COLOMBIA: REFORMISMO O REVOLUCION

 

 Por un gobierno de izquierdas,

con un programa socialista

        Cada época histórica trae al frente, en primer lugar, todas la viejas ideas y teorías, que ya en el pasado demostraron ser incorrectas y hasta perjudiciales para los intereses de la clase trabajadora. Siempre reaparecen, como el camino de menor resistencia y que parecen más fáciles, las viejas ideas de que nos dicen que no es necesario enfrentar abiertamente a la clase dominante, que debemos confiar y que, siendo pacientes e inteligentes, de forma sigilosa, tal o cual dirección o dirigente “reformista” del movimiento hará todo el trabajo que conducirá a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y el conjunto de la sociedad.

Con estas ideas, que como decimos han demostrado tener finalmente altos costes a la clase trabajadora, país tras país, los “nuevos reformistas”, que creen estar descubriendo “algo nuevo”, descartan las ideas y el programa del marxismo revolucionario, al cual pintan algo así como “innecesario y de exageración antigua”. Con sus pretendidas “ideas nuevas”, las cuales provienen siempre de los tiempos de los armarios ideológicos pre - marxistas, de los utópicos que “querían comer tortillas sin romper los huevos”, nos intentan convencer de que ellos sí lograran los objetivos de una sociedad más justa e igualitaria, por dentro de los márgenes del capitalismo, sin romper con él. Lo hemos visto y vemos cientos de veces.

Algunas experiencias recientes

En Grecia en 2015 se pusieron a prueba practica las políticas del reformismo, en medio de acontecimientos decisivos, en donde las masas griegas lucharon como gigantes frente a las instituciones del capital financiero europeo. Si bien es cierto que los ejércitos se preparan para la guerra, en la lucha de clases las direcciones del movimiento deben estar a la altura de las circunstancias y como en tantas ocasiones ocurrió, condenan a nuestra clase a derrotas frente al enemigo de clase.

En Grecia los dirigentes de las organizaciones de la clase obrera estuvieron en la cola del movimiento, permitiendo de esta forma una derrota del movimiento en su lucha por derrotar los paquetes de austeridad que impusieron a Grecia, y a toda en Europa en realidad, los estrategas de Bruselas, al fin de sacar hasta la última gota para pagar las montañas de deudas que impusieron a Atenas. El movimiento de lucha fue traicionado finalmente por los dirigentes de Syriza, que fueron llevados al gobierno por la clase trabajadora para enfrentar al capital financiero europeo.

Los reformistas 'sensatos' finalmente siempre tienen “razones” para culpar de las derrotas a la clase obrera y siempre menosprecian las ideas y el programa de los marxistas revolucionarios, a los que una y otra vez califican como podo realistas. Pero estos reformistas deben explicarnos unas cuantas de cosas, ya que afirman que ellos pueden conseguir cuadrar el circula de obtener mejoras sustanciales para los trabajadores en este periodo histórico de crisis y decadencia general del capitalismo.

Al final no se trata de cuestiones morales o de buena o mala voluntad, sino de procesos objetivos en la economía y la sociedad, que son lo que determinan todo lo demás. Ahora vemos en países como Colombia, que desde hace cuatro años experimenta los intentos de los dirigentes reformistas de “desarrollar el capitalismo”, sin necesidad de poner en cuestión al propio sistema social, deberán explicarnos como lo harán posible. La experiencia de los cuatro años de gobierno de Gustavo Petro nos dice que no lo lograran por la vía de reformar el podrido Sistema, que carcome con corrupción, violencia y mafia narco - paramilitar a todas las estructuras del Sistema y del Estado burgués que edificaron para protegerse de las masas.

Los marxistas en este punto, y de cara al proceso electoral que se celebrara en estos meses, debemos advertir a las masas colombianas que no dudamos de las buenas voluntades de los dirigentes, ni de Petro, ni tampoco de Iván Cepeda. Pero más allá de sus intenciones está el hecho objetivo de la crisis económica y social que vive el capitalismo mundial, en el cual esta insertada la economía colombiana. Y en este contexto todas las ilusiones reformistas saltaran por los aires en un momento dado, en medio de la crisis capitalista y los ataques furibundos de la oligarquía, de los banqueros y grandes empresarios, colombianos y extranjeros, que destrozaran esas ilusiones de nuestros amigos reformistas y tendrá consecuencias desastrosas para las masas y sus condiciones de vida.

En este sentido, cuando hablamos de crisis del capitalismo en realidad también estamos hablando de crisis del reformismo. Es objetivamente inviable bajo el capitalismo aspirar a mejoras sustanciales, reformas, en beneficio de las familias trabajadoras, la juventud, los campesinos pobres y el conjunto de los oprimidos de la sociedad. Qué duda cabe que Gustavo Petro quería llevar a cabo las reformas que prometió en 2022, que lo levaron a la presidencia. De eso no tenemos dudas, pero como habíamos advertido desde el principio, negándose a luchar de forma firme y decidida contra el poder real en manos de la oligarquía, los grandes empresarios y banqueros, la reforma laboral, de salud, pensional, educativa, agraria, de la paz, … fueron todas ellas bloqueadas y abortadas, para impedir se pudieran llevar a la práctica.

Es por ello por lo que creemos importante repasar la experiencia de lo que ocurrió en 2015 con el primer gobierno de Syriza en Grecia, con el objeto de extraer de la experiencia las lecciones importantes de cara a este próximo periodo, que será decisivo. “Quien no aprende del pasado está condenado a repetir todos los viejos errores”.

La vida enseña: la experiencia reformista

Es estos momentos Gustavo Petro es uno de los dirigentes que mayor apoyo suscita entre las masas, no solo en Colombia sino de toda Latinoamérica. Sus discursos públicos en favor de mejorar las condiciones de vida, sus críticas a los ricachones colombianos y su oposición a las políticas del imperialismo estadounidense han electrizado la conciencia y los sentimientos de las masas. Esta oposición de Petro a las políticas belicistas y de intromisión en los asuntos internos de los países de la zona por parte de la Administración de Donald Trump le esta mereciendo al presidente colombiano amenazas de todo tipo por parte de los imperialistas.

Como no puede ser de otra forma, los marxistas apoyamos frente al imperialismo y a la oligarquía colombiana a Petro y le hacemos un firme llamamiento para que pase de las palabras y discursos a hechos tangibles para las masas. Las masas colombianas, que en estos cuatro años se han movilizado masivamente ante cada llamamiento de apoyo de Petro, aun espera pacientemente que las promesas del gobierno, del presidente, sean llevadas a la práctica de una vez. Y en este contexto es lógico que quien aparece como su sucesor natural a la presidencia, Iván Cepeda, este cosechando grandes niveles de apoyo por todo el país y el continente.

En el pasado reciente hemos visto en distintos países fenómenos de apoyo de las masas en los reformistas de izquierdas, que uno tras otro ha acabado en desilusiones y frustración para la clase trabajadora y la mayoría de la población, en la medida en la que fueron incapaces de pasar de las palabras. Y esta es una situación de denominador común cada vez que la lucha de clases pone en primera línea de dirección a las direcciones reformistas de izquierda.

Qué duda cabe que aun resuena en nuestra mente el emblemático Hugo Chavez en Venezuela, que fue situado al frente de la revolución bolivariana, con la cual las masas pretendían transformar la sociedad. Pero Chavez, que no era un marxista, quiso dirigir la revolución dentro de “lo posible” y rodeado de toda la burocracia “chavista”, fue incapaz de completar la revolución, expropiando las palancas fundamentales de la economía venezolana.

