GUERRAS, CRISIS Y BARBARIE: EL FUTURO HUMANIDAD

Pirómanos queriendo apagar el fuego

LOS IMPERIALISTAS CREAN UN MUNDO DE BARBARIE POR: 

>    EL PETRÓLEO Y MATERIAS PRIMAS

>    LUCHAS POR LAS ESFERAS DE INFLUENCIAS

>    PARA CAMBIAR Y PONER RÉGIMENES


  DECLARACION PUBLICA  de "Lucha CONTRA CORRIENTE"

  Irak, Georgia, Afganistán, Gaza, Ucrania, Venezuela, Cuba, Groenlandia o Irán, son ejemplos recientes de conflictos, desarrollados o en proceso, que tienen diversos motivos aparentes detrás, pero en donde las manos del decadente imperialismo estadounidense asoman.

    Si alguna vez el mundo salió de las guerras, ahora ha vuelto a una espiral creciente, … Los motivos de toda esta conflictividad podemos decir que son varios: la lucha por el control y dominio de los recursos energéticos y naturales, la redefinición de las llamadas “esferas de influencias” del dominio de las potencias imperialistas, pasando a la lucha de los imperialistas por imponer regímenes distintos en los países y regiones, al objeto de dominar estas zonas políticamente también. Algunos analistas comienzan a hablar de las “policrisis”, para referirse al mundo en el cual hemos entrado, que a su vez está dominado por la crisis orgánica de sobreproducción capitalista.

Como siempre ocurre en estos contextos históricos, la burguesía intenta también con sus poderosos y brutales aparatos ideológicos y de propaganda, con los llamados medios de comunicación de masas al frente, arrojar arena a los ojos de la clase trabajadora en los cinco continentes, con el objetivo de ocultar la verdad de los acontecimientos. Como siempre ocurre a manos de la burguesía y el imperialismo, la verdad es siempre la primera víctima de las guerras.

Como decía Alexander Splzhenitsyn, “Sabemos que nos mienten. Ellos saben que mienten. Ellos saben que sabemos que nos mienten. Sabemos que ellos saben que sabemos que nos mienten. Y, sin embargo, siguen mintiendo”.

Los guiones de las películas difieren en muy pocos términos de unos casos a otros. El bombardeo sobre Caracas (Venezuela), las amenazas a los gobiernos de Colombia, México, … hablaban de lucha contra el narcoterrorismo. Pero los objetivos inmediatos que han perseguido es el control total de las materias primas, en el caso venezolano poner las manos de las grandes compañías estadounidenses en el petróleo y el resto de los minerales del país, convirtiendo a Venezuela en una absoluta colonia de los Estados Unidos.

Entonces, ¿qué hay detrás de todos estos conflictos?

Detrás de la política de meter susto en la población sobre armas nucleares, armas de “destrucción masiva”, como les gustan a los imperialistas decir, en Irán u otros países, se esconden los intereses fundamentales del imperialismo y el sionismo en la zona.

Una vez, el exsecretario de Estado bajo la Administración de George W. Bush, Colin Powell, quien estrenó como militar en Vietnam en 1962, y en 1990 y 1991 fue el encargado de coordinar las acciones militares durante la guerra del Golfo Pérsico contra Irak, tras la invasión de Kuwait, pues este General, y Jefe de Estado del Pentágono, resumiendo su propia experiencia de actividades bélicas imperialistas, afirmó tras la guerra de Irak, en 2003, que “la guerra es el último recurso, y si hay que hacerla, debe ser con un objetivo claro y un plan de salida”.

Todo indica que los nuevos asesores de Donald Trump, con el mismo al frente, no han aprendido nada del pasado reciente de los Estados Unidos de Ameérica y no cumplen con ninguna de las lecciones prácticas de las que hablaba Colin Powell. En la nueva aventura imperialista en Irán, estúpidamente están cometiendo todos los viejos errores que llevo al imperialismo norteamericano a afrontar derrotas en el periodo pasado.

