COLOMBIA: POR UN GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES


 ¡¡DERROTEMOS A LA DERECHA, AL URIBISMO!!

¡¡ VOTAR NO BASTA !!

ORGANIZATE, LUCHA POR CAMBIAR LA SOCIDAD 

Por Salvador Pérez

        El día 31 de mayo se celebran en Colombia la primera vuelta de las elecciones presidenciales para elegir al presidente/a y vicepresidente/a de la República, para el periodo de 2026 - 2030. En caso de que ninguna de las candidaturas venza con mayoría absoluta, la segunda vuelta se celebraría el próximo 21 de junio.

     

   Es necesario recordar siempre que los enemigos de los trabajadores, la juventud y el conjunto de los oprimidos en la sociedad, en el terreno social, económico y político es la oligarquía, los burgueses propietarios de las grandes empresas, bancos y del sistema financiero, que son los que nos condenan a condiciones de vida de enormes carencias, a las necesidades y condiciones miseras de vida. Y en el terreno político estas elites dominantes están representadas por los partidos de la derecha, fundamentalmente en el caso de Colombia por el Centro Democrático de Alvaro Uribe, Paloma Valencia y todos los demás.

        Las elecciones presidenciales de 2022 estuvieron precedidas por el Estallido Social de 2021, que durante tres meses convulsiono las bases de la sociedad colombiana y puso contra las cuerdas al gobierno reaccionario de Iván Duque, que malvivió al paro nacional herido de muerte, tras sufrir dimisiones de ministros y altos cargos. Al año siguiente, en el terreno electoral, Gustavo Petro fue llevado a la presidencia por el apoyo de las masas.

        Durante cuatro años del gobierno Petro hemos visto las limitaciones de poder conseguir avances importantes para las necesidades sociales existentes mediante las instituciones de la democracia burguesa. El Senado, el Congreso, los órganos de control, la propia fiscalía y la judicatura han jugado papeles en favor de las elites pudientes, bloqueando la mayor parte de las reformas progresistas que el gobierno de Gustavo Petro había comprometido con la mayoría del pueblo colombiano. De ello ya debemos obtener una importante lección: todos los avances que pretendemos conseguir debemos hacerlos posible mediante la lucha y la movilización social, la clase dominante no entiende otro lenguaje.

        Casi sintiendo vergüenza ajena hemos visto desarrollarse ante nuestros ojos una campaña política constante, en unidad de acción de la derecha reaccionaria colombiana con los agentes y representantes del imperialismo estadounidense, en donde en la figura del presidente Petro se ha estado, se está, amenazando al pueblo con todo tipo de violencias. En este clima de amenazas la derecha pretende vender su llamada política de “seguridad democrática”, como ellos llaman al paramilitarismo, los clanes de corrupción, …

        Es claro que con el objetivo de mantener y aumentar sus beneficios y el propio saqueo de los recursos públicos mediante la maquinaria de la corrupción en todos los organismos del Estado, el uribismo este trabajando con el objetivo de recomponer sus fuerzas, llegar de nuevo al poder y que asistamos de nuevo a las vivencias de las masacres, los asesinatos de lideres sociales, sindicales, … A eso llaman “seguridad”, a los tiempos en los que acordaban con Castaño, Mancuso ,… la creación de bloques paramilitares para asustar, amedrantar y asesinar a lo mejor en este país de la juventud, los trabajadores, comunidades indígenas y campesinos pobres.

        Esta es la política que continúa defendiendo Álvaro Uribe Velez, quien ya está condenado por la Justicia en primera Instancia, al igual que lo está su hermano, Santiago Uribe, condenado a 28 años de prisión por su participación en la creación y financiación del grupo paramilitar "Los doce apóstoles".  Y esta es la misma política que defienden las/os reaccionarias/os Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, que representan dos caras d ela misma moneda de la ultraderecha uribista.

        El 31 de mayo los trabajadores, los oprimidos de Colombia no podemos dar ni un solo voto, ni un solo suspiro de apoyo a toda esta manada de reaccionarios, políticos corruptos de la extrema derecha, que solo representan los intereses de las elites dominantes, del 1 por ciento más rico del país, a cuyos servicios están los paramilitares, los clanes del narcotráfico y de la corrupción, que nos roba el futuro. Estos son los que nos quieren condenar a la miseria de por vida, a que no tengamos derechos laborales, pensionales, a una reforma agraria de verdad que reparta la tierra de los terratenientes entre los campesinos pobres, el derecho a la salud o a la educación, publica, de calidad, laica y gratuita.