No se puede compaginar partes del capitalismo con partes de socialismo y en la medida en la que la burguesía continua al frente del poder real en la sociedad, el de los Consejos de Administración de las grandes empresas, bancos y grandes propiedades de tierras, tras la muerte de Chavez la revolución bolivariana fue puesta en sentido contrario, con el gobierno bonapartista de Maduro, que finalmente ha sido depuesto por la intervención militar de los EE. UU.

Vimos movimientos de grandes apoyos sociales por la izquierda en gran Bretaña, que elevaron a Jeremy Corbyn al frente del Partido Laborista, barriendo al ala de derecha que represento Tony Blair. En cuestión de pocos meses miles de trabajadores, de jóvenes se organizaron en el Laborismo para apoyar firmemente a Corbyn y sus promesas de un programa radical contra la austeridad capitalista. Al final, en la medida que Corbyn intentaba llevar a delante una política “razonable” con la clase dominante británica, y con sus agentes dentro del propio partido laborista, el ala blairinista, Corbyn salió despedido del Partido y fue sustituido de nuevo por un títere de la burguesía británica, Sir Keir Starmer, que esta desde el gobierno llevando adelante la política de los poderosos británicos.

En el Estado español vimos el desarrollo del movimiento de masas de los indignados, el 15M. de 2022, que provoco un verdadero terremoto político en el país. En ese proceso nació PODEMOS, fruto del manifiesto “Mover ficha: convertir la indignación en cambio político”, con dirigentes reformistas de izquierdas como Pablo Iglesias Turrion, Juan Carlos Monedero y otros. En el interior de PODEMOS existía una tendencia “Anticapitalista” y el partido recogió el apoyo de masas en muy poco tiempo, que contemplaba la posibilidad de asentar una alternativa de izquierdas con apoyo e influencia de masas, acabando con el predominio de los socialdemócratas de derechas del PSOE.

Sin embargo, PODEMOS y sus dirigentes fueron puestos a prueba por las masas. Entraron dentro de un Gobierno de coalición con el PSOE, junto a los dirigentes de IU/PCE y no pasaron la prueba de la práctica. Más allá de sus discursos, más allá de intentar presentar pequeñas reformas como grandes logros, en los aspectos centrales de la práctica del gobierno aceptaron las políticas que han permitido a los banqueros y grandes empresarios hacer años tras año beneficios récords.

De la mano de Pablo Iglesias fue puesta al lado de los dirigentes del POSE, como cabeza visible de la “izquierda” la trápala política Yolanda Díaz, que desde esa posición ayudo a estrangular aún más al propio PODEMOS. Pablo Iglesias y los dirigentes de PODEMOS salieron, o fueron echados del gobierno, pero dejando un rastro de desilusión y frustración detrás de ellos, entre las masas, que los han llevado a casi su desaparición política en el Estado español.

Y como decíamos, el caso tal vez más sangrante sea el de Grecia y Syriza, que nació como una coalición de varios grupos, trece en total, que fueron llevados al gobierno por las masas griegas, con Alexis Tsipras como primer ministro griego (entre el 21 de septiembre de 2015 y el 8 de julio de 2019), tras obtener 145 escaños en el Parlamento griego, acabando con el llamado bipartidismo de la “Nueva Democracia” y el PASOK.

Syyriza fue llevada al gobierno para combatir los planes de austeridad que imponía Grecia la Troika. Pero en vez de basarse en la lucha de las masas por un futuro, poniendo fin al dominio de la burguesía griega y de sus compinches en Bruselas, Alexis Tsipras abandono cualquier discurso “radical” y acabo claudicando, aceptando, los paquetes de austeridad, ataques a los niveles de vida de los trabajadores, los pensionistas y el conjunto de la sociedad griega, impuestos por la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, dando con ello la espalda a las necesidades de las masas griegas.

Crisis orgánica capitalista

Frente a los intentos conscientes de la clase dominante de pintarnos que el capitalismo existió siempre, que todo ha sido igual siempre, nosotros tenemos la necesidad de explicar la verdad, de basarnos en ella para trazar el futuro que queremos. No, no es cierto que el capitalismo existió desde los orígenes de la humanidad, ni mucho menos. Ni es cierto que el capitalismo existirá por los siglos de los siglos, porque eso sería condenar a la propia humanidad a un regreso sin duda hacia la barbarie.

Antes que el capitalismo apareciera como Sistema social y económico dominante, existió el feudalismo y antes las sociedades esclavistas, romana y griega. Al analizar la evolución de la sociedad humana, que nunca se ha producido por cierto de forma gradual, sino como producto de “saltos bruscos”, de revoluciones, que han expresado las necesidades objetivas para que la humanidad pudiera avanzar, Marx y Engels descubrieron que el motor histórico viene determinado por la lucha de clase, oprimidos contra opresores, y que llegados a un punto en donde el sistema dominante se ve incapaz de seguir propiciando el avance de las fuerzas productivas, estas se rebelan contra el sistema y este es sustituido por uno nuevo, superior.

“Ninguna formación social desaparece hasta haber agotado todas sus capacidades para desarrollar las fuerzas productivas”. Así ocurrió, cuando el esclavismo se convirtió en un freno, en un obstáculo, para el desarrollo de la propia sociedad, mediante las rebeliones de los esclavos fue sustituido por un sistema entonces nuevo, más avanzado, el feudalismo.

 Y de la misma forma, dentro del feudalismo se desarrolló la economía y vio el nacer de la nueva clase burguesa, que sentía como la sociedad feudal representaba un obstáculo absoluto para el desarrollo de la economía, de las fuerzas productivas, que necesitaban aumentar sus mercados en las propias relaciones comerciales. De esta forma, la burguesía, al frente de las demás clases oprimidas de la sociedad, llevo a cabo su revolución burguesa contar el feudalismo y lo enterró.

La burguesía jugo, en el pasado, un papel revolucionario, al cual ahora reniega y trata de hacer inadvertido. Unifico los pequeños Estados dispersos del feudalismo en un Estado nación y amplio con ello los mercados internos para la circulación de sus mercancías, sin tener que estar pagando aranceles de pequeños territorios en territorios. Y la burguesía llego a convertirse en clase dominante por métodos revolucionarios, luchando por la razón y la igualdad, deponiendo a reyes (a algunos cortándoles la cabeza) y librando una lucha a fondo contra todo lo reaccionario en el pensamiento, conta la Inquisición y la `propia Iglesia católica.

Pero hoy en día, ¿Cuál es la situación? El capitalismo es un sistema que ha unificado la economía en un todo a nivel mundial, en el llamado mercado global. Y el dominio de la economía mundial lo realiza la burguesía en esta fase del desarrollo capitalista mediante el poder de imperialismo, el poder de las grandes empresas. Toda la sociedad, toda la población mundial, en última instancia depende su suerte de las decisiones de 500 grandes empresas, auténticos monopolios de sectores enteros de la producción, a nivel mundial. Y esos monopolios están en mano de los grandes centros financieros, que en última instancia con sus decisiones determinan la suerte de miles de millones de seres humanos.

Un mundo en crisis

Lo primero que salta a la vista es que el capitalismo es un sistema que está recorrido por enormes contradicciones, a todos los niveles. Desde su nacimiento, aun en su época infantil o juvenil, es un sistema que se desarrolla mediante periodos de auges o boom económicos con otros de crisis, las cuales se expresan mediante e fenómeno de la sobreproducción.

La competencia capitalista hace que los capitalistas busquen siempre la forma de competir produciendo de la forma más barata y eficaz posible. Pero como no pueden funcionar al margen de las leyes en las que el propio capitalismo funciona, no pueden evitar la aparición de la sobreproducción, porque es la propia explotación y extracción de la plusvalía (el salario no pagado a los trabajadores), la que determina que grandes masas de mercancías puestas en el mercado no puedan ser compradas por las masas, porque fruto de esa explotación y robo de plusvalía, no pueden ser compradas. Y es ello lo que hace aparecer las crisis capitalistas, que paraliza una parte de las fuerzas productivas, que finalmente quedan inutilizadas o directamente son destruidas por la propia burguesía.

