LOS ATAQUES NORTEAMERICANOS CONTRA VENEZUELA, COLOMBIA, …


¡¡ Forjemos la derrota del imperialismo yanqui !!

Por: Editorial 

       Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, condenado en los EEUU a mas de 45 años por narcotráfico y como “Mercader de la muerte” (tráfico de armas), ha sido indultado por Donald Trump, es un ejemplo del tipo de dirigentes políticos de la extrema derecha en Latinoamérica, lo cual ha sido clave para ese indulto presidencial en Estados Unidos. Una situación muy parecida ocurre con el apoyo que la Administración Trump esta dando a otros destacados criminales, como es el caso de Álvaro Uribe o Jair Bolsonaro, en Colombia y Brasil respectivamente.

     Sin lugar a duda que estas acciones de autoprotección de sus peones en la región suponen una clara demostración de que, por otra parte, las acciones que ya durante 5 meses esta desarrollando el imperialismo norteamericano en el Mar Caribe, pretendidamente en lucha contra las drogas, supone una gran dosis de mentiras conscientes, en el deseo de los EEUU de cambiar gobiernos y someter a una constante amenaza bélica a los pueblos, como es el caso del venezolano.

     En estos momentos el imperialismo ya hizo volar por los aires a más de 23 botes destruidos, provocando no menos de 87 muertos extrajudiciales. El primer ataque lo realizó el Comando Sur de las tropas de Estados Unidos, en contra de una embarcación en el Caribe, el pasado 2 de septiembre. Como un elefante que entra en una cacharrería. Los imperialistas haciendo volar pequeñas embarcaciones de inofensivos pescadores, de jóvenes que buscan salir de la pobreza.

     Nadie en su sano juicio puede creer las mentiras del imperialismo, cuyas acciones esconden, como hemos explicado, los intentos de no perder mas posiciones frente al ascendente imperialismo chino y como no, tratándose de Venezuela: poner las sangrientas manos de las multinacionales yanquis en el control de los pozos y reservas petroleras, las mayores del mundo. Para ello el imperialismo estadounidense ve necesario, desde hace ya años, derrocar al gobierno venezolano y poner en su lugar a un dócil gobierno bajo su pleno control.

     Recientemente hemos escuchado a la congresista María Elvira Salazar, del grupo de los llamados “cubanos locos” en la Administración Trump, decir que las Compañías petroleras norteamericanas se van a dar un fiestón en Venezuela, controlando los pozos de las reservas petroleras venezolanos. En este tipo de personas las fuerzas se les va por la boca y en ocasiones confiesan la verdad de lo que pretenden.

     La reaccionaria, y eterna opositora venezolana, María Corina Machado, quien misteriosamente gano el Premio Nobel de la Paz, ante los empresarios norteamericanos le hablo entusiastamente de “las grandes oportunidades que tendrán las empresas de EEUU de poder hacerse con el control de más de 1,7 billones de dólares, del petróleo, el gas, el oro y las infraestructuras de Venezuela”. Ella declaro ante estos empresarios cual será su programa de gobierno, “un programa de privatización masiva, de las aguas arriba, aguas abajo y las del medio también”.

     Según informaciones serias, publicadas en El New York Times, “Nicolas Maduro estaba dispuesto desde principios de año a permitir que las grandes empresas estadounidenses accedan al petróleo venezolano, y a otros recursos minerales”. Entonces la pregunta cae por su propio peso: ¿Por qué la Administración Trump ha comenzado con las hostilidades militares?

     Debemos entender el carácter reaccionario en la mentalidad, y en todos los aspectos de la vida, de esta elite de los negocios lícitos e ilícitos que conforman hoy en día uno de los brazos de la Administración Trump: la Comunidad cubano-estadounidense de Miami, en ola que figura estas personas con muy dudosa capacidad intelectual y de pensar mínimamente, los Marco Rubio y compañía, que se educaron en los métodos de lucha guerreros del periodo llamado Guerra Fría. Todo lo que ellos creen identificar como socialista, comunista o simplemente de izquierda es un objetivo para derribar, por los medios que sean y al costo que sea. Esta claro que estos reaccionarios en sus mentes vacías piensan que derrocando a Maduro incluso frenará el flujo de los migrantes hacia los EEUU que proceden de Venezuela.

