LOS ATAQUES NORTEAMERICANOS CONTRA VENEZUELA, COLOMBIA, …
¡¡ Forjemos la derrota del imperialismo yanqui !!
Por: Editorial
«Queremos
garantizar que el hemisferio occidental siga siendo lo suficientemente estable
y bien gobernado como para prevenir y desalentar la migración masiva a Estados
Unidos; queremos un hemisferio cuyos gobiernos cooperen con nosotros
contra los narcoterroristas, los cárteles y otras organizaciones criminales
transnacionales; queremos un hemisferio que siga libre de incursiones
extranjeras hostiles o de la propiedad de activos clave, y que apoye las
cadenas de suministro críticas; y queremos garantizar nuestro acceso continuo a
lugares estratégicos clave».
Estados Unidos reafirma y aplica ahora la Doctrina Monroe, en su intento claro de restaurar las posiciones dominantes del país en la región, en una política que habían abandonado años atrás. “América, USA, lo primero”, sigue siendo la visión de Donald Trump. Como hemos explicado reiteradamente, siempre la política exterior es una continuación de la política interior, y a la pretendida paz le continua inexorablemente la guerra”.
"Estados Unidos debe reconsiderar su
presencia militar en el hemisferio occidental… Un reajuste de nuestra presencia
militar global para hacer frente a las amenazas urgentes en nuestro hemisferio,
especialmente las misiones identificadas en esta estrategia… Despliegues
específicos para asegurar la frontera y derrotar a los cárteles, incluyendo,
cuando sea necesario, el uso de la fuerza letal para sustituir la fallida
estrategia de las últimas décadas basada únicamente en la aplicación de la
ley".
"Los competidores no hemisféricos han
hecho importantes incursiones en nuestro hemisferio, tanto para perjudicarnos
económicamente en el presente como a través de formas que pueden perjudicarnos
estratégicamente en el futuro. Permitir estas incursiones sin una respuesta
enérgica es otro gran error estratégico estadounidense de las últimas
décadas. Estados Unidos debe ser preeminente en el hemisferio
occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, una
condición que permita afirmarnos con confianza dónde y cuándo sea necesario en
la región".
Luchar contra
el imperialismo estadounidense
Durante los
últimos meses, en especial, Gustavo Petro (presidente de Colombia) se ha
configurado como unos de los principales dirigentes en contra de las políticas
del imperialismo estadounidense, de la Administración Trump. El ha denunciado
las agresiones en contra de los derechos humanos que los imperialistas han
llevado y llevan a cabo en Gaza, en el Mar Caribe y en otros lugares. Ello es
muy positivo y así es necesario decirlo. Pero por toda la experiencia pasada
debemos añadir que estamos acostumbrados a ver como las retoricas
“izquierdistas” de dirigentes reformistas de izquierdas, no se corresponden
luego con las políticas prácticas. Es una necesidad que los discursos se
corresponden con las políticas que se aplican en el terreno concreto de la práctica.
Si como ha
dicho Gustavo Petro la culpa de los problemas de fondo de la sociedad
colombiana tienen su origen en la existencia de un pequeño grupo de familias,
de la oligarquía, los grandes empresarios y banqueros, NO ENTENDEMOS PORQUE EL
GOBIERNO DE G. PETRO NO HA TOMADO NINGUNA MEDIDA PRACTICA QUE CORTE LA HIERBA
DE LOS PIES DE ESAS FAMILIAS, TOLERANDO QUE CONTINUEN CONTROLANDO EN LA
PRACTICA LOS DESTINOS DEL PAIS.
La política
exterior de un gobierno siempre es el producto de su política interior. Después
de meses, como decíamos, de estar criticando abiertamente la política de
agresiones del imperialismo USA y del gobierno Trump en concreto, lo cual era
correcto y de ello se derivaba hacer un claro llamamiento al pueblo colombiano
y al conjunto d ellos pueblos latinoamericanos a prepararse y combatir esas
agresiones, en los últimos días hemos escuchado de la boca de Petro una
aceptación de parte de los objetivos yanquis con respecto a Venezuela. Así el 6
de diciembre Petro rechazaba acertadamente la invasión estadounidense de
Venezuela, pero lamentablemente ofrecía una alternativa de claudicación ante
los EEUU, con el objetivo de evitar un baño de sangre Gustavo Petro dice que “debe
haber un gobierno de transición en Venezuela, acordado por el pueblo venezolano”.
¿Debe ceder
Venezuela ante los objetivos norteamericanos para evitar que reaccionariamente
sea el país invadido y sus recursos expoliados? Creemos que nada mas lejos de
las necesidades y lo que debe ser una política de oposición y lucha contra las
agresiones imperialistas.
