burguesía no invierte por patriotismo o consideraciones morales del tipo que
sea, sino para obtener más y más beneficio privado.
Como en el conjunto de América Latina la única
forma de hacer avanzar a la economía, y con ella a la sociedad, es mediante la
abolición del capitalismo, asumiendo la clase trabajadora en su programa la
implementación de todas aquellas tareas pendientes de la revolución burguesa,
que no se completaron, ni ya completara la burguesía, una clase social en clara
bancarrota a nivel mundial. Y ello es la demostración de la validez y
corrección de la teoría de la revolución permanente, que explica que hoy las tareas
democráticas, de desarrollo de la agricultura, la industria y la propia
sociedad, son tareas que solo y tan solo la clase obrera puede implementar.
Hoy la crisis del capitalismo mundial amenaza con
una nueva fase de profundización, que traerá y azotará a las masas con más y
más lacras de barbarie capitalista. Las “aventuras reaccionarias del
imperialismo norteamericana”, de las que hemos visto una prueba en enero en
Venezuela, y de las que vemos ahora su barbarie en forma de bombas sobre Irán,
no apuntan hacia un horizonte de progreso para la humanidad, sino de mayores
dosis de penurias y padecimientos para cientos de millones de personas, de
oprimidos, en todo el mundo.
Necesitamos urgentemente armar a la clase
trabajadora en Colombia y en el resto de América Latina no con el programa del
reformismo, el cual resulto incapaz en todo el periodo anterior de conquistar
mejoras serias a los problemas que padecemos y que en este periodo de crisis y
decadencia capitalista no puede en realidad ofrecer nada, porque la clase
dominante que antes no estuvo dispuesta a conceder reformas seria, ahora se
opondrán con uñas y dientes a ella en la medida en la que avanza la crisis
global del capitalismo.
Más que en ningún otro periodo histórico, los trabajadores, la juventud y el conjunto de los oprimidos necesitamos del programa de la revolución, de la transformación radical e la sociedad. Debemos barrer de la sociedad al puñado de parásitos que viven a costa de nuestro trabajo, que chupan corruptamente el grueso de los recursos que el Estado obtiene del pago de los impuestos que pagamos nosotros. Y esto significa nacionalizar por interés de la sociedad el conjunto de las palancas fundamentales de la economía, las grandes empresas, los bancos, el sistema financiero y las grandes extensiones de tierras, para que podamos poner en marcha un PLAN DEMOCRATICO DE LA ECONOMIA, BAJO EL CONTROL DE LOS TRABAJADORES, QUE PERMITIRÁ EN MUY POCO TIEMPO SOLUCIONAR TODOS Y CADA UNO DE LOS PROBLEMAS FUNDAMENTALES QUE AFRONTAMOS DIARIAMENTE LA MAYORIA DE LA SOCIEDAD.
Si, sabemos que la burguesía, el imperialismo,
luchara a muerte contra nosotros. Lo sabemos, pero ya lo hacen hoy en día. Que
otro significado tiene los ataques y amenazas de la Administración Trump contra
el gobierno de Gustavo Petro. ¿Acaso alguien puede pensar que con “dialogo” el
imperialismo y la oligarquía colombiana permitirá que el gobierno de Iván
Cepeda lleve a cabo una política en favor de los necesitados?
Por toda la experiencia pasada y reciente sabemos
que la forma más eficaz, de hecho, la única forma real de luchar, contra los
planes reaccionarios de la clase dominante y el imperialismo es mediante la
movilización y la lucha de las masas trabajadoras y oprimidas, de Colombia e
internacionalmente. Frente a los intentos de intervención del imperialismo
debemos hacer un claro llamamiento a nuestra clase, a los trabajadores
colombianos y de toda América Latina, a levantarse, a movilizarse en contra del
imperialismo estadounidense y de sus títeres nacionales.
Estamos ante momentos históricos, que supondrán
una autentica encrucijada para la humanidad en su conjunto. No son momentos
para las dudas, las vacilaciones y las medias tintas. El capitalismo vive de
crisis en crisis y amenaza el propio futuro de la humanidad en el planeta.