Y ello está provocando serias preocupaciones, que causan fisuras entre ellos, entre los estrategas del imperialismo norteamericano, que ven como Trump había dicho que “no pondrían botas sobre el terreno", y ya están siendo obligados al envío de tropas de los Marines y Paracaidistas.

Pese a las intenciones iniciales del imperialismo estadounidense, la “guerra en si crea sus propias dinámicas internas”. La situación abierta ahora mismo en Irán se desliza peligrosamente hacia una guerra, como la de Irak, en la cual los EEUU tuvieron metidos más de 200.000 soldados.

Todo indica que el verdadero punto de inflexión en la situación esté siendo que por primera vez Israel está viéndose bastante vulnerable, como mínimo desde el año 1973. En el Estado sionista saben que ellos pueden ganar muchas guerras en Oriente Medio, sobre todo por la posición privilegiada que ocupan gracias al apoyo del imperialismo norteamericano y europeo. Pero los sionistas, al igual que el imperialismo estadounidense, saben que “si pierden una batalla, pueden desaparecer del mapa”.

Con el genocidio al pueblo palestino en Gaza, una macabra destrucción con el objetivo de acabar con Hamás, lograron arrastrar a una profunda crisis a Hezbolá, lo cual tuvo efectos directos en la caída del Régimen en sirio de Al-Asad. Finalmente, Israel se ha visto empujado a atacar a Irán, en un momento que pensaba era más propicio para una victoria rápida, ante la debilidad de todos los demás, que anteriormente apoyaban a Irán.

Pero esta situación está provocando serias divisiones internas en el propio campo de los estrategas del imperialismo y de la burguesía mundial. Pese a los coros altisonantes de Trump, toda la realidad indica que Israel ha forzado a la participación de los Estados Unidos en la cual EUU en una guerra cuyo resultado final no está, ni mucho menos, decidido, a lo cual se suma también el alto coste que la propia guerra está teniendo para el imperialismo y la clase dominante norteamericana.

Jorge Dezcallar, que fue director del Centro Nacional de Inteligencia de España (CNI), en estos días preocupado por la situación en Oriente Medio, ha declarado que "EE. UU. se ha metido en una guerra que sirve a los intereses de Israel, no a los suyos". En los buenos momentos todos se dan “besitos en las manos y felicitaciones”, perro cuando aparecen los problemas, y aparecen, todos buscan a su lado a quien culpar de los desastres.

De esta forma hemos visto en estos días la sintomática dimisión del director de Contraterrorismo de EEUU, Joe Kent, justo después de haber afirmado que “Irán no suponía una amenaza y que Israel había presionado a EE. UU. para sumarse a la ofensiva”.

El Sionismo lleva desde siempre buscando consolidar a Israel como el país más fuerte de toda la región, haciendo que Israel sea el país hegemónico en Oriente Medio. Y en ello han contado con el apoyo firme y activo del imperialismo norteamericano y europeo. Los tentáculos del sionismo se extienden por todo el planeta, en todos los centros de poder.

Sin embargo, las pretensiones sionistas en la actualidad chocan con otros países, que simplemente no lo aceptan. Turquía, Arabia Saudí o Irán:  países que son potencias en la zona y que no permiten que un país pequeño, tanto en tamaño, como en población (aunque gracias al apoyo del imperialismo industrial y tecnológicamente avanzado), sea quien ocupe la posición de gran potencia en la región, que es el objetivo que está detrás de cada guerra que Israel ha sostenido por décadas.

Detrás de los objetivos no confesados por EEUU e Israel, en su actual guerra contra Irán, tratan de esconder claramente tres objetivos centrales:

·      1.- El acceso al petróleo

·       2.- Cambiar regímenes

·       3.- Una lucha por el dominio regional, sobre todo por parte de Tel Aviv.

    Tal y como explico Napoleón Bonaparte, “la guerra es la más difícil de todas las ecuaciones”. En un principio, tras los primeros bombardeos de EEUU e Israel sobre Irán, Donald Trump se frotaba las manos de alegría, anunciando que habían logrado descabezar al régimen iraní. Con la muerte del ayatolá Ali Jamenei, anunciaron triunfantes que habían descabezado a Teherán. Pero los seres humanos somos frágiles en sí mismos, somos fáciles de aniquilar y de asesinar. también somos fáciles de reemplazar.