Y aunque en el pasado vimos, sobre todo después de la Segunda Guerra mundial, vimos casi tres décadas en donde el desarrollo de las fuerzas productivas tuvo un avance casi continuo, en donde las crisis eran débiles y preparaban nuevos avances en las fuerzas productivas, en un sentido amplio podemos decir que desde 1973 la tendencia de la economía mundial es la contraria, con auges cada vez más débiles que preparan nuevas recesiones cada vez más profundas en la economía.

Prueba de ello fue la depresión económica de 2007/08, que puso en jaque al sistema financiero internacional, comenzando por el norteamericano, que rápidamente extendió la crisis hacia Europa y Asia. La recesión que comenzó en Estados Unidos se extendió a Europa y algo más tarde hacia los llamados países “en desarrollo”, y como prueba de la interrelación de la economía mundial en un todo, también hacia China, que vio descender drásticamente sus tasas de crecimiento. Por razones peculiares, de la propia interdependencia europea del imperialismo estadounidense, la crisis se manifestó más agudamente en Europa.

Uno de los métodos clásicos de la burguesía para combatir las crisis ha sido recurrir a la expansión del crédito. En Estados Unidos el crédito llego alcanzar nada más y nada menos que los 13,8 billones de dólares, un tamaño similar al tamaño total de la economía norteamericana. El crédito barato se lanzaba a los consumidores a un ritmo frenético.

Pero el único gran problema de todo esto es que los créditos finalmente hay que pagarlos, con sus intereses correspondientes. Toda esa autentica montaña de créditos se trasladó en términos de deuda, pública y privada. A tal suerte que, en estos momentos, en los que la burguesía necesitaría recurrir al aumento de deuda, de créditos, existe una montaña de deudas en todos los países, unas deudas que son impagables en todo caso y que amenaza en cualquier momento con hacer saltar a todo el sistema por los aires.

Época imperialista

Lo primero que tenemos que comprender que en la actualidad el capitalismo es un sistema que funciona como un todo a nivel del mercado mundial. Ningún país puede escapar a esta realidad, ni el más desarrollado, ni mucho menos los países atrasados de Africa, Asia o Latinoamérica. Colombia tampoco, por supuesto.

Marx y Engels analizaron que bajo el capitalismo existen dos talones de Aquiles que han supuesto siempre un freno, en el pasado relativo y en la presente absoluto: la propiedad privada d ellos medios de producción por un lado y los Estados nacionales por el otro. La economía, como decimos, tiene un carácter internacional en esta época, en su producción y en la necesidad de vender la misma en los mercados internacionales. Y ello choca objetivamente con la todavía división del mundo en pequeños Estados nacionales burgueses, que solo hacen entorpecer ese comercio mundial. Desde principio de siglo XX lo que vemos es que las fuerzas productivas son demasiados vastas, que no caben en las estrechas fronteras, ni siquiera continentales.

Ello se está poniendo claramente de manifiesto ahora mismo con las políticas arancelarias de Donald Trump. Pero en el siglo pasado el choque de las fuerzas productivas con las fronteras de los Estados naciones se hicieron más crudamente visibles, sobre todo en Europa, que vio el desarrollo de dos guerras mundiales. Las redefiniciones del surgimiento de nuevas potencias imperialistas, sus necesidades de controlar mercados para sus productos finalmente llevaron a la primera y segunda guerra mundial. Ahora los intentos de Trump de impedir que la nueva potencia mundial, China, continue avanzando internacionalmente, esta llevando al imperialismo estadounidense al comienzo de una política belicista que algunos pensaban estaba enterrada en el pasado.

La guerra en Ucrania, los bombardeos sobre Venezuela, las amenazas constantes de Trump a Mexico, Colombia, Brasil, Cuba, los bombardeos sobre Irán y Líbano, …  La guerra es la continuación de la política or otros medios, los militares. Todo lo que estamos viendo son los intentos del imperialismo norteamericano de no continuar perdiendo posiciones internacionalmente frente a China y Rusia, al tiempo que logran controlar directamente grandes recursos naturales: petróleo, gas, minerales, ….

Esta nueva senda de las relaciones internacionales no es casual y será la constante en este nuevo periodo, en donde los Estado Unidos de America trata de evitar el continuo declive economía, frente al avance de China, a costa de situar como colonias, protectorados directamente controlados por ellos, a los países más atrasados económicamente, en Latinoamérica y el resto del mundo. Y como estamos viendo en esa política de dominio siempre juega un papel la guerra.

Tras el crack y depresión económica de 1929 la burguesía, la industria, alemana intento dominar Europa. El imperialismo alemán había llegado tarde a la escena de la historia, frente al imperialismo británico y francés, pero en su La burguesía alemana políticas de conquistas de mercados se lanzó militarmente a la conquista de Europa. La consecuencia fue la Segunda Guerra Mundial, por la cual Alemania quiso controlar toda Europa. Pero como sabemos el ejército alemán fue finalmente derrotado, no antes de dejar un mar de destrucción y muerte por todo el Continente europeo.

Si bien Alemania no pudo controlar el Europa mediante la guerra, finalmente lo hizo durante la segunda mitad del siglo XX por la vía pacífica del dominio de su economía a través de la creación Mercado Común Europeo, más tarde el Mercado Único y ahora la Unión Europea. Y esto no fue nada fácil, bajo el paraguas norteamericano, la reconstrucción de Europa implico años y décadas de negociaciones y pactos, pactos y negociaciones, con el objetivo de unificar el mercado europeo, en donde la economía alemana juega un papel predominante, pero cediendo parcelas a los imperialistas británicos y franceses.

Tras el fin de la guerra mundial la economía capitalista mundial vivió unas décadas de fuerte expansión, de un prolongado boom económico que se prolongo por mas de tres décadas. Y sobre esa base objetiva de auge económico es sobre la cual la burguesía europea, bajo la tutela estadounidense, se permitió integrar la economía del continente en donde Alemania ha jugado y juega el papel predominante, pero también a costa de subvencionar al resto de países, entre ellos a la cada vez más débil economía francesa.

En medio del boom de postguerra la burguesía se pudo permitir tirar migajas desde su mesa hacia las masas europeas, propiciando lo que se llamó “el pacto social entre las clases”, mejorando los niveles de vida, los derechos sociales (educación, sanidad, vivienda, …) y el mantenimiento formal de los derechos democráticos. Y la crisis que se desarrolló a partir del 73, con alzas y bajas, supuso en líneas generales también un cambio en las relaciones sociales, que vimos más claramente desarrollarse a partir de la crisis de 2008, en donde la burguesía europea y mundial ha puesto de moda un término: “austeridad”, para llevar adelante el desmantelamiento de todo lo público, la transferencia ce los recursos públicos a las grandes empresas y los recortes laborales, salariales y a los derechos en educación, sanidad, vivienda, pensiones, …

Con la crisis económica los imperialistas alemanes y sus instituciones europeas cargaron sobre los hombros de los países más débiles de Europa el pago de esta. El ejemplo más grafico lo vimos en Grecia y el resto del Sur europeo. A Grecia la asfixiaron, exigiéndoles el pago de la deuda, más los intereses, y prácticamente al país lo pusieron en venta: los niveles de vida retrocedieron décadas, con desempleo masivo, bajada de salarios, pensiones, ….

