Editorial: ¡¡ CHILE ANTE SU FUTURO !!
2019 NO HA MUERTO — KAST GOBERNARA SOBRE UN VOLCÁN
El 18 de octubre de 2019 no fue un accidente, ni un estallido pasajero. Fue la demostración más poderosa en décadas de que la clase trabajadora y la juventud chilena puede poner de rodillas al régimen capitalista en su conjunto, cuando deciden levantarse. Ese impulso del estallido social no desapareció: como en tantos otros acontecimientos en la historia, fue desviado, administrado y finalmente sofocado por las viejas direcciones "reformistas", que prometieron cambios profundos, pero terminaron defendiendo finalmente ese mismo orden establecido, al cual decían iban a combatir.
Dentro de unos meses, en marzo de 2026, tendremos a Kast en el Palacio de La Moneda. Con ello el ciclo volverá a abrirse de nuevo. Es evidente que la derecha no tiene un proyecto sólido, sino el mismo de siempre, atacar los intereses materiales de las masas chilenas. Kast llega al poder porque el reformismo ha fracasado estrepitosamente, incapaz de responder a las demandas que sirvieron para encender la rebelión en 2029.
Podemos asegurar que la victoria de Kast no es ninguna derrota histórica de la clase trabajadora: es el resultado practico de una dirección
política que renunció a transformar Chile y con ello dejó el terreno libre para que la
reacción política avanzara.
Los reformistas allanaron el camino
El llamado "Proceso Constituyente", de lo cual deberían de tomar nota en otras partes del continente, fue vendido como una razonable salida “pacífica” al estallido social. Finalmente terminó siendo
un dique de contención a las fuerzas sociales que habían desbordado al país en su conjunto. El
Gobierno de Boric se limito a profundizar esa lógica: militarización, orden público,
continuidad económica y una reforma de pensiones que consolidó el sistema de
AFP. La izquierda institucional acabo constituida como la mayor garante de todo el orden burgués. Y finalmente el pueblo, los trabajadores y los oprimidos de Chile, acabo castigando esa politica entreguista a a burguesia.
El voto
obligatorio solo hizo visible lo que ya estaba ahí: millones de personas
cansadas de promesas vacías, hartas de la política tradicional y dispuestas a
castigar a quienes administraron la crisis sin resolver nada.
Kast no es un accidente
Kast llega al
poder sin que ello signifique que ha logrado derrotar a la clase trabajadora, ni en las calles, ni en ningún terreno decisivo. No han destruido las organizaciones de la clase obrera y no existe ningún movimiento fascista de masas detrás de Kast, que llega al poder porque supo capitalizar el "vacío político" dejado por quienes prometieron
cambios y terminaron gestionando el modelo existente. La naturaleza aborrece el vacío.
El gobierno de Kast sera autoritario, de derechas y por tanto represivo. Pero no estará sostenido por ninguna base sólida: llega al poder por el cansancio, la frustración y la desmovilización de los trabajadores, no por su derrota. Y
esta situación cambiará de forma rápida y brusca.
Lucha de clases, no el Parlamento
Las
direcciones del PC, el Frente Amplio y la vieja Concertación, ya demostraron sus límites claros. Ahora los escucharemos a todos ellos hablar de “defender la democracia”, de “cuidar las instituciones”,
de hacer una “oposición responsable”. Pero fueron ellos mismos, con esas mismas políticas en las instituciones las que
blindaron a los Carabineros, militarizaron los territorios y mantuvieron intacto el
modelo social que provocó el estallido social en 2019.
Podemos concluir que la resistencia real no la encontraremos en estos dirigentes. Solo y tan solo vendrá de las calles, de las organizaciones sindicales por abajo, de los liceos, de la juventud en las universidades y los barrios obreros, de las comunidades mapuche, de las mujeres, ... Vendrá de quienes ya saben que los derechos no se imploran a los poderosos: se conquistan en la lucha de clases.
2019, el ensayo general
La clase
dominante respira aliviada, pero su alivio es frágil. El malestar que estalló
en 2019 sigue vivo: salarios miserables, pensiones indignas, viviendas
inalcanzables, servicios públicos colapsados. Kast no resolverá nada de eso. Al
contrario: profundizará la crisis.
Y cuando sus
promesas se evaporen, cuando la represión muestre su verdadero rostro, cuando
la vida siga siendo tan dura como antes, la rabia volverá a crecer. La pregunta
no es si habrá un nuevo estallido, sino si esta vez habrá una dirección capaz
de llevarlo hasta el final.
Clase, partido y dirección
No basta con indignarse. No basta
con resistir. Lo que se necesita es:
• Unidad en la movilización, en las calles, no en el Parlamento
• Organización desde abajo, no pactos por arriba
• Un programa de ruptura, no más reformas cosméticas
• Una genuina alternativa revolucionaria, no administradores del capitalismo
El estallido social de 2019 demostró que Chile puede sacudirse el miedo. Ahora hace falta convertir esa fuerza en un proyecto capaz de disputar el poder real. Kast gobernara sobre un verdadero volcán social. Y ese volcán lleva todos los sellos e impronta de la clase trabajadora.
Es cierto que el nivel de desarrollo y organización de las fuerzas del marxismo revolucionario son débiles, en estos momentos, en Chile y en general en Latinoamérica. Pero en el contexto de las luchas que se desarrollarán, el movimiento obrero encontrara en esos acontecimientos la forma de como solventar esa debilidad, construyendo desde abajo órganos de poder de los trabajadores, de la juventud y del conjunto de los oprimidos.
Bajo el gobierno de Salvador Allende (1970-1973) desde abajo surgieron órganos de ese necesario poder obrero,
los Cordones Industriales, que fueron establecidos en el propio
desarrollo de la actividad de lucha independiente de la clase obrera. Se formaron, se extendieron
y se fueron multiplicando como respuesta de la clase obrera al sabotaje y a las “huelgas”
que la patronal, los empresarios organizaron para desestabilizar al gobierno de
la Unidad Popular, intentando descarrilar cualquier medida de tipo socialista del
gobierno Allende.
Ante el total
colapso como instrumentos de lucha de las actuales direcciones reformistas del
movimiento obrero, este debe luchar por recuperar el espíritu y organización de
estos “Cordones Industriales”, los cuales correctamente eran vistos por sus partidarios
como instrumentos de lucha en el proceso de crear “poder popular”. Podemos
decir que estos Cordones Industriales no eran otra cosa que los embriones de la
Democracia Obrera en Chile (1970-1973).
El punto de
inicio de esta importante experiencia para Chile fue la creación del
primer Cordón Industrial, el de Cerrillos-Maipú, el 19 de junio de 1972, en el proceso de lucha por el cual la empresa de
Conservas “Perlak” fue tomada por sus trabajadores, exigiendo en la lucha que la empresa pasara a poder del Estado.
Poco antes se había
constituido el “Comando Coordinador de las Luchas de los Trabajadores del
Cordón Cerrillos-Maipú”, que acabaría convertido en el “Cordón Industrial
Cerrillos-Maipú”. A partir de ahí, para llenar el vacío existente
de organización para la lucha de los trabajadores, se fueron creando otros Cordones
industriales, como fueron los de:
- Vicuña Mackenna (octubre de 1972)
- O'Higgins (octubre de 1972)
- Macul (octubre de 1972)
- Estación Central (octubre de 1972)
- Santa Rosa-Gran Avenida (octubre de 1972)
- Conchalí-Área Norte (octubre de 1972)
- Huachipato (Concepción, octubre de 1972)
- Mapocho-Cordillera (marzo de 1973)
- San Bernardo (junio de 1973)
- San Joaquín (junio de 1973)
- Santiago Centro (junio de 1973)
- Panamericana Norte
Cada uno de estos Cordones Industriales reunían grupos de compañías, de fábricas, las cuales eran coordinadas en sus acciones de trabajo y lucha, por zonas, en el seno del Cordón, que
coordinaba todos los aspectos importantes en dicha zona. El proceso de creación
de estos órganos de democracia obrera estaba en su desarrollo cuando se
produce el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, momento en el cual ya se habían establecido unos 31 Cordones en el país, de los cuales 8 estaban creados en
la Capital, en Santiago, en un proceso en ascenso, en pleno desarrollo.
Es de primer orden
que los activistas, los sectores mas conscientes y combativos de la clase obrera, de la
juventud y de los oprimidos, en Chile ahora comencemos a recuperar nuestra memoria histórica,
a construir nuestros propios órganos de lucha democráticos, en donde partiendo
de nuestras más sentidas reivindicaciones inmediatas, comencemos a coordinar la
lucha en contra de los más que seguros ataques por parte del gobierno Kast,
comencemos a prepararnos desde abajo para afrontar una lucha decidida y firme por
la transformación socialista de la sociedad.
En Chile, como en ningún país de Latinoamérica, el capitalismo no tiene nada que ofrecernos, nada que no sea una recaída en mayores cuotas de barbarie. El futuro nos pertenece y con nuestra lucha lo conquistaremos. El reaccionario Kast será barrido, al igual que las direcciones de las organizaciones tradicionales de los trabajadores, que representan el pasado, no el porvenir.
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De todas maneras el enemigo no perdona ni olvida....el fascismo ordinario se combate en la lucha callejera en cualquier trinchera estará de nuevo el FPMR.
ResponderEliminarAsi es. Muchas veces nos debemos alarmar por la ingenuidad de aquellos dirigentes, que bajo premisas "reformistas", se empeñan en querer dialogar y llegar acuerdos con los representantes de la clase dominante, de la burguesia, en una politica que denominan de "pactos sociales". Con ello solo consiguen maniatar al movimiento obrero y de paso envalentonar a la oligarquia y a los grandes capitalistas, que siempre tienen un cuchillo entre los dientes, en espera de poder asestar golpes definitivos de derrotas, muchas veces sangrientas, a la clase trabajadora y a los oprimidos de la sociedad. Defender un programa claro de independencia de clase es la tarea del momento. Salud, compañero
EliminarSu batalla contra los poderes políticos de las élites de la oligarquía de ultraderecha fascista, reorganizar el FPMR es una tarea urgente del pueblo Chileno.
ResponderEliminarAsombra con la rapidez que surgieron tales organismos de frente unico de clase en aquella situación politica, mucho mas madura que otros procesos similares, que a su vez estos no llegaron tan lejos como en el presente en 2019 en Colombia cuando el Comite Nacional de Huelga o las Asambles Populares en Ecuador. Pero al mismo tiempo que sepamos ninguna organización ni grupo de militantes llegó a formular la necesaria centralización de los "Cordones Industriales" en un Congreso de los mismos.
ResponderEliminarEfectivamente, los Cordones Industriales surgieron, eran embriones, como auténticos órganos de poder de la clase obrera. No surgieron de forma acabada, sino que se estaban desarrollando como tales, como "Soviets chilenos. Aún no desarrollados, la tarea es propiciar se desarrollen, agrupándolos en un Consejo Central de Cordones Industriales, cuya tarea y consigna sería: Todo el poder a los Cordones Industriales
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