Pero inmediatamente Ali Jamenei fue reemplazado en el poder por su hijo, Mujtaba Jamenei, quién ha subido al poder como un “islamista más extremista”, y por cierto, mucho mejor relacionado con la oficialidad de la “Guardia Revolucionaria”. De hecho, la impresión de todos los analistas es que tras la muerte de Ali Jamenei, el régimen iraní lejos de debilitarse se ha fortalecido. Ello forma parte de la propia dialéctica de la historia. Mientras Donald Trump anuncia cada día que “Washington ya ha cumplido sus objetivos”, mientras reclama un pacto y acuerdo con el régimen de Teherán, con sus clásicas fanfarronadas de que “de lo contrario destruirá todo el país, lo llevara a la edad de piedra”, la sensación general es que el Régimen se ha reestructurado y que no cede antes las presiones imperialistas para un “acuerdo con EE. UU.”.

    El analista iraní Daniel Bashandeh, en respuesta a preguntas del diario www.20 minutos.es, comento con claridad que “el trasfondo de la guerra es estratégico. Al final, Trump busca dificultar el crecimiento económico de China. Por eso empezó con Venezuela y posteriormente, Irán, con el foco puesto en Ormuz. El primero era menos arriesgado, por eso llevo la operación primero ...

El segundo es más incierto. De todas formas, todo forma parte de una estrategia para intentar debilitar a China, que ha demostrado que no va a ceder frente a EEUU. China depende más del suministro energético Oriente Medio que EE. UU. Trump intenta presionar a Xi para tener negociaciones".

               Por todo ello toda la clave de la situación se ha concentrado en el Estrecho de Ormuz, lugar por el que transitaba el 20% del petróleo mundial. Mientras el miércoles pasado Trump aparecía en los hogares de todo el mundo, por TV desde el Despacho Oval, sus palabras triunfalistas sobre la guerra eran acompañadas de fuertes subidas del precio del petróleo y por caídas de las bolsas. Los ataques a Irán han paralizado el Estrecho y han disparado el precio del barril Brent por encima de los 115 dólares, al tiempo que ha disparado el precio del gas europeo un 70 %

               Es aquí donde han centrado su atención los poderosos. La reunión del G7 se centró en la "libertad de navegación en el estrecho de Ormuz”. Y es que todos desean, otra cosa es que lo puedan lograr, que la guerra no suponga un coste altísimo para la economía mundial, ya de por si con bastantes problemas.

En estas situaciones los representantes del propio imperialismo se dividen, difícilmente se ponen de acuerdo y acaban culpándose unos a otros. Así, la principal potencia económica de Europa, Alemania, ha manifestado sus “dudas”, por boca de su ministro de Defensa, Boris Pistorius, que dijo claramente que “No es nuestra guerra. Nosotros no la empezamos”. El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, ha mostrado su rechazo: "Esta guerra viola el derecho internacional. El argumento de una amenaza inminente para los Estados Unidos no se sostiene. Esta guerra es también un error político desastroso. Es una guerra innecesaria y evitable”.

Cualquier persona que no sea un ciego puede comprobar que las guerras no solo van de choques bélicos, sino que también juegan los factores económicos y las repercusiones sociales. Los bombardeos sobre Irán y las perspectivas nada optimistas para el imperialismo está sumiendo al conjunto de la economía capitalista mundial en una total incertidumbre, con previsiones que están revisando a peor para la inflación, creciendo, y una menor actividad económica, hacia una profunda recesión.