Y las masas griegas demostraron, no una, decenas de veces, su resolución firme a luchar contra todo ello, en huelgas generales y movilizaciones ejemplares. Estas luchas llegaron a suscitar el apoyo de la clase trabajadora europea de una forma clara. Y estas luchas tenían todo el potencial para haber obtenido un éxito frente a la burguesía griega y europea. Pero estas luchas estuvieron dirigidas por verdaderos burros, unas direcciones sindicales y políticas que más allá de los discursos retóricos en las plazas, finalmente acabaron aceptando no ir más allá de los límites del capitalismo y por tanto las políticas de austeridad que impusieron desde la Comisión, el Parlamento y el Banco Central Europeo, que defendían los intereses de la clase dominante, de los inversores alemanes.

De nuevo este fue el triste papel de los dirigentes reformistas, incluidos los de izquierdas, que pueden ser muy radicales en las palabras, pero que en los hechos claudican y ceden ante las políticas del Capital.

Colombia

Qué duda cabe que las elecciones presidenciales de 2022 en Colombia marcaron un gran hito histórico. Por primera vez en más de 200 años las masas colombianas llevaron a la presidencia a alguien ajeno a la oligarquía, la clase dominante y el imperialismo estadounidense, a Gustavo Petro, con firmes promesas de llevar adelante un programa de avance social, de reformas progresistas en beneficio d ellos trabajadores, la juventud, las comunidades indígenas, los campesinos pobres y el conjunto de las masas oprimidas por el capitalismo. Por supuesto los marxistas no estamos en contra, al contrario, de una política de reformas progresistas, pero comprendemos los imites de tales políticas dentro del capitalismo.

El Pacto Histórico gano las elecciones en contra de todos los candidatos de la oligarquía, de la burguesía y los banqueros, los que siempre han gobernado con mano de hierro el país, como bajo los gobiernos de Alvaro Uribe, por medio de los clanes mafiosos enquistados en las estructuras corruptas del Estado, por medio de las bandas paramilitares y del narcotráfico. Ello sin duda fue muy positivo y como se suele decir, entrabamos en “la prueba del algodón”, en donde la practica debe determinar la viabilidad o no de las políticas reformistas que se niegan a romper abiertamente con el capitalismo.

El programa del Pacto Histórico de hecho no suponía ninguna novedad en si mismo. Lo hemos visto en el mundo de las ilusiones reformistas cientos de veces. Gustavo Petro comenzó explicando que quería construir “un capitalismo de rostro mas humano en Colombia”, según decía porque el capitalismo nunca se había desarrollado del todo en el país y su objetivo era ese, “desarrollarlo y construirlo”.

“El camino del infierno este empedrado de buenas intenciones”, advertimos desde el principio los marxistas. La realidad es que Colombia, como el conjunto de los países latinoamericanos el desarrollo del capitalismo se produjo por medio de la Ley del desarrollo desigual y combinado, como países coloniales. El capitalismo se ha desarrollado como producto directo de las necesidades del mercado mundial, que necesita de las materias primas y de la clase obrera colombiana a precios muy baratos.

Y es en este sentido, el central, en el cual las reformas prometidas por el gobierno de Gustavo Petro suponen una amenaza directa a la clase dominante, nacional y de los imperialistas de Washington, ya que supondrían unas menores ganancias y porque para materializarlas se requiere de la movilización y lucha contra el empresariado, los banqueros y los oligarcas. Y la clase dominante es conscientes de que, si fueran implantadas, las exigencias de las masas aumentarían, en una situación de carencias económicas y sociales a todos los niveles. Los trabajadores, los campesinos pobres y el conjunto de los oprimidos exigirán más soluciones a sus problemas.

Es por todo ello que la clase dominante dejo que Gustavo Petro y sus ministros hablaran y hablara, pero no permitieron a la aprobación de ninguna de las reformas progresistas, bloqueándolas en las instituciones burguesas, el Senado y el Congreso de la República, que, por miles de lazos, visibles e invisibles, continúan atados a los intereses de los más pudientes. Al igual que vimos con la última decisión del gobierno de elevar el Salario Mínimo hasta los dos millones de pesos mensuales, medida que fue intentada de frenar por los organismos de control y judiciales.

Según los últimos datos y proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), Colombia consolidó su posición como la cuarta economía más grande de América Latina, superando los USD 430.000 millones de Producto Interno Bruto (PIB) nominal durante 2025. Por delante de Colombia, como economías más grandes, tan solo aparece Brasil, Mexico y Argentina. (ver cuadro)

En 2025 el crecimiento económico colombiano supero el 2 por ciento. Debemos decir que este crecimiento fue fruto de factores y sectores que no son decisivos en una economía, el notable aumento del consumo interno, por un lado y del sector servicios. El comercio, el transporte, los alojamientos y los servicios de comida crecieron un 5,82%, aportando el 1,23 de puntos porcentuales al crecimiento total.

Mientras, en otras grandes economías de la zona el crecido ha sido gracias a los sectores de las manufacturas y de las materias primas, que han sido determinantes, en Colombia las actividades primarias, como la agricultura y la minería han registrado una caída del 2,04 %, mientras que la industria y la construcción han tenido un crecimiento negativo de un 0,57 %. Así las cosas, estos datos nos indican que aunque la economía colombiana ha crecido, se ha basado en unos pilares extremadamente volatines e instables, como es el consumo y los servicios, que sugiere que en este próximo periodo la economía colombiana deberá afrontar mayores dosis de vulnerabilidades.

Todos aquellos que conocemos, que hemos vivido en Colombia sabemos que los datos oficiales de la economía representan una parte de la verdad económica, que va mucho más allá de los datos estadísticos. En estos momentos los datos indican que Colombia tiene aproximadamente un 5 por ciento de inflación y en torno al 10 por ciento de una tasa oficial de desempleo.

Sin embargo, la realidad para las masas colombianas es mucho más compleja, con una lucha en el día a día para más del 60 por ciento de la población que vive en una llamada “economía informal”, que sale día a día a rebuscarse la vida, para ganar unos pocos miles de pesos con los cuales llevar algo de comida a sus mesas. Con una situación en donde el empresario de turno paga menos de la mitad del salario mínimo a los trabajadores que tienen suerte de encontrar un trabajo con contrato laboral.

El que aquí escribe estas líneas intento en 2021 ayudar a un trabajador amenazado de despido, que había estado años recibiendo la mitad del salario, sin seguro medico, ni vejez, ni pago del conjunto de sus prestaciones legales, en una empresa de reparaciones de vehículos, empresa que trabajaba prestando servicios a los organismos del Estado y que cuando lo acompañe hasta la Inspección del Ministerio de Trabajo, lo primero que pudo presenciar fue como el Gerente de esta empresa “compraba corruptamente al Inspector y a toda la estructura del Ministerio” (lo cual fue objeto de denuncia penales ante la Fiscalía General), que cuando solicite ayuda a los presidentes de las centrales sindicales, estos se encogieron de hombros, al igual que hicieron los “llamados dirigentes de izquierdas” cuando fui objeto de persecución y de un Auto requerido por ese empresario a Migración Colombia para que me deportaran y prohibieran el ingreso a Colombia por años.

Después de realizar una gran campaña internacional de solidaridad, en la que cientos de organizaciones y dirigentes sindicales, políticos y sociales de Latinoamérica solicitaron al Presidente Petro derogar las medidas de persecución que realizo Migración Colombia, hoy podemos decir que todos los funcionarios corruptos continúan en sus puestos, el gobierno de Gustavo Petro no retiro el infame auto antidemocrático que había elaborado un exoficial del DAS, ahora Migración Colombia y el trabajador cuatro años después sigue pendiente que se vea la Demanda Laboral en el Juzgado, después de que ningún abogado llamado de izquierdas se haya querido comprometer a llevar el caso.