En política si aceptas una parte de las agresiones, al final te exigen que aceptes el paquete completo. Si EE. UU. logra deponer al gobierno de Nicolas Maduro, acto seguido exigirá el derrocamiento del propio gobierno de Gustavo Petro y porque no, ya puestos, el desmantelamiento total de lo que puede quedar de la revolución cubana.
La noche sigue al día. Si ahora cedemos ante los ataques de EEUU sobre Venezuela, ello solo será interpretado por Trump como una muestra de debilidad por parte de los pueblos latinoamericanos y acto seguido apretarán exigiendo más y más. La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, ha prometido dar refugio a Nicolás Maduro si abandona Venezuela, afirmando que "nosotros lo que estamos diciendo es que es necesario negociar y encontrar una salida a la situación de tensión en el Caribe".
Con independencia de la buena voluntad que puedan encerrar esas afirmaciones, pensamos ello es un tremendo error, que solo sirve para "validar" la idea de que EEUU el problema último es Maduro. Y ello no es así. Para los imperialistas detrás de Maduro estarán todos los demás que no se sometan dócilmente a sus pretenciones, comenzando por el propio gobierno colombiano.
Con toda la experiencia de la lucha antiimperialista podemos afirmar rotundamente que los actuales ataques norteamericanos sobre el conjunto de Latinoamérica no serán frenados por los llamamientos al “derecho internacional”, ni a los “derechos humanos”, o a principios como al “respeto a la democracia y la libertad”. Organismos como la ONU son meras cascaras vacías que en el mejor de los casos solo sirven para “legitimar las políticas del imperialismo” y de lo contrario siempre se muestran como órganos estériles e impotentes, que guardan silencio o redactan meras “condenas morales”, que nacen bloqueadas por el propio imperialismo. ¿Qué harán ahora los “moralistas” ante el acto de piratería moderna de los Estados Unidos robando buques cargados de petróleo venezolano? Nada, lo sabemos.
La única forma
que podemos tener para oponernos al imperialismo estadounidense, con una
perspectiva de poder derrotarlo, es a través de la lucha y la movilización de
masas, con la plena participación del conjunto de la clase obrera y los
campesinos pobres de toda la región. Debemos levantar un movimiento de masas
contra las agresiones imperialistas, en donde sea la clase trabajadora al
frente del conjunto de los oprimidos de toda Latinoamérica quienes tomen en sus
manos la lucha por derrocar las reaccionarias políticas de la Administración
Trump. Y en esta lucha el pacifismo pequeño burgués no sirve, como siempre,
nada. Si los trabajadores y los campesinos deben tomar las armas en las manos
para repeler la agresión de EE. UU., esas armas deberán ser tomadas.
Es necesario
levantar con urgencia ese movimiento de lucha de las masas, en toda
Latinoamérica y en ello no debemos depositar ninguna confianza en ninguno de
los países, que en ultima instancia siempre acaban claudicando a las presiones
y las amenazas de los imperialistas, las cuales son ejercidas de mil formas
distintas, también a través de las propias multinacionales norteamericanas que
controlan junto a las oligarquías d ellos distintos países la vida económica y
por tanto social en toda la región.
La lucha de
los oprimidos en contra de las agresiones del imperialismo estadounidense debe
comenzar por crear Comités de Lucha contra el Imperialismo en los distintos
países, llevando a la práctica un claro programa de transformación social en
los distintos países, al objeto de poner punto final al control parasito que
ejercen las elites dominantes sobre la sociedad y que impiden poder acabar con
las tremendas necesidades sociales existentes, comenzando por poner fin a las
miseras condiciones de vida a las que nos condenan.
Para ello no
existen términos medios, terceras vías. Debemos luchar por la expropiación de
las grandes fincas en manos de las distintas oligarquías en la región,
expropiar las grandes empresas, comenzando por los monopolios y multinacionales
del imperialismo yanqui y expropiar el sector financiero, los grandes bancos.
Todo ello debe servir para poder controlar democráticamente y en beneficio de
la mayoría los enormes recursos existentes en la sociedad y que hoy están solo
destinados al lucro y el beneficio privado de unos pocos.
Es evidente para cualquiera que un programa así creara tal apoyo entre la mayoría de las sociedades en los distintos países de Latinoamérica, que podrá caminar hacia la constitución de una Federación Socialista de la región, que con ello el imperialismo puede ser derrotado abiertamente, mientras lanzamos un claro llamamiento a los trabajadores, a la juventud y al conjunto de los oprimidos en los Estados Unidos de Norteamérica para que se sumen a la lucha por una sociedad sin opresión de clase, dejando atrás el bárbaro mundo de la explotación capitalista.

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