Y parece claro que las perspectivas iniciales de Donald Trump, de que los bombardeos pudieran desatar de inmediato una insurrección popular en contra del régimen de los Ayatolas, se ha evaporado en el aire, como mera ilusión. Con bastante probabilidad estas ideas se las habían sugerido personajes como Mohammad Mohaddessin, presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI), que afirmaba que al parecer estaba eufórico ante la perspectiva de ser ellos quienes reemplazaran inmediatamente al régimen iraní. El afirmaba que “la oposición iraní ya ha presentado una alternativa para el día después de la caída del régimen. …

… No, no necesitamos dinero, no necesitamos armas, no necesitamos tropas en el terreno. Tenemos nuestros soldados, el pueblo iraní, todos están listos para luchar contra este régimen. El pueblo iraní está financiando a la oposición y nuestro movimiento, así que lo que necesitamos es que los países occidentales, la UE, España, Francia, Estados Unidos, Reino Unido y los demás reconozcan el derecho del pueblo iraní a cambiar el régimen. La clave está en que lo que quiere lograr Estados Unidos solo lo podrá lograr con un Irán democrático”.

Y claro está, se olvidó de añadir que ellos será un buen gobierno títere de Israel y los EE. UU. El único pequeño gran problema es que las masas de Oriente Medio, de Irán, están viendo como estos señores y damas, “demócratas de siempre”, la oposición dice ser, se han puesto a cola de los misiles y las bombas que el sionismo y el imperialismo están arrojando a la población indefensa de Irán.

¿Con estás credenciales “democráticas”, montados en los misiles que caen sobre Teherán y otras ciudades del país, pretenden que las masas hagan una revolución y los lleven a ellos al Palacio Presidencial? Ellos, que se ofrecen para trabajar junto al monstruo del imperialismo y el sionismo, con el objeto de que los Estados Unidos sean los dueños de todo el petróleo e Israel el gendarme de toda la región. Nunca faltan estos elementos que quieren llegar al poder a costa de la sangre y la vida de las masas, del pueblo iraní, palestino, libanes, etc.

Y todo esto continua a una clara senda de intervenciones y guerras imperialistas en todo este último periodo. Recordamos que la guerra de Ucrania comenzó hace ya más de 4 años, que en realidad son ya más de 12 años, desde que el Kremlin comenzara en 2014 su lógica política de recuperar sus zonas de influencias, que los llevo a la invasión de Crimea, como paso previo a la guerra contra Kiev, en donde Putin pensaba provocar un cambio de régimen, pensando que sería una operación de 72 horas para llegar a la capital ucraniana. Ello le fue más fácil hacerlo en Bielorrusia, en donde puso a Alexandr Lukashenko, cosa que también hizo en el Cáucaso. Pero si las cosas no han sido tal cual pensó Putin, menos lo han sido para los planes de la OTAN, Europa y los EEUU, que han salido ya claramente derrotados de la guerra en Ucrania, sosteniendo aún la caída al vacío del gobierno de Volodimir Zelenski.

Y no han salido de una derrota, cuando ya las sombras de otra les planea alto: Algunos estrategas están sacando conclusiones en el sentido de que “lo que está ocurriendo en Irán y lo que está ocurriendo en Ucrania está relacionado. Rusia está intensificando la tensión allí, mientras está prestando su apoyo, disimuladamente dicen algunos, en el otro sitio.

Paradojas dialécticas de la vida, recovecos que se ven en los procesos históricos. Tras el inicio de la guerra en Ucrania, EEUU y Europa decretaron “el embargo del petróleo y el gas ruso”. Ahora, con la la guerra en Irán y el bloqueo del Estrecho, con las graves repercusiones en la economía mundial, los Estado Unidos se han apresurado a levantar el embargo a las energías rusas. La política sionista e imperialista norteamericana, que buscan el debilitamiento de Irán, a corto plazo está sirviendo para fortalecer al socio de China, a Rusia, quien sale beneficiada por los precios más altos del petróleo y el gas, que representa mayores beneficios, mayores ingresos, para los rusos, todo lo cual va directamente en detrimento de los ucranianos, que hasta ahora están siendo financiados por los europeos.

Las payasadas de algunos estrategas reaccionarios no tienen sentido alguno. Recientemente Tymofiy Mylovanov (exministro de Economía de Ucrania, actual presidente de la Kyiv School of Economics), afirmo que “a largo plazo, debilitar a Irán también debilita a Rusia. Francamente, creo que Vladimir Putin es consciente de que él podría ser el siguiente si Estados Unidos sale victorioso frente a Irán”.  Alicia en el País de las Maravillas, algunos creen sus propios cuentos.