Por todo ello, la realidad es que lejos de lo que creen, seguramente muy convencidos de ello, los dirigentes del Pacto Histórico, los problemas agobiantes que padecen las masas colombianas no vendrán de un desarrollo del capitalismo colombiano. La época de la revolución burguesa se desarrolló por el siglo XVIII y XIX. Como dicen los colombianos, “lo que no fue, no fue”.

Unas cuantas familias, podemos reducirlas 10 o 30, de ricachones colombianos controlan todas las palancas fundamentales de la economía en el país. Y en ello está el meollo de toda la cuestión.

Según “Forbes Colombia”, en 2026 la lista de los más ricos en Colombia está compuesta, en sus 10 primeros puestos, por:

·       Jaime Gilinski Bacal lidera la lista de los colombianos más ricos (ocupando el puesto 196 a nivel mundial), con una fortuna por encima de los 14.700 millones de dólares. Su fortuna proviene del sector bancario y de “inversiones estratégicas en America Latina”, siendo el propietario de GNB Sudamérica, Grupo Nutrera, Yopi y otras empresas del conglomerado. Últimamente ha expandido sus propiedades hacia el sector energético, invirtiendo en empresas petroleras.

·     David Vélez, CEO y fundador de Nubank, quien tiene una fortuna de más de 14.500 millones de dólares (ocupa el puesto 199 de la lista mundial de ricos). Nubank es una de las “Fintech” más grande de America Latina, con más de 100 millones de clientes por Brasil, México y Colombia.

·       Luis Carlos Sarmiento Angulo, cabeza visible del Grupo Aval, quien ocupa el puesto 341 en la lista de ricos a nivel mundial, con una fortuna de unos 10.000 millones de dólares. Sus propiedades como banquero incluyen al Banco Bogotá, Banco de Occidente, Banco Popular y AV Villas, así como Administrador de Pensiones “Porvenir” y la billetera digital ¡Dale! Sarmiento Angulo es el mayor empleador privado de Colombia. Sarmiento Angulo es igualmente el mayor propietario, a través de su Grupo, de las Concesiones de viales y Autopistas en Colombia, controlando los peajes de las Conexiones del Pacifico, la Autopista Cesar-Guajira, entre otras.

·    La familia Santo Domingo, dueños ente otros del Grupo Empresarial Bavaria, con inversiones estratégicas que los sitúan como uno de los Clanes Familiares con más poder e influencia en toda Colombia.

A todos estos vampiros sociales les siguen más de “los de siempre”:

·      Arturo Calle - Empresario de moda; Carlos Ardila Lülle - Empresario de bebidas y alimentos; Gerrmán Efromovich - Empresario y magnate de la aviación;  Jorge Enrique Vélez – Empresario; ·       Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez – Empresario; César Gaviria – Empresario y político de la derecha.

          Entre todos ellos acumulan miles de cientos de millones de dólares en sus cuentas corrientes y bolsillos, que existen muy pocas, o ninguna duda, que han obtenido y obtienen sobre la base de apropiarse gran parte del conjunto de la riqueza del país, de la explotación de hasta la última gota de sangre del trabajo de sus empleados, de dejar sin nada que poner en la mesa a las familias oprimidas por toda Colombia.

En conjunto todos estos empresarios representan la propiedad y el poder de los sectores financieros, tecnológicos y del consumo masivo en Colombia, cuyas propiedades se diversifican hacia todos los sectores y su presencia están en el conjunto del mercado internacional. Parece ser que ellos no estarán muy de acuerdo en eso de que el capitalismo no se ha desarrollado en Colombia, porque ellos han amasado y amasan actualmente fortuna mediante la explotación, el sudor y la sangre de la clase trabajadora, la ausencia en la práctica de derechos laborales, los bajos salarios y los ritmos de trabajo extenuantes. Es lógico, desde el punto de vista de los intereses materiales que defienden, los suyos como elites dominantes, que muestren uñas y dientes ante cualquier intento de cambiar las cosas.

 Es aquí en donde entramos en el meollo de toda la cuestión. Los intereses de estas familias que viven en un auténtico paraíso terrenal chocan de frene contra los intereses de la aplastante mayoría de la sociedad, a los que el Pacto Histórico prometió reformas para mejorar sus condiciones de existencia y vida. Al final, como en todo en la vida, hay que decidir si se está con unos o con otros. Como se puede leer en la propia biblia, cuando se dice que “no se puede servir a dos amos a la vez” (Mateo 6:24), cuando Jesús dice que no podemos servir a Dios y a la riqueza. Aquí cambiaremos simplemente a Dios por el Pueblo, por las masas colombianas.

Nos parece muy positiva la campaña electoral de Iván Cepeda, el candidato a las presidenciales por el Pacto Histórico. Pero le advertimos de forma compañera que hay que extraer de todo ello las lecciones pertinentes para este próximo periodo. Algunos compañeros desde Bogotá informan de la celebración de actos, mítines y concentraciones masivas por la elección de Iván Cepeda como presidente en la primera vuelta. Evitar que la extrema derecha, que el uribismo pueda recomponerse implica llevar adelante una clara campaña en defensa de la solución a todos los problemas fundamentales que padecen las familias trabajadoras, la juventud, los campesinos pobres, las comunidades indígenas y el conjunto de los oprimidos bajo el capitalismo colombiano.

Forbes Staff, el 2 de octubre 2025 informaba que “Iván Cepeda promete cambios de fondo” y llama a la unidad de la izquierda rumbo a 2026: “Resulta evidente que a estas alturas ya no estamos por reformas cosméticas y superficiales, queremos transformaciones estructurales del modelo económico”, expresó el senador de izquierdas en un acto en Bogotá en el que se adhirieron a su campaña varios aspirantes que dejaron de lado sus precandidaturas presidenciales para apoyarlo.

El congresista afirmo que si gana las elecciones su gobierno no se dedicará a “proteger los cambios logrados por el actual presidente colombiano, Gustavo Petro, sino que también hará “lo necesario para avanzar lo máximo en un modelo económico productivo, de equidad social y de protección de la riqueza natural. Que no quepa duda, contra la gran corrupción habrá una acción sin cuartel para eliminarla de la vida de los colombianos”. Cepeda insiste correctamente en la necesidad de que "hay que hacer cambios realmente en lo social, de ahí que la manzana de la discordia dijo, han sido reformas como la tributaria y la reforma agraria”.

Como resumen de sus intenciones, del programa que dice querer llevara la práctica, Iván Cepeda lo llama una revolución ética" y para ello anuncia que “convocara de inmediato un diálogo nacional”. Cepeda se queja de que ahora “existe un concurso de quién dice la cosa más estridente y espectacular", lamentándose de ello y llama a "recuperar la altura intelectual y política de los debates".  

Cepeda insiste en una idea que nos parece algo preocupante, desde el punto de vista de los intereses da las masas, porque el afirma que “este diálogo buscara alcanzar consensos en temas plenamente visibles como la paz, la seguridad, el problema del narcotráfico y las economías ilícitas, la necesidad de una reforma agraria, así como la corrupción”. Parte del hecho de que frutos de esos diálogos se alcanzaran los mecanismos de implementación de los acuerdos que surjan”.

Bueno, llegados a este punto, crucial para el próximo periodo, vemos como Iván Cepeda y la dirección del Pacto Histórico vuelve a plantear las mismas viejas ideas de los reformistas de todos los tiempos, sus ilusiones, en las cuales dirigen todo a una política de “Pactos sociales”, en la que hablando y dialogando se resuelve todo. Y aquí vemos repetirse los patrones de toda la experiencia histórica, que no es otra que demostrar que estas políticas de colaboración de clases siempre, siempre, acabaron beneficiando exclusivamente a los poderosos y propiciando la desilusión, el desencanto y la apatía entre las masas, lo cual es el punto de partida para una vez recompuesta la clase dominante de su miedo actual a la posibilidad de perderlo todo, una vez la clase trabajadora este desmovilizada, prepararan la llegada al poder político de sus representantes políticos directos, que en Colombia no son otros que los uribistas, al frente de todas las fuerzas oscuras de la sociedad.