CONQUISTAR EL FUTURO

Los marxistas, como cualquier trabajador, joven, campesino pobre u oprimidos conscientes, partimos de la experiencia, de la realidad, como una forma de poder luchar con las mejores condiciones por ganar un futuro mejor, en igualdad y justicia social. Pero es necesario decir las cosas como son, no solo como nos gustarían que fueran.

Frente a los gobiernos reaccionarios que siempre estuvieron en el poder en Colombia, el gobierno de estos últimos cuatro años de Gustavo Petro ha representado, sin duda, algunos avances para capas de algunos sectores populares, de la clase trabajadora.

Algunas de las medidas contempladas en la reforma laboral, por ejemplo, venían a intentar recuperar derechos que se habían sido eliminados en los gobiernos de Uribe; así como la implementación de subsidios dirigidos a los sectores más vulnerables de la población, como la tercera edad; y como a pesar de que la reforma agraria esta basándose en la compra de tierras a los grandes poseedores, para repartirlas en las comunidades, ha supuesto un importante salto en el numero de hectáreas, en comparación también con anteriores gobiernos. Igualmente la puesta sobre la mesa por parte del gobierno Petro del robo sistemático que hemos visto en el sector de la salud, debe propiciar y permitir de una vez que las manos privadas de los que solo ven la salud como un negocio, envuelto en corruptelas, sean sacadas de ahí, creándose un sistema sanitario público, de calidad y gratuito de la salud.

El gobierno Petro ha abierto el debate entorno a estos temas y desde el reconocimiento de que todo ello es muy necesario, al igual que propiciar una transición energética hacia fuentes no contaminantes, tenemos que decir que pese ha ser avances, estos se han mostrado totalmente insuficientes frente a las grandes necesidades sociales existentes.

¿“ACUERDO NACIONAL”?

La experiencia de estos últimos cuatro años, y en algunos de los discursos de Iván Cepeda se insiste en ello, el gobierno Petro ha tratado de llevar adelante las reformas intentando llegar a acuerdos con sectores de la burguesía, pero siempre hemos visto la misma respuesta: las elites dominantes buscan preservar sus niveles de ganancias llamando también a un “Acuerdo Nacional”, en donde la presencia de estas elites solo sirven en realidad para bloquear la implementación de las propias reformas. Es como una negociación en donde las elites están sordas y solo entienden de la parte de sus beneficios y cuando se pasa al punto de las reformas sociales solo saben presionar para buscar el bloqueo, utilizando todos los instrumentos que están a su alcance (todos): el Senado, el Congreso, la Fiscalía, entre otras… con las cuales buscan “disciplinar al propio gobierno.

Lo hemos explicado reiteradamente, basándonos en toda la experiencia, de Colombia y de todo el mundo: dentro del marco del capitalismo, el progresismo choca con la realidad, que no es otra que las elites solo aceptan transferir todos los recursos fundamentales del Estado hacia sus propios balances contables, beneficios, dejando anuladas las posibilidades practicas de llevar adelante políticas en favor de la aplastante mayoría de la sociedad.

De hecho, las declaraciones de Cepeda y del propio Petro, reconociendo que el problema de la corrupción en las estructuras del Estado es algo endémico, funcional, que loa organismos están dominados por clanes de corrupción organizados que impiden cualquier funcionamiento “normal” del propio Estado, nos lleva a la conclusión de que es la burguesía, la elite dominante, quienes desearon y desean eso sea así, como la mejor forma de controlar e impedir avances progresistas en favor de la mayoría social.

Entonces la pregunta cae por su propio peso: ¿Qué piensan hacer, recurrir a los jueces para acabar con la corrupción? Pero hasta donde sabemos, la corrupción endémica del sistema no termina en tal o cual organismo del Estado, sino que se prolonga hacia la propia Fiscalía y la Judicatura. Como botón de muestra vamos a ver como no se lucha contra la corrupción, con un ejemplo muy real y concreto:

En 2022, en los últimos coletazos del gobierno Duque, el aquí firmante fue testigo y víctima de la corrupción organizada dentro de la Inspección de Trabajo del Magdalena, en Santa Marta, comenzando por quien parecía ser el jefe del Clan corrupto, el Inspector William Orlando Correa Lozano, que actuaba en acuerdo con el dueño de la empresa Morarci Group, para no pagar a un trabajador despedido ilegalmente. Este mismo Gerente compro a Migración Colombia (en la figura de la que era la Directora Regional de Barranquilla, Joselina Giraldo Vicioso, y del Oficial ex DAS en Santa Marta, Moisés Alcendra Garcia),  un Auto para que me sacaran del país y prohibieran mi regreso a Colombia por 4 años. Para cualquiera que quiera ver la realidad pura y dura, así fue…

Tras una Campaña Internacional de apoyo para que el Gobierno anulara los actos corruptos y actuara, campaña que fue apoyada por parlamentarios de Brasil, Confederaciones Sindicales de Brasil, Guatemala, Peru y Uruguay, entre otras, sindicatos y organizaciones sociales de Latinoamérica y España, la respuesta desde el gobierno de Gustavo Perro ha sido ninguna, han mantenido a todos los corruptos en sus puestos y no han movido un dedo para derogar los actos corruptos.

¿Así pretenden decirnos que acabaran con la corrupción? Bueno, no solo por la edad que ya tenemos, sino por toda la experiencia histórica; es más fácil que actuando como están actuando, antes Colombia pueda poner un satélite en órbita en otra galaxia.

Las estructuras del Estado colombiano están diseñadas para amparar y proteger los suculentos negocios y beneficios de las 10 o 15 familias de ricachones en Colombia, que tienen miles de lazos con los poderosos imperialistas y son los jefes también de las mafias del narcotráfico, el paramilitarismo y los clanes corruptos que roban todo el dinero de la salud, la sanidad y la propia alimentación del pueblo colombiano.

Estas estructuras del actual Estado colombiano son inservibles para ni siquiera una mínima política progresista para las masas colombianas. La clase obrera, la juventud, los oprimidos de Colombia necesitan destruir la actual maquina burocrática corrupta del Estado y sustituirla por una que exprese las necesidades de un Estado de los trabajadores, un Estado obrero y de los oprimidos, que será mucho mas funcional, practico y económico para las masas, librado de burocracia y corrupción.

Lenin escribió unos meses antes de que los bolcheviques tomaran el poder en Rusia en 1917 las cuatro condiciones fundamentales para un Estado que representa a los trabajadores y que como veremos es la necesidad de hoy en día en Colombia:

1.-         Elegibilidad y revocabilidad en cualquier momento, por quienes los eligieron, de todos los funcionarios del Estado. Si un funcionario electo deja de representar a quienes le elige, debe poder ser revocado sin esperar años.

2.-         Representante obrero sueldo obrero. Ningún parlamentario, senador, alcalde o gobernador o presidente de gobierno podrá cobrar mas del salario medio de un trabajador cualificado.

No se puede ser representante de los trabajadores con salarios y prebendas que multiplican por mucho los sueldos normales de esos trabajadores.

3.- No al ejército, policía, destacamentos de hombres armados como guardia pretoriana de las elites, como veíamos cuando los policías y los soldados eran mandados a masacras a los jóvenes y los trabajadores.

Es necesario que las organizaciones de los trabajadores organicen autenticas milicias obreras, de trabajadores, jóvenes y oprimidos, para garantizar que las elites no causan buya y violencia contra las políticas en favor de los trabajadores.

4.- Rotatividad de todos los puestos de funcionarios del Estado entre toda la población. Con un plan de formación, de educación, todos estaremos en condiciones de gestionar los asuntos comunes de todos. Cuando todos somos burócratas, nadie es burócrata, en palabras de Lenin.

Y por supuesto todo lo anterior esta en relación directa en como podremos financiar las políticas en favor de los necesitados. Constantemente los que tienen sus cuentas bancarias llenas de miles de millones de pesos nos dicen que no hay recursos para políticas en favor de los trabajadores, al tiempo que los vemos a ellos robarse la plata, transferir hacia sus empresas los recursos de la salud, la educación, la alimentación o la energía.