El asunto es que hasta ahora todo está en dudas, y la perspectiva de una derrota del imperialismo en Irán flota en el ambiente, sobre todo porque todas las razones que han llevado a los Estados Unidos y a Israel a atacar a Irán, todos los objetivos, están hoy más lejos que cuando cayó la primera bomba sobre Teherán. Sin una victoria rápida de Israel y el imperialismo estadounidense, toda la situación sufrirá cambios bruscos y repentinos, incluidas las propias relaciones en las politicas de alianzas, que están comenzando a colapsar.

Qatar, aliado siempre del imperialismo, ayer su gobierno ordeno "expulsar a las tropas de EEUU y cerrar sus bases. El precio de la presencia americana ha sido demasiado alto". Fuentes norteamericanas respondieron afirmando que "perdemos el control de la base más importante del Golfo, en medio de la guerra con Irán".

Al otro lado vemos, lejos de las declaraciones de Trump sobre "aplastar a Irán", fruto del pavor que sienten los estrategas mas inteligentes del imperialismo, que están intentando forzar "negociaciones". Ayer mismo nos informan que "EEUU e Irán acuerdan un alto el fuego de dos semanas y un paso seguro por Ormuz", con todo el cinismo que los caracteriza siempre, dicen que, "un gran día para la paz mundial"

Este acuerdo de alto el fuego esta en las antípodas de los objetivos del imperialismo. La tregua tiene un carácter pírrico para Donald J. Trump, en una guerra en la que Estados Unidos está pagando un enorme precio: incremento de las tensiones con sus aliados, sus arsenales vacíos dejan al imperialismo norteamericano en evidencia y está dinamitando el "prestigio internacional" de los EEUU

Pero como ya nos tiene acostumbrado, por medio de sus redes sociales, el hombre del Despacho Oval es extremadamente claro, planteando con nitidez que persiguen los imperialistas detrás de cada acción: Trump ha afirmado que "habrá muchas acciones positivas y se hará mucho dinero".

Pero inmediatamente desde Israel, la Oficina del Primer Ministro, aseguró que "apoya la decisión de Trump de poner alto a los ataques, bajo la condición de que Irán abra inmediatamente los estrechos y cese sus bombardeos en la región". Con el cinismo típico de los reaccionarios sionistas, Israel dice que "respetará el alto fuego con Irán, pero a Israel le habría gustado haber logrado más objetivos en la guerra", y advierten que el acuerdo "no incluye al Líbano", en donde los sionistas continuarán sus ataques. 

Y todo continúa, como una vieja cantinela escrita, que deja claro que una cosa es querer y otra es poder, como reflejan titulares como este: "Trump vuelve a incumplir sus amenazas a Irán y acepta dos semanas de alto el fuego a partir de las exigencias de Teherán" (www.publico.es). Pese a todo ello,  durante toda la noche del martes han continuados los ataques en Irán, Israel, Bahréin, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.

        Como hemos dicho, Trump había amenazado con “hacer morir a toda una civilización" y ello no fue motivo para que nadie en las filas de los “aliados" de EE. UU. hiciera una sola critica, por pequeña que fuera. Pero, tan solo unas horas antes de que espiara el ultimátum, Trump se ha mostrado como un cobarde a los ojos de todo el mundo, llegando a un acuerdo de alto el fuego, que es extremadamente débil, y sobre todo frágil, pero que supone una derrota clara para los Estados Unidos como potencia y para Donald J. Trump en lo personal.

        En este ultimo mes toda la diplomacia de rapiña de los EEUU ha mostrado sus limites y han llevado al mundo hacia el precipicio económico. Bajo este escenario, el futuro presenta enormes interrogantes sobre cual volverá a ser el papel de los EEUU en el Oriente Medio.