Es evidente que, comparados con los representantes políticos de la oligarquía, de la burguesía y los banqueros, dirigentes políticos de la izquierda como Gustavo Petro o Iván Cepeda son intelectual, moral y políticamente no solo muy superiores, sino que parecen superdotados. Creemos que eso nadie en Colombia o internacionalmente lo duda.

La clase dominante colombiana representa a un sistema que nunca acudió a tiempo a las citas históricas, siempre ha basado su dominio sobra las condiciones de semi - esclavitud de la mayoría de la población, de condiciones laborales selváticas, salarios irrisorios, los llamados negocios “ilícitos” y en mantener al conjunto de la población aterrorizada y atomizada mediante sus bandas criminales paramilitares. Una clase así no podía y no pueden alumbrar representantes de la misma de cierta estatura intelectual. Total, para mandar hacer una masacre, para ordenar limpiezas sociales y ordenar fletar aviones con cargas de drogas para exportarlas, no se requiere mucha inteligencia, sino una aptitud de desprecio total por la vida de los demás.

Los dirigentes del Pacto Histórico, sus máximos representantes, Petro y Cepeda, es evidente que están a años luz política, intelectual y moralmente de los políticos de la derecha, como son Álvaro Uribe, Santos o Iván Duque. Álvaro Uribe fue todo en la política colombiana, director de la Aerocivil, alcalde de Medellín, Gobernador de Antioquia y presidente de la Republica en dos mandatos. Y que la DEA estadounidense en su día lo catalogo como el Narcotraficante Núm. 82, al lado del propio Pablo Escobar. Pero sus lazos con el Narcotráfico no son menos que sus lazos con el Paramilitarismo colombiano al servicio de los oligarcas y poderosos del país: durante décadas los Uribe Vélez comandaron estas bandas criminales al servicio del despojo de tierras y el asesinato social. Su hermano Santiago Uribe Velez está ahora mismo condenado a 28 años por ser el fundador del grupo “Los Doce Apóstoles y el mismo relacionado con la fundación del Bloque Metro, entre otros grupos paracos).

Es claro que los retoños del uribismo no necesitan ser lumbreras de inteligencia, sino aparecer como decididos defensores de las mejores tradiciones sangrientas y despóticas de sus mentores de la familia Uribe Vélez: hay tenemos a Paloma Valencia, que según algunas encuestas lidera la intención de voto en la derecha, con el 26,9%, según Atlas Intel. Es la candidata respaldada por el propio Álvaro Uribe como candidata del Centro Democrático y de la cual aún tendremos noticias que conocer, por llevar años “en los negocios del uribismo”.  Aparece en la Campaña electoral con la imagen de la derecha más moderada, frente a De La Espriella, abogado ligado a los narcos y Paramilitares. La campaña avanza y comienzan a surgir datos que podrían “presuntamente” implicar a De La Espriella, y al propio Álvaro Uribe en ser los autores intelectuales que dieron la orden del asesinato del Senador uribista Miguel Uribe Turbay.

Pero todas estas mediocridades políticas y humanas se completan con figurillas tristes y carentes de unos mínimos de inteligencia en las filas de la derecha y la extrema derecha colombiana (todo lo cual es lo mismo). Ahí tenemos a verdaderos títeres de la clase dominante en los círculos políticos, como son entre otros: Juan Manuel Galán, exsenador del Nuevo Liberalismo, David Luna, exministro y exsenador de Cambio Radical, Vicky Dávila, periodista, Aníbal Gaviria, exgobernador de Antioquia, Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda, Juan Daniel Oviedo, exdirector del DANE, Paloma Valencia, exsenadora del Centro Democrático, Juan Carlos Pinzón, exministro de Defensa, y Enrique Peñalosa.

        Para los marxistas es necesario dejar claro y nítido que todos estos políticos que representan los intereses de la oligarquía, la burguesía, los banqueros y sus socios imperialistas en el país, representan nuestros enemigos declarados, de una forma más o menos abierta. Es necesario barrerlos en las urnas y en la lucha en la sociedad. Somos conscientes, como lo son las amplias masas de Colombia que todo intento de lograr políticas que beneficien a los desfavorecidos de la sociedad tendrá a todos estos elementos en contra, situados junto a los Gilinski Bacal; David Vélez; Sarmiento Angulo; familia Santo Domingo; Arturo Calle; Carlos Ardila Lülle; Germán Efromovich; Jorge Enrique Vélez; Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez; César Gaviria y todos aquellos que amasaron y amasan enormes fortunas en base a la miseria generalizada del pueblo colombiano.

         Todo el mundo sabe que todas las cosas tienen un límite, y las ideas del reformismo han demostrado sus límites siempre, llevando en el terreno de la práctica, en la medida en la que se niegan a romper con el capitalismo y su crisis, a convertirse rápidamente en contra - reformistas. Porque al final no se trata de una cuestión moral de buenas o malas intenciones. Presumimos las mejores de las intenciones en Cepeda, al igual que las presumimos en Gustavo Petro. Pero en la medida en la que aceptas los limites impuestos por este sistema socioeconómico, acabas gestionando la propia crisis capitalista.

        Uno puede pretender pelar una cebolla capa a capa. Requerirá un tiempo, pero lo logrará. Sin embargo, todos sabemos que aquel que intente cazar a un tigre pata a pata, estará sin duda expuesto a ser devorado por el tigre, muy a pesar de que “en una mesa de dialogo intente convencer al tigre de que como lechugas y no carne”. Y estos tigres de la oligarquía, la burguesía, los banqueros y el imperialismo, están deseosos de comerse a las masas colombianas, comenzando, como no, por sus representantes políticos, sindicales y sociales.

         Para las masas colombianas, que insistimos, se han movilizado en estos años cada vez que han sido llamadas a las calles a apoyar las “reformas del gobierno”, estas no son cuestiones abstractas, de principios eternos. Para la clase obrera colombiana, para los oprimidos, las promesas, primero e Petro y ahora de Cepeda, se traducen en sus mentes como EMPLEOS Y SALARIOS DIGNOS, DERECHO A LA SALUD, PENSIONES PARA LA VEJEZ, EDUCACION DE CALIDAD Y GRATUITA PARA LOS JOVENES, TIERRAS FERTILES PARA LOS CAMPESINOS POBRES, UNA VIVIENDA DIGNA PARA LAS FAMILIAS Y COMIDA, UN PLATO DE COMIDA EN LAS MESAS DE TODAS LAS FAMILIAS, ….

        Y todo ello no es pedir que nadie baje las estrellas del cielo para las familias colombianas. Son cuestiones muy necesarias e imprescindibles para comenzar a vivir dignamente como verdaderos seres humanos. Cosas muy necesarias, básicas y fundamentales, que deben ser resueltas ¡ ya !.

         Pero vemos que antes estas necesidades, invariablemente todo el mundo escuchamos lo mismo de boca de la clase dominante y de sus lacayos en la política, los medios de comunicación y del conjunto de sus estrategas: “NO HAY RECURSOS, NO HAY DINERO, PARA ESAS COSAS”.

          Pero como hemos visto en esa pequeña lista de Forbes Colombia, solo en sus 10 primeros puestos, la mayor parte de la tarta de la riqueza nacional de Colombia esta en manos de un pequeño puñado de parásitos, de vampiros sociales, que se la apropian y se la quedan para su propio lucro privado. Entonces solo podemos deducir que el problema no es que no existan los recursos, estos ya están ahí, pero en manos de unas cuantas decenas de familias superricas, que lo son fruto de mantener en la pobreza y la miseria a todo el resto de la sociedad.

