COLOMBIA, 8 MARZO: VICTORIA DEL PACTO HISTORICO
POR UNA POLITICA EN FAVOR DE LA MAYORIA DE LA SOCIEDAD
El domingo pasado, 8 de marzo de 2026, en Colombia se celebraron elecciones legislativas, al objeto de renovar el Congreso de la República, eligiendo 108 senadores – que incluye a los llamados “curules especiales” - y 188 representantes a la Cámara, para el período 2026-2030. Además de estas votaciones, también se celebraron “consultas internas” de las Coaliciones, con el objetivo de definir los candidatos presidenciales para las elecciones presidenciales de mayo de este año.
En cualquier caso, cualquier proceso electoral siempre debemos de verlo, dentro de la película general como una fotografía de esta. Si bien la película muestra todas las contradicciones existentes en la economía, la sociedad, la política, y en última instancia el desarrollo de la lucha de clases, los resultados electorales muestran la foto fija de un momento determinado, remarcando que tenemos que ver que esa foto fija puede cambiar en el proceso, en una situación además como la actual caracterizada por los constantes cambios bruscos y repentinos en las situaciones.
Según los datos la participación en las votaciones experimentó una porcentaje aproximado del 50.36% de los votantes potenciales, con unos resultados preliminares, como veremos, que marcan giros en el panorama político colombiano.
El avance de los resultados viene a mostrar una clara consolidación en ascenso de las fuerzas políticas de la izquierda colombiana y un clarísimo retroceso y declive de las fuerzas políticas llamadas “tradicionales” de la derecha, de los representantes políticos de la oligarquía y la clase dominante.
Los Boletines oficiales de la Registraduría Nacional del Estado Civil, en el momento de tomar los datos con un “avance por encima del 98% del total de las mesas informadas”, nos muestra como el Pacto Histórico, ahora constituido como Partido político, ha emergido en Colombia como la principal organización con representación en el Senado de la República, que viene a profundizar el cambio político hacia la izquierda, iniciado en Colombia en el año 2022.
Según estos datos iniciales, del Boletín número 29, con el 93,3% de las mesas informadas, el Pacto Histórico muestra una clara ventaja, con el 22.87%, lo cual se traduce en 4.132.726 votos. Le sigue el partido del expresidente Alvaro Uribe Velez, con un 15.69%, traducido en 2.836.240 de votos. Ello refleja una clara bancarrota de la extrema derecha en el país en estos momentos. El mismo Alvaro Uribe ha quedado fuera, no siendo elegido Senador de la República.
Otros resultados de los partidos llamados tradicionales, de
la derecha, muestran como el Partido Liberal obtiene un 11.69%, con 2.113.656
de votos y la llamada Alianza Verde obtiene un 9.85%, con 1.781.180de los
votos. En el conteo de los votos finales las cifras nos indican que se
profundizara la ventaja del Pacto Histórico sobre la derecha y la extrema
derecha colombiana
RESULTADOS PARA EL SENADO
Con 19.3 millones de votos
escrutados, lo cual representa un 98.88% de mesas, los resultados para el Senado
dejan el siguiente panorama:
- Pacto
Histórico, es
ganador, con una votación aproximada de 4.397.877 de votos, un 22.75%, que
podría traducirse en 25 representantes, lo cual supone 5 senadores más que
en 2022, que permitirá que el Pacto Histórico sea el grupo mayoritario. Entre
los candidatos electos del Pacto Histórico esta Iván Cepeda, quien de
esta forma avanza hacia la Presidencia del país.
- Centro
Democrático obtiene
unos 3.035.715 votos, el 15.7%, lo que hará que obtenga algo así
como 17 curules, lo cual supone que perderá unos 4 representantes. Ello
muestra la tendencia manifestada en todo este último periodo de debilitamiento
del uribismo, de la extrema derecha, que como decíamos se manifiesta en la
no elección como Senador de su fundador y máxima cabeza visible, Álvaro
Uribe Vélez, quien no alcanzó al umbral requerido en la lista cerrada del
partido.
La ausencia de Uribe marcará un hito,
ya que representa la primera sonada derrota del exmandatario en su trayectoria,
que lo deja fuera del Congreso por primera vez en dos décadas y hace presagiar
nuevas derrotas en este próximo periodo.