Pero hay personas que continúan intentando "cuadrar el circulo", como Kaja Kallas, la Comisionada de la Unión Europea, que refleja perfectamente el carácter estúpido de la clase dominante europea, y de su diplomacia en articular, asustados ante una situación en la que saben que no juegan ningún papel independiente, Kallas ha calificado el alto el fuego, "acordado" entre Estados Unidos e Irán, como "un paso atrás desde el borde del precipicio tras semanas de escalada, para detener los misiles y reanudar el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz”. Y como a Lenin le gustaba citar, "un hombre al borde del precipicio deja de pensar".

Donald Trump tiene gran capacidad para hablar estupideces a diario, tarea en la que frecuentemente es acompañado por todo un coro de personas con muy dudosa o escasa inteligencia. Estas personas reflejan el nivel general de claro declive del sistema al que representan, el capitalismo. Nos recuerdan cuando los escuchamos las palabras de Erasmo de Roterdam, cuando decía que “cuanto menos talento tienen, más orgullo, vanidad y arrogancia tienen. Sin embargo, esos tontos siempre encuentran otros tontos para que les aplaudan”.

El 7 de octubre de 2023 Hamás realizó los ataques sobre Israel, con clara complicidad de los servicios secretos y militares sionistas, lo cual fue el “argumento y la excusa perfecta”, la lucha contra el terrorismo, para que Israel diera comienzo, en el contexto histórico de permanentes crímenes contra el pueblo palestino, de lo que ha sido calificado, con toda justicia, como un verdadero genocidio contra los palestinos en la Franja de Gaza.

Desde luego que ello ha sido, es, posible, por la complicidad y el apoyo a Israel del imperialismo estadounidense y europeo, que no movió un simple dedo, en ningún momento para parar ese genocidio. Solo, y tan solo, la lucha de masas en todo el mundo, también en el propio corazón de la bestia imperialista, en los EEUU, con manifestaciones de decenas de miles, obligo a Donald Trump a poner sobre la mesa un llamado “Plan de Paz”, con diferentes fases, que no se ha cumplido, ni se cumplirá.

De cualquier forma, la chisma de la lucha de clases quedo prendida, en oposición a las políticas belicistas del imperialismo y sus aliados. De aquel movimiento surgirán nuevos en contra de la constante bélica del imperialismo en este nuevo periodo. Como Lenin y Trotsky plantearon correctamente, en ocasiones podremos ver como las guerras imperialistas reaccionarias se pueden transformar en procesos revolucionarios.

Los imperialistas, como antes vimos en las afirmaciones de personajes como Colin Powell, se han “quemado las manos numerosas veces en las ultimas décadas”. Ello les hacía ser más cautos a la hora de abordar el inicio de nuevas intervenciones militares. Pero las necesidades del imperialismo, la lucha por apoderarse del grueso de la tarta de los beneficios en el mercado mundial los apremia. Y les hace cometer nuevos y graves errores.

Tras quemarse los dedos en la guerra de Irak, perjuraron que se abstendrían de intervenir, al menos con tropas sobre el terreno, en nuevos conflictos. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron la excusa para que George W. Bush, acompañado por Tony Blair, entonces primer ministro británico y líder derechista del Partido Laborista, junto con José María Aznar, el entonces Presidente del gobierno español y del franquista Partido Popular, invadieran Irak y ejecutaran al presidente iraquí, Saddam Hussein, con el argumento demostrado como absolutamente falso, de que el país suponía una amenaza para la seguridad, por que tenia armas de destrucción masiva, que solo en las mentes enfermas de los políticos reaccionarios de occidente existieron.

En Irak vimos una guerra más por el petróleo. Pero los intentos de asegurar los intereses estratégicos, de la llamada ahora geopolítica, del imperialismo en la zona, como vemos ahora 23 años después, supusieron un total fiasco para el imperialismo estadounidense. Como consecuencia de aquella guerra, aun vemos hoy sus secuelas, porque los norteamericanos crearon un campo de ocupación prolongado en el tiempo, que aumento el conflicto y la inestabilidad en Irak y en la zona, la cual no han podido solucionar hasta el día de hoy.

Otra intervención que se saldó con una clara derrota para el imperialismo norteamericano y europeo fue, sin duda, Afganistán. En 2021 tuvieron que retirarse del país, en el que volvieron al poder las tenebrosas fuerzas reaccionarias de los Talibanes, después de más de dos décadas de ofensivas. Estados Unidos tuvo que entender que no podía ganar la guerra, que se le abrían diversos focos de desafíos globales, en donde sus principales rivales imperialistas estaban comiéndoles el terreno.