         El problema no es que no haya tierras, sino que estas están, fruto de un robo sistemático, en manos de un puñado de grandes ganaderos y latifundistas. El problema no es que no hay médicos, enfermeras, recursos para que todos los colombianos puedan disfrutar de una sanidad de calidad, sino que durante décadas las bandas mafiosas, unidas por miles de lazos a los poderosos de Colombia, se han robado la plata de la salud, han escondido los medicamentos necesarios para los pacientes y han negado los servicios médicos para salvar la vida de los enfermos.

               De todo ello debemos concluir que cualquier política que realmente pretenda acabar con los problemas existentes hoy y en este próximo periodo en Colombia pasa no por “dialogar y llegar a consensos” con los uribistas y la clase dominante, sino precisamente por imponer, con las masas movilizadas ciudad a ciudad, Departamento a Departamento, estas políticas a estas bandas de privilegiados, y a sus peones en la política, el uribismo e incluso a algunos que ahora de cara a las elecciones “nos acompañan, para luego poder sabotear las políticas de reformas desde dentro”.

      Los marxistas no podemos, ni debemos, dejar de ser claros en estos asuntos. Si los dirigentes del Pacto Histórico desean de verdad ofrecer soluciones duraderas a los problemas que padece la sociedad, hablándoles claro a las masas deben llamar a movilizarnos firme y decididamente por implantar una genuina política en favor de la aplastante mayoría d ela sociedad colombiana. Y ello no significa otra cosa que un plan consciente para expropiar las palancas fundamentales de la economía, de los bancos, grandes empresas y los latifundios, que nos permita planificar el conjunto d ela economía para solucionar los urgentes problemas que las familias obreras, campesinas, indígenas y todos aquellos sectores oprimidos padecemos actualmente.

          Sabemos que lo que planteamos, la expropiación de la burguesía y la oligarquía, no lo haremos con el beneplácito en “mesas de diálogo” con sus representantes. Por el contrario, ellos trataran de defender sus privilegios por todos los medios. Pero nosotros debemos tener plena confianza en la capacidad de lucha de las masas, que cuando toman una idea correcta en sus mentes, la transforman en una verdadera fuerza material.

         Los marxistas llamamos a las masas colombianas a tomar sus destinos en sus propias manos, a que tomemos el cielo por asalto. Esta es la única salida, la única solución real a los problemas que padecemos. ¡Nadie nunca nos regalo nada, ni nos lo regalara! Solo nuestra lucha, por un programa que transforme la sociedad, de abajo arriba y de arriba abajo, en beneficio de la aplastante mayoría de la sociedad, puede hacer desaparecer las lacras que padecemos producto del capitalismo parasitario del capitalismo colombiano, que solo funciona actualmente para favorecer a unas decenas de familias de ricachones.

               Es entorno a este programa que Iván Cepeda y los dirigentes del Pacto Histórico deben formular sus planteamientos de “diálogos y consensos”, con las masas colombianas. Comunidad a comunidad, barrio a barrio, ciudad a ciudad, en cada rincón hay que agitar, difundir y organizar a las masas en defensa de la transformación socialista de Colombia. Estos son los únicos “acuerdos” que se pueden establecer en defensa de una política que ofrezca soluciones reales y definitivas frente a los problemas que padece la gran mayoría de la sociedad.

          En el Estado español los trabajadores y los oprimidos pudimos ver las consecuencias de las políticas de las direcciones obreras tradicionales tras el colapso y caída de la dictadura franquista. En un contexto en el cual las masas españolas habían derrotado a la dictadura en las calles, en una situación prerrevolucionaria en los años 70, la burguesía española sintió el miedo a perderlo todo frente al ascenso de la lucha de clases. Y en esa situación los mismos que habían participado como ministros de Franco, aparecieron reconvertidos como “nuevos demócratas” e iniciaron un cambio de cara al régimen, manteniendo intactas las viejas estructuras de la dictadura, a las que dieron un ligero lavado de cara.

         Pero para que todo ello fuera asumible, más masticable, para las masas españolas, necesitaban, y obtuvieron, que las direcciones de las organizaciones de izquierdas españolas llevaran a cabo una política de “colaboración de clases”, que permitiera descarrilar la lucha de las masas, imponiendo una política de “paz social”.

         Para las masas española el fin de la dictadura, la democracia, significaban cosas muy concretas: empleo, salarios dignos, educación, sanidad, vivienda y barrios dignos, … Todo lo cual chocaba con el control parasito, la propiedad privada que ejercía la burguesía española sobre las grandes empresas, los grandes bancos y los latifundios en regiones como Andalucia.

          Y los viejos financiadores de la dictadura, los grandes empresarios y banqueros, ante el miedo a perder sus posiciones dominantes por la lucha de las masas, haciéndose pasar por “demócratas de siempre”, junto a los ministros del movimiento franquista como Adolfo Suarez, Manuel Fraga, Martin Villa o José Vilarasau Salat, (que más tarde se convirtió en presidente de honor de La Caixa), estuvieron encantados en participar en los pactos sociales frente a la  crisis: comenzando con “Los Pactos de la Moncloa”, en 1977, que comenzaron una larga serie de “acuerdos nacionales”, económicos y políticos, por los cuales se pretendía “estabilizar la economía española”, que siempre se basaron en lo mismo: promesas de que en el futuro los salarios, el empleo y las condiciones de vida de las masas mejoraran, cuando mejoren los resultados empresariales.

          Los grandes empresarios y banqueros vieron como sus beneficios aumentaban, pero jamás hicieron el más mínimo intento de cumplir los “acuerdos a futuro” para mejorar las condiciones de vida de las masas española. Estas políticas de colaboración de clases provoco enormes beneficios a la clase dominante, al tiempo que provoco la desilusión y la apatía política por todo un largo periodo entre la clase obrera y la juventud española.

               Por supuesto que la idílica transición española, que ha sido vendida como tal por todo el mundo, permitió que el capitalismo español continuara en pie, bajo el dominio de todos la vieja clase empresarial y banquera que apoyo al régimen dictatorial franquista, al igual que para “mantener la paz social” los dirigentes sindicales y políticos de los trabajadores permitieron el mantenimiento hasta los días de hoy de toda la vieja casta de oficiales en el ejército, la guardia civil y la policía, de toda la vieja casta de jueces de la judicatura heredada del franquismo.

               Pero ¿todo ello era inevitable, para traer la llamada democracia? Pues creemos a todas que no.  Pero para ello se necesitaba al frente de las organizaciones tradicionales de la clase trabajadora española unas direcciones distintas a las que hubo. El Partido Comunista, con Santiago Carrillo y la Pasionaria al frente habían pasado del estalinismo al eurocomunismo, al programa del reformismo socialdemócrata, al igual que los dirigentes del Partido Socialista hacia décadas habían renunciado a las ideas del genuino socialismo y habían abrazado los consejos, las ideas y el programa de la socialdemocracia alemana y sueca. Y en el terreno de las organizaciones sindicales, mas de lo mismo en CCOO y la UGT.

           Carecían de un programa que ofrecer a las masas españolas para transformar la sociedad y en su defecto ofrecieron el viejo programa del reformismo, de los acuerdos entre las clases sociales, que siempre acaba haciendo claudicar a las masas frente ante los intereses de los poderosos. Fruto de todo ello, en 1982 el Partido Socialista obtuvo una victoria electoral histórica, con más de 10 millones de votos y mayoría absoluta, que fue una enorme oportunidad para haber llevado adelante el programa “Por el Cambio”, como fue el slogan electoral.

