CARTA ABIERTA DE UNA VICTIMA A IVÁN CEPEDA
Estimado Iván,
El Auto que aprobaron en mi contra lo hicieron cumpliendo las instrucciones del Gerente de la empresa MORARCI GROUP SAS, algo que no puedo llamar de otra forma que como corrupción.
El motivo e intención que les llevo a todo ello en contra del aqui firmante era que no pudiera seguir adelante con las Denucnias Penales que me vi obligado a interponer ante la Fiscalía General de la Nación, ante casos clarisimos de corrupciones del citado empresario con Inspectores de Trabajo y otros funcionarios del Ministerio de Trabajo en el Magdalena, al objeto de no cumplir con sus obligaciones de pagos de la deuda en atrassos e ilegalidades laborales cometidas en contra de un trabajador, que fue despedido injustamente, del Taller de esa empresa en Santa Marta.
Entenderas, como Defensor de Derechos Humanos, que por todo ello me considero una victima más del uribismo y sus clanes mafiosos y corruptos, enquistados en las estructuras del propio Estado colombiano. Y es en esta condición de victima en la que me dirijo a ti, además de por ser senador de la republica en representación de la izquierda. Me dirijo a ti, ademas, porque eres uno de los representantes de la izquierda con mayor autoridad politica y moral ante miles y millones de trabajadores, jovenes, indigenas, campesinos pobres y oprimidos en general de la sociedad colombiana, que esperan y desean que tu seas el proximo Presidente de la República de Colombia, tras las elecciones en 2026. Como esos millones de colombianos y colombianas, personalmente también espero que tee postules y logres ese objetivo.
Estoy plenamente convencido de que en su calidad de Defensor de Derechos Humanos comprendes perfectamente que las acciones que tomaron en mi contra, que vulneraron todos mis derechos, incluyendo aquellos que me asistían como marido de una ciudadana colombiana, con la que vivía en el momento en el que aprobaron esas medidas. Todos mis derechos consagrados en la propia Constitución Política colombiana de 1991, al igual que los contemplados en distintos tratados internacionales suscritos por el Estado colombiano, me fueron vulnerados en actos de clara corrupción.
En este sentido, quiero manifestarte que me considero uno más de los miles y miles de perjudicados, muchos de ellos ciudadanos colombianos pertenecientes a organizaciones de víctimas, sindicales, de mujeres, de derechos humanos, de economía solidaria, académicas, medios comunitarios, culturales, jóvenes, campesinos, exiliados, indígenas, afrocolombianos, etc. Es una larga lista de damnificados los que hemos sufrido las horribles consecuencias de la corrupción, enquistada en organismos del Estado, en unión con los propietarios de grandes empresas que saquean los recursos del propio Estado, que como sabes y has denunciado reiteradamente, han recurrido a todo tipo de acciones criminales, generando la violencia y el propio conflicto armado, que se vivió y aún vive Colombia, que conjuntamente con la exclusión económica, política y social que practican en todo el país provocan situaciones de enorme injusticia para la gran mayoría de la población.
Y te comento todo esto porque a lo largo de toda tu trayectoria publica has generado y concentrado en ti un odio constante de aquellos que detentan el poder real en Colombia, el de los gobiernos de Álvaro Uribe y sus continuadores, al igual que el de la oligarquía, los grandes empresarios y banqueros. Todos ellos, un pequeño puñado de familias en Colombia tienen en sus manos los resortes fundamentales de la economía y por tanto son los que impiden a la mayoría pensar en poder vivir una vida digna.
Es por ello que entiendo perfectamente que en estos momentos muchos trabajadores, los jóvenes y una amplia mayoría de los oprimidos en el país vean en usted no solo a un brillante y valiente político, sino fundamentalmente un aliado incondicional de nuestras causas, una voz persistente que ha venido defendiendo incansablemente los derechos humanos, la paz, la democracia, la justicia social y la verdad, en medio de una inmensa adversidad.
Soy de aquellos que pensamos que un verdadero dirigente político que represente los intereses de los más necesitados en la sociedad solo puede y debe tener como única autoridad la que emana de sus propios actos. Solo se puede predicar desde el ejemplo. Y que por todo ello seamos muchos los que veamos en ti todo un ejemplo de integridad y decencia.
Somos muchos los que vemos en usted un firme defensor, con un claro compromiso férreo en la tan necesaria PAZ, en la lucha porque haya una verdadera reconciliación y también una clara reparación para las víctimas. Por todo ello, junto a centenares de miles más, consideramos que tienes una enorme capacidad para tender puentes, diálogos, en el contexto de una sociedad diversa y en donde existen muchas dificultades para construir acuerdos justos.
Me consta que existe una gran mayoría que siente ilusión con la perspectiva que representas de buscar soluciones firmes, basadas en la construcción de rutas que permitan poder superar las encrucijadas y desafíos actuales, en un claro proyecto de país que se base en la dignidad y la memoria, en donde podamos vivir sin miedos y con pleno respeto a nuestros derechos.
Como uno más entre miles le comunico que confió en su liderazgo, coherente, sereno y profundo, para que nos represente como víctimas y para que represente al conjunto de los movimientos sociales. Deseamos que sea posible cumplir nuestros sueños de una Colombia social y humana, basada en la justicia y libre de las crecientes y terribles diferencias sociales que vemos, entre una minoría extremadamente rica y una gran mayoría de ciudadanos extremadamente necesitados de casi todo.
Por todo ello, el aquí firmante se une a decenas de miles, como me consta, que queremos pedirte para que te postules como CANDIDATO PRESIDENCIAL, de cara a las elecciones que deben celebrarse en el año 2026, convencido de que puedes contribuir en el avance y consolidación de políticas de cambios políticos y sociales, que el actual gobierno ha intentado establecer, pero que continúan siendo una urgente necesidad de que se pongan en marcha cuanto antes.
Tuyo y de la lucha de la clase trabajadora, colombiana e internacional, agradezco tu atención a esta carta. Recibe fraternales saludos.
En Málaga a, 15 de
agosto de 2025
Fdo. Salvador Pérez Díaz


La corrupción en la costa atlántica también es una ruptura institucional en varias entidades públicas hay que actuar urgentemente señor Presidente Gustavo Petro.
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