BOLIVIA: LA CLASE OBRERA PUEDE Y DEBE TOMAR EL PODER
Las movilizaciones están siendo encabezadas por la Central Obrera Boliviana (COB) y sindicatos mineros, como la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB); Organizaciones campesinas, como la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) y los Ponchos Rojos; Sectores urbanos y del magisterio, con demandas salariales y laborales; seguidores del expresidente Evo Morales, que se suman a las marchas denominadas “Por la Vida – Para Salvar Bolivia”.
Estas movilizaciones incluyen marchas,
bloqueos de carreteras y concentraciones en el centro de La Paz,
especialmente en la Plaza Murillo, dando todo el protagonismo a la clase obrera y sus claras fuerzas para luchar por cambiar la sociedad.
"Actualmente hay más de cien puntos de bloqueo en Bolivia y la sede del gobierno está totalmente rodeada por los movimientos sociales. El gobierno esta absolutamente asfixiado" (René Behoteguy)
EL BLOQUE DE PODER VURGUES/EMPRESARIAL
El gobierno de Rodrigo Paz es característico de un proyecto
político abiertamente alineado con las élites económicas. El presidente “conformó
su gabinete con dirigentes empresariales reaccionarios que aportaron cifras
millonarias para la campaña electoral”, dejando sin representación a las
comunidades indígenas, a los obreros y campesinos pobres. Con el gobierno
de Rodrigo Paz hemos asistido a la captura del Estado por la fracción del
capital más concentrado, que utiliza el aparato estatal para garantizar
sus intereses.
El neoliberalismo, control del territorio y la riqueza
El gobierno abolió el impuesto al patrimonio y aprobó una ley
de tierras que facilita la apropiación empresarial y la explotación
multinacional de territorios de los indígenas y los campesinos más pobres. Con
esta política persiguen aumentar el proceso de acumulación capitalista por
desposesión, donde la clase dominante utiliza abiertamente al Estado como
instrumento para transferir recursos colectivos hacia el capital privado.
La resistencia popular multiforme
Como en muchos casos de los procesos revolucionarios, las protestas
comenzaron con demandas y reivindicaciones económicas inmediatas —“salarios
docentes”, “combustible contaminado”, “defensa de la tierra”— pero rápidamente
han evolucionado hacia exigencias políticas de mayor alcance: la renuncia del
presidente Paz es una de ellas. La presencia de sindicatos, organizaciones
indígenas y sectores urbanos empobrecidos indica que desde abajo en la sociedad
se confluye hacia un Frente Único de clase, frente al capitalismo.
Cabe recordar que ya el pasado 1 de mayo, el Día Internacional de los trabajadores, la Central Obrera Boliviana - COB - organizó un cabildo nacional, al cual hizo invitación a participar a todos los sectores obreros, al objeto de hacer frente a las consecuencias de la crisis capitalista en Bolivia. Estos cabildos hay que transformarlos en auténticos órganos de poder obrero, para dirigir las luchas de los diferentes movimientos sociales que se están dando, para defenderlas condiciones de vida de las masas bolivianas.
Es necesario impulsar politicas que se dirijan al control obrero en la sociedad, en las empresas, que vayan madurando en la necesidad de que los trabajadores tomen el poder real en sus manos. Es necesario a todas luces arrebatar ese poder de las manos de la oligarquia y la parasita burguesia aliada del imperialismo, para poner las palancas fundamentales de la economia a funcionar en base a las necesidades sociales, lejos del lucro privado de un reducido numero de burgueses y terratenientes.
Por ahora lo que estamos viendo es que las masas están a la izquierda de las organizaciones, cuya militancia esta a la izquierda claramente de los dirigentes. Es una necesidad que desde abajo, desde el movimiento, se discuta y se aprueben acciones para hacer caer ya al gobierno, dando pasos firmes hacia la toma del poder por parte de los trabajadores. Es la única solución a los problemas existentes.
Intervención imperialista y disputa geopolítica
Es claro el respaldo explícito de Estados Unidos al gobierno
de Rodrigo Paz, como demuestran las declaraciones del Subsecretario Landau,
denunciando supuestos intentos de desestabilización y vinculando a los
manifestantes con el crimen organizado. Esto presagia de forma nítida una
intervención clásica del imperialismo estadounidense, que actúa en líneas a una
intervención imperialista clásica, con el objetivo de sostener a sus
gobernantes aliados en los intereses económicos y estratégicos de los EEUU en
la región.
La situación en Bolivia está dejando claro la existencia de
un bloque reaccionario regional, con el envió de Milei de material represivo,
al objeto de contener el levantamiento popular en curso.
Crisis orgánica del régimen
La crisis social ha abierto en primer lugar una clara
división también en el poder: el vicepresidente se ha posicionado en contra de
Pax y ha abierto una crisis parlamentaria, que viene a poner luz sobre la
crisis orgánica del régimen boliviano:
- el
bloque en el poder pierde cohesión,
- las
masas dejan de reconocer la legitimidad del gobierno,
- y
se ha abierto la posibilidad de una reconfiguración del orden político.
Síntesis
El escenario del Estado neoliberal, sostenido y
sosteniendo a las élites empresariales y los intereses del imperialismo
norteamericano, está en estos momentos enfrentado a una genuina insurrección
popular, que esta combinando desde las reivindicaciones materiales más
inmediatas, con otras claramente que cuestionan el poder de gobierno y la clase
dominante.
Decenas de miles de partidarios
de Morales se han sumado a las manifestaciones, pero el expresidente, se
desmarcó de la consigna para hacer caer a Rodrigo Paz, limitándose a pedirle
que conceda las reivindicaciones.
Gustavo Petro, el presidente
colombiano, ha hecho ofrecimientos para ser “mediador y buscar fórmulas
pacíficas de salida a la crisis política boliviana”. Los reaccionarios
han respondido acusando a Petro de injerencias en los asuntos bolivianos. Pero
la clase dominante esta en estos momentos dividida en torno a que hacer,
algunos estrategas se mantienen a la expectativa, y desean poder llegar a algún
tipo de acuerdo que desmonte el Estallido social.
Los llamados progresistas,
reformistas, se están ofreciendo, no para llevar la lucha hasta el final, sino
para buscar encarrilar el movimiento de protestas y anularlo. Este es el papel
ahora mismo de Petro, Lula, de Evo Morales y otros.
No estamos ante una lucha meramente institucional.
Estamos ante una disputa abierta por el control del territorio y del poder, una
disputa de clases en torno a como se destina la riqueza y la propia soberanía
política del país.
La clase obrera, los oprimidos de Bolivia, están demostrando
una vez más que tienen fuerzas para tomar y retener el poder en sus manos.
Crear, fortalecer y ampliar órganos de poder obrero, dotándolos de capacidad de
cisión sobre los próximos pasos a dar en la lucha es la tarea del momento.
Los trabajadores deben tomar todo el poder de la sociedad en
sus manos, sin medias tintas, hay que expropiar a la oligarquía, a los grandes
empresarios y banqueros, para que los trabajadores aborden un plan económico
democrático, que de solución a los problemas existentes para las masas.
La clase obrera boliviana debe hacer un llamamiento urgente
de solidaridad a la clase trabajadora de todo el continente para evitar y poner
fin a las injerencias del imperialismo norteamericano. Es el momento de
extender la llama de la revolución.

En la Paz ...Paz caerá por que el pueblo lo tumbará como corresponde a un estallido social.
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