     Así tenemos que toda esta batería de acciones intimidatorias contra Venezuela y el resto de los países Latinoamericanos nada tiene que ver con “la lucha contra el narcotráfico” y mucho menos tiene que ver con una supuesta “lucha por la democracia”. A los imperialistas en general, y a Donald Trump en particular, nada les importa las cosas relacionadas con la democracia burguesa y mucho menos en los países de su patio trasero, como han visto y ven a los países de Latinoamérica. En el pasado los imperialistas decían “actuar en pro de la democracia y los derechos humanos”, pero eso forma parte de las mentiras del pasado y en el presente esas consideraciones ni siquiera son utilizadas para la propaganda, que nadie cree. Trump lo ha dejado claro: sus objetivos y pretensiones tienen relación con los intereses nacionales de los EEUU, una forma cómica de decir los intereses de los grandes empresarios y banqueros del país.

     Debemos repetir la verdad objetiva de todo lo que está en juego: la lucha de los estadounidenses por no perder más posiciones e incluso poder recuperar algo del terreno perdido en el conjunto de Latinoamérica, consiguiendo hasta donde puedan poder expulsar de la región el ascendente influjo de China y Rusia. Y si esto es motivo de dudas, aconsejamos a cualquiera que observe como aumentaron los lazos comerciales y políticos en el último periodo de Venezuela con estos dos países.

     Dame un punto de apoyo y moveré el mundo. Toda la cuestión va mucho más allá de Venezuela, pero por cuestiones como el petróleo, los minerales y la posición “rebelde del gobierno de Venezuela en las últimas décadas frente a los imperialistas norteamericanos, estos han decidió comenzar a hilar el patio trasero por este país.

     Trump ha descrito hace una semana, en un informe de estrategia, cual es la línea de su Administración. Ellos describen su primer objetivo: 

    «Queremos garantizar que el hemisferio occidental siga siendo lo suficientemente estable y bien gobernado como para prevenir y desalentar la migración masiva a Estados Unidos; queremos un hemisferio cuyos gobiernos cooperen con nosotros contra los narcoterroristas, los cárteles y otras organizaciones criminales transnacionales; queremos un hemisferio que siga libre de incursiones extranjeras hostiles o de la propiedad de activos clave, y que apoye las cadenas de suministro críticas; y queremos garantizar nuestro acceso continuo a lugares estratégicos clave».

     Estados Unidos reafirma y aplica ahora la Doctrina Monroe, en su intento claro de restaurar las posiciones dominantes del país en la región, en una política que habían abandonado años atrás. “América, USA, lo primero”, sigue siendo la visión de Donald Trump. Como hemos explicado reiteradamente, siempre la política exterior es una continuación de la política interior, y a la pretendida paz le continua inexorablemente la guerra”.

     El imperialismo estadounidense tiene claros objetivos políticos: controlar Venezuela, como parte integrante de controlar todo el continente. Ello es lo que está detrás de todas las medidas que ha tomado y está tomando en contra de Panamá, de Colombia, de Brasil, en Honduras, … y hace días otorgándole a Milei el rescate financiero a Argentina, que ata aún más de pies y manos al país al imperialismo y sus organismos internacionales.

     La Casa Blanca acaba de dar a conocer su documento sobre Estrategia de Seguridad Nacional, en el cual afirma Trump y su gobierno que,

"Estados Unidos debe reconsiderar su presencia militar en el hemisferio occidental… Un reajuste de nuestra presencia militar global para hacer frente a las amenazas urgentes en nuestro hemisferio, especialmente las misiones identificadas en esta estrategia… Despliegues específicos para asegurar la frontera y derrotar a los cárteles, incluyendo, cuando sea necesario, el uso de la fuerza letal para sustituir la fallida estrategia de las últimas décadas basada únicamente en la aplicación de la ley".