En Afganistán los europeos, dijeron como siempre dicen, que aprendieron a que no podían depender en todo momento de los movimientos estratégicos de la Casa Blanca, que aun estaba presidida por el viejo Biden. Norteamericanos y europeos se retiraron caóticamente en Afganistán, cediéndoles el poder a los talibanes, algo que habían prometido jamás ocurriría. Los europeos aun dicen que no quieren depender militarmente de los Estados Unidos, pero cuando Trump habla, todos ellos se esconden a llorar.

Más de un mes después del inicio de las acciones bélicas sobre Irán, todo indica que el conflicto está lejos de tener una solución positiva para los EEUU. Y un conflicto que se prolongue aún por fechas indeterminada hace que el conjunto de la economía capitalista se asome al precipicio, atrapada entre la inflación y la recesión. Es el peor escenario con el cual la burguesía mundial quería pensar.

El incremento de las guerras en el mundo de hoy, el desarrollo de la crisis, con sus secuelas en desempleo masivo y salarios que no permiten a las familias trabajadoras subsistir cada mes, precios en aumento que nos condenan a vivir peos día a día, recortes en nuestros derechos a la sanidad, la educación la vivienda social, las pensiones, la profunda crisis climática que pone a la humanidad ante serios peligros de futuro, …  y en definitiva, un aumento de las condiciones miseras de vida para la mayoría. Todo ello es una receta acabada para un aumento de las tensiones sociales, para el desarrollo de explosiones sociales país tras país.

Hasta ahora si estos desarrollos de la lucha de clases no han ido más allá ha sido porque vemos a la mayoría de las direcciones de las organizaciones tradicionales de la clase trabajadora colaborando con la clase dominante, para intentar evitar se produzcan explosiones revolucionarias.

Pero el actual sistema social se ha convertido en un obstáculo absoluto para el desarrollo de las fuerzas productivas, de la sociedad, impidiendo que se puedan generar mejores condiciones de vida y de trabajo para la aplastante mayoría. Desde este punto de vista objetivo es un sistema social condenado a desaparecer de la historia, pero que no abandonara la escena hasta que sea derribado por la clase trabajadora. En su ocaso y decadencia amenaza a la humanidad con hacernos retroceder a la pura barbarie.

Hoy vemos una recaída seria en todos los viejos problemas a los que nos condena el Sistema capitalista. Como describió la situación León Trotsky a finales de la década de los años 30 del siglo pasado, en el "Programa de Transición (La agonía del capitalismo y las tareas de la IV Internacional - 1938), El cuadro de las relaciones internacionales no tiene mejor aspecto. Bajo la creciente presión de ocaso capitalista los antagonismos imperialistas han alcanzado el límite más allá del cual los conflictos y explosiones sangrientas (Etiopía, España, Extremo Oriente, Europa Central...) deben confundirse infaliblemente en un incendio mundial. En verdad la burguesía percibe el peligro mortal que una nueva guerra representa para su dominación, pero es actualmente infinitamente menos capaz de prevenirla que en vísperas de 1914” … “Todo depende del proletariado, es decir, de su vanguardia revolucionaria La crisis histórica de la humanidad se reduce a la dirección revolucionaria”.

Pasada ya la segunda década del siglo XXI, la humanidad se encuentra en una autentica encrucijada, en donde por un lado todos los avances de la ciencia, de la industria y la tecnología crean la posibilidad real de un futuro de prosperidad, de avances y prosperidad social, de un salto histórico en la propia cultura de la humanidad, que se podría extender al conjunto de los seres humanos. Pero, por otra parte, la propia existencia de la raza humana se ve amenazada en su existencia, la devastación del planeta avanza a ritmos agigantados y el futuro del planeta esta seriamente amenazado por la grave crisis ecológica galopante. 