Un pequeño numero de familias controlan todo lo fundamental de la economía de Colombia, las industrias, el agro, los bancos y la propia distribución de los bienes de consumo. En estas condiciones, como explico el fundador del socialismo español, Pablo Iglesias Posse, las políticas de cualquier gobierno, con más razón si quiere ser llamado de izquierdas, no tienen margenes de acción: “o con los unos y sus beneficios, o con la mayoría y sus necesidades”. No existió, ni existe, ni existirá ninguna Tercera Vía. Todos aquellos que dicen querer gobernar para todos al mismo tiempo acaban metidos en un tremendo lio, que no satisface a nadie, pero que acaban siempre sometiéndose a las directrices de la burguesía y por tanto desprestigiados ante las familias trabajadoras.

El compañero Iván Cepeda, al que no consideramos un ignorante ni mucho menos, debe saber que algunas cuestiones importantes que esta planteando en su campaña serán irrealizables o peor aun, llevadas a un fracaso total por la clase dominante. En este punto necesitamos ser muy claros ante estos temas, que serán de vida o muerte.

        Podemos comenzar, para hacer claridad, con el el programa en su Punto 1. HACIA UNA POLÍTICA DE IGUALDAD SUSTANTIVA Y DE SUPERACIÓN DE LA POBREZA EN LOS TERRITORIOS URBANOS.

        "Hemos sido una sociedad que no solamente margina al pobre, sino que lo culpa de su pobreza. Una nación que teme rechaza y desprecia a los que no tienen, como sí la dignidad humana se midiera por el monto de sus bienes y de las cuentas bancarias"

        PROPUESTA: Una estrategia de desarrollo económico y social, que busca multiplicar la capacidad productiva de la economía campesina y popular, fortaleciendo los vínculos con los mercados populares de las grandes ciudades. Reforma Agraria centrada en redistribuir y formalizar tierras para el campesinado.

        Impulsar el Plan Nacional de Construcción de Vías terciarias, como herramienta para conectar los territorios, dinamizar las economías locales y cerrar las brechas históricas entre la ciudad y el Campo.

        Este Plan debe ir con la participación de organizaciones sociales y las Juntas de Acción Comunal, en la ejecución de las obras viales, como en la construcción de Infraestructura complementaria en Zonas Rurales y Urbanas”.

        Pero el compañero Cepeda, en vez de animar, fortalecer y aumentar el nivel de conciencia, de apoyo, de los oprimidos hacia su futuro gobierno, llamándolos a ser protagonistas directos y decisivos de su política, se empeña en intentar convencer a quienes nunca convencerá, a la clase dominante y sus representantes de la derecha y en los medios, que constantemente acusan a Cepeda que “querer actuar contra el capitalismo”, cosa que obviamente hay que hacer.

        Pero el lo niega, niega la mayor y afirma que en su gobierno “EL PRGRESISMO NO ES ENEMIGO DEL CAPITAL Y LA RIQUEZA. QUEREMOS QUE EL CAPITALISMO SEA MOTOR DEDIGNIDAD Y RIQUEZA, NO DE MISERIA”.

        ¿Dónde, en que parte del mundo, el capitalismo es motor de dignidad y riqueza (si hablamos para la mayoría)? Puede ser que el compañero este pensando en los años, décadas,  que siguieron al final de la Segunda Guerra Mundial, en donde el capitalismo europeo, apoyado y sustentado por el imperialismo norteamericano, por miedo a la revolución social, en el contexto de un fuerte boom económico de reconstrucción de Europa, hizo concesiones a los trabajadores, creo lo que se llamo el Estado del Bienestar y mejoro las condiciones de vida en general.

        Pero aquel boom económico capitalista es agua del pasado. En estos momentos en todos los países europeos lo que vemos es el desmonte de todas las conquistas laborales, salariales y sociales de aquel periodo. Los capitalistas no están dejando piedra sobre piedra del Estado del Bienestar, y lo que vemos en todos los países son contrarreformas, austeridad y ataques a los niveles de vida de las masas europeas, también en Norteamérica y por supuesto, en todos los países económicamente atrasados del capitalismo, en donde esta Colombia.

        En política 2 + 2 casi nunca es 4. Desde ya advertimos que los intentos de Cepeda y el resto de los dirigentes del Pacto Histórico de cuadrar el círculo, de conseguir “UNA POLÍTICA DE IGUALDAD SUSTANTIVA Y DE SUPERACIÓN DE LA POBREZA EN LOS TERRITORIOS URBANOS”, acabara estrellándose contra los intereses materiales de las elites en el poder económico colombiano e internacional, obligaran al gobierno que pretenda cumplir esa idea a arrojar esa perspectiva al cubo de la basura, en la medida en la que Cepeda se niega a llamar a los trabajadores a movilizarse, para acabar con el capitalismo, si. Ese es el punto. Dentro del capitalismo jamás de los jamares la clase dominante permitirá que se acabe con la miseria, la pobreza y la carencia de todo tipo de necesidades vitales de las masas: ello esta reñido con sus beneficios, que para ellos son sagrados.