"Los competidores no hemisféricos han hecho importantes incursiones en nuestro hemisferio, tanto para perjudicarnos económicamente en el presente como a través de formas que pueden perjudicarnos estratégicamente en el futuro. Permitir estas incursiones sin una respuesta enérgica es otro gran error estratégico estadounidense de las últimas décadas. Estados Unidos debe ser preeminente en el hemisferio occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, una condición que permita afirmarnos con confianza dónde y cuándo sea necesario en la región".

Luchar contra el imperialismo estadounidense

Durante los últimos meses, en especial, Gustavo Petro (presidente de Colombia) se ha configurado como unos de los principales dirigentes en contra de las políticas del imperialismo estadounidense, de la Administración Trump. El ha denunciado las agresiones en contra de los derechos humanos que los imperialistas han llevado y llevan a cabo en Gaza, en el Mar Caribe y en otros lugares. Ello es muy positivo y así es necesario decirlo. Pero por toda la experiencia pasada debemos añadir que estamos acostumbrados a ver como las retoricas “izquierdistas” de dirigentes reformistas de izquierdas, no se corresponden luego con las políticas prácticas. Es una necesidad que los discursos se corresponden con las políticas que se aplican en el terreno concreto de la práctica.

Si como ha dicho Gustavo Petro la culpa de los problemas de fondo de la sociedad colombiana tienen su origen en la existencia de un pequeño grupo de familias, de la oligarquía, los grandes empresarios y banqueros, NO ENTENDEMOS PORQUE EL GOBIERNO DE G. PETRO NO HA TOMADO NINGUNA MEDIDA PRACTICA QUE CORTE LA HIERBA DE LOS PIES DE ESAS FAMILIAS, TOLERANDO QUE CONTINUEN CONTROLANDO EN LA PRACTICA LOS DESTINOS DEL PAIS.

La política exterior de un gobierno siempre es el producto de su política interior. Después de meses, como decíamos, de estar criticando abiertamente la política de agresiones del imperialismo USA y del gobierno Trump en concreto, lo cual era correcto y de ello se derivaba hacer un claro llamamiento al pueblo colombiano y al conjunto d ellos pueblos latinoamericanos a prepararse y combatir esas agresiones, en los últimos días hemos escuchado de la boca de Petro una aceptación de parte de los objetivos yanquis con respecto a Venezuela. Así el 6 de diciembre Petro rechazaba acertadamente la invasión estadounidense de Venezuela, pero lamentablemente ofrecía una alternativa de claudicación ante los EEUU, con el objetivo de evitar un baño de sangre Gustavo Petro dice que “debe haber un gobierno de transición en Venezuela, acordado por el pueblo venezolano”.

¿Debe ceder Venezuela ante los objetivos norteamericanos para evitar que reaccionariamente sea el país invadido y sus recursos expoliados? Creemos que nada mas lejos de las necesidades y lo que debe ser una política de oposición y lucha contra las agresiones imperialistas.

En política si aceptas una parte de las agresiones, al final te exigen que aceptes el paquete completo. Si EE. UU. logra deponer al gobierno de Nicolas Maduro, acto seguido exigirá el derrocamiento del propio gobierno de Gustavo Petro y porque no, ya puestos, el desmantelamiento total de lo que puede quedar de la revolución cubana. 

La noche sigue al día. Si ahora cedemos ante los ataques de EEUU sobre Venezuela, ello solo será interpretado por Trump como una muestra de debilidad por parte de los pueblos latinoamericanos y acto seguido apretarán exigiendo más y más. La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, ha prometido dar refugio a Nicolás Maduro si abandona Venezuela, afirmando que "nosotros lo que estamos diciendo es que es necesario negociar y encontrar una salida a la situación de tensión en el Caribe". 