        Análisis revelan que se emitieron 5 millones de toneladas de CO2, en tan solo 14 días de guerra imperialista contra Irán.  Desde el punto de vista, vital para el futuro d ela humanidad, ecológico, la guerra imperialista que llevan adelante Estados Unidos e Israel en Oriente Medio es también es un desastre para el clima: análisis revelan “un agotamiento del “presupuesto global de carbono”, a un coste más rápido incluso de los que 84 países juntos emiten a la atmosfera. 

La existencia misma de la raza humana está amenazada por la devastación del planeta, con millones de personas viviendo en la pobreza, al borde del precipicio. En un país tras otro reaparecen elementos de barbarie y el futuro del planeta está como nunca antes amenazado por la de gradación ecológica global. Y todo ello lo hace la clase dominante en nombre de las ganancias, del beneficio privado de unos pocos. Mientras centenares de millones de personas viven al borde de la miseria y el hambre, en una situación en donde vemos avanzar los elementos de barbarie en todo el planeta, este sistema bárbaro, que es el capitalismo, solo funciona para el aumento en cifras brutales de las cuentas bancarias de menos del 1 por ciento de la población del mundo. El dilema es claro: 

La elección en estos momentos es clara: ¡¡Ellos continúan al mando de las palancas de la economia y la sociedad, o la clase trabajadora los expropia y los manda al basurero histórico !!

En el contexto actual, solo el marxismo revolucionario puede ofrecer una alternativa seria, coherente, racional y de futuro al conjunto de la humanidad, ofreciendo una alternativa global a la crisis global del capitalismo, que nos asoma al retorno a la barbarie más cruda. Pero existe un pequeño gran problema, que debemos ser capaces de resolver: llegados a este punto el marxismo constituye una pequeña minoría en el movimiento obrero, en los diferentes países e internacionalmente.

Esto desde luego no es algo nuevo. Los marxistas miramos a la realidad cara a cara, con el objetivo de transformarla. Lo mismo ocurrió al inicio de la revolución rusa de 1917, en donde en febrero el partido bolchevique era una minoría entre la clase obrera. En aquellos momentos, Lenin, que recién volvía del exilio, explico que las tareas urgentes, como lo son para nosotros ahora, era “explicar pacientemente a los trabajadores la verdadera situación, llamándolos a defender el programa revolucionario, a organizarse para cambiar la sociedad”.

Esta tarea llevó desde febrero a octubre a los bolcheviques a situarse como fuerza mayoritaria en el seno de la clase trabajadora, que les permitió poner punto y final al dominio en la sociedad de los grandes terratenientes, empresarios y banqueros. Comenzando la lucha por construir una sociedad sin explotadores, una sociedad dotada de un gobierno y un Estado de los trabajadores.

Con los viejos problemas de siempre en primera línea de nuestras vidas, nosotros tenemos básicamente por delante las mismas tareas, en procesos donde no solo contaremos con unos pocos meses por delante, sino unos años de acontecimientos, en donde con situaciones dramáticas como las de Gaza o Irán, desplegaremos toda nuestra actividad en el desarrollo y fortalecimiento de una genuina dirección revolucionaria, que dotada con un genuino programa en beneficio de los trabajadores, permita dirigir la lucha por poner punto y final a las guerras, y al mundo de las crecientes necesidades de todo tipo que padecemos la aplastante mayoría de la población mundial.

La clase trabajadora, en el proceso de las luchas que inevitablemente se desarrollarán, debe poder establecer una sociedad nueva, literalmente TOMANDO EL CIELO POR ASALTO, que elimine de inmediato todas las lacras actuales del capitalismo, construyendo una sociedad basada en la plena democracia de los trabajadores, una sociedad socialista sin explotadores, ni explotados.

Este es el único futuro digno de tal nombre, el futuro por el cual merece la pena pelear y luchar. Y ese mundo comenzamos a construirlo desde nuestros corazones hoy, en cada barrio, en cada ciudad, en cada país, en una lucha de los trabajadores por encima de las fronteras, de las nacionalidades, razas, creencias o idiomas.

Comentarios

  1. Anónimo8/4/26

    Ahí teneis el "imperialismo humanitario".

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