        Pero los gobiernos de Felipe González claudicaron desde el inicio ante la burguesía, metió a España en la Unión Europea y en la OTAN. Hoy Felipe Gozalez es un destacado miembro de los Consejos de Administración de “Gas Natural” y unas cuentas grandes empresas más: Boluda Towage SL; Tagua Capital SL; Naturgy Energy Group SA, …

        Se dice que “Roma no paga traidores”, pero los datos indican que la burguesía si recompensa bien a sus amigos.

Durante los cuatro años de gobierno de Gustavo Petro hemos visto una constante: intentos de llevar adelante reformas progresistas, que uno tras otro, han sido bloqueados por la clase dominante. Hasta algo tan elemental como la subida este 2026 del Salario Mínimo ha sido criticada con furia, comenzando por el propio Alvaro Uribe, que decía que eso era “muy perjudicial para la economía colombiana” y que intento ser bloqueada por los órganos de control y hasta los jueces. Es por ello que no entendemos como en estos próximos cuatro años la clase dominante colombiana, y el imperialismo estadounidense, va a tratar de otra forma al gobierno de Iván Cepeda.

Hemos de suponer que los dirigentes del Pacto Histórico, y el propio compañero Iván Cepeda, se refiere a los representantes de la derecha, al uribismo incluido, a todos estos señores y damas, cuando se refiere a llamar al dialogo y a los acuerdos, para para “alcanzar consensos en temas plenamente visibles como la paz, la seguridad, el problema del narcotráfico y las economías ilícitas, la necesidad de una reforma agraria, así como la corrupción, con la que habrá una acción sin cuartel para eliminarla de la vida de los colombianos”.

Sinceramente somos de la opinión que ello es un garrafal error político, que hay que corregir ya, en primer lugar, porque puede causar serias dudas entre sectores más trasados de los trabajadores y los oprimidos, que al ver al candidato de la izquierda planteando la necesidad de “acuerdos con esos elementos”, les quita gravedad sobre todo lo que han hecho en el pasado y en el reciente periodo. Total, “si con ellos también se puede llegar a consensos de mejorar las condiciones de vida, no serán tan nefastos”. Muchos pueden pensar que, si ello es así, para que organizarse, para que luchar, para que movilizarse, si con acuerdos en una mesa se pueden solucionar los problemas. Y ello es falso hasta la medula.

Como hemos dicho, la clase trabajadora, los campesinos pobres, la juventud y el conjunto de los oprimidos en Colombia van a obtener solo y nada mas que lo que sean capaces de conquistar en la lucha, hablando claro, en el enfrentamiento en contar de la clase dominante, que pone a sus representantes políticos y mediáticos por delante.

Lejos de lo que piensan dirigentes como Gustavo Petro, la cuestión no está en hacer políticas para desarrollar el capitalismo colombiano. La burguesía, incluido sus sectores más progresistas, si los hay, no desarrollo más el capitalismo en Colombia no porque no hayan querido, sino porque tal y como existe ellos están amasando grandes beneficios y fortunas. La burguesía no invierte por patriotismo o consideraciones morales del tipo que sea, sino para obtener más y más beneficio privado.

Como en el conjunto de América Latina la única forma de hacer avanzar a la economía, y con ella a la sociedad, es mediante la abolición del capitalismo, asumiendo la clase trabajadora en su programa la implementación de todas aquellas tareas pendientes de la revolución burguesa, que no se completaron, ni ya completara la burguesía, una clase social en clara bancarrota a nivel mundial. Y ello es la demostración de la validez y corrección de la teoría de la revolución permanente, que explica que hoy las tareas democráticas, de desarrollo de la agricultura, la industria y la propia sociedad, son tareas que solo y tan solo la clase obrera puede implementar.

Hoy la crisis del capitalismo mundial amenaza con una nueva fase de profundización, que traerá y azotará a las masas con mas y mas lacras de barbarie capitalista. Las “aventuras reaccionarias del imperialismo norteamericana”, de las que hemos visto una prueba en enero en Venezuela, y de las que vemos ahora su barbarie en forma de bombas sobre Irán, no apuntan hacia un horizonte de progreso para la humanidad, sino de mayores dosis de penurias y padecimientos para cientos de millones de personas, de oprimidos, en todo el mundo.

Necesitamos urgentemente armar a la clase trabajadora en Colombia y en el resto de América Latina no con el programa del reformismo, el cual resulto incapaz en todo el periodo anterior de conquistar mejoras serias a los problemas que padecemos y que en este periodo de crisis y decadencia capitalista no puede en realidad ofrecer nada, porque la clase dominante que antes no estuvo dispuesta a conceder reformas seria, ahora se opondrán con uñas y dientes a ella en la medida en la que avanza la crisis global del capitalismo.

Más que en ningún otro periodo histórico, los trabajadores, la juventud y el conjunto de los oprimidos necesitamos del programa de la revolución, de la transformación radical e la sociedad. Debemos barrer de la sociedad al puñado de parásitos que viven a costa de nuestro trabajo, que chupan corruptamente el grueso de los recursos que el Estado obtiene del pago de los impuestos que pagamos nosotros. Y esto significa nacionalizar por interés de la sociedad el conjunto de las palancas fundamentales de la economía, las grandes empresas, los bancos, el sistema financiero y las grandes extensiones de tierras, para que podamos poner en marcha un PLAN DEMOCRATICO DE LA ECONOMIA, BAJO CONTROL DE LOS TRABAJADORES, QUE PERMITA EN POCO TIEMPO SOLUCIONAR TODOS Y CADA UNO DE LOS PROBLEMAS QUE AFRONTAMOS DIARIAMENTE.

Si, sabemos que la burguesía, el imperialismo, luchara a muerte contra nosotros. Lo sabemos, pero ya lo hacen hoy en día. Que otro significado tiene los ataques y amenazas de la Administración Trump contra el gobierno de Gustavo Petro. ¿Acaso alguien puede pensar que con “dialogo” el imperialismo o la oligarquía colombiana tratara mejor al gobierno de Iván Cepeda?

Por toda la experiencia pasada y reciente sabemos que la forma mas eficaz, de hecho, la única forma real de luchar, contra los planes reaccionarios de la clase dominante y el imperialismo es mediante la movilización y la lucha de las masas trabajadoras y oprimidas, de Colombia e internacionalmente. Frente a los intentos de intervención del imperialismo debemos hacer un claro llamamiento a nuestra clase, a los trabajadores colombianos y de toda América Latina, a levantarse, a movilizarse en contra del imperialismo estadounidense y de sus títeres nacionales.

Estamos ante momentos históricos, que supondrán una autentica encrucijada para la humanidad en su conjunto. No son momentos para las dudas, las vacilaciones y las medias tintas. El capitalismo vive de crisis en crisis y amenaza el propio futuro de la humanidad en el planeta. Antes de sucumbir amenaza a la sociedad con enterrarla en la oscuridad, las tinieblas y la barbarie, que reaparece con fuerza ante cada nueva crisis. Es el momento de que la única clase social revolucionaria hoy, la clase trabajadora asuma en sus manos el control de la sociedad, de la economía y restablezca todas las condiciones necesarias para una verdadera vida como seres humanos en este planeta.

La gran revolucionaria alemana Rosa Luxemburgo explico en 1916 que la h humanidad frente a la guerra, el imperialismo y la crisis del capitalismo tenía ante sí una elección crucial: ¡socialismo o barbarie! O la transformación socialista de la sociedad, mediante una lucha consciente del proletariado internacional, o la barbarie, la destrucción y el caos, la destrucción de la civilización humana y de la regresión social. Hoy en día, 110 años después, esta perspectiva es aun mas cierta que cuando fue escrita por Rosa.

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