- Partido
Liberal, mantiene
su representación moderada en el Congreso, con 2.262.662 de votos, que
supondrá un 11.71%, que le permitirá tener unos 13 representantes en el
Senado, pero que muestra que no consiguió avanzar significativamente, lo
cual que presagio de crisis en su interior en este nuevo periodo, que
estará caracterizado por la polarización a izquierda y derecha.
- Alianza
por Colombia (Alianza Verde y otros), con 1.904.154 de votos, que
significara un 10% y le permitirá tener unos 10 representantes en el
Senado, que quedarán expuestos a tener que apoyar a la izquierda o a la
derecha, lo cual puede permitir que entren en nuevas crisis en este
próximo periodo.
- Otros
partidos:
- Partido
Conservador, con 1.863.663 de los votos, un 10.55%, y unos 10
representantes;
- Cambio
Radical y Partido de la U, entre el 9 y 10%, y tendrán bancadas menores.
- “Salvación Nacional” y otras, lograrían unos 4 representantes.
Estos resultados confirman la victoria del
Pacto Histórico y son una clara luz sobre los deseos mayoritarios en la
sociedad de que la llamada “agenda de las reformas, de los cambios” se
profundicen, tras una victoria presidencial de Iván Cepeda y su fórmula
electoral, la dirigente indígena Aida Quilcué. Ello supondrá una oportunidad
para que las masas colombianas puedan comprobar en el terreno decisivo de la
práctica si es viable que Iván Cepeda pueda implementar las ideas que dice defender
de Antonio
Gramsci, si es puede implementar una profundización seriamente en conquista de
una genuina democracia para la clase trabajadora y los oprimidos de Colombia,
si puede avanzar en la paz y la justicia social. Y sin lugar a duda todo ello
tendrá consecuencias importantes para el futuro de Colombia.
Enfrentados a la
realidad objetiva de la sociedad, la clase obrera colombiana, al frente de
todos los sectores populares y oprimidos, deberá sacar las consecuencias lógicas,
de la necesidad de romper radicalmente con el capitalismo, con la oligarquía,
los grandes empresarios y banqueros, que en cada paso sangran al país para sus
propios beneficios.
La derrota de Uribe debe simbolizar el punto
final a toda una época de dominio de la clase dominante colombiana, y del
imperialismo estadounidense también, por medio de sus representantes políticos
reaccionarios, que se basaron durante décadas y décadas en el paramilitarismo,
la corrupción y el narcotráfico como señas de identidad.
Desde ya advertimos a
Iván Cepeda y a la dirección del Pacto Histórico, de que la única forma de
poder avanzar seriamente, de lograr mejorar en lo fundamental las condiciones
de vida de las masas en Colombia, es rompiendo radicalmente con el atrasado y parasito
capitalismo, causante ultimo de todas las lacras sociales que se padecen.
Alvaro Uribe y sus secuaces, con Paloma
Valencia al frente, han sido derrotados nuevamente en las urnas, lo cual debe
brindar una buena oportunidad para, hablando claro, aplastarlos de una forma
definitiva. Y ello solo será viable mediante una clara política de satisfacer
las necesidades y demandas de la clase trabajadora y el conjunto de los
sectores oprimidos y que han sufrido las consecuencias de las practicas
reaccionarias de los gobiernos uribistas.
Esto es una necesidad inaplazable, de lo
contrario estos reaccionarios bombardearan todo avance social y se prepararan
conscientemente para retornar a la primera oportunidad al poder y con ello
nuevos retornos a la barbarie reaccionaria de los poderosos colombianos y del
exterior.
Es necesario desde ya que tengamos luz y
claridad en toda la situación. Como explicaron una y otra vez los grandes
teóricos, no se puede ser neutral, ni intentarlo. O con la clase trabajadora y
los oprimidos, asestando golpes definitivos al sistema capitalista que nos
conduce a la barbarie, o con la clase dominante, sedienta de quedarse con toda
la riqueza social y que fomenta la barbarie para eliminar los obstáculos para
seguir acumulando brutales beneficios privados, a costa de la pobreza
generalizada.