Antes de sucumbir amenaza a la sociedad con enterrarla en la oscuridad, las
tinieblas y la barbarie, que reaparece con fuerza ante cada nueva crisis. Es el
momento de que la única clase social revolucionaria hoy, la clase trabajadora
asuma en sus manos el control de la sociedad, de la economía y restablezca
todas las condiciones necesarias para una verdadera vida como seres humanos en
este planeta.
Esa gran revolucionaria alemana, y mártir de la
causa de los trabajadores internacionalmente, Rosa Luxemburgo, explico en 1916
que la humanidad frente a la guerra,
el imperialismo y la crisis del capitalismo tenía ante sí una elección crucial: ¡socialismo
o barbarie!
El, dilema ahora es el mismo, o la transformación socialista de la sociedad, mediante una lucha consciente del proletariado internacional, o la barbarie, la destrucción y el caos, la destrucción de la civilización humana y de la regresión social. Hoy en día, 110 años después, esta perspectiva es aún más cierta que cuando fue escrita por Rosa.
La lucha por el futuro
En estos momentos en Colombia es necesario que
podamos aglutinar en entorno a la lucha por las reformas, las cuales responden
a profundas necesidades de la inmensa mayoría de la población, mostrando en
esta lucha cuales son los limites del Sistema y la necesidad de proceder a
cambiarlo radicalmente. Frente a aquellos que plantean exclusivamente lograr
esas reformas por la via parlamentaria. Les advertimos que para lograrlo
deberemos poder poner fin al Sistema capitalista, que es quien general el caos
actual en el que vivimos, de explotación y desigualdad sin fin, con lo cual
queremos acabar.
Ello lo comprenden perfectamente la clase
dominante y los imperialistas de Washington, que ven en las reformas una seria
amenaza a sus beneficios y ganancias actuales y futuras. Y son conscientes de
que la clase obrera y el campesinado están dispuestos a movilizarse por
conseguirlas, para obtener mejoras en sus condiciones de vida.
Es por ello por lo que los intereses de clase que surgen al plantear las reformas las convierte en elementos que no se pueden conciliar, entre los poderosos, por un lado, y los oprimidos por el otro. Y esto es otro motivo de peso fundamental que explicamos a todos los trabajadores, la juventud, los campesinos pobres y el conjunto de los oprimidos: como ha demostrado la experiencia de estos últimos cuatro años, la ruta planteada por el gobierno del Pacto Histórico, lograr las reformas en la Cámara de Representantes, se ha demostrado inservible, porque el Estado y la clase dominante realizaran permanentemente un boicot, esgrimirán miles de argucias “legales e ilegales", para impedir la implantación de las mejoras para la mayoría.
Hemos entrado de hecho en un periodo en donde los
trabajadores, la juventud y el conjunto
de los sectores oprimidos tenemos la necesidad de luchar por obtener ya las
reformas que necesitamos con los métodos tradicionales de lucha de la clase obrera
que se demuestran como esenciales: la movilización, las huelgas y las
ocupaciones de las empresas, frente a los intentos de los poderosos de
mantenernos en la miseria generalizada.
Frente a los riesgos de que los dirigentes del Pacto
Histórico no preparen la ofensiva que necesitamos llevar a cabo, frente a las actitudes
burocráticas y proclives al pacto social de los dirigentes sindicales,
necesitamos empujar desde abajo en línea a la lucha, dotándonos en las
direcciones con los mejores y más conscientes activistas de la clase
trabajadora. Esta es la única forma para evitar que nos lleven a la desmoralización
y con ello a perder por años, tal vez por décadas, la excelente oportunidad que
tenemos para echarles un firme pulso a la clase dominante y obtener mejoras sustanciales
para nuestras condiciones de vida.
En estos momentos cruciales, tenemos fuerzas mas que
de sobra para afrontar las tareas de acabar con el corrupto y criminal sistema
capitalista en Colombia, que será la única forma de lograr nuestro objetivo de
tener una vida digna de verdaderos seres humanos. Y desde ya, lanzamos un
llamamiento a los trabajadores y oprimidos de toda Latinoamérica para luchar
por estos mismos objetivos en cada uno de los países hermanos, Luchando todos juntos
por dejar atrás el bárbaro sistema social capitalista que nos condena a vivir
en la explotación, la violencia, la miseria y el hambre:
¡¡ El futuro es nuestro, adelante !!







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