Con independencia de la buena voluntad que puedan encerrar esas afirmaciones, pensamos ello es un tremendo error, que solo sirve para "validar" la idea de que EEUU el problema último es Maduro. Y ello no es así. Para los imperialistas detrás de Maduro estarán todos los demás que no se sometan dócilmente a sus pretenciones, comenzando por el propio gobierno colombiano.

Con toda la experiencia de la lucha antiimperialista podemos afirmar rotundamente que los actuales ataques norteamericanos sobre el conjunto de Latinoamérica no serán frenados por los llamamientos al “derecho internacional”, ni a los “derechos humanos”, o a principios como al “respeto a la democracia y la libertad”.  Organismos como la ONU son meras cascaras vacías que en el mejor de los casos solo sirven para “legitimar las políticas del imperialismo” y de lo contrario siempre se muestran como órganos estériles e impotentes, que guardan silencio o redactan meras “condenas morales”, que nacen bloqueadas por el propio imperialismo. ¿Qué harán ahora los “moralistas” ante el acto de piratería moderna de los Estados Unidos robando buques cargados de petróleo venezolano? Nada, lo sabemos.

La única forma que podemos tener para oponernos al imperialismo estadounidense, con una perspectiva de poder derrotarlo, es a través de la lucha y la movilización de masas, con la plena participación del conjunto de la clase obrera y los campesinos pobres de toda la región. Debemos levantar un movimiento de masas contra las agresiones imperialistas, en donde sea la clase trabajadora al frente del conjunto de los oprimidos de toda Latinoamérica quienes tomen en sus manos la lucha por derrocar las reaccionarias políticas de la Administración Trump. Y en esta lucha el pacifismo pequeño burgués no sirve, como siempre, nada. Si los trabajadores y los campesinos deben tomar las armas en las manos para repeler la agresión de EE. UU., esas armas deberán ser tomadas.

Es necesario levantar con urgencia ese movimiento de lucha de las masas, en toda Latinoamérica y en ello no debemos depositar ninguna confianza en ninguno de los países, que en ultima instancia siempre acaban claudicando a las presiones y las amenazas de los imperialistas, las cuales son ejercidas de mil formas distintas, también a través de las propias multinacionales norteamericanas que controlan junto a las oligarquías d ellos distintos países la vida económica y por tanto social en toda la región.

La lucha de los oprimidos en contra de las agresiones del imperialismo estadounidense debe comenzar por crear Comités de Lucha contra el Imperialismo en los distintos países, llevando a la práctica un claro programa de transformación social en los distintos países, al objeto de poner punto final al control parasito que ejercen las elites dominantes sobre la sociedad y que impiden poder acabar con las tremendas necesidades sociales existentes, comenzando por poner fin a las miseras condiciones de vida a las que nos condenan.

Para ello no existen términos medios, terceras vías. Debemos luchar por la expropiación de las grandes fincas en manos de las distintas oligarquías en la región, expropiar las grandes empresas, comenzando por los monopolios y multinacionales del imperialismo yanqui y expropiar el sector financiero, los grandes bancos. Todo ello debe servir para poder controlar democráticamente y en beneficio de la mayoría los enormes recursos existentes en la sociedad y que hoy están solo destinados al lucro y el beneficio privado de unos pocos.

Es evidente para cualquiera que un programa así creara tal apoyo entre la mayoría de las sociedades en los distintos países de Latinoamérica, que podrá caminar hacia la constitución de una Federación Socialista de la región, que con ello el imperialismo puede ser derrotado abiertamente, mientras lanzamos un claro llamamiento a los trabajadores, a la juventud y al conjunto de los oprimidos en los Estados Unidos de Norteamérica para que se sumen a la lucha por una sociedad sin opresión de clase, dejando atrás el bárbaro mundo de la explotación capitalista.

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