        En general podríamos ver punto por punto el programa presentado por Cepeda y sacaremos la misma conclusión que en este primer punto. No hay alternativa bajo el capitalismo, este sistema que se basa en la explotación más brutal de los trabajadores, en someter a la aplastante ayoria a condiciones de necesidades y hasta de hambre. No podemos tener mitramientos por un sistema en el cual 10 o 20 familias viven en auténticos paraísos terrenales, a costa de sobrexplotarnos sin límites y condenarnos a la miseria y la violencia más atroz.

        Si, queremos acabar con el capitalismo, en Colombia y en toda Latinoamérica, por que ello es la condición previa para poder plantearnos luna verdaderas políticas que ponga fin a toda la creciente barbarie que padecemos cada vez más. Si, queremos poner fin al beneficio privado, que lleva a un puñado a tener cientos de miles de millones para su uso personal, mientras se priva a la aplastante mayoría a no tener ni para comprar arroz.

        Sabeos perfectamente que esto que planteamos requiere no solo de que Cepeda y los dirigentes del Pacto Histórico estén de acuerdo, sino de que estas ideas, este programa sea asumido por las masas colombianas, que se pongan en pie de lucha para hacerlo posible. La emancipación de los trabajadores será obra de la lucha de los propios trabajadores.

        Las condiciones objetivas en Colombia, al igual que estamos viendo en Bolivia ahora mismo, y en otros países que caminan en la misma línea, hace imposible que asistamos a nuevos Estallidos sociales. ¿Cuándo?, no lo sabemos con el día y la hora, pero es inevitable que los oprimidos se rebelen en lucha por un futuro que les ofrezca una vida mínimamente humana.

        Tenemos las experiencias en Colombia de 2029 y sobre todo de 2021. Si en esta ocasión los dirigentes reformistas, que se gustan de llamar progresistas, se niegan a dar voz a las reivindicaciones de los oprimidos, también estos dirigentes serán disueltos en el movimiento de las masas.

        Si, estamos hablando de la necesidad de una revolución socialista, que ponga sobre la mesa la pregunta de si la burguesía puede seguir al frente de la sociedad, o necesitamos la inmensa mayoría imponer un gobierno obrero, apoyado por los campesinos pobres y el conjunto de los oprimidos, que arranque el poder económico real de manos de la burguesía y la oligarquía y nos pongamos a planificar la economía para dar solución ya a los tremendos problemas que padecemos.

        Por todo ello, frente a los políticos reaccionarios de la burguesía, los banqueros y la oligarquía, apoyados por el imperialismo estadounidense, este próximo 31 de mayo los trabajadores, la juventud, los oprimidos de Colombia deben apoyar y votar a Iván Cepedancomo próximo presidente de Colombia, movilizándonos para hacer posible que desde el primer día la solución a nuestros problemas constituya la hoja de ruta del gobierno, con nosotros movilizados en las calles, en las empresas, para hacerlo posible y evitar que la reacción no ataque ni un día más.

        En este sentido, llamamos a Iván Cepeda y Aida Quilcué a que se basen y busquen el apoyo y la participación de la clase obrera, de las comunidades indígenas y del conjunto de los oprimidos para llevar adelante la transformación de la sociedad que se necesita. Y queremos dejarles claro que la experiencia de los cuatro años del gobierno Petro también demostró el tremendo error de querer perpetuar y mantener las alianzas internas, dentro del Pacto Histórico, con sectores de la burguesía, como han sido y son Ernesto Samper, Daniel Quintero, Juan Fernando Cristo, Armando Benedetti, Luis Gilberto Murillo, y todos los demás oportunistas que desde dentro se oponen claramente a los intereses de las mayorías, que llegado el momento traicionaran al propio gobierno para anular cualquier perspectiva de lograr una genuina transformación estructural de la sociedad.

¡¡POR UN GOBIERNO DE CEPEDA – QUILCUÉ, BASADO EN UN GENUINO PROGRAMA DE TRANSFORMACION SOCIALISTA DE LA SOCIEDAD!!

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