Aquellos que ilusionados creen que es posible
compaginar “una política para todos”, intentando gobernar al mismo tiempo en
beneficio de los intereses y aspiraciones de la mayoría de la sociedad y al
mismo tiempo de los del 1% de los megáricos, pensamos con firmeza que se
equivocan radicalmente. Y aunque subjetivamente no sean sus intenciones, en
realidad están contribuyendo a preparar las condiciones para que los
reaccionarios vuelvan al poder y que las masas colombianas paguen, aun mas, con
violencia y sangre, las políticas que persiguen defender hasta el ultimo peso
para los bolsillos de los privilegiados.
Ahora mismo todo el mundo en Colombia es
consciente de que el uribismo esta en una crisis terminal, que su fundador y
expresidente Álvaro Uribe es ahora mismo pasado. Pero obligados por la propia
situación de su crisis, en el Centro Democrático están ya en la tarea de
replantearse su estrategia de futuro.
Siendo claro, como es además nuestra
obligación ser, todo está en manos de lo que en la izquierda hagamos ahora, desde
ya. En estos cuatro años de gobierno de Gustavo Petro (2022-2026), hemos podido
comprobar como la clase dominante ha boicoteado constantemente cualquier
intento de “reforma”, utilizando a sus agentes y peones desde dentro de la
Instituciones y del propio Estado, que dominan con todo tipo de clanes
corruptos, criminales y del paramilitarismo.
Priorizar, como dice Iván Cepeda, las agendas sociales, ambientales y de
paz, solo puede y debe significar una lucha sin cuartel a esos clanes, hasta
sus ultimas consecuencias y la propia expropiación de la riqueza que poseen y
que han extraído durante décadas del propio Estado colombiano.
Este es el panorama que tenemos por
delante para las Presidenciales de mayo y una vez que las masas colombianas
hayan llevado hasta el Palacio de Nariño a Iván Cepeda.
Marx y Engels explicaron en el documento
fundacional del socialismo científico que “toda la historia de la humanidad es
la historia de las luchas entre las clases sociales”. Y en estos momentos de la
historia de Colombia la lucha de clases se expresa mediante la lucha entre el
llamado petrismo y el uribismo, que está respirando con pulmones artificiales
en estos momentos. Desconectar al uribismo de las maquinas que aún lo hacen
respirar es la tarea del presente, para lo cual no podemos confiar ni un
segundo en aquellos que, desde los márgenes de la sociedad, bajo las etiquetas
de “centro”, nos hace guiños para que acordemos con ellos como aparcar
nuestra lucha que se encuentra en unos momentos decisivos.
¡¡ Ninguna confianza en los llamados
“Liberales, Verdes, … “
¡¡ Para esos amigos en realidad no necesitamos
enemigos!!
Estos señores y damas son representantes
políticos de sectores de la clase dominante y solo están a la espera del
momento para apuñalarnos y seguir prestando sus servicios a las grandes
fortunas del país y del propio uribismo decadente.
¡¡ Tenemos plena confianza en la capacidad de lucha y sacrificio de la clase trabajadora, los campesinos pobres , la juventud y los oprimidos !!
Las masas colombianas no quieren grandes
cosas, pero si lo que necesitan urgentemente: COMIDA EN LOS PLATOS DE LAS
FAMILIAS, UN PUESTO DE TRABAJO Y SALARIO DIGNOS, TIERRAS PARA LOS CAMPESINOS
POBRES Y PAZ PARA NO SER ASESINADOS POR LOS MATONES DE LOS RICOS, DE SUS BANDAS
CRIMINALES.
En forma de resumen debemos decir que Colombia
en estas elecciones de 2026 opta por una profundización hacia políticas de
transformación social. Ese es el sentido del triunfo del Pacto Histórico este 8
de marzo, un anticipo de lo que veremos en mayo.
El gobierno de Gustavo Petro tal vez
ha sido el del “querer y no poder”. El próximo gobierno de Iván Cepeda y
su fórmula electoral, Aida Quilcué, del Pacto Histórico, que tiene
obligatoriamente que ser el gobierno basado en una clara política fundamentada
en la lucha de las masas colombianas por su futuro, por satisfacer el conjunto
de las grandes necesidades sociales existentes. Un gobierno de los
trabajadores y oprimidos que llame y organice a las masas trabajadoras y
oprimidas para enterrar al capitalismo decrepito colombiano, comenzando así la
tarea de construir una sociedad basada en la igualdad y la democracia plena: UN
GOBIERNO QUE DESDE EL PRINCIPIO DEBE PASAR DE LAS PALABRAS A LOS HECHOS